juanmi329 Juan Miguel Fernández Candela

Un gato capta una presencia que su dueño no es capaz de percipir.


Horror No para niños menores de 13.

#terror
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Ojos de Gato

Imagina estar solo. Solo y desamparado. Vivir en la calle. Estar expuesto al frío y al calor extremo. Asarte y congelarte. Cuando llueve, recibir torrentes de agua sobre todo tu cuerpo hasta acabar calado hasta los huesos.

Por suerte, un día este infierno se acabó para mí. Un chico vino y me rescató.

El me dio lo que siempre había ansiado: Un hogar donde quedarme y sentirme querido.

Nunca se olvida de llenar mis dos cuencos con agua y pienso. Ni de cambiar mi cajón de arena. Ni de darme mimos cuando lo necesito. Para demostrarle mi cariño, ronroneo, o me restriego en una de sus piernas, o bien, cuando está sentado en el sofá, me subo a su regazo y allí paso las horas durmiendo, mientras él se entretiene leyendo un libro.

Con esto he quedado claro que amo a mi dueño. Como lo amo, no quiero que le ocurra nada malo, por supuesto, pero, en estos últimos días, hay algo que se me escapa por completo.

He intentado advertirle mediante mis maullidos. Ha sido inútil. Cuando mis maullidos se vuelven repetitivos, él me manda a callar con un: ‘¡Chist!’. O va a revisar si me falta el agua o el pienso.

Como mis maullidos no surten efecto. E tomado la decisión de dormir todas las noches a los pies de su cama para protegerlo.

Eso viene cada noche. Cuando él empieza a cenar. Mientras él cena en la mesa del comedor. Eso se le queda mirando desde un rincón sin quitarle la vista de encima.

Cuando él va a dormir. Eso atraviesa el pasillo y entra en su habitación. Quedándose en la puerta toda la noche. Escondido en la oscuridad más profunda.

18 de Julio de 2021 a las 13:36 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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