srablablabla ces yeux

Con el vaivén de una suave canción, el encuentro entre Shuichi Saihara y un androide llamado K1-B0 empieza una relación llena de altibajos y desenlaces inesperados que los trae a ambos con la cabeza en las nubes. Todo porque las notas de esta melodía empezaron con la más inocente de las emociones, el cariño, el cariño interminable, el amor.


Fanfiction Juegos Todo público.

#fluff #bl #slash #danganronpa #saihara-shuichi #saiibo #kiibo
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Intermitente

Después de algunas semanas, ya conocía bien la tranquilidad que había en esa biblioteca, siempre en silencio e impecable, y eso era algo que le daba comodidad. Buscaba lo que necesitaba tomándose su tiempo o vagaba entre los estantes para ver algo que llamara su atención y lo leía hasta que algún otro asunto le recordara que no podía estar todo el día ahí.

Ese día Kiibo disfrutaría algunas horas de lectura, era una de sus partes favoritas de la semana, y por las tantas veces que había pedido libros había conocido poco a poco al encargado de la biblioteca, un muchacho un poco alto, pálido y tímido.

—¡Buenas tardes Shuichi! —le saludó el robot, emocionado por verlo de nuevo.

—Oh, hola Kiibo. ¿A qué libro le has echado el ojo hoy? —preguntó el bibliotecario, Shuichi Saihara. Con esa pregunta esperaba poder empezar una conversación más allá de la típica entre cliente y encargado.

Shuichi se alegró de ver a Kiibo de nuevo y se sintió feliz por tener una compañía frecuente a diferencia de antes. Aunque no le desagradaba estar ahí, un ambiente nuevo y conversaciones frescas eran una pizca de la emoción que siempre había buscado.

El trabajo de bibliotecario podía ser algo aburrido si uno no tenía afinidad con los libros, pero ese no era el caso de Shuichi. Él disfrutaba ojeando las estanterías mientras la biblioteca estaba casi vacía, lo cual era muy común. Aún así, su parte favorita del trabajo era haber podido conocer a personas muy interesantes, tales como era el chico robot que ahora se encontraba delante suya.

—Encontré uno muy bueno sobre ficción histórica, pero todavía me falta terminar otro para hacer un reporte —respondió y Kiibo dio un suspiro al recordar que le faltaba hacer esa tarea—. Tendré que aguantarme las ganas de llevármelo por ahora.

Se dijo que por ahora no se preocuparía por eso y continuó—: ¿Y tú, Shuichi? ¿Encontraste algo interesante? Un día de estos me tienes que recomendar algo otra vez —dijo y rió por lo bajo—. Tus recomendaciones siempre me sorprenden.

Kiibo sonrió con calidez y deseó poder hablar más seguido con él, pero no sabía cómo dirigir la conversación del todo. Con sus compañeros había aprendido muchas cosas sobre cómo conocer a personas nuevas y aspectos sociales, mas ponerlo en práctica era más difícil que la teoría.

—Ayer terminé un libro de misterio, pero fue decepcionante... Fue muy fácil de adivinar qué estaba ocurriendo realmente —A Shuichi aún le costaba expresar su opinión a otras personas, sin embargo, por alguna razón con él era diferente. Por eso cada vez que aparecía, Shuichi no podía reprimir las ganas de entablar una conversación.

—Tal vez deberías recomendarme algo tú esta vez, Kiibo —Intentó sonreír, pero debido a que aún no estaba acostumbrado del todo a relacionarse de esa manera, no salió muy natural. Era introvertido, un poco torpe al dirigirse hacia otros, y tenía la costumbre de hacer muchas cosas solo por cortesía y no de manera genuina.

—¡Oh, claro! ¿Pero de qué te gustaría, Saihara? Digo, no sé si lo que suelo leer te guste... —dijo con nerviosismo y jugó un poco con sus manos. Ahora no estaba seguro de que a Shuichi le agradara hablar con él, pues se había dado cuenta de que parecía incómodo, ¿o era que no sabía leer a las personas? Todavía le faltaba mucho por aprender sobre los humanos.

—E-Encontré un libro de Robert Louis Stevenson llamado La isla del tesoro, es de aventura, pero es ligero y entretenido. Si te gusta puedes seguir con los demás libros del autor, también son interesantes —dijo Kiibo, tratando de controlar su emoción porque ese libro le gustaba mucho.

—No suelo leer mucha aventura, pero supongo que esto puede ayudarme a conocer algo más sobre ti...

Shuichi no podía evitar preguntarse si estaba bien interesarte en los gustos personales de alguien que, al fin y al cabo, había conocido hace poco, pero enseguida procesó las palabras que habían salido de su boca y se sonrojó ligeramente.

—¡Quiero decir...! Así podré saber que le interesa a los que vienen a esta biblioteca y... —Sus ojos eran incapaces de mirar a un punto fijo, se movían frenéticamente de un punto a otro del lugar— De cualquier manera, lo apuntaré para leerlo, muchas gracias Kiibo —Shuichi tomó una pequeña hoja que había a su lado y apuntó con manos temblorosas el título del libro y su autor, además del nombre de quien se lo había recomendado para recordarse a sí mismo que definitivamente debía empezarlo antes de su próximo encuentro.

—No es nada —respondió Kiibo y las palabras "Esto puede ayudarme a conocer algo más sobre ti" resonaron en su cabeza. No sabía muy bien cómo interpretarlas, pero antes de que pudiera pensar otra cosa se dio cuenta del nerviosismo del chico, quien apartaba su mirada después de agradecerle. Se extrañó por eso y no pudo evitar preguntar:

—Shuichi, ¿pasa algo? ¿Necesitas...? ¿Te molesto? Si es así puedo retirarme —dijo sin estar seguro de por qué estaba actuando tan nervioso. Según él no había dicho nada inapropiado, pero sabía que sin querer podría haberlo incomodado.

—¡¿H-Huh?! No, no, ¡p-para nada! —Definitivamente para Shuichi este tipo de interacciones no eran lo suyo, no sabía que podía haber hecho para que Kiibo pensara así, pero era consciente de que no lo estaba haciendo bien.

—E-Es solo que... no estoy acostumbrado a tener conversaciones como estas con alguien que haya conocido aquí —murmuró jugando con la manga de su camisa. Al terminar de hablar, se dio cuenta de que lo que había dicho podía malinterpretarse, así que decidió aclararse rápidamente.

—¡L-Lo cuál no es malo! Al contrario, c-creo que es agradable... —exclamó moviendo frenéticamente sus manos, y cuando se dio cuenta de lo ridículo que estaba actuando sin que pudiera evitarlo, sintió cómo empezaba a sonrojarse más mientras miraba al suelo.

—Ohh, ¡ya veo! —exclamó Kiibo con sorpresa y logró captar lo que estaba pasando. Shuichi no solía hablar mucho, y tal vez eso fuera lo que lo ponía así.

—No te preocupes, ¡también creo que es agradable hablar contigo! —dijo y se sintió aliviado por saber que no le incomodaba su presencia—. Pero creo que... ¡necesitas ser más seguro de ti mismo! Deberías hablar con más personas, eres amable y puedo ver que inteligente también.

—Yo... n-no soy alguien muy interesante, al contrario, soy lo que puedes llamar alguien aburrido. No me gustan las fiestas ni los lugares ruidosos, personas como yo no son muy populares... —dijo y el azabache soltó un gran suspiro. Ya estaba acostumbrado a su modo de vida, pero en el fondo, deseaba poder cambiar y ser alguien más extrovertido. De hecho, le sorprendía que hubiera conocido a alguien nuevo con solo trabajar en una biblioteca.

—De todas maneras, t-también disfruto de mi tiempo solo, y tengo un trabajo del que no me puedo quejar —Por un momento había empezado hablar de su vida y eso era muy raro en él, pero en cuanto se dio cuenta calló de repente.

—¡O-Oh! ¡Lo siento! No pretendía comenzar a hablar así, perdona si te estoy aburriendo.

