carolina-borjas El príncipe castrado

Pensamientos importantes nacidos del encierro y los preciados instantes donde el azar me permite conocerme, desnudar esta parte de mi alma está bien... Sé que al fallecer esto será lo único que ha de quedar aparte de solo huesos y carne putrefacta en cuestión de días... Así que está bien... ¿He de confesar algo? Voy perdiendo el miedo a lo desconocido y así puedo ser quien quiero ser... Un verdadero hombre, aunque ese sentimiento de que por mano propia provocaré el descenso de mis latidos no deja de atormentarme, quizá en bien de mi corazón no sea tan pronto de lo que mi sentir languidecido me hace pensar.


Historias de vida Todo público.
0
154 VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

1, la "A" es la que manda.

Tus palabras fluyen en mí y yo me siento como un poseso, perdóname por ser distraído y que te extrañe mi comportamiento, pero tengo un lado oculto que aún no conoces, llámalo negación o ignorancia pero... Yo soy así... A veces he de entrar en un estado poseso, si supieras qué hago ahora... En el baño escribiendo poemas... Los ojos se me cierran, mis rodillas se abrazan, ¿puedes sentirlo? Quisiera gritar pero he de sentirme muy drogado... En el baño... Buscando las palabras, levantando esas rocas pesadas para hallar los sentimientos que estaban resguardados, odio sentirme así... Pero el sentimiento prevalece... No pediré perdón... No he dañado a nadie...

Al retratarlo es como si se apoderase de mi alma y querer desprenderme de él me duele, aunque no siento dolor... Es como el dolor de perder un dulce que hace segundos comías... O algo que creías te pertenecía pero al percatarte entrado en la realidad, que está fuera de tus manos, te sientes extraño... No sé por qué el retratarlo me hace sentir así y tu cara de confusión... Cuando te dije quien era yo... No lo admitiste pero apenas ves un poco de mí, te enojas... Como si apagar las luces fuera malo, o alejarme y no mostrarme animado... Si de algo has de pecar es de prepotencia porque no reconoces que todos tenemos un lado endemoniado y no por eso somos malos y endiablados, aunque mi cara no lo refleje y mis ojos brillen cuando me haces reír, también he pecado; llorado; gritado; maldecido y escupido ¿Te hablaré de él? Palabras dichas al viento ya que nunca has de volver a molestarte en leer mis escritos... Mis palabras tiemblan por tu rechazo y lloran retazos de lo que nunca podrán llamar mi descendencia...

Ese lado nunca acedrado, victimizado u enmarañado, hazte el honor de llamarlo "el de tu hijo endemoniado", cual organismo cansado yace dormido en mi cama hasta que he de despertarlo para sus pensamientos retratar sobre páginas de un libro aún no terminado.

No pienso llorar, solo... Estoy conociéndome más.

20 de Junio de 2021 a las 02:15 0 Reporte Insertar Seguir historia
1
Leer el siguiente capítulo Los sentimientos del príncipe eunuco, es tan gay...

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 2 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión