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MARIA PEREZ


La historia trate de una joven que decide salir del campo a la ciudad en bùsqueda de oportunidades para cumplir su sueño de estudiar y convertirse en una gran profesional.


Aventura Todo público.

#Maestria #Educaciòn #experiencia #Narraciòn
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SER ESTUDIANTE DE MAESTRIA: UNA HISTORIA POR CONTAR

Hola soy María, hace muchos años salí de la casa de mis padres, ubicada en la vereda de la Alpujarra del municipio de la Unión Nariño, soy la única mujer de los 6 hijos de una familia de escasos recursos económicos, pero de valores muy marcados, con ese deseo de superación y la verraquera para salir adelante superando todos los obstáculos.

Siempre soñé con ser una gran profesional, preparada académicamente, por eso puse todo mi empeño para ser la mejor en mi clase y sobre todo para ganar año tras año una beca que me exonerabas de pagar matrícula, la cual no podían costear mis padres porque eran muchos hijos.

Terminé mi primaria, mi bachillerato y me gradué como normalista superior, pero al transcurrir los tiempos siempre estuvo en mi mente viajar a la ciudad y radicarme en ella, pues en mi municipio no teníamos esas oportunidades de seguir estudiando en una universidad.

Fue entonces que después de mi grado de Normalista superior, tomé la decisión de viajar a la ciudad de Cali, ahí me recibió una familia, en la que conocí a la persona que hoy es mi esposo, padre de mi hija, fueron momentos muy difíciles para adaptarme y conseguir trabajo, pero lo logré.

Pasaba el tiempo y aun ya con una familia organizada, no se borraba de mi mente el deseo de seguir superándome a nivel profesional; decidí matricularme en la universidad y continuar mis estudios de licenciatura, una etapa muy difícil porque trabajaba todo el día, mi hija era una bebé de tan solo 9 meses y al no tener quien me la cuidara, ella me acompañaba todos los fines de semana a la universidad, teníamos que transcurrir un largo trayecto en bus público, al lado de mi incondicional amiga Wendy, sin embargo nada nos detuvo, llegamos a cumplir nuestra meta, ya éramos licenciadas.

Durante los siguientes 7 años, pasaron grandes cosas, fui nombrada como maestra en el sector público, conseguí mi casa y un negocio el cual administra mi esposo; todo estaba bien, mis metas se estaban cumpliendo, pero aún faltaba algo que completara mi felicidad y era el poder conseguir una beca para entrar a la universidad, participé en cuanta convocatoria había destinada para este fin, pero siempre pasaba algo y no lo conseguía, era tan desmotivaste, lloré muchas noches, sentía que no era justo, que lo merecía, mi familia siempre me daba ánimos y me motivaba a seguir intentándolo porque ganar una beca era lo único que me podía ayudar porque el dinero que me ganaba solo me alcanzaba para pagar las deudas adquiridas y para ayudar a mis padres.

Espere con paciencia, seguí intentándolo, sabía que llegaría este momento y fue así que en el 2020 nuevamente me postule para una beca y saben que… No lo logré, a pesar que ya me había ganado el cupo en la universidad, el gobierno no me dio la beca, jamás comprendí su respuesta, pero esta vez fui más allá, no me iba a rendir, empecé a buscar una y otra universidad que tuviera la carrera que más me motivara y fue así que al ver la necesidad del manejo de herramientas tecnológicas para las clases virtuales, a las que tuvimos que iniciar por la llegada de la pandemia llamada covid 19, me decidí por hacer una maestría virtual, que me permitiera formarme y que no requiera de un tiempo limitado o presencia.

La universidad Icesi fue una de las universidades que me abrió sus puertas y al a vez me brindó las oportunidades para poder pagar un semestre bajo descuentos y un crédito bajo una cuota que podía pagar. Gracias a Dios estaba adentro, ya era una realidad, ser estudiante de maestría en educación mediada por las TIC, el proceso ha sido muy difícil porque a pesar de contar con espacios y tiempos para el desarrollo y cumplimiento de los compromisos académicos individuales y grupales, también tuve una gran pérdida como fue la muerte de mi abuela, nunca informe a mis docentes de lo ocurrido, pero fue el gran apoyo de mis compañeros que comprendieron mi situación y me facilitaron diferentes estrategias de comunicación, con quienes me reuní a trabajar con el corazón triste y una lágrima que se desprendía de un momento a otro.

Cada vez que inicia y termina un nuevo curso, siento que aprendo cada día más y puedo no sólo mejorar en vida personal, profesional, sino también en el campo laboral, pues cada aprendizaje lo pongo en práctica con mis estudiantes y mis logros en mis calificaciones son también un ejemplo para seguir luchando, demostrar a mi hija, que la vida nos da muchas oportunidades y que cada fracaso es un aprendizaje y una experiencia que te hace más fuerte para poder conseguir lo que se quiere, que ni el tiempo, ni ser esposa o madre, te impiden cumplir tus sueños.

Siempre recordaré que con la fè en Dios y el apoyo de mi familia, dentro de dos años podré decir… te invito a mi grado, ya soy una magister. ¡UN SUEÑO CUMPLIDO!

FIN

16 de Junio de 2021 a las 02:20 0 Reporte Insertar Seguir historia
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