—¡No! No te preocupes, no aburres, Shuichi—exclamó el robot interesado en lo que estaba diciendo—. Aunque no seas muy sociable no significa que seas aburrido, siempre hay muchas cosas nuevas que conocer al hablar con alguien —dijo y se acercó hacia Saihara al otro lado del mostrador.

—Está bien hablar de ti, me gusta escucharte, y como veo que a ninguno de los dos nos gusta estar en lugares concurridos, creo que hablar así para conocernos estaría bien. ¡Hasta podríamos ser amigos!

Kiibo sonrió con emoción y felicidad de solo pensarlo. Estaba ansioso por saber más sobre todo tipo de personas, especialmente Shuichi. Muchas veces podía averiguar quién era el culpable de los crímenes en los libros de misterio antes de que se revelaran, solía pensar antes de hablar y la mayoría del tiempo era serio. Daba la impresión de ser alguien maduro, prudente y sagaz.

—¿Escucharme? ¿Amigos...?— A medida que el robot se acercaba, Shuichi retrocedía mientras se sonrojaba. Esto le había pillado por sorpresa y se dio cuenta de que había estado equivocado todo el rato, de verdad Kiibo estaba interesado en él.

No sabía cómo debía de reaccionar, pero algo que sí tenía claro era que la idea que le proponía hacía que su corazón latiera más rápido de lo normal, ¿qué era lo que le estaba pasando? No estaba seguro, tal vez fuera que era la primera vez que alguien le decía algo así, o que conocía a alguien tan singular y eso le emocionaba. Lo único que sabía era que definitivamente quería que aquello funcionase.

—S-Supongo que sí podemos ser amigos...

—¡Claro! ¡Sería genial! —dijo Kiibo aún cerca de Saihara, y se percató de que él estaba apartando la mirada de nuevo, sonrojado. Kiibo se dio cuenta de que había sido demasiado impulsivo al acercarse tanto a él y esta vez fue su turno de apenarse.

—¡Ah! Me disculpo por invadir tu espacio personal. Perdona si te he incomodado, pero estaría realmente agradecido si pudiéramos pasar tiempo juntos y conocernos. Sería algo totalmente nuevo para mí.

Kiibo se mostró tan feliz que Shuichi no pudo evitar soltar una pequeña risa.

—Sería nuevo para mí también —Esta vez consiguió sacar una sonrisa algo más natural, que se debió a que realmente se sentía algo más aliviado al saber que ambos se encontraban en la misma situación.

—Los jueves son mis días libres, por si alguna vez quieres hacer algo... —Shuichi se sorprendió así mismo por haber dicho algo como eso y se preguntaba si se había pasado de la raya. Pero por alguna razón, lo hizo porque se sentía más jovial de lo normal. Aún así, seguía siendo difícil mirarlo a la cara durante mucho tiempo.

—¡Oh, sí! Pero no sé qué te gustaría hacer, ¿estaría bien salir a algún lado? ¿O sería mejor primero hablar aquí? —preguntó con duda Kiibo, pensando seriamente sobre a dónde sería bueno ir con su nuevo amigo.

—E-Ehm bueno, creo que primero estaría bien hablar, ¿no? —Shuichi no estaba seguro de qué hacer ahora y creía que pensar demasiado en eso no ayudaría, pero Kiibo le interrumpió.

—Oh, ¿podrías enseñarme tus libros favoritos? Te gusta el misterio y suspenso, ¿cierto? ¿Cómo Arthur Conan Doyle?

—Sí, intento leer un poco de todo, pero es cierto que mis favoritos son los de misterio. Arthur Conan Doyle es un buen ejemplo, pero yo mismo soy más de Agatha Christie. Realmente considero un reto algunos de sus libros, me resulta muy interesante intentar averiguar quien es el culpable en ellos.

Shuichi sabía que si seguía hablando, no podría parar, se conocía a él mismo, y no quería asustar a la única persona que hasta el momento ha mostrado verdadero interés en él.

