antony-smith1624311601 Antony Smith

Soy Max, el hijo menor de Máximo Aguilar Gutiérrez y de Annia Méndez de Aguilar. Un matrimonio que lleva junto más de 20 años. Ellos son naturales de Pimentel, un balneario peruano ubicado en la Provincia de Chiclayo, en el Departamento de Lambayeque. Mis padres son mi ejemplo a seguir y por eso los amo. Estudié Administración de Empresas en una de las más prestigiosas Universales de Lima (Universidad Nacional de San Marcos). Una de mis pasiones es la escritura y, aunque no lo haga muy bien, siempre trato de impregnar mi esencia en cada texto. Y sin darme cuenta llegué a envolverme en el extraño mundo del amor y me convertí en el protagonista de la historia de un Bobo Enamorado.


Romance Contemporáneo Sólo para mayores de 18.

#juvenil #romance #amor
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Parte I: Redescubriendo el Amor

La Historia de un Bobo Enamorado

Antony Smith


Prólogo

Soy Max, el hijo menor de Máximo Aguilar Gutiérrez y de Annia Méndez de Aguilar. Un matrimonio que lleva juntos más de 20 años. Nuestra familia es natural de Pimentel, un balneario peruano ubicado en la provincia de Chiclayo, en el Departamento de Lambayeque. Mis padres son mi ejemplo a seguir y los amo. Estudié Administración de Empresas en una de las más prestigiosas Universales de Lima (Universidad Nacional de San Marcos). Una de mis pasiones es la escritura, no tengo experiencia, pero trato de plasmar mi esencia en cada texto que escribo. Sin darme cuenta llegué a envolverme en el extraño mundo del amor y me convertí en el protagonista de la historia “La Historia de Un Bobo Enamorado”.




Índice



Prólogo

Índice

Parte I: Un Extraño Reflejo de Amor

Capítulo 1: Adiós

Capítulo 2: Hola

Capítulo 3: Rechazo

Capítulo 4: Beso

Capítulo 5: Huida

Capítulo 6: Celos

Capítulo 7: 14 de febrero

Capítulo 8: Monotonía

Capítulo 9: Aceptación

Capítulo 10: Respuesta a la Huida

Capítulo 11: Reflejo




“El comienzo es el final de todo”

Antony Smith, 5 de mayo de 2021




Parte I: Un Extraño Reflejo de Amor



Capítulo 1: Adiós


Hoy fue nuestro último encuentro. Han pasado 7 años desde que la conocí y no puedo creer que es momento de decirnos adiós.

20 de enero de 2020


Buenas noches, Max, fue el saludo más frio que recibí. Hola Cristina, le dije y me acerqué abrazándola y dándole un beso, para romper ese tenso momento. Tan hermosa y deslumbrante como siempre, mi primer amor, la mujer que me enseño lo que es amar y la que me decepcionó, estaba ahí frente a mí una vez más. Han pasado 7 años desde que la conocí, mi cabeza daba vueltas como ruleta rusa, sumido en un círculo vicioso por mi amor hacia ella. Pero también era consciente que mis sentimientos habían cambiado y no fue de la noche a la mañana. Aquella noche solo me deje llevar por la pasión, aunque no recordaba lo agradable que era entregarse a ese singular momento.

Disfrute de la experiencia sin pensar en el tiempo que llevábamos separados. Ambos sabíamos que este sería nuestro último encuentro, debo confesar que disfruté, segundo a segundo como la primera vez. Esa noche no quería decirle Adiós, sin embargo, mi mente y mi corazón sabían que ya era el momento de que cada uno eligiera su propio camino. Así fue.

También sentí que estaba cerrando un libro con una historia llena de amor, pero sin un final feliz. En ese momento llegaron miles de recuerdos a mi mente, lo hermoso que había sido estar a su lado. Quizás ella ya no lo recordaba. Fue doloroso. El tiempo lo cura todo me dije en silencio, estaba aceptando lo que el destino tenía deparado para mí.

Mis sentimientos en ese momento eran de mucha confusión, habíamos compartido innumerables momentos en el pasado, pero la decisión ya estaba tomada y solo nos quedaba respetar dicho acuerdo. Cada uno debería seguir su camino sin mirar hacia atrás y buscar su verdadera felicidad dije. Giró hacia mí, mirándome fijamente con esos ojos penetrantes que tiene, me abrazo fuertemente diciéndome al oído te amé, me beso y me dijo Adiós, en ese momento sentí algo extraño recorriéndome la piel, poco a poco descubrí que un adiós no es tan doloroso como me imaginé en ese momento. El haberme despedido de Cristina me abrió los ojos, realmente ya no sentíamos nada, esos recuerdos que aún vagan en mí, en ella se esfumaron por completo. No teníamos futuro juntos. Dejé de luchar por aquel amor y empecé una búsqueda de encontrarme a mí mismo, de lograr un verdadero amor. Hay amores, pero no todos son para siempre, después de esa ruptura aprendí a disfrutar más y a guardar esos momentos especiales. Recuerdos que guardaré en el fondo de mi corazón hasta el final de mis días.



Capítulo 2: Hola


Para mi un saludo puede marcar el comienzo de algo nuevo que puede cambiar tu vida por completo.

1 de junio de 2014


Era una noche poco común y debo confesar que nunca imagine que alguien llegaría a mi vida y que, sin pensarlo, formaríamos una mágica y complicada historia de amor. Era un cuarto para las ocho ¡Un mensaje! ¿De quién será? me pregunté. Para ser preciso un ¡Hola! dio inicio a lo que sería la historia de “Un Bobo Enamorado”. Nunca imaginé que dos personas totalmente desconocidas iban a congeniar tan bien desde un básico saludo. Hablamos muy poco aquel día y, aunque no recuerdo muy bien de lo que hablamos, sé que me emocionaba la idea de conocer alguien totalmente diferente a mí. Y, aunque recién estábamos entablando una conversación, algo en mi interior me decía que ella no era una chica cualquiera y eso impulsó mi interés en conocerla.

15 de junio de 2014

No pasaron muchos días para que la amistad que estaba naciendo entre ambos, empezará a crecer como el florecer de una rosa en primavera.

Debo confesar que en un inicio dudé que todo esto fuese real y esa situación me preocupaba mucho. Solo había pasado un par de semanas desde que la conocí que se me hace difícil explicar este incontrolable sentimiento por ella, por un momento llegué a imaginar una vida a su lado y fue hermoso ¿Acaso el amor no es así? El amor llega de una forma repentina y cuando uno menos se lo espera. Aun así, sabía que debía ir con calma.

El tiempo me ha enseñado que uno debe ser cauteloso cuando se trata de amor. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que el amor había tocado la puerta de mi corazón, que no sabía cómo manejar mis sentimientos frente a ella. Pero, aun así, algo en mi interior me gritaba que lo que estaba naciendo entre nosotros era algo verdadero. Lo sé, estaba locamente enamorado, pero ¿Quién no lo ha estado alguna vez? Sentir tal sentimiento era muy gratificante para mí y sobre todo me ayudo a seguir creyendo en el amor.

21 de junio de 2014

El día en el que la vida me celebraba un año más de vivencias y aventuras, ella nunca apareció y fue cuando me di cuenta que mis sentimientos eran mucho más fuertes de lo que yo había imaginado (era una confirmación de mis sentimientos hacia ella). Aquel día, solo esperaba que formará parte de aquella maravillosa celebración. Pero ¿Cómo podría saberlo? Recién nos estábamos conociendo y no le había comentado que se acercaba la fecha de mi cumpleaños. Fue algo tonto, lo acepto. Entre anhelos y una poca esperanza, di por terminado aquel día sin saber nada de ella.

25 de junio de 2014

Día con día logre conocerla un poco más. Sabía que era una persona talentosa y el baile era una de sus pasiones, se había ganado un fan, pues su talento era indiscutible y su belleza aún más. Gracias a un amigo en común, me enteré que tendría una presentación en un teatro local “El gran teatro de la Plaza Mayor” La idea de conocerla en persona me emocionaba de una manera inexplicable, pues solo la conocía por chat (Messenger) y para mí eso no era suficiente.

Como todo fan enamorado le hice un cartel, no sé si aún ella lo recuerde. En él, su nombre y una frase en un idioma extranjero para no mostrar mi ser enamorado. Llegué un poco nervioso a lo que sería nuestro primer encuentro. También me preocupaba la idea de no ser la persona que ella había imaginado y que al verme simplemente se decepcionaría. Pero aquel día fui un total cobarde, porque solo chocamos miradas y sin más hui con la tonta excusa de que algo malo había pasado.

27, 28 y 29 de junio de 2014

Luego de muchas conversaciones ya no éramos unos simples conocidos, pero me aterraba que este sentimiento creciera cada día más. Tenía mucho temor, pues no sabía si mis sentimientos eran correspondidos. Es algo difícil de explicar cuando llega a darse la química entre dos personas. No solo hablábamos de nuestro día a día, comenzamos a compartir nuestras historias, nuestros gustos y, sobre todo nuestro ser. La extraña sensación que llegue a sentir en mi corazón me ayudo a darme cuenta que no era un simple gusto. Aun así, debo confesar que un extraño temor me bloqueaba por completo y me impedía confesar mi amor por ella.

Como todo buen amante y fan enamorado, soñaba con escuchar de sus labios que también sentía lo mismo por mí.

20 de junio de 2014

Nunca imaginé que ella daría el primer paso y que aceptaría sus sentimientos por mí. Sin embargo, un extraño temor golpeo mi corazón e hizo ocultar los sentimientos que tenía por ella. Debo confesar que, en el fondo de mi corazón todo era como un sueño pues yo la amaba y ella me amaba. Mucho tiempo atrás ya había sufrido por amor y es por eso que me aterraba la idea que vuelvan a herir mi corazón. Aun así, no sabía cómo controlar este extraño sentimiento de temor que crecía conmigo día con día.

Y sin más al no saber cómo manejar mis sentimientos, simplemente me aleje de ella por un breve periodo.

Lo reconozco fui un cobarde, pero quien puede decir que está mal o que está bien cuando te han lastimado tantas veces que por más que ames a una persona el temor de sufrir nuevamente te hace retroceder.



Capítulo 3: Rechazo


El miedo es una sensación de angustia que es provocada por la presencia de un peligro y en mi caso el rechazo era una sensación que no quería volver a sentir nunca más en mi vida.



1 de julio de 2014

Como era de esperarse el rechazo de un momento a otro hizo que todos los recuerdos felices que antes teníamos se convirtieran en los más extraños y dolorosos. Cristina sabía que yo sentía lo mismo por ella y eso la enfurecía pues era tan grande su enojo que cambio totalmente conmigo. Es más, trato de alejarse para recuperar su estabilidad emocional. No la puedo culpar, ella había abierto su corazón para confesar su amor y yo simplemente me preocupe por no salir nuevamente lastimado. No pensé en sus sentimientos y me comporté como un idiota. Desde hace mucho antes que esto pasara, me emocionaba la idea de estar junto a ella, pero como ya lo había dicho el miedo que sentía de salir herido era más fuerte que mis propios sentimientos.

11 al 25 de julio de 2014

Para ser sincero, solo pasaron un par de semanas para aceptar que la necesitaba en mi vida. Para mí, no era fácil aceptar mi error y decirle que también sentía lo mismo por ella y que por temor a salir herido la había rechazado. Al sentir que la podía perder, algo en mí interior me impulsó a dejar las dudas y dejé que mi corazón hablara. Aquel día, fue el más feliz de toda mi vida, pues sentí que el amor verdadero si existía y esto lo había descubierto desde que ella llego a mi vida. Tanto para mí como para otras personas, el amor puede ser algo complicado y antes de conocerla yo pensaba lo mismo. Puede que parezca un poco extraño, pero su amor me impulsaba en ser una mejor persona. Y aunque ya habíamos hablado de nuestros sentimientos, solo nos conocíamos de vista y eso me tenía un poco ansioso. Además, yo no aceptaba la idea de lo que estaba naciendo entre los dos, solo fuese un amor cibernético pues mis ganas de verla, eran cada vez más fuertes que no pensaba en nada más que tenerla cerca de mí. Mi deseo, era decirle cara a cara todo lo que sentía; pues sabía que, a través de una pantalla no era lo mismo. Yo quería sentir su aroma, su piel, su ser y sobre todo confirmar su amor por mí.



Capítulo 4: Beso


Debo confesar que era la primera vez que me enamoraba y un beso para mí era algo muy importante, pues comprobaría si sus sentimientos hacia mi eran verdaderos.



5 de agosto de 2014, por la tarde

Habían empezado mis clases y era la oportunidad que estaba buscando para conocerla en persona. Es por eso que días antes le escribí para preguntarle si nos podíamos vernos y ella me respondió que sí. Recuerdo que aquel día, lo único que tenía en mente era que iba a tenerla cerca de mí. Usualmente, cuando salía de clases, mis amigos me acompañaban hasta la avenida a esperar el bus. Pero en esta gran ocasión tenía que encontrar algún pretexto para que ellos me dejaran solo y poder reunirme con ella. Mis amigos eran algo molestos y por eso preferí ocultarles mi historia con Cristina. Eran aproximadamente las siete de la noche y la vi (se veía muy hermosa). Me emocioné y al mismo tiempo, los nervios me consumían por dentro.

Aquella noche, ella vestía unos jeans de color negro con una blusa blanca y una chompa americana. También debo confesar que al verla era difícil quitarle la vista de encima. Mi chica era la mujer más hermosa del mundo.

En mi mente estaban todas nuestras conversaciones por el chat. ¿Pero a dónde ir? Fue la pregunta que me hice. Debo reconocer que, solamente me deje llevar por el momento y simplemente caminamos por algunos minutos sin tener una idea clara de a dónde ir. En mi mente estaban algunas preguntas como ¿Será que si le gusto? ¿A qué hora nos besamos? ¿Es tan importante para mí un beso? ¿Ya debería tomar la iniciativa? Sabía que aquel día eso pasaría y fue así. Dejé los nervios de lado, di la iniciativa y ella me correspondió al instante. Era algo que había anhelado tanto, que me costaba creer que en verdad estaba pasando. Uno de mis grandes sueños se había vuelto realidad y eso me tenía plenamente feliz.

