sngirl 𝐥𝐨𝐫𝐢𝐞 ♡

Justo cuando sus piernas empezaban a adormecerse, escucho el sonido de unos pasos venir desde el dormitorio. Se sentó más derecho de lo que estaba y se concentró en no levantar la mirada por nada del mundo. Sentía la piel chillar al escuchar el sonido de los zapatos al chocar contra el suelo de madera, lentos y seguros. Tenía la vista fija en un punto frente a él hasta que unos zapatos negros de vestir, de cordón y bien lustrados se detuvieron frente a él abruptamente. En algún lugar dentro de él, se sintió satisfecho de obtener esta reacción. ♡ zsww ♡ Light BDSM / Bondage ♡ Pet names ♡ Aftercare


Fanfiction Celebridades Sólo para mayores de 18.

#boylove #smut #bl #zsww #xiao-zhan-wang-yibo #wang-yibo #xiao-zhan #yizhan
Cuento corto
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Feeling Good


Stars when you shine
You know how I feel
Scent of the pine
You know how I feel
Oh, freedom is mine
And I know how I feel

Nina Simone


Guardo el celular en el bolsillo trasero de su pantalón luego de revisar la hora, iba cinco minutos tarde. Mierda. De no ser por aquella mujer que no dejaba de hablar del cuidado que debía de darle a su cabello recién teñido, a pesar de haber repetido miles de veces que no era la primera vez que lo hacía, ahora no se encontraría en esta situación. Con los dedos temblando en una mezcla de nervios y ansiedad al saber lo que le esperaba ahí dentro, presiono los seis dígitos que sabía de memoria y entró al departamento.

Al ver que las luces estaban apagadas supo que esto lo pagaría caro.

Sin perder más el tiempo, empezó a sacarse los zapatos y los dejo alineados perfectamente a un lado de la puerta. Se desabotono el pantalón, la camisa, y a medida que se sacaba cada prenda la iba doblando con cuidado y esmero para luego ser dejaba amontonada de forma ordenada al lado de sus zapatos. No era la primera vez que lo hacía y conocía muy bien el orden que a él le gustaba, primero los pantalones, luego la camisa y encima la camiseta, las medias y ropa interior debían de estar escondidas entre los pantalones. Saco su celular, lo apago y lo dejo encima, a la vista.

Estando totalmente desnudo se colocó de rodillas a mitad de la entrada, los brazos cayendo a cada lado y la cabeza gacha, algunos mechones de su, ahora, cabello rubio le cubrían parte de los ojos.

Y espero.

Luego que se hubo calmado un poco, empezó a sentir frío. El termostato estaba más bajo de lo normal, lo noto cuando entro al departamento, pero ahora desnudo, lo sentía más. Lo había hecho adrede, esto era parte de su castigo. Controlo su respiración y pensamientos, mierda. A medida que los minutos pasaban el silencio que solo era llenado por el sonido de su respiración, le empezó a parecer agresivo; la piel de las piernas y brazos se volvieron de gallina y su cuerpo, en busca de generar calor, tembló, pero lo controlo a tiempo.

No debía de temblar, debía aceptarlo sumisamente. Como se esperaba de él.

Respiro profundo por la nariz y boto despacio el aire por la boca, tal como lo hacía cuando practicaba una nueva coreografía por horas, ¿Quién le diría que el entrenamiento exhaustivo que vivió en Corea le serviría también para este momento? Pero a pesar de todos los ejercicios de respiración que aplico, el corazón seguía latiendo desbocado. Justo cuando sentía que sus piernas empezaban a adormecerse, escucho el sonido de unos pasos venir desde el dormitorio.

Se sentó más derecho de lo que estaba y se concentró en no levantar la mirada por nada del mundo. Sentía la piel chillar al escuchar el sonido de los zapatos al chocar contra el suelo de madera, lentos y seguros. Tenía la vista fija en un punto frente a él hasta que unos zapatos negros de vestir, de cordón y bien lustrados se detuvieron frente a él abruptamente. En algún lugar dentro de él, se sintió satisfecho de obtener esta reacción.

Sobre los zapatos pudo visualizar, entre las hebras rubias que caían sobre sus ojos, que estos iban acompañados de unos pantalones de sastre del mismo tono que, sabía, cubrían unas piernas kilométricas. Moría por verlo desde ahí abajo, pero quería ser un buen chico y quería ser bien recompensado, así que se controló.

—Al final lo hiciste —una voz profunda que le hacía mil estragos por dentro— no sólo te atreves a llegar tarde, sino que te tiñes el pelo. ¿Qué pretendes, DanDan?

—Na-nada —tembló involuntariamente, maldición siempre le ponía los nervios de punta— pensé que era una buena idea.

Los zapatos se acercaron y caminaron lentamente rodeándolo. Sentía lo pesada de su mirada recorrer su cuerpo desnudo, probablemente pensando en cómo castigar este acto rebelde. Finalmente se detuvo a su costado derecho.

—De pie, sabes a donde ir.