—Pero, ¿qué hay de ti? Por lo que he visto, te gustan los libros de ciencia ficción y aventura —A él mismo no le interesaban tanto la aventura en general, pero en cierta manera comprendía porque al chico que tenía en frente sí, lo que le daba a un más curiosidad por su persona.

—¡Sí! Me gusta especialmente porque es algo que podría haber pasado y es tan interesante porque hay mucha acción y a veces misterio, pero no uno tan complejo como algo de detectives —El chico robot rió y continuó—. Y los de ciencia ficción normalmente son historias especulativas basándose en hechos científicos, y son cosas que podrían pasar de verdad, ¡es genial!

Kiibo se preguntó si estaba hablando demasiado, por lo que esta vez hizo una pausa antes de continuar—. Por eso leer la historia de "Yo, robot" fue extraño, porque en ese entonces no había robots y ya sabes...

Shuichi rió al escuchar el último comentario de su compañero y cubrió su boca en un gesto tímido.

—Parece que realmente te interesa mucho, ahora hasta a mí me dan ganas de leer esos géneros —Shuichi por fin empezaba a sentirse más cómodo y a sonreír con más frecuencia—. Tal vez podríamos leer juntos alguna vez, seguro que es más gratificante que hacerlo solo... ¡S-Solo si es que quieres, claro! —podía dejarse llevar a veces, pero en cuanto se oía a sí mismo, volvía la vergüenza. Estaba intentando tener mucho cuidado con sus palabras.

—Sí, estaría bien leer juntos, pero ¿cómo sería? ¿Como leer en voz alta? —preguntó Kiibo ladeando un poco su cabeza— ¿Y qué libro leeríamos? Por favor que no sean poemas, entiendo que son otra forma de literatura y por lo tanto arte, pero... simplemente no es lo mío. ¡Son demasiado complejos!

—Lo siento, en general prefiero historias que no involucren demasiadas emociones porque para mí es difícil entenderlas.

—No tienes de qué preocuparte, en realidad yo también me siento así sobre los poemas. Quiero decir, puedo comprender la mayoría de sus significado y disfrutar de alguno de ellos, pero simplemente no me gustan tanto —Mientras hablaba con él, Shuichi salió de detrás del mostrador y empezó a dirigirse hacia una de las mesas de la biblioteca, para seguidamente ofrecerle un asiento.

—¿Quieres que leamos el libro que me recomendaste? Aunque entendería que no quisieras leerlo de nuevo —dijo Shuichi mientras se sentaba justo al lado del asiento que le ofreció a Kiibo.

—Hmmm, creo que sería mejor leer algo nuevo para ambos, ¿no crees? Veamos —Kiibo se acercó al estante más cercano antes de sentarse junto a Saihara y sacó un libro aleatorio del primer estante que vio.

—¿Qué tal este libro? Dice... ¿"Historias de amor"? Vaya —Examinó la portada e hizo una expresión confusa. No solía leer cosas así, pero siempre estaba dispuesto a probar algo nuevo, y sería mucho mejor en compañía de alguien más.

—¿Crees que esté bien este?

Shuichi vio la portada del libro que le estaba mostrando su nuevo amigo y se quedó paralizado por un instante. No estaba seguro de que esa fuera la mejor elección, pero no quería darle problemas al chico. Kiibo tomó asiento junto a él y dejó el libro en la mesa, como para que Shuichi lo viera con más detalle.

—O-Oh sí, supongo que ese está bien... ¿Has leído algo así alguna vez, Kiibo?

Mientras esperaba una respuesta, agarró el libro y ojeó la contra cubierta para darse cuenta de que estaba formado por 4 mini historias de amor, tal y como decía el título. El solo pensar que tocarían un tema de romance lo ponía nervioso, aún más de lo que ya estaba en presencia de Kiibo. Al principio pensó que era simplemente porque no conocía mucho al androide, pero con el paso del tiempo el sentimiento de constante miedo o la expectativa de que algo pasara no desaparecía.

