holoceno11701 Jorge B. Mahoney

Los Hobbits no solo vivieron en la Tierra Media, también poblaron La Isla de Flores, en Indonesia, donde en lugar de habitar en pequeñas y hermosas cuevas bajo las colinas de la paradisíaca Hobbiton, lo hicieron en grandes y sucias cavernas... Averigua más...


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EL HERMANO DE FRODO VIVIÓ EN INDONESIA

En realidad Frodo no tuvo hermanos y tampoco creo que un Hobbit halla deseado alguna vez marcharse de La Comarca. Lo cierto es que con el apodo de “El Hobbit”, denominaron al esqueleto de un pequeño homínido de 106 Cms descubierto en 2004 por los arqueólogos Mike Morwood y Raden Soejono en una cueva de Indonesia situada al noroeste de Australia, entre Bali, al oeste, y Timor occidental, al este. Se trata de los restos de una hembra adulta hallados en la cueva de Liang Bua, en la isla tropical de Flores ubicada en el archipiélago Indonesio, la que habría vivido hasta hace algunos 15000 o 12000 años. En cierto modo, su tamaño y rasgos físicos justifican en gran medida el que a esta nueva especie humana se le haya asignado el nombre de Homo floresiensis.


Las excavaciones recientes (2007 – 2014) realizadas por el Australian Research Council y los estudios de reevaluación efectuados a los depósitos hallados en dicha cueva arrojan una fecha de extinción del H. floresiensis de hace unos 50000 años atrás. Lo anterior coincide con los años en que comenzó a expandirse Homo sapiens en la zona. Nota: Estas investigaciones fueron publicadas en la revista Nature de marzo 2016.


Vale decir que, pese a su pequeño tamaño corporal y cerebral, H. floresiensis fabricaba y utilizaba herramientas de piedra, cazaba pequeños elefantes (stegodones) que había entonces en la isla, así como grandes roedores. Fue capaz de enfrentarse a depredadores como los dragones de Komodo, que en aquella época eran mucho más grandes que los actuales, y es posible que supiera la menera de producir el fuego.Es necesario resaltar que entre los habitantes actuales de la isla de Flores existe una población de pigmeos que vive en un pueblo cercano a la cueva Liang Bua, lugar donde fueron hallados los fósiles, pero separadas genéticamente por miles de años de la especie floresiensis.

Un equipo internacional de científicos secuenció y analizó los genomas de 32 personas de la población actual de pigmeos, y el análisis reveló cambios evolutivos asociados con el tipo de dieta y con su baja estatura, pero no se consiguió ninguna evidencia genética que los relacionara con el Homo floresiensis. Para una revisión en más detalle, dichos estudios pueden consultarse en: Science Aug. 03 / 2018https://science.sciencemag.org/content/361/6401/511

Cabe agregar que el apodo de Hobbit surgió en alusión a la baja estatura de este homínido, en referencia a los diminutos personajes de la Tierra Media, es decir, la raza ficticia del universo mitológico creado por el escritor británico J. R. R. Tolkien “El Señor de los Anillos”, y quizá en parte como una mera intención publicitaria por parte de sus descubridores (Mike Morwood y Raden Soejono) para llamar la atención acerca del hallazgo.


Homo floresiensis tiene unos 74000 años de antigüedad y al parecer, hasta ahora solo se han encontrado en la isla de Flores, donde evolucionaron formas de vida de gran tamaño y enanas gracias, a un fenómeno conocido como especiación alopátrica. Se sabe que esta isla estuvo habitada en una época por elefantes enanos y lagartos gigantes, probablemente ancestros del Dragón de Komodo actual. Hoy inclusive, existen ratas tan grandes como el de una Zarigüella común.


Este homínido de Flores habría sufrido un proceso evolutivo conocido también como enanismo insular, típico en los entornos cerrados y de menor tamaño, como es el caso de la isla de Flores. Esto cobra sentido porque en ausencia de potenciales predadores, cuando una población de herbívoros de gran tamaño queda aislada geográficamente en un área pequeña, donde escasean los recursos alimenticios, la única forma que tendría de sobrevivir sería reduciendo de alguna manera su tamaño —tal como lo hicieron los elefantes que había en la isla de Sicilia, que llegaron a reducir su tamaño hasta pesar sólo 250 kgs— de manera que al no tener que lidiar con predadores peligrosos, con el tiempo (un muy largo tiempo), el mecanismo evolutivo de la selección natural se encargó de que su población evolucionara hasta dar lugar a una especie nueva, más pequeña. Así, el proceso inverso sería cuando en un lugar aislado existen predadores de gran tamaño, sobre todo peligrosos, de modo que la única manera que tendrían para defenderse de estos y evitar ser comidos por grandes carnívoros es desarrollar un crecimiento desmesurado (Megadoncia), garantizando así su éxito reproductivo en el tiempo, de lo contrario, el único camino es la extinción de dicha especie.


A pesar de la pequeña estatura de Homo floresiensis, este se las arreglaba para organizarse y establecer estrategias de cacería en grupo, con las que capturaba elefantes enanos, ya extintos: como el Stegodon, lagartos gigantes como el Dragón de Komodo, aún existente, y otros animales tales como: tortugas, ranas, roedores (también gigantes) y murciélagos.