DanDan solo asintió. Cuando se paró, sintió que las piernas le temblaban por estar tanto tiempo arrodillado, aún con la mirada baja y los brazos colgando a ambos lados camino tranquilo, directo a la habitación del fondo. DanDan sabía que no podía ver a El Hyung a los ojos, no sin su autorización. Anteriormente ya lo había hecho y las consecuencias fueron terribles.

Al entrar, la habitación estaba iluminada solo por las tenues luces de las lámparas ubicadas a cada lado de la cama, además de eso sintió la notable diferencia entre la temperatura de la sala con la de la habitación, aquí todo estaba más cálido. Como tantas veces antes, se dirigió frente a la cama, de espaldas a la puerta, y se detuvo en espera. La cama era grande y solo estaba cubierta por sábanas blancas. Un momento después, la puerta del dormitorio se cerraba.

Lo sintió dirigirse al armario que se encontraba escondido detrás de una puerta del dormitorio, lo escucho buscar algo dentro y luego de cerrar esa puerta, se posiciono detrás de él.

—Te has portado mal, DanDan.

―Mn.

―¿Mn? ¿No puedes hablar?

—No-no. Hyung tiene razón, hoy me he portado muy mal.

—Y sabes que tienes que ser castigado ¿no?

—Sí, Hyung.

—Solo porque sabes reconocer que has actuado mal, te voy a contar lo que voy a hacer —se escuchó el suave ruido de algo que caía a la alfombra— te voy a atar con esta linda soga que compre especialmente para ti. Luego, te colocare a cuatro patas sobre la cama y te dejaré atado un rato para luego insertare un plug el cual haré vibrar cuanto y como quiera y, espero ―su voz bajó una octava más haciéndolo temblar de placer anticipado― que no cometas torpeza de correrte tan rápido, DanDan. Te has portado mal, y tienes que convencerme que eres un buen chico, ¿está bien?

—S-Sí, Hyung —tembló de expectación. Sabía que las preguntas de aceptación eran en vano, al final El Hyung tenía el control y haría con él lo que quisiera.

—Sí me demuestras que eres un buen chico, prometo compensarte y follarte hasta que no recuerdes tu nombre. Hoy quiero probar si puedes correrte cuatro veces, no me decepciones y arruines todo, ¿ok?

DanDan solo asintió con la cabeza. Luego, con toda la paciencia del mundo, El Hyung empezó a pasar por su abdomen y brazos aquella cuerda de algodón blanco que hacía que el corazón se le acelerara. Fue atando nudos aquí y allá mientras daba vueltas alrededor de él, iba ajustando despacio y con cuidado, llevando sus brazos hacía atrás para terminar pasando la soga por su cuello y terminar ajustándola en su pecho lo suficiente como para quitarle el aire, pero no hasta el punto que pueda desmayarlo. Luego de eso, volvió a colocarse detrás de él y le hablo cerca al oído.

—¿Recuerdas los colores de seguridad?

—Verde, negro y rojo —contesto mientras sentía la piel del cuello arder al sentir como la soga lo jalaba un poco hacia adelante y le rozaba fuerte al querer colocarlo derecho.

—Perfecto, no los olvides —luego, sintió que El Hyung se ponía de cuclillas detrás de él y empezaba a pasar la soga por sus piernas e ingle, con cuidado de hacer que la soga pase por puntos sensibles que lo estimularían más tarde. Una vez que hubo terminado se colocó de pie una vez más, se ordenó el saco y cogiéndolo por la cintura, ordenó una vez más— date vuelta, DanDan. Hoy, quiero que me veas en todo momento.

Y casi con temor levantó la mirada. El hombre guapo que estaba frente a él estaba vestido en un sastre negro completo, camisa blanca y corbata negra a tono. El cabello bien peinado y la frente descubierta, los ojos que usualmente eran grandes, cálidos y amigables, ahora parecían los ojos de un fénix; oscuros y densos.

Le sonrió antes de volver a girarlo, de frente a la cama, guiándolo por la cintura.

—Sube —ordenó, y el leve movimiento de alzar una pierna después de otra hizo que su rostro se arrugara al sentir el roce de la soga en su piel, sabía que dentro de poco esta se iría volviendo rosada— recuéstate— y con su brazo sosteniéndolo por los hombros lo ayudó para que su cara no se golpeara contra el colchón.

El Hyung vio complacido el trabajo que había hecho con este chiquillo, al verlo de rodillas en la cama con el culo levantado y a su disposición, sintió como su polla saltaba dentro de sus pantalones.

—No dejes de verme, DanDan —ordenó mientras rodeaba la cama y rebuscaba en el cajón de la mesa de noche. DanDan levantó la cabeza con dificultad, la cuerda rozándole dolorosamente el cuello y pudo ver como sacaba aquel tubito con el que estaba tan familiarizado. Su excitación empezada a crecer sabiendo lo que vendría una vez que El Hyung desapareció de su campo de visión y se colocó detrás de él.

Estaba preparado para sentir el gel frío en su entrada, no sería la primera vez que lo experimentara, pero para lo que no estaba preparado era para el salto que dio al sentir el palmazo en su trasero que resonó en toda la habitación.

—Cuenta —ordeno desde atrás y con voz ronca— y cuenta bien, o comenzaremos de nuevo.

Recupero un poco de aire antes de decir firmemente: —Uno.

¡Plas! Esta vez fue en el lado derecho.

—Dos.

¡Plas! Nuevamente en el izquierdo.

—Tres.

¡Plas!

Sentía que la cabeza empezaba a darle vueltas, el roce de la soga junto con el ardor de los palmazos lo estaban empezando a aturdir y la polla comenzaba a ponerse cada vez más dura.

—Cuatro.

¡Plas!

—Cinco.

¡Plas!

Quiso avanzar y tratar de escapar, pero sabía que eso solo haría que El Hyung se enojara y él se lo merecía. Para cuando llegaron al número diez, DanDan tenía lágrimas acumuladas en los bordes de sus ojos, saliva caía por su boca y la piel del trasero ardía. Su respiración estaba agitada y la polla dura y goteando. Los brazos hormigueaban al estar atados a su espalda y estaba casi seguro que el cuello lo tenía rojo por el amarre.

―¿Color?

―Verde ―soltó en un jadeo.

El Hyung reviso que los nudos que había hecho en DanDan estuvieran bien, la piel debajo de ellos estaba de un bonito rosa vivo, mucho más suave en comparación con el que brillaba en el trasero de ese mocoso que sabía ponerlo a mil. Vio la entrada rosada y palpitante, ansiosa de ser usada. Se tiro la corbata sobre el hombro derecho y, luego de lamerse los labios, como quien se los lame ante un platillo que sabe va a disfrutar, se agacho mientras separaba aquellas nalgas.

Con su lengua, lamio los pliegues rosados haciendo que el chico dueño de ellos soltara un gemido ahogado. DanDan pudo ver estrellas nublarle la visión, se sentía tan bien ser comido así.

―Espero que no lo estés disfrutando, DanDan.

―No-no Hyung ―contesto mientras pasaba saliva y se mordía los labios para evitar que otro gemido saliera de él.

―Tan obediente ―susurro complacido mientras volvía a zambullirse de lleno entre esas dos nalgas rojas. Despacio, como quien saborea algo exquisito, se lo comió. Su lengua jugo con el agujero de aquel mocoso, haciéndola entrar y salir repetidas veces mientras sus manos no dejaban de masajear y manosear aquellos montes rojos. Lo sintió retorcerse en silencio y cuando sus piernas empezaron a temblar, se alejó de él con un hilo de saliva aun uniéndolos.

Destapo el frasco del lubricante y vertió el líquido en sus dedos, jugo con el calentándolo y cuando lo sintió listo, ingreso un dedo en aquel agujero que previamente se había comido.

DanDan quería gemir alto, pero no podía. Sabía que, si se seguía portando así de bien, Hyung lo recompensaría y él tenía tantas ganas de ser follado por este hombre tan imponente. Se mordió los labios más fuertes cuando sintió un segundo dedo entrar y jugar un rato en él. Sentía que estos entraban y salían, a veces se abrían como tijeras y él solo podía respirar fuerte con la boca bien cerrada, al sentir un tercer dedo invadirlo, le fue imposible no soltar un bufido. Hundió la cara en el colchón tratando de amortiguar los gemidos que salían de su garganta involuntariamente, sabía lo que buscaba y rogaba que no pudiera encontrarlo.

Pero era un tonto si esperaba que no lo hiciera, El Hyung conocía su cuerpo como si se tratara de la palma de su mano y medio segundo después sintió una descarga de placer recorrerlo entero. En ese solo instante, se olvidó de la posición tan incomoda en la que estaba, del dolor de rodillas y brazos, de la soga que lo rozaba ante cada mínimo movimiento y solo sentía infinito placer.

Aquellos dedos, dedos que eran capaces de dar y quitar vida, empezaron a entrar y salir de él tocando insistentemente aquel lugar que lo estaba volviendo loco; la polla la tenía dura y colgando entre sus piernas, goteando pre semen descaradamente. Se conocía y sabía que solo le bastaría un mínimo toque a su glande para que se corriera o quizás eso no sería necesario, si El Hyung seguía jugando así con él pronto lo haría sobre esas sábanas blancas.

Pero El Hyung estaba enojado con él y no le dejaría las cosas tan fáciles, justo cuando sentía que estaba a punto de correrse, retiro sus dedos. Gruño de frustración con la cara aún hundida en el colchón, pero no tuvo mucho tiempo de lamentarse ya que pronto se sintió ser llenado por algo frío y duro. Los dedos de las manos y los pies se contrajeron al sentir como el plug era insertado lentamente, abriéndolo en el proceso. Todo sucedió con una lentitud desesperante, hasta que, por fin, quedo totalmente hundido en él.

El Hyung se arregló la corbata nuevamente, del bolsillo de su pantalón saco una cajita negra y jugando con ella entre los dedos, camino a un sofá que se encontraba en una esquina de la habitación, jaló el sofá y lo situó frente a DanDan. Se sentó en el, y luego de limpiarse con el pulgar la comisura de los labios, se dedicó a verlo intensamente.

―Mírame.

DanDan acomodo la cabeza lo mejor que pudo y lo vio. Se veía totalmente imponente, con las piernas abiertas y solo cruzadas por los tobillos, con uno de los brazos apoyados en el reposabrazos mientras que el otro se encontraba entre sus piernas jugando con la cajita negra. De solo ver como lo miraba, como si un animal mirara a su presa, sintió que la polla le dolía. Movió sus brazos en busca de un poco de circulación, pero fue en vano.

―Así que ―comenzó a hablar bajo Hyung― te teñiste el pelo para seducirme, ¿no es cierto?

―Sí.

―¿Qué debería hacer contigo? Es amable de tu parte querer seducirme, pero sabes que no tolero los retrasos ―DanDan no se atrevió a decir nada, pero su respiración se agito un poco al reconocer lo que Hyung tenía entre sus manos y tembló con anticipación― sabes que no me queda de otra que hacerte recordar las reglas, los retrasos no están permitidos, lo sabes bien.

Y sin previo aviso presionó un botón que hizo que el plug que tenía insertado vibrara con tanta fuerza que, de puro instinto, levanto más el trasero y su cara se arrastró por las mantas mientras un gemido escapaba de sus labios. Al ver su reacción se detuvo, lo vio recuperar el aire y habló.

―Quiero que me mires, mírame mientras sientes el plug vibrar dentro de ti, ¿entendido?

―S-sí ―jadeo.

―Y no hagas ruido.

Sin previo aviso, de nuevo, volvió a presionar aquel botón que hacía vibrar el plug dentro de él, en medio de ese desorden que era, lo sintió rozar suavemente aquel punto que estaba destinado a hacerle llegar a la gloria. Movió las caderas de placer haciendo que la punta de la polla rozara las sabanas húmedas por su pre semen, el movimiento le resulto delicioso y, aun teniendo el plug vibrando dentro de él y sin dejar de ver a El Hyung, movió nuevamente las caderas. La soga de las piernas le rozó haciéndole doler, los brazos los tenía totalmente entumecidos y empezó a sentir sus manos cada vez más frías, pero el placer que buscaba era más fuerte. Cerro los ojos con fuerza y abrió la boca en busca de aire, en busca de no tener que correrse a pesar de querer hacerlo, y tratar de no hacer ruido, todo al mismo tiempo. Movió una vez más las piernas haciendo que la soga que rozaba su ingle le hiciera daño, pero en medio de toda esa ola de placer, ya nada le importaba.

―Mírame.

El Hyung lo vio desde su posición, las mejillas de DanDan estaban rosadas, los ojos llorosos, de la boca caía un poco de saliva y sus caderas se movían con ímpetu sin importar la orden, el deseo o incluso el dolor, siendo este último aquel estimulo adicional que necesitaba en este momento. Sin ninguna consideración siguió presionando aquel botón que estaba volviendo loco al chico que estaba en la cama y prendía cada vez más al del sillón. Siguieron así por un buen rato hasta que lo escucho balbucear algo, totalmente desesperado e ido de este mundo, para luego morderse los labios y temblar.

La primera corrida de la noche.

―¿Color?

―N-Negro.

Dejando el control a un lado, se levantó rápido y ayudo a DanDan a recostarse delicadamente de costado en la cama. Del bolsillo de su pantalón sacó una navaja y rápidamente cortó la soga liberándolo. Con la soga fuera de su cuerpo y siendo lanzada al piso, El Hyung acaricio sus brazos y piernas buscando que la sangre vuelva a circular de forma correcta. DanDan sonrió en agradecimiento. El Hyung acarició su rostro suavemente, coloco un mechón rubio húmedo de sudor detrás de la oreja de DanDan.

―Esto aún no termina, lo sabes ¿no, DanDan? ―el rubio asintió― que te haya quitado la soga no quiere decir que vas a poder hacer lo que quieras. Quiero que mantengas tus manos quietas aquí ―ordeno mientras colocaba ambas manos sobre su cabeza.

Vio a El Hyung sacarse el saco y dejarlo colgado en el respaldar de aquel sillón donde antes había estado sentado, luego se deshizo de la cortaba y la dejo en el mismo lugar. Mientras se desbotonada los primeros botones de la camisa camino hasta colocarse frente a él, entre sus piernas. Vio como los ojos de este hombre se oscurecían mientras doblaba las mangas de su camisa y sonreía peligrosamente de medio lado.

―¿Sabes? ―le dijo mientras levantaba sus piernas flácidas y apoyaba sus pies en la cama― hace un rato, me quede con hambre. Espero sepas satisfacerla.

Se arrodillo entre sus piernas y, colocando sus brazos debajo de sus rodillas lo sujeto desde la cintura y lo jalo al borde de la cama de un tirón, directo a su cara. Las manos de DanDan se mantuvieron arriba, flácidas y llenándose de la sangre que había sido restringida hasta no hace mucho, su mente aún se encontraba embotada por el orgasmo que acababa de tener cuando sintió su pene, aún sensible, ser cubierto por la boca húmeda y tibia de El Hyung.

Se mordió los labios tratando de hacer el menor ruido posible, quería ser tan bueno para Hyung. Para Hyung que se la estaba chupando sin piedad, su mano izquierda subiendo y bajando por su longitud mientras que la derecha daba vueltas al plug. Cerró los ojos por tanta estimulación, se sentía tan bien. Estar así de abierto y sentir que la punta de su polla chocaba con la garganta de El Hyung lo hacía sentir tan bien, pero sabía que se sentiría mucho mejor de tener la polla de Hyung en lugar del plug.

De pronto, El Hyung se sacó la polla de DanDan de la boca bruscamente haciendo que sonara un “pop” obsceno, su mano izquierda continúo acariciando toda su longitud, desde la base a la punta mientras que su boca y lengua las dirigió para empezar a lamer y chupar las bolas de su chiquillo. La mano derecha de El Hyung seguía en su trabajo de dar vueltas al plug; por otro lado, los ojos de DanDan se cerraron con fuerza, las manos sujetaron fuerte las sabanas y se mordió con fuerza los labios al sentir la lengua de El Hyung rozar el borde de su entrada estirada por el plug.

Sin dejar de acariciar la polla de DanDan, El Hyung se alejó y con cuidado retiro el plug de DanDan, una vez fuera se quedó maravillado por la vista que tenía y la boca se le hizo agua sabiendo que todo eso era para él. Sin ninguna ceremonia volvió a comérselo, esta vez pudiendo introducir con facilidad lengua y dedos al mismo tiempo. Arriba DanDan cogía con fuerza una almohada que encontró y hundió su rostro en ella mientras se retorcía ante tanto placer, el cuarto le daba vueltas y sentía que en cualquier momento su cabeza se fundiría del calor que sentía dentro.

Sintió el estómago hormiguear fuerte y un minuto después, con los dientes y ojos apretados, se corría por segunda vez, ahora en la mano de El Hyung y su propio estómago. Ambas piernas cayeron a ambos lados flácidas, dejándose ver totalmente abierto, lanzó la almohada a un lado; sentía que ya no podía más, el corazón latía desenfrenado, tenía la polla sensible y ni que hablar de su agujero.

Con la vista nublada por las lágrimas, vio a El Hyung levantarse y mirarlo complacido desde ahí arriba. Se lamio el semen que tenía en la mano y el resto se lo limpio con una esquina de la sabana.

―Eres un buen chico, DanDan ―hablo mientras sus manos se dirigían al cinturón de sus pantalones y lo desabrochaban― hoy te has portado muy bien y mereces un premio, ¿quieres que Hyung te folle?

Dios.

―Sí ―susurró un segundo antes de ser volteado bruscamente.

―No te he oído bien, ¿Qué dijiste?

―Sí, por favor.

―Buen chico ―contesto mientras jalaba la almohada que minutos antes había estado cubriendo la cara del rubio y ahora se encontraba húmeda por su saliva― levanta ese precioso trasero que tienes― y él obedeció, como siempre. El Hyung colocó la almohada debajo de su cadera haciendo que el borde de ella rozara la punta de su polla aún sensible. Gimió de dolor y placer, todo tan mezclado que no podía indicar cuando terminaba un sentimiento y comenzaba el otro.

Lo sintió arrodillarse detrás de él, entre sus piernas. Luego, las manos de este hombre, abrían sus nalgas y, luego de haber escupido en su agujero, empezó a acariciarlo con ambos pulgares haciendo que su polla se pusiera dura otra vez.

―Tan hermoso ―susurro mientras se agachaba para morder suavemente su cadera derecha. Acto seguido, escucho la botellita de lubricante ser abierta y cerrada, un minuto después sintió al hombre acostarse sobre él― quiero oírte decir mi nombre― le susurró detrás de la oreja derecha―, quiero que maldigas, que llores, que gimas alto, que todo el puto edificio se entere que estas siendo follado y bien follado, ¿puedes, DanDan?― su voz era tan profunda que sentía que con solo escucharlo podría correrse una tercera vez. Pero eso no fue necesario, mientras le ordenaba qué hacer, sintió como el eje de ese hombre, un eje más grueso que el del plug que había tenido dentro antes, ingresaba lentamente en él

―Ah…sí…joder, sí… Hyung ―contestó completamente agitado.

Mierda, se sentía tan lleno y abierto. Como amaba sentirse así, ser tomado de esta forma y ser permitido para llorar y gritar cuanto quisiera, porque ese era el único modo de poder mantener un rato más la poca cordura que le quedaba.

―Ah...Dan…Dan, estas tan…ah…mierda ―besó su hombro derecho antes de levantarse y clavar sus manos en la cintura del rubio― nunca va a importar cuanto trate de abrirte, siempre estarás así de apretado para mí, ¿no? ―gruño mordiéndose el labio inferior y empezó a mover la cadera despacio, en círculos, tratando de ingresar toda su longitud en ese chico tan guapo que tenía debajo.

―Sí…ah…siempre para Hyung…ah…

―Sí…así…gime así…

DanDan movió sus caderas haciendo que la polla de El Hyung entrara más en él, esto fue acompañado de un gruñido compartido. Se quedaron así un rato, DanDan desnudo y casi en cuatro mientras El Hyung solo tenía el pantalón y ropa interior a medio bajar y con su polla bien clavada entre esas nalgas, ahora rosas.

―Ah…Hyung, m-muévete…por favor.

Y sin esperar un segundo más, El Hyung empezó a mover sus caderas de atrás hacia adelante despacio, quería que el chico se desesperara y pidiera ser follado entre lágrimas.

―P-por favor…más…ah…más rápido….

―¿Más rápido?

―Sí…sí…

―¿Te lo mereces?

―N-no…pero…ah…por favor, por favor…fóllame.

Rio divertido de verlo tan necesitado y poco a poco, con las manos apretando tan fuerte sus caderas, empezó a moverse cada vez más rápido. DanDan estaba seguro que al día siguiente amanecería con moretones, pero no le importaba. Si por el fuera quería que El Hyung marcara todo su cuerpo, que el mundo entero se diera cuenta quien lo follaba todas las noches.

Teniendo a El Hyung entrando y saliendo de él, abriéndolo un poco más con cada embestida, DanDan no dejaba de soltar sandeces e improperios los cuales no hacían más que estimular al hombre que tenía atrás.

―A-así Hyung…mmfff…m-más…ah…

Y El Hyung se lo dio, le dio lo que pedía en esa pequeña tormenta que ocupaba toda su cabeza, en esa espesa neblina de placer donde se había perdido y en la que solo se daba cuenta que su cara avanzaba y retrocedía sobándose en esas sabanas que poco a poco se iban mojando con su saliva. De pronto, El Hyung se detuvo. Se sacó con desesperación la camisa por sobre los hombros y metiendo un brazo debajo del pecho de DanDan lo levanto haciendo que se sentara en su regazo mientras él se mantenía de rodillas.

―Quiero que saltes, DanDan―ordeno mientras chupaba su oreja, el brazo izquierdo lo sostenía de la cintura y la mano derecha bajaba y empezaba a bombear la polla hinchada y adolorida del rubio.

―Ah…sí, sí…ah…joder, Hyung.

―Ujum…¿Te gusta?

―Mmmh…sí…claro que…ah….

―Salta para mí, sé bueno DanDan.

Y empezó a dar saltitos intercalados con meneos redondos de caderas sobre el regazo de El Hyung mientras este lo masturbaba sin piedad y no dejaba de besar su cuello, morder sus hombros, lamer su oreja. La mano que lo sostenía por la cintura lo soltó y se dirigió a su cuello, apretando en el lugar y con la fuerza correctas. Dios, lo estaba pasando tan bien, tan bien. Llegado a este punto, y a causa de la falta de aire, ya había perdido el norte. No sabía dónde estaba ni como se llamaba, solo sabía que estaba siendo follado de la forma que necesitaba y eso le gustaba. Bastaron un par de bombeos más para que vuelva a correrse en la mano de El Hyung, luego de eso cayó de rodillas nuevamente sobre la almohada, ambas manos a cada lado de su cabeza, la boca abierta sin que de ella pudiera salir nada más que gemidos. Atrás, El Hyung no se detuvo siendo ahora sus movimientos erráticos, cogió con más fuerza sus caderas y empezó a embestir desesperadamente para que un minuto después se corriera dentro junto a un gruñido mezclado con su nombre.

Luego de estar un rato dentro de él recuperando el aire perdido, DanDan sintiendo palpitar dentro de él la polla de El Hyung mientras terminaba de vaciarse dentro, salió suavemente. Con gentileza, sacó la almohada que tenía debajo de las caderas para luego voltearlo dejándolo boca arriba y luego salir de la cama.

Lo vio caminar perezosamente hacia el baño y luego de unos minutos volvió a salir, esta vez totalmente desnudo y con una toalla en la mano. Se acerco y limpio sus muslos y estómago, la toalla estaba húmeda y tibia.

―¿Color? ―preguntó casi en un susurro mientras frotaba la toalla por su abdomen.

―Verde ―suspiro.

El Hyung lo vio con un brillo peligroso en los ojos.

―¿Seguro? ―pero no le había dejado reconsiderar su respuesta ya que su mano izquierda había comenzado a acariciar otra vez la punta de su polla por demás sensible.

―Ah…Hyung ―soltó en un suspiro. Casi se arrepentía de haber dicho “verde” pero, maldita sea, no sabía cuándo volvería a tener esto.

El Hyung lo miraba desde arriba, esta noche estaba insaciable. Tenía los ojos oscuros y nublados de placer de solo ver sus ojos llorosos, la boca brillante por la saliva que había salido mientras gemía por tenerlo dentro y esas bonitas líneas rosada que cubrían todo su cuerpo, DanDan estaba hecho un desastre y él se sentía orgulloso de saberse culpable de esto. Sin poder resistirse más se agacho y lo beso con desesperación, su lengua entro a su boca y todo se convirtió en gemidos ahogados, lengua, dientes y saliva. Mientras le follaba la boca sin dejar de masturbarlo, DanDan juró que el cuarto daba vueltas y sus oídos zumbaban.

No supo cómo, pero cuando se separaron DanDan tenía nuevamente las piernas abiertas y El Hyung estaba entre ellas. Con habilidad metió el brazo derecho debajo de su rodilla y situó su pierna sobre su hombro.

Oh, joder.

El Hyung volvió a bajar para besarlo desordenadamente y, al igual que la última vez, alineo su polla a su entrada y al sentirla entrar nuevamente sintió que pronto perdería la cabeza y la causa sería la deliciosa polla de este hombre, la cual sabía usarla muy bien.

―Ah…mírame, mírame ―ordeno entre jadeos mientras se movía dentro de él.

DanDan abrió los ojos con esfuerzo, su mirada estaba ida y la boca abierta sin dejar de gemir, sus manos que en un inicio estaban flácidas a cada lado de su rostro, fueron llevadas por encima de su cabeza para ser sujetadas con una sola mano de El Hyung mientras que su otra mano no dejaba de acariciar su rostro y labios.

―Ah…Hyung… ―movió la cabeza a la izquierda y capturo el pulgar de El Hyung y empezó a chuparlo mientras no dejaba de verlo, casi retador.

―Mierda, DanDan…solo con esto me vas a hacer correr.

―N-no…ah…no pares ―contesto soltando el pulgar.

―Jaja ah…tan goloso mi DanDan…ah…que rico estas.

―Ah…Hyung…ah…Dios, ah…

―Ven aquí ―soltó el hombre antes de darse la vuelta y llevarse a DanDan encima de él― quiero verte saltar.

―Ah…¡Hyung! ―en esta posición sentía la polla de El Hyung tan grande y profunda, tanto que podría jurar terminaría saliendo por su boca.

―Ah…sí, cariño… ―gruño El Hyung mientras impulsaba sus caderas arriba haciendo que el rubio saltara con un gritito― salta para mí.

Con las pocas fuerzas que tenía, se acomodó y empezó a saltar apoyándose en el pecho del hombre bajo él, primero bajito y con las manos de El Hyung en él, una cogiendo su cadera mientras la otra apretaba su vientre, sentía que iba a volverse loco.

No tuvo que pasar mucho para que empezara a dar saltos cada vez más largos, sacando casi toda la polla de El Hyung dejando solo la cabeza dentro para luego caer sobre su regazo de un solo movimiento. Estaba tan duro, sentirlo dentro, sus manos acariciando sus pezones con saña, escucharlo gruñir, gemir su nombre, saberse capaz de lograr este efecto en él, se sentía tan poderoso.

No supo en qué momento, pero de pronto se vio con las piernas acomodadas de tal forma que estaba en cuclillas sobre El Hyung, las manos del hombre en su cintura mientras él saltaba cada vez más rápido cogiéndose de la cabecera de la cama para no perder el equilibrio haciendo que la punta de la polla de El Hyung chocara en ese lugar tan especial que tenía ahí dentro.

―Ah…Hyung…ah…

―Así…ah, mierda…sigue así…no pares.

―No-no quiero…ah…no quiero…no quiero.

Siendo sostenido por la cintura por El Hyung, apretó el agarre de su mano izquierda en la cabecera de la cama y la derecha la soltó para llevarla a su propia polla y empezar a masturbarse. La cabeza la tenía embotada de este momento, del hombre que estaba bajo él, de las sensaciones y olores que sentía y estaba seguro que de su boca no salía ya nada coherente, su cerebro lo tenía hecho papilla.

Siguió así, saltando cada vez más rápido mientras se masturbaba con más fuerza, la mirada lasciva de El Hyung, sus manos apretadas fuerte en su cintura, su polla entrando y saliendo sin compasión, su boca abierta sin dejar de gemir alto, casi gritando, todo ayudo para que se corriera en el pecho y estomago de El Hyung a la vez que sentía como era llenado por el semen del hombre debajo de él.

Duro cinco segundos sentado, para luego caer rendido sobre él, escondió su rostro en el cuello de El Hyung y aspiro el olor a sexo y madera que desprendía. Sentía su corazón corriendo a mil y, debajo de él, el corazón del otro no se quedaba atrás. Sintió la respiración agitada de El Hyung en su hombro y sus brazos rodear su cintura y acariciarla con cariño. Estuvieron así, unidos, no sabe por cuánto tiempo; cada uno tratando de regresar a sus cabales, salir de sus papeles y regresar a sus yo reales.

Con sumo cuidado lo levantó saliendo de él y lo acostó a un lado, luego de darle un beso en la frente y susurrarle “ya vengo” salió de la cama. Después de unos minutos escucho el caño de la tina ser abierto y el familiar olor de lavanda inundo el ambiente, cuando Xiao Zhan regresó del baño, llevaba una toalla amarrada en la cintura.

―Ven aquí, mi amor ―le susurro cuando llego a su lado, apoyando una rodilla en la cama, puso sus brazos alrededor de su cuello y colocando un brazo debajo de la espalda y rodillas, lo llevo cargado hasta el baño. Yibo solo atinó a esconder la cara en el cuello del hombre para seguir aspirando ese olor a madera que le daba paz.

Cuando entraron, la tina estaba llena casi hasta la mitad. Con sumo cuidado, como si estuviera transportando algo sumamente delicado, lo metió en la bañera y cerro la llave del caño.

―Relájate, ¿sí? Ahora te acompaño.