El nerviosismo junto a otra emoción que no identificaba del todo le hicieron removerse en su asiento, como un secreto a punto de ser descubierto. Siempre evitaba leer ese género porque era de las pocas cosas que parecían demasiado lejanas para él, el romance. No obstante, esta sería la única excepción, pero aún estaba reticente a hacerlo. Al leer la sinopsis no pudo evitar preguntarse, "¿De verdad deberíamos leer algo así...?"

—Sí, uhm, en realidad, he- he leído historias parecidas antes, pero más que nada por curiosidad y saber... eh... más sobre- sobre el amor y ese tipo de sentimientos... —Para Kiibo era demasiado vergonzoso admitirlo, así que su cara se llenó de un rojo vivo que era muy notorio por su piel pálida.

—Quería comparar cómo era el comportamiento de los personajes en las películas o libros que encontrara para tratar de entender cómo se demuestra y... cosas, así... —dijo y sin poder soportarlo cubrió su cara con sus manos. Se sentía tonto admitiendo que no sabía nada de eso, y más a Shuichi, quien había conocido hace poco y tenía en alta estima.

—¡E-Es totalmente normal! ¡No tienes porque ponerte así! —Al ver al chico tan nervioso, Shuichi no pudo evitar pensar en lo adorable que se veía en ese momento,. No tardó en eliminar ese pensamiento de su cabeza, ¿en que creía que estaba pensando?

—Ni siquiera yo a veces comprendo ese tipo de sentimientos, son difíciles de entender para todos. Supongo que podríamos aprender juntos leyendo esto —Le avergonzaba admitir que no tenía mucha experiencia en ese tema, aunque le relajaba saber que probablemente el robot sabía incluso menos.

Kiibo abrió los ojos aún con su cara sonrojada y apartó algunos de sus dedos de su cara para ver la expresión de Shuichi. Parecía un poco preocupado y no estaba burlándose de él. Esto le dio un poco más de confianza y quitó por completo sus manos de su cara finalmente, y pensó que tal vez había reaccionado infantilmente, lo que hizo persistir la vergüenza.

—Está bien —murmuró Kiibo con recato y se recargó en la mesa. Ahora no estaba tan seguro de que fuera buena idea leer eso, pero ya no podía echarse para atrás—. ¿Empezarás a leer tú?

—O-Oh sí, empezaré yo —afirmó Shuichi y seguidamente abrió el libro y empezó a pasar las páginas con cuidado hasta llegar al comienzo de la primera historia. Ésta no parecía ser muy dramática, si no más bien un liviano romance de verano.

En cierta manera le alegraba ser él el que empezaba a leer, ya que así no le tocarían las partes vergonzosas, al menos por ahora. Los protagonistas se habían conocido en una escuela de arte de verano y habían empezado a pasar más tiempo juntos fuera de clase.

Kiibo escuchaba con atención, disfrutando la voz de Shuichi que de alguna manera le resultaba tranquilizadora por su timbre gentil y la manera en que pronunciaba las palabras, con cuidado y elegancia.

—¿Quieres leer tú ahora? —Kiibo se sobresaltó al escuchar a Shuichi llamarle cuando hubo leído bastante. Al tomar el libro a Kiibo le temblaron un poco las manos; se había puesto un poco ansioso. Shuichi tenía curiosidad por saber cómo leería su amigo robot, aunque realmente todo sobre él le daba curiosidad.

—Sí —Kiibo trató de leer ignorando el hecho de que lo haría para alguien más cuando la historia era de un tema que desconocía más que nadie.

Los protagonistas pasaban cada vez más tiempo juntos y llegó a una parte en donde se tomaban de las manos y hacían algunos gestos entre ellos.

—Oh, ¡espera! —dejó de leer y buscó la mirada de Saihara— Entonces es verdad que una relación se construye a base de comunicación y d-de- ah, expresar... interesarse por la otra persona, ¿cierto?

Shuichi estaba concentrado escuchando la voz de su compañero, aunque un poco nervioso y podía notarlo, pero de repente se sobresaltó cuando el chico empezó a hablarle directamente.

—Sí, la comunicación y la confianza es esencial en cualquier tipo de relación... ¿Es que estás interesado en eso por alguna razón, Kiibo? —No lo preguntaba por ninