isabel-surmay1621875258 Isabel Surmay

Vanessa desde muy joven llega a la convulsionada capital de su país con una maleta cargada de sueños, A pesar de las dificultades, sus propios errores y miedos, sigue adelante. Dos amores tocan de manera especial su corazón, con similitudes y a la vez muy distintos, no los ama a la vez pero si con gran intensidad.


Romance Contemporáneo Todo público.
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EN VÌSPERAS DE LA NOCHE MAGICA

Mi amiga Fabiola pasó por mí, en mi nuevo apartamento

_ ¡Vanesa apresúrate! _, gritó, como si el sonido chillón de la bocina de su auto no fuese suficiente, me despedí de mi vecina por la cual me detuve un momento a saludar, y corrí a abordar el vehículo.

Nuestros planes para hoy era ir al salón de belleza, y luego pasar por nuestros vestidos en la tintorería, los que usaríamos esta noche en la fiesta de fin de año 2017 a la que fuimos invitadas.

Terminaría por fin un año difícil para el país y especialmente para esta ciudad.

Esa mañana había discutido por teléfono nuevamente con mi novio Ricardo, otra vez por lo mismo. Me sentía decepcionada porque creí que este año pasaríamos las fiestas decembrinas juntos, pero al contrario hace varios días que no nos vemos, él ha estado muy ocupado en celebraciones y reuniones, con su familia y socio.

Preferí ocultarle a Fabiola mis problemas con Ricardo, y así evitar una de sus cantaletas y la odiosa frase “te lo dije”. Me mostraba tranquila y despreocupada, ocultando mi verdadero sentimiento de despecho por la indiferencia de Ricardo.

Fabiola y yo salimos del salón de belleza y ya con nuestros vestidos en mano nos disponíamos a irnos a mi apartamento para cambiarnos, pero el hambre nos llevó directo a un restaurante muy popular en la ciudad. Conversábamos mientras esperábamos nuestra comida, nos sentimos con suerte al ver como en apenas unos minutos, el lugar se llenaba sin quedar mesas disponibles.

Un par de hombres más o menos de nuestra edad, entraron al lugar, luego de que mi amiga los saludara con su mano, se dirigían hacia nosotras, cuando casi sin darme tiempo le advertí que no los invitara a acompañarnos, pero luego que abrazó muy efusivamente a uno de ellos les ofreció ocupar las dos sillas disponibles en nuestra mesa, la odie por eso. Ella me presentó a su amigo Víctor, y este a su compañero Raúl, quien era un tipo muy apuesto, y que termino sentado a mi lado. El mesonero trajo la carta y mi nuevo “acompañante desconocido” se distrajo mirándola,

_ ¿Qué quieres comer?, le preguntó él a Víctor quien ahora hablaba al oído a mi amiga Fabiola y ella sonreía plácidamente,

_Cualquier cosa, respondió, yo decidí interrumpir

_Fabi, me puedes acompañar al baño por favor_, pero por la poca atención que me prestó, me tocó tomarla del brazo y casi arrastrándola la llevé conmigo. Una vez allí le reclamé su atrevimiento de invitar a esos chicos, y mi preocupación de que alguien le fuese con el chisme a Ricardo de que me habían visto acompañada de otro hombre.

_Por favor Vanesa, no empieces con tus regaños, a ese novio tuyo no le interesa lo que haces, está muy ocupado en sus asuntos importantes, y si cree que le estas poniendo los cuernos será hasta mejor a ver si espabila y se decide de una vez contigo_, por sus palabras entendí que no era necesario contarle a Fabiola lo de mis problemas con Ricardo para que ella se diese cuenta de cómo andaban las cosas entre nosotros.

Finalmente me resigne a terminar nuestra comida en compañía de aquellos chicos, segura de que todo llegaría hasta allí. Y cada quien continuaría su camino.

Llegamos nuevamente a la mesa tomamos nuestros respectivos asientos, Fabiola y su amigo continuaron con los secretos al oído, y las sonrisitas, yo debí disimular mi incomodidad, revisé mi teléfono, con la absurda esperanza de conseguir un mensaje de Ricardo, para comprobar una vez más que no había tal mensaje, lo volví a guardar en mi bolsito, de pronto Fabiola y su amigo se levantaron de la mesa,

_Vane, voy un momento con Víctor, a mi auto, él quiere revisar lo de la falla en el motor que te comenté_, yo pensé “no es cierto no había ninguna falla en su vehículo” pero callé al respecto, aunque intente persuadirla de que lo podían hacer luego de la comida, fue inútil.

No había pasado ni un minuto cuando temí que “mi amiga” me había abandonado, llegó la orden de la comida y con la excusa de avisarle, salí al estacionamiento del restaurante en su búsqueda, pero sólo confirmé mi sospecha, su auto ya no estaba. Le llamé insistentemente desde mi celular, pero no me contestaba, le envié un montón de mensajes sin recibir respuesta. Regresé al restaurante, tenía que sentarme y pensar con claridad, no cabía en mi cabeza la posibilidad de que Fabiola no volvería.

Una vez allí, decidí tomar el asiento de ella para no continuar sentada al lado de mi nuevo acompañante, evitaba mirarlo, pero sentí su mirada clavarse sobre mí, tal vez esperando saber que había pasado con nuestros amigos, coloqué mi celular sobre la mesa para estar al pendiente de la llamada de Fabiola, aunque no dije nada mi deprimente estado de ánimo dejaba en evidencia lo que había ocurrido.

_ ¿Se fueron verdad?, me preguntó finalmente, le confirmé con una expresión en mi rostro y él se dio una carcajada, no pude evitar observarlo mientras reía, era un tipo realmente atrayente, su sonrisa iluminó aún más su ya sensual mirada y eso me puso realmente nerviosa,

_No es gracioso, le reclamé, enseguida cesó su risa y se disculpó.

_Entiendo que estés decepcionada, pero es mejor que comas antes de que se enfríe tu comida, me dijo

_No me gusta nada esto, espero que Fabiola regrese pronto, como se atrevió a dejarme sola con un desconocido, me quejé en voz alta

_Bueno, si quieres puedo irme a otra mesa,

_ ¡No hay mesas disponibles!, le contesté

_ No hay problema puedo esperar por una,

En ese momento era yo la mujer más aburrida y antipática sobre la faz de la tierra, no me extrañaría que Raúl también quisiera levantarse y huir pronto de allí, finalmente reflexioné y le pedí que se quedara, con la excusa de que no deseaba comer sola, pero en realidad no soportaba la idea de sentirme nuevamente abandonada.

_Tampoco quiero comer solo_, me dijo, e insistió que me adelantara, porque él esperaría su orden, aunque se lo sugerí no quiso tomar la comida de mi amiga.

_No puedo comer si tú estás mirándome todo el tiempo_, me quejé nuevamente

_Bueno tú te sentaste frente a mí, si miro a los lados terminare con un torticolis_, sonreí por el comentario, _Que bueno, pensé que no sabias sonreír, me dijo, me volví a poner seria

Llegó su orden, sonreí nuevamente al ver que llegaban dos platos más, éramos ahora un “par de tontos” con cuatro platos de comida, él también rio y agregó

_Bueno hoy comeremos mucho, demos gracias por eso

Comenzamos nuestra comida, en medio de la música y bullicio del lugar, pero entre nosotros se instaló un silencio total, aunque yo podía percatarme como de vez en cuando él alzaba sus ojos hacia mí.

Luego de unos minutos que se me hicieron una eternidad, él rompió el silencio

_Si nos quedamos tan callados no resolveremos el problema, de ser desconocidos,

_Estoy de acuerdo, que tal si comienzo dejándote en claro que no soy igual a mi amiga y aunque soy soltera estoy comprometida con alguien más. Después de estos últimos y oportunos datos regresó el silencio entre nosotros.

Él se concentró de nuevo en su comida. “Es mejor así”, pensé, que sepa de una vez que entre nosotros no sucederá nada.

Luego de una pausa, él se dirigió nuevamente hacia mi

_Apenas las vi me di cuenta que son como agua y aceite, continuó diciendo, _descuida parezco idiota, pero créeme de vez en cuando me esfuerzo un poco por no pasarme de listo.

_ ¡No pareces idiota! _, me causo mucha gracia su comentario

_Te lo agradezco, dijo inclinando su cabeza con un gesto reverencial

Reí, aunque también sentí algo de vergüenza, recordé a mis amigas acusándome de mojigata, “la que siempre quería dejar en claro que era incapaz de portarse mal”. Y él evidentemente no era ningún idiota, me había dicho exactamente lo que yo quería oír, a fin de agradarme.

Unos minutos después me sentí en confianza de contarle, que Fabiola llevaba en su auto el vestido que yo usaría esa noche para la fiesta de fin de año y por tanto esperaba que ella regresara.

Terminamos nuestra cena y no teníamos aún noticias de la apasionada parejita perdida,

_ Parece que tendrás que escoger otro vestido de tu guardarropa si no quieres hacer esperar a tu novio_ dijo él, yo guarde silencio ante el comentario

Acordamos obsequiar las comidas que dejaron nuestros amigos a unos mendigos que estaban fuera del restaurante.

12 de Junio de 2021 a las 22:06 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Isabel Surmay Isabel Surmay
Hola, esta historia llegó a mi mente hace algunos años pero sólo hasta ahora me atreví a escribirla, no soy profesional en esta área y no es un hobby, simplemente me considero una soñadora. Agradezco que tomes unos minutos para leer este primer capitulo y me gustaría tu opinión.
August 11, 2021, 22:39
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