Yibo solo asintió mientras dejaba que sus músculos se acostumbraran a la sensación del agua tibia y el olor de lavanda lo inundaba. Xiao Zhan era tan bueno, no solo sabía complacerlo en la cama, sino que fuera de ella, también era muy capaz.

Después de un rato, el mayor volvió a entrar y, quitándose la toalla que aún tenía atada a la cintura, se metió en la tina detrás de él. Sus largas piernas se colocaron debajo de las suyas y con total paciencia y amor le jabono la espalda, brazos, piernas y estomago masajeándole en el proceso, aliviando toda la tensión antes vivida.

Con cariño le lavo el cabello ahora rubio, “cierra los ojos” le susurro en la oreja antes de verter agua sobre ella para aclararla del shampoo. Luego de enjuagarlo y sentirlo más relajado, se lavó rápidamente y salió de la tina. Se coloco una bata ploma con las iniciales “XZ” bordadas en ella, y lo ayudo a levantarse; desaguo el agua de la tina y lo cubrió con una bata gemela a la que él llevaba, la única diferencia es que en la suya iba grabada las iniciales “WYB”.

Una vez estando bien cubierto, volvió a cargarlo como en un inicio y lo llevo de regreso a la habitación. La cama ahora se encontraba hecha con sabanas limpias y un cubrecama negro que de lejos se veía cómodo. Lo volvió a colocar sobre ella, con total cariño, y lo miro con unos ojos totalmente diferentes a los que había tenido en un inicio. Le beso la punta de la nariz antes de empezar a secarlo y echarle aquella crema de avena que tanto le gustaba a Yibo.

Con ella volvió a masajearle los brazos, piernas y cuello, luego lo vistió con un buzo y polo negro propios. Le abrigo los pies con unas medias plomas e hizo que se metiera dentro de la cama, cubriéndolo con las sabanas y cubrecama. Yibo hundió la nariz entre las almohadas recién cambiadas y que olían a lavanda mientras esperaba que Xiao Zhan se uniera a él. Una vez cambiado se acomodó dentro de la cama a su lado, lo atrajo a sí mismo con total ternura y le beso la frente mientras sus piernas se enredaban debajo de las sabanas, tan cómodo.

―¿Estas mejor?

―Mucho.

Xiao Zhan le sonrió complacido de saberlo bien, de tener de regreso a su Wang Yibo, ese chico tan guapo, impertinente y engreído que amaba tanto.

―Me gusta el cambio que te has hecho ―le confeso con una sonrisa mientras le acariciaba el nuevo cabello rubio― me sorprendí mucho, no pensé que quisieras regresar a este color.

Yibo río bajito sintiéndose satisfecho de saber que su sorpresa había funcionado.

―Me alegro que te guste, pero en realidad no sé si dejármelo así o quizás teñírmelo de otro color más convencional. No quiero escuchar comentarios tontos…

Xiao Zhan lo atrajo más de ser posible.

―Tú lo has dicho, son comentarios tontos. Pero, mi amor ―contesto viéndolo desde ahí arriba con total adoración― juro que te puedes rapar si deseas y, aun así, te seguirías viendo hermoso.

Yibo lo vio entrañable, ¿este hombre era real? Escondió el rostro en su pecho y se abrazó más fuerte a su cintura.

―¿Deseas algo de comer? ―preguntó el mayor luego de un rato de estar en silencio.

―Mañana, antes de irme, quiero un buen desayuno. Hoy quiero dormir abrazado a ti ―Xiao Zhan asintió en silencio mientras apagaba la luz con el interruptor a un lado de la cama para luego enredarse más con Yibo.

Mañana sería otro día, mañana ambos volverían a su rutina mostrándose con una cara que habían trabajado para el público, mañana volverían a separarse y empezarían nuevamente a planear un encuentro como el de hoy; él volvería a ser El Hyung y Yibo, DanDan.

Pero hoy, por estas horas, ambos podían disfrutar de una normalidad robada. Hoy podían ser Xiao Zhan y Wang Yibo, seres humanos que se amaban y se extrañaban, que se ansiaban cada que estaban lejos y que solo en este templo sagrado, podían ser ellos mismos al 100%, liberando su parte más animal y más humana.

Beso la cabeza de Yibo por última vez antes de caer en un sueño ideal, donde ambos no tenían que rendir cuentas a nadie y, finalmente, podrían sentirse bien dentro de su propia piel, mostrándose tal cómo eran bajo la luz del sol; en un futuro ansiado donde existían infinitas noches llenas de paz, sin preocupaciones, siendo solo ellos dos y ese amor que ambos tenían y que no era juzgado.

19 de Julio de 2021 a las 16:26 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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𝐥𝐨𝐫𝐢𝐞 ♡ ⁘ 𝗍𝖺𝗇 𝗉𝖾𝗋𝖽𝗂𝖽𝖺 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝖺𝗅𝗂𝖼𝗂𝖺, 𝗍𝖺𝗇 𝗅𝗈𝖼𝖺 𝖼𝗈𝗆𝗈 𝖾𝗅 𝗌𝗈𝗆𝖻𝗋𝖾𝗋𝖾𝗋𝗈 ⁘

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Mika Malfoy Mika Malfoy
Ohhh que hermoso <3
August 05, 2021, 19:22
~