regnier Regnier P.

Desearás que la frase "ten dulces sueños" sea realidad. Mas que desear, lo necesitaras.


Horror Literatura de monstruos No para niños menores de 13.

#sueños #terror
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¿Quieres volver a dormir?

«Si los videos de internet no logran conciliar el sueño entonces los videojuegos tal vez lo hagan» Harvey se levantó de su cama y fue a sentarse en su escritorio, prendió la play y se perdió en el tiempo. Para él solo pasaron unos minutos, pero en realidad pasaron 3 horas. Desde luego que jugar no le ayudo, de hecho, hizo lo opuesto ya que quería jugar más, pero eso no era una opción, tenía que dormir lo antes posible, su empleo comenzaba desde muy temprano por lo que no se podía dar el lujo de desvelarse (o al menos no com antes). Él no lo quería, en verdad creyó que podía dormir por su cuenta, pero pasado el tiempo se dio cuenta que no había otra opción, tenía que recurrir a las pastillas. Si los videojuegos, videos de internet, o cualquier pasatiempo que te gusta no logra quitarte las imágenes o pensamientos que te agobian, entonces ninguna otra cosa lo hará, a excepción de unas pastillas. Harvey lo lamenta demasiado, lamenta depender de las pastillas para poder dormir, pero no puede dormir con aquello en mente.

Ha tomado pastillas por tanto tiempo que incluso ya no necesita agua, creyó que hoy sería el día en el que por fin podría dormir tranquilo, pero no fue así. Harvey tragó dos pastillas. Son casi mágicas, pero no del todo, hay algo que no le agrada tanto de aquellas pastillas, y es que tardan un tiempo considerable en hacer efecto, por lo que por un tiempo (que él considera largo), recuerda todas aquellas imágenes y experiencias de las que quiere olvidarse, lleva mucho tiempo intentando olvidarlas, perdió la cuenta desde el segundo año.

Su trabajo lentamente lo está matando, ya que aun a pesar de tener un muy buen sueldo, eso no le quita los recuerdos de lo que vio, desde luego que su trabajo no es para personas sensibles, él lo sabía, pero aun para las personas que son fuertes se les hace difícil asimilar lo que ven. Es más difícil incluso para los que llevan mucho tiempo que para los que son nuevos. De igual forma eso no quita el hecho de que...

Algo raro pasa. Harvey tomo las pastillas hace ya unos minutos, pero al abrir los ojos no se encuentra en uno de sus muy recurrentes "lugares de sueño", sino que se encuentra en su habitación. No esta (como generalmente ocurre en sus sueños) en un hospital, o en su trabajo, o en la casa de su madre, ni tampoco en la casa de aquella chica con la que fantasea. Solo está acostado en su habitación, muy bien cubierto con sus sabanas, cubriéndolo hasta el cuello como le gusta. No está en su posición favorita, el suele dormir de lado o boca abajo, pero en esta ocasión está boca arriba y con los brazos encima de las sábanas. Parecía muerto.

Tal vez las pastillas no funcionaron bien en esta ocasión, tal vez solo lograron hacer que durmiese por unas horas y luego despierte. Intrigado por esa sospecha decidió moverse para ver el reloj que tenía en la mesa a un lado de su cama. No podía mover su cuerpo, parecía estar sedado ya que estaba completamente inmóvil. «¿Sera que habré tomado otras pastillas?» pensó Harvey, «O tal vez los efectos soñolientos se fueron y mi cuerpo tuvo reacciones secundarias, puede que por eso no me pueda mover». Harvey espero, con esperanzas de que los "efectos secundarios" que él creía tener se fueran. Pero pasaba el tiempo, y seguía sin poder moverse.

Al no poder moverse apenas podía ver lo que estaba en su entorno, lo poco que podía visualizar era una parte de su armario que se encontraba a su izquierda, la pared que estaba a su derecha, un marco que colgó en la pared que estaba enfrente de su cama, también la parte superior de su escritorio (el cual estaba en la misma pared que el marco) y desde luego la puerta (que estaba entre su armario y su escritorio). Todo parecía correcto, en orden, aunque hubo algo que pensó dos veces. «¿Dejé la puerta abierta?».

Hasta donde Harvey recodaba, él siembre dejaba la puerta de su habitación cerrada, aun cuando vivía solo. Le daba una especie de seguridad, se sentía incomodo cuando estaba abierta, tal vez también indefenso. Tal vez se le olvido cerrarla en esta ocasión por lo cansado que estaba. «Yo no dejé la puerta abierta» aseguró en su mente.

Una imagen escalofriante vino a él, como si aquel marco de puerta diera paso a imágenes escalofriantes a las que estaba tan aferrado y tan dispuesto a no querer recordar más. Vio a Timothy (un niño de apenas 5 años) tendido sobre la mesa de plata, con aquellos ojos negros que no podrá olvidar, en toda su carrera Timothy era el primer niño que le había tocado, y vaya que sufrió. Rellenar los cachetes de ese pequeño le tomó más de cinco minutos, pero eso solo era el inicio, aún tenía que coser su cabeza a su cuello, darles vida a esos cuencos oscuros volviendo a colocar ojos donde no los había, resultaba perturbante ruborizar las mejillas de Timothy mientras veía aquellos cuencos oscuros, era como ver a otra dimensión, una dimensión sin vida y llena de miseria. El ver aquella puerta abierta que daba paso a la oscuridad, le recordó aquella misma dimensión que había visto en los cuencos de Timothy, no sabía que habitaba detrás de esa puerta, así como tampoco sabía lo que habitaba más allá de los ojos de Timothy, pero de algo estaba seguro, fuera lo que fuera, era lo mismo, era la misma criatura, la misma dimensión. Con Timothy había cerrado esa dimensión al poner ojos, pero ahora la dimensión estaba abierta, no podía cerrarla, no podía levantarse y cerrar la puerta, no podía hacer nada, estaba encerrado aun cuando la puerta estaba abierta.

Sabía que solo era cuestión de tiempo para que aquello que habitaba en la oscuridad traspasara la puerta y llegara a él. Aun que intentaba negar esto, quería creer que esa "dimensión" solo era una falacia suya, un modo de explicar el terror que tenía cuando Timothy apareció en su tanatorio. Tal vez solo era una buena forma de explicar lo horripilante que se veían aquellos cuencos oscuros. A veces Harvey podía inventar cosas muy elocuentes, o en otras palabras: macabras. Una de ellas era la "dimensión", algo que solo paso por su mente, pero nunca se lo dijo a...

Un aire frio se coló por la sabana. Seguido por un chirrido en la puerta.

Harvey intento ver de reojo que pasaba. «YA LLEGO. ESTA AQUÍ» pensó, espantando y dejando de lado la idea que la "dimensión" era una falacia suya. «Solo era cuestión de tiempo, sabía que vendría, así como él sabía que lo esperaba». Harvey nunca había deseado tanto poder mover las piernas. No era un hombre muy atlético y odiaba el ejercicio, pero, jamás en su vida había tenido tantas ganas de correr. Aunque él no quería correr para tener un buen habito, si no para salvar su vida.

-¿Me extrañaste? - dijo algo tras la puerta.

La voz era rasposa pero tranquila, muy sutil, tanto que apenas se podía escuchar, era como una ligera brisa que pasa por el odio, un susurro al oído que causa escalofríos.

Harvey quería responder, quería gritar, quería moverse, quería al menos poder hacer algún gesto, decir al menos "uhm". Pero no podía. Lo único que podía hacer... era respirar. Y al oír aquel susurro, su respiración acelero.

-Yo sé que sí, sé que estabas ansioso de poder verme- la respiración de Harvey aumento más. La voz se escuchaba cada vez más cerca, aunque no dejaba de ser un susurro-.

Harvey no quería en absoluto, no tenía el más mínimo interés en saber que había más allá de esos cuencos infantiles, ni tampoco la más mínima curiosidad en saber que era lo que le hablaba tras la puerta. Y aun menos, ansioso de verlo.

-Pues ahora...- algo rasgo el marco de la puerta. Harvey alcanzo a ver una mano esquelética con uñas alargadas y puntiagudas-... ahora me tienes aquí- y aquello que se había ocultado en la oscuridad por tanto tiempo, por fin encontró la libertad. Y salió. O en otras palabras: entró.

Harvey estableció contacto visual con los ojos blancos de aquella criatura. La criatura estaba feliz, sonreía de felicidad al verle. Harvey pudo notar su sonrisa, casi tan blanca como sus ojos, era una criatura alegre. Y también hambrienta.

La criatura se escabullo rápidamente por las paredes y el techo de la habitación como una araña, era rápida como las respiraciones de Harvey. Fue solo cuestión de un segundo para que la criatura se encontrara encima de Harvey, con una sonoriza de oreja a oreja, babeando de lo hambriento que estaba.

-Eres tan...- dijo mientras pasaba una de sus alargadas uñas sobre la mejilla de Harvey-...jugoso-.

La criatura subió rápidamente su uña afilada al ojo de Harvey. Y pincho. Fue tan rápido que a Harvey no le dio tiempo ni de cerrar el ojo, aunque si lo hubiera hecho, de igual forma habría sido inútil. El ojo reventó, pero para la criatura no era más que una yema de huevo, una yema roja, y carnosa. La criatura lo absorbió todo, absorbió hasta la última gota de su ojo, pasando su lengua por cada extremo de la cavidad para asegurarse que no quedara ningún resto, asegurándose que ahora solo hubiera un cuenco oscuro.

Harvey solo podía respirar.

-Tan delicioso- dijo, y regreso la cabeza para ver a Harvey al ojo, ahora no era baba lo que escurría de su boca, si no sangre-.

La criatura hizo una breve pausa. Simplemente se detuvo, viendo a Harvey a los ojos- perdón, al ojo-.

-Volveré por más- dijo la criatura, y alzó su mano queriendo tocar el cielo. Harvey sabía que iba a hacer la criatura.

La mano bajó rápidamente hasta penetrar las costillas de Harvey.

Harvey solo podía respirar.

La mano se deslizó lentamente por el pecho de Harvey. Él podía sentir todo, sentía como sus intestinos chocaban y se removían con el movimiento lento pero constante de la mano. Sentía como algunos órganos eran cortados por las filosas uñas. Sentía como algunas de las costillas rotas habían reventado su pulmón, así como también algunas chocaban con otros huesos. Huesos rotos y muertos chocando con huesos vivos llenos de nervios activos. Harvey estaba destrozado por dentro.

-Nos vemos en la noche, no olvides guardarme este platillo- dijo la criatura, ahora babeaba una mezcla de sangre y (en su mayoría) baba. Dijo esto con una sonrisa aún más amplia, ahora sus mejillas se veían deformadas por una curvatura antinatural, mostrando aún más sus dientes puntiagudos y brillantes- no te olvides de dormir-.

Harvey despertó.

11 de Octubre de 2021 a las 06:12 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Regnier P. Espero pases un buen rato leyendo alguna de mis historias.

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