¿Cómo explicarlo? Para mí aquel beso fue algo especial. Recuerdo que aquella noche nuestros pasos nos llevó por un parque que era totalmente nuevo para los dos y fue allí donde ocurrió la magia.

Debo confesar que la noche se prestó para tal mágico momento pues el clima era el adecuado y el ambiente también. Al rozar nuestros labios nos entregamos al momento y lo disfrutamos. Atreves de aquel beso sentí un sentimiento totalmente nuevo para mí y aunque pueda sonar algo cursi creo que esto era la comprobación de un amor correspondido.

En ese beso sentí la verdadera gloria, estaba tan enamorado, que lo único que me importaba en ese entonces era disfrutar del momento. Mi mente quería que este mágico momento durará para siempre y así poder atesorarlo como un bonito recuerdo en mi corazón. Luego de nuestro primer beso decidimos seguir caminando y al encontramos cerca de un centro comercial le comenté que ese era un lugar poco concurrido y que sería buena idea aprovechar esa oportunidad para hablar con más calma, pero en mi mente estaba la idea de que nos podíamos besar con algo más de privacidad. Debo confesar que al inicio no le pareció muy correcto entrar a dicho centro comercial, pero aceptó. Conversamos por unos cuantos minutos y como era de esperarse nos volvimos a besar. Estaba en la gloria pues todo era perfecto para mí.



Capítulo 5: Huida


Aunque al inicio todo sonaba como una bonita historia de amor, las situaciones que surgieron a lo largo de la relación me demostraron que en el amor no todo es color de rosa.



5 de agosto de 2014, por la noche

Aquella noche algo pasó con ella y simplemente su presencia se desvaneció como una fuerte brisa que se lleva el viento. Solo me queda el recuerdo de verla partir en aquel bus que marcaba su despedida. Ese mismo día le escribí, deseoso para poder comentar nuestro encuentro. Quería saber si para ella, yo era la persona que completaría su vida. Quizás le asustó el hecho de preguntarle ¿Y ahora que somos? Si bien nuestros sentimientos eran mutuos, no sabía si ella quería iniciar una relación. Esperé por algunas horas a tener alguna respuesta suya, pero eso nunca pasó y simplemente me dejé llevar por la tristeza envolviéndome en un sueño profundo con los ojos llenos de lágrimas.

6,7 y 8 de agosto de 2014

Al día siguiente, con la esperanza de obtener una respuesta volví a escribirle. Pensé que posiblemente se le había acabado la batería y no había tenido tiempo de cargar el celular. Otra de las opciones que vinieron a mi mente, era que talvez se le había ido el internet y aunque quería saber de mí, ese problema de red se lo impedía. Aun así, la seguí esperando.

Solo recuerdo que, de un momento a otro, todos aquellos maravillosos momentos se convirtieron en los más amargos de mi vida. En una fría y triste mañana ella volvió a aparecer, había pasado más de una semana desde que había decidido irse de mi lado. La emoción de su regreso embargaba mi corazón, pues la había esperado tanto que no me importaba si días antes había desaparecido. Mi interés en ella era tan grande que las preguntas en mi cabeza no me dejaban expresarme correctamente y nuevamente parecía un bobo enamorado. Aquel día no hablamos mucho, solo recuerdo que me comentó que se le había ido el internet, que en ese momento se encontraba en una cabina y no tenía mucho tiempo de conversar. Y simplemente se fue.



Capítulo 6: Celos


Estoy algo confundido. Por un lado, deseo seguir aferrándome a su amor y por el otro sé que debo empezar de nuevo. Pero en aquel entonces no supe hallar respuesta.



8 de septiembre de 2014

Luego de unas cuentas semanas volvimos a retomar nuestra extraña relación pues esta historia no termina aquí. Y aunque estuvimos por mucho tiempo en idas y vueltas. Sé que, en una relación este tipo de cosas es algo normal. Pero debo reconocer que aún estaba tan enamorado que no importaba si se alejaba nuevamente de mi lado. Sabía que cuando retomábamos nuestras conversaciones el tiempo que llevábamos separados quedaba de lado y todo se convertía en parte de un mal sueño. Creo que este tipo de acciones me tenían aferrado a este extraño y loco amor. En ese entonces yo era algo inmaduro pues inútilmente traté de sacarle celos para saber cuánto interés tenías en mí y fue el peor error que pude haber cometido en esa relación.