Los investigadores descubrieron que hace unos 50.000 años hubo un cambio importante en la paleoecología y el comportamiento posterior de la Isla y por ende, en la población de Homo floresiensis. En particular, descubrieron que una gran erupción volcánica coincidió con la desaparición de este diminuto homínido, así como de otras tres especies animales grandes de la isla: cigüeñas gigantes, buitres y elefantes enanos. Sin embargo, es posible que estas erupciones volcánicas al igual que las alteraciones climáticas pudieron haberse combinado con un tercer factor comprobadamente devastador: la llegada de Homo Sapiens a la isla.

Los estudios evidencian un cambio violento, y significativo en el uso de materia prima de las herramientas de piedra fabricadas por H. floresiensis.


Después de 15 años de ardua investigación, los antropólogos fechan con gran certidumbre que el individuo de la cueva de Liang Bua vivió entre 60.000 y 90.000 años atrás. Sus primos o antepasados más cercanos de Flores, una especie sin identificación taxonómica aún pero que pudo haber evolucionado a partir de una población de Homo erectus que llegó a la isla, vivieron hace aproximadamente unos 700.000 años, a comienzos del pleistoceno. Fue precisamente esta especie, la que luego de llegar por vía marítima a la isla, sufrió todo un proceso de cambios evolutivos, reducción de su tamaño, a lo largo de los miles de años que siguieron para poder adaptarse al limitado aporte de alimentos que había.


No obstante, los humanos modernos (Homo sapiens) parecen haber llegado a la isla algo más tarde, hace unos 46.000 años.

En definitiva, según el coautor Thomas Sutikna de la Universidad de Wollongong, los hobbits y sus gigantescos vecinos animales no necesariamente se habrían extinguido hace 50.000 años, sino que podrían haberse mudado a partes más hospitalarias de la isla. “Cabe la posibilidad de que algunos sobrevivieran más adelante en algún lugar de Flores”, afirma.

Incluso, los resultados de los estudios podrían implicar que la especie Homo floresiensis persistió hasta un pasado más reciente y que por lo tanto podría haber entrado en contacto con nuestros antiguos ancestros. Se piensa que los humanos modernos (Homo sapiens) pudieron haber llegado a la isla hace unos 46.000 años, por lo que aceptando la tesis anterior acerca de una posible prolongación de la presencia de los “hobbits” en la isla de Flores, es muy probable que estos y los humanos modernos pudieron haberse encontrado en otra parte de la isla. Para resolver dudas como estas se necesitará realizar más descubrimientos, no solo en la zona de Liang Bua, sino en otros lugares de la isla de Flores.

UN POCO DE GEOLOGÍA

Estudios geológicos realizados a una secuencia sedimentaria que cubre desde hace 190.000 años hasta el presente, han permitido saber que sucedieron varias erupciones volcánicas a lo largo de estos miles de años identificadas en distintas tefras (esto es, estudiando los diferentes depósitos de caida de este material piroclástico). En concreto fueron ocho, las que aparecen a lo largo de toda la secuencia. En función a las ocho tefras identificadas se han establecidos ocho unidades estratigráficas principales.


Los estudios de fauna y material lítico a lo largo de toda la secuencia arrojan unos datos que pueden ser determinantes para establecer la extinción de Homo Floresiensis y la llegada de Homo sapiens a la isla de Flores. Los análisis indican que el cambio más pronunciado en la estructura de la fauna se produjo inmediatamente después de la depositación de la tefra T3, es decir, entre hace 50.000 y 47.000 años. A partir de esta T3 ya no aparecen restos de Homo Floresiensis, así como de otra fauna de la isla que aparecía de forma recurrente antes de esta erupción volcánica, tales comoStegonon floresiensis insularis (un elefante de pequeñas dimensiones), la cigüeña marabú gigante (Leptoptilos robustus) y el buitre (Trigonoceps), por lo que concluyen que todas estas especies se debieron extinguir hace unos 50.000 años.


Paralelamente, el estudio del material lítico y de los patrones de comportamiento de los seres humanos arroja otro dato; antes de la erupción volcánica representada en la tefra 3, el material más utilizado para elaborar las herramientas eran rocas volcánicas, sin embargo a partir de hace unos 46.000 años el material más utilizado es el sílex, un material utilizado de manera recurrente por las poblaciones de Homo sapiens. Del mismo modo, hay un incremento del consumo de moluscos a partir de la Tefra 3, por lo que ambos factores, podrían ser claros indicios de la presencia de Homo sapiens en la isla. Cabe recordar que el material lítico aparecido en toda la secuencia estratigráfica llevó a los investigadores a la conclusión de que tanto Homo Floresiensis como Homo sapiens utilizaron las mismas técnicas de descamación y reducción de los núcleos, creando instrumentos parecidos. Por esta razón resulta importante este cambio en la utilización de la materia prima; la roca volcánica era más abundante, mientras que el sílex requirió quizás ser transportado desde distancias más largas, una práctica muy habitual entre las poblaciones de sapiens.

13 de Junio de 2021 a las 18:50 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Conoce al autor

Jorge B. Mahoney Geólogo. Autor de "RELATOS SOBRE LO INESPERADO", "EL MENSAJERO" "EL FANTASMA DE LAS NIEVES "(en revisión) "TRILOGÍA DEL TIEMPO" (en revisión) "SAGA ÉPICA" (borrador en revisión)

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