Reconozco que muchas veces por mi falta de seguridad, sufrí en silencio. Tener celos no es algo normal, pero para mí ese sentimiento me permitía saber que tanto le importaba a Cristina. Y aunque llegue a pensar que ella era la persona con la quería compartir el resto de mis días. Mis acciones y mi comportamiento le demostraban todo lo contrario.

24 de septiembre de 2014

Recuerdo que días después de haber conocido a Cristina. También hablé Gina una chica que conocí a través de Facebook pues ella administraba una página de fans de una de mis cantantes favoritos y le pedí pertenecer al grupo de fans para poder ayudar de alguna manera. Con el tiempo fuimos conociéndonos más y más. Gina sabia tocar guitarra y le pregunte si había alguna oportunidad de que pudiera enseñarme y ella me dijo que sí. Al hablar con Cristina le comenté que estaba evaluando la posibilidad de tomar unas clases con Gina en su casa y como era de esperarse se molestó.

10 de noviembre a 31 diciembre de 2014

Luego de aquel pequeño incidente no le volví a mencionar el tema. A partir del mes de noviembre todo se encontraba muy bien entre nosotros y eso me ayudo a mantener una buena estabilidad emocional por un gran tiempo. Para navidad si bien no pudimos vernos, el saber que nos teníamos el uno al otro era más que suficiente. En año nuevo todo fue muy lindo pues pasamos toda la madrugada hablando.

25 de enero de 2015

Si bien ya teníamos mucho tiempo juntos. Debo confesar que sentía que nos faltaba algo y por eso fue que tomamos la decisión de tomarnos un tiempo. Pues ambos sabíamos que necesitábamos un respiro.

15,16,17 de abril de 2015

Después de unos meses. Cristina ya no se encontraba a mi lado, eso lo recuerdo muy bien. Nos habíamos distanciado otra vez y mi corazón nuevamente estaba lastimado. No quiero justificar mis acciones, pero reconozco que cometí un gran error al sentirme nuevamente solo.

La persona con la que trate de sacarle celos tiempo atrás, me veía con otros ojos, pero eso yo no lo sabía. Pues yo consideraba a Gina una gran amiga y no la veía como algo más. Una noche, en la que la invite a salir. Recuerdo que fuimos a un Centro Comercial y compramos pizza, galletas y una bebida. De acuerdo a lo planeado luego iríamos al patio comidas, pero ella propuso que era mejor ir su cuarto ya se encontraba a pocos minutos y pues iba ser más cómodo para nosotros. Al llegar a su hogar decidimos poner una película y comenzamos a comer los aperitivos. Luego de unos cuentos minutos de ver la película empezamos a conversar y sin darnos cuenta nos dejamos llevar por el momento y nos besamos. Pero al tener el recuerdo de Cristina en mi cabeza no pude seguir más adelante y lo dejamos ahí.

Aunque me haya mostrado algo interés en el momento que estaba conmigo, de un momento a otro sencillamente desapareció de mi vida. No me arrepiento de las cosas que hice en el pasado y aunque suene algo tonto, pensé que ella tenía algún tipo sentimiento por mí, pero no fue así.

11 de septiembre de 2015, Memorias

Recuerdo que, en cierta ocasión, le pedí a Cristina para vernos en el jardín botánico, un lugar muy lindo rodeado de las plantas más bellas que ofrece la naturaleza. Había esperado tanto ese día, que mi único deseo era estar a su lado. Nuestra cita era a las 3:00 de la tarde, cuando el sol ya está por ocultarse. Eran 3:30 y ella no aparecía, la angustia en mi corazón crecía segundo a segundo y por un momento pensé que le había pasado algo grave. Luego de unas innumerables llamadas, ella respondió. Me dijo que se encontraba muy cerca y que no me preocupara. Eran 4:10 y otra vez la angustia me mataba por dentro al no saber nada de ella. Eran las 5:15 y ella volvió a llamar, dijo que tenía que cuidar a su abuela y que ya no podía verme. Era la primera vez que me dejaban plantado y eso me dolió mucho, pero, aun así, yo quería verla y tenerla a mi lado.



Capítulo 7: 14 de febrero


Siempre he soñado con un 14 de febrero como el de las películas, me pueden llamar cursi, pero siempre he imaginado como sería todo.



12,13 y 14 de febrero de 2016

Al acercase esta mágica fecha, donde se celebra lo maravilloso que es amar. Días antes le escribí. Tontamente pensé que ella regresaría a mi lado el 14 de febrero para poder arreglar las cosas entre nosotros, pero era un sueño muy bobo lo sé. Y como era de esperar, fue así. Ese día, la tristeza nuevamente se apoderó de mi corazón. Nuevamente era infeliz, sabía que no tendría un día así de especial junto a ella. Es más, era doloroso ver parejas agarradas de la mano y mirándose fijamente a los ojos como señal del gran amor que sentía el uno por el otro. Había soñado tanto con ese día, que al no tener con quien compartir este sentimiento, las lágrimas en mis ojos me mostraban que ellos eran mis mejores aliados y que la única persona en la que tendría que confiar, era yo.

¿Por qué es tan importante el día de “San Valentín”? Pues, hasta la fecha, nunca he pasado un 14 de febrero con alguna persona especial para mí. En mi mente, siempre ha estado la idea de sentirme como un bobo enamorado, con el único deseo de hacer feliz a esa persona. Desde el colegio, me ha gustado hacer manualidades y, aunque nunca he celebrado el día del amor, siempre he imaginado los regalos que le daría a esa persona. Creo que un detalle elaborado por uno mismo es más valioso que cualquier regalo que se puede comprar en alguna tienda.

14 de febrero de 2016

Esta fecha siempre me recuerda lo infeliz que he sido en el amor. Siempre me he preguntado ¿Por qué estoy tan obsesionado con este absurdo día? Tiene algún sentido pensar en ello, si la respuesta es la misma de siempre. El amor no está hecho para mí. Y aunque me duela, debo aceptar que ese sentimiento no se ha escrito en mi destino. Es mejor ver este día como cualquier otro, simplemente tengo que vivirlo sin preocupaciones y seguir con mi vida.



Capítulo 8: Monotonía


Me había acostumbrado tanto a esa relación, que no me importaba si otra vez me dejaba solo. Pues conocerla, me permitía mantener la esperanza de su regreso.


27 de marzo de 2017

Después de un largo año. Recuerdo que eran las nueve de la mañana y tenía un receso de 10 minutos para volver a empezar una clase de problemas matemáticos.

Debo reconocer que ya había pensado en la idea de empezar a olvidarla, pero en esa mañana Cristina me volvió a escribir. Nuevamente mi comportamiento y mis acciones no eran dignas de admirar, pero estaba tan enamorado que no importaba el qué dirán. Y sin preocuparme en salir nuevamente lastimado, seguí atrapado en este extraño juego del amor. Todos esos malos recuerdos desaparecieron en el segundo que recibí aquel saludo. Aquellos sentimientos que por mi bien ya había decidido olvidar, sin ninguna explicación de un momento a otro volvieron a surgir en mi corazón.

Al pensar en ella y en su regreso, solo imaginaba en lo feliz que sería nuevamente. Solo quería que la clase terminara para poder conversar con ella.

Aunque parezca algo extraño, la profesora de aquella clase odiaba que los alumnos estén con el celular en la mano, es por ello que, aunque me moría de las ganas por saber de ella, tenía que respetar las reglas de la clase. Y esperar la hora de salida. De aquella clase no recuerdo ni siquiera el tema que tocaron, pues en mi mente, solo estaba la emoción de saber que ella había regresado a mi lado. Nuevamente me emocionaba la idea de saber que podíamos pasar largas horas hablando de nosotros y de nuestro futuro. Apenas terminó la clase, salí corriendo a mi casa para poder platicar con ella; pues sin ninguna explicación me sentía en la gloria al pensar que podíamos retomar nuestra historia. Había anhelado tanto su regreso que mi mente y mi corazón estaban a su plena disposición. Y aunque ahora, mis recuerdos son algo vagos, de lo único que estoy seguro es, que aún la amaba.

15 de abril de 2017

Con el pasar de los días volvimos a escribir los nuevos capítulos de nuestra singular historia de amor.



Capítulo 9: Aceptación


La amaba mucho. Nunca había querido a nadie como a ella. Pero era el momento de empezar de nuevo. Aunque mi corazón aún estaba confundido.



16 de mayo – 9 de octubre de 2017

En este año, la relación había vuelto a ser la misma, siempre con momentos felices y algunos, no tan buenos. Debo reconocer que, ya me estaba cansando de esta situación y aunque habíamos pasado por muchos buenos momentos, en mi mente siempre estaba el temor de que otra vez ella se fuera de mi lado. Había pasado ya más de un mes y todo se encontraba extrañamente bien, eso me emocionaba mucho. Me dije ¿Será este mi final feliz? Creo que, al hacerme esta pregunta, atraje la mala suerte. Pues, solo bastaron un par de semanas para que otra vez ella se fuera de mi lado sin ninguna explicación. Otra vez me pregunte que error había cometido para que ella me dejara.

Nuevamente me encontraba solo. Y como en una estación de año, solo vino a mí por una temporada y se fue ¿Cuánto tiempo tendría que esperar nuevamente para que ella se quedara a mi lado para siempre? Estaba tan aferrado a su amor, que no me importaba si nuevamente me debajo solo; no me interesaba si mis sentimientos eran nuevamente lastimados, solo la quería a ella.

Siempre me he cuestionado si las historias de amor son así. También me he preguntado que tanto podía depender de ella, para no imaginar mi vida con alguien más. Estaba tan cegado de amor, que mis pensamientos al despertar, solo eran imaginar una vida entera a su lado. Y aunque suene mal, por mucho tiempo, estuve así. Lo único que me mantenía en pie era la esperanza en lograr un final feliz con Cristina.


Un nuevo año es un nuevo comienzo y para mí era la oportunidad de celebrar mil momentos llenos de felicidad junto a ella.

9 de abril - 6 julio de 2018

Dicen que un nuevo año, trae nuevos comienzos. Había olvidado que meses atrás había conocido a Clara a través de Facebook, una joven estudiante de Derecho. La verdad es que nunca le tome interés. No tenía cabeza para pensar en alguien más que no fuese Cristina.

Un ordinario día, cuando el atardecer marcaba las seis de la tarde, después de un tiempo volví a hablar con Clara. La conexión que sentí en ese entonces fue inmediata. Sentí una atracción tan difícil de explicar. Algo en mi interior me impulsaba a querer saber más de ella. Y aunque recién nos estábamos conociendo por internet, no esperé mucho para que el encuentro cara a cara se pueda lograr. Aquella vez, no pensé en nada más que vivir el momento y me dejé llevar por la emoción. Era nuestro primer encuentro, no sé cómo explicar lo que paso aquel día. Nos besamos como si no hubiera un mañana y dejamos que nuestros labios expresaran nuestro sentir.

Quizás esto puede sonar mal, pues recién nos habíamos conocido, pero eso no importaba, me sentía tan bien otra vez. No pensé si nuevamente me romperían el corazón. Luego de algunas semanas nos volvimos a encontrar. Al sentir tal conexión pensé que era el momento de formalizar esta relación, pero luego de todo lo que había pasado, sabía que mi destino no era tener un final feliz. Ni con Clara, ni con nadie.

14 de agosto de 2018

Nuevamente un ¡Hola! cambiaria mi destino. Y aunque me costó aceptarlo en su momento, algo me decía que era el fin de una historia que apenas estaba comenzando.

Otra vez y sin ningún aviso Cristina había vuelto a mi vida. Estaba enfocado en la idea de empezar de cero, pero el corazón es tan traicionero que esa idea no estaba en sus planes. Y aunque me sentía bien con la idea de seguir conociendo a Clara, al recibir aquel mensaje mis sentimientos solo demostraron que aún no había superado a Cristina. Al darme cuenta que mi corazón aun le pertenecía, preferí hablar con la verdad.

23 de agosto de 2018

Era el momento de sincerarme con Clara, lo que me sorprendió en ella, fue que dejo sus sentimientos de lado y trato de entenderme. Debo reconocer que, aunque era menor que yo por dos años, la madurez que demostró, me hizo entender que si quieres a alguien y aunque te guste demasiado debes pensar en su felicidad; eso me enseñó. Y aunque no haya funcionado la relación, aún le guardo un gran cariño.



Capítulo 10: Respuesta a la Huida


La manera más cobarde para abandonarme, fue el dejar de hablarme sin darme alguna explicación e irse de mi lado sin previo aviso.



11 de abril de 2019, memorias

Era una noche algo silenciosa y con muchas preguntas en mi cabeza, hablé con una de sus mejores amigas, debo confesar que, aunque solo haya visto a Mariana una vez en mi vida, siempre me ha dado la confianza y la seguridad de poder hablarle con franqueza. Al saber que eran muy cercanas, le envié una solicitud de amistad hace mucho (para ser más preciso en el mes de octubre del año 2014). Hablar de Mariana, me emociona mucho. Estoy agradecido con la vida por haberla puesto en mi camino pues me enseñó a pensar primero en mí y luego pensar en los otros.

Últimamente ya no hablábamos sobre aquella relación, pues para ella era algo molesto. Sabía que esa historia había terminado y que hablar del pasado no era bueno para mí. Incluso sabía que aún no la había superado y que aún soñaba en volver a su lado. Con temor a una respuesta que lastimará nuevamente mi corazón, le pregunté si sabía ¿Por qué ella decidió irse de mi lado la primera vez que nos besamos? Mariana me comento que, al llevarla a un centro comercial poco concurrido para poder unir nuestros labios y expresar nuestro amor, le hizo pensar en que no era un chico en quien confiar. A pesar que la decisión que había tomado Cristina en ese momento, hizo que mi corazón sufra. Debo reconocer que mi comportamiento no fue algo digno de admirar, estaba tan lastimado que no pensé en sus sentimientos. Solo pensé en mí y eso fue algo muy egoísta de mi parte.

Cristina, había pasado por una relación tormentosa antes de conocerme. Es por ello, que tomó la decisión de tomarse algunos unos días para pensar bien las cosas y fue así como se alejó de mí en aquel entonces. Al escuchar esto, me pregunté ¿Será que nunca confió en mí? ¿No era mejor preguntar que huir? Muchas preguntas aparecieron en ese momento, pero ya son parte del pasado. Y aunque en su momento saber esto me deprimió un poco, debe aceptar que aún le tengo un gran cariño.




Capítulo 11: Reflejo



Hoy no reconocí a quien vi frente a mí. Ese en mi reflejo, sé que no soy yo.



2 de enero de 2019

No sé cómo empezar este capítulo, aun me pregunto si seré capaz de terminar estas líneas sin recodar todo lo que llegué a vivir con Cristina. La historia Un Bobo Enamorado, quizás puede ser algo corta; pero ésta es solo una pequeña parte de todo lo que llegue a vivir a su lado. Cambie tanto que por un momento ni yo llegue a reconocerme. Recuerdo que, antes de mandar una nota de voz, tenía que esperar 10 segundos para después emitir alguna palabra. Para responder cada uno de sus mensajes, debía seguir el orden que ella había establecido, no me podía saltar ningún mensaje pues eso demostraba que no les tomaba interés a nuestras conversaciones. Este comportamiento era parte de su personalidad, y sí, yo la quería. Tenía que aceptarla tal y como ella lo hacía conmigo.

Quizás lo que acabo de escribir la muestre como persona algo posesiva o intensa. Por lo general, dejando estas pequeñas cosas de lado. Siempre me mostró un gran afecto y cariño. Incluso, siempre me escuchaba y sabía cómo animar mi vida en un día gris. Era mi felicidad y eso siempre lo supe. Sin embargo, no me explicaba porque me aferraba tanto a su amor.

Para ser honesto yo nunca fui una persona muy estable en la relación. Como ya lo había comentado antes, yo era algo inmaduro. Recuerdo que, al inicio era muy celoso, pero lo fui cambiando con el tiempo. Debo reconocer que, siempre he sido muy soñador e imaginaba que esta historia sería como una de esas series de amor, donde siempre hay sorpresas inesperadas y, aunque haya problemas, siempre se termina con un final feliz. Yo nunca he sido una persona de hacer grandes detalles, pues lo único que hice para ella en toda la relación fue aquel cartel que llevé a su presentación de baile. Cómo pedir detalles, sin nunca los tuve con ella. Solo era un enamorado confundido.

Había pasado tanto tiempo desde la última vez que habíamos hablado, que ya me había acostumbrado a lo mismo de siempre; pero esta vez era diferente. Como era costumbre, regresó sin avisar, pero esta vez con una nueva mentalidad. Debo reconocer que, yo tampoco era aquel estudiante de primer año, que pensaba que un beso era la máxima prueba de amor. Habían pasado cuatro años desde que nos habíamos conocido. Nuestras conversaciones, se tornaron algo juguetones, y, aunque trataba de seguirle el juego, no estaba acostumbrado a tocar este tipo de temas con ella. Una propuesta algo indecente dio pie a sugerir un encuentro entre los dos. Aquella mañana, no pensé en el pasado y disfruté el momento. Lo detalles de aquel día aún los guardo en mi mente. Luego de aquel encuentro, nos vimos una vez más y como era de esperarse ella volvió a desaparecer de mi vida.

11 de noviembre de 2019

En el año 2019, como cada 11 de noviembre, le escribí para saludarla por su cumpleaños. No habíamos hablado desde hace mucho, pero quería que supiera que aún me importaba.

Su respuesta fue algo corta, pero me alegraba saber que ella se encontraba bien. Y simplemente ya no le volví a escribir.

10 de diciembre de 2019, Memorias

Había pasado más de un mes desde la última vez que vi a Cristina y todo había vuelto a ser como antes. Cuando la volví a tener frente a mí, supe en ese preciso instante que mis sentimientos por ella habían cambiado y que ya no sentía lo mismo. Ya no era más ese fan enamorado que la pensaba a diario. Mi corazón ya la había superado.

Estoy agradecido con la vida por haberla puesto en mi camino y por eso nunca la podre olvidar. Ella me enseñó que las historias de amor no son como el de las películas. Una relación es el compromiso de dos personas y aunque duela aceptarlo, al igual que ella, yo nunca estuve comprometido con esta historia. El amor en sí no es complicado, los complicados siempre hemos sido nosotros. El amor verdadero es comprender y confiar en la persona que amas. Aunque mi historia no es un claro ejemplo de un correcto amor, deseo que la persona que este leyendo estas líneas escriba su propia historia de amor y busque su felices por siempre.




¿Fin?

21 de Junio de 2021 a las 22:02 0 Reporte Insertar Seguir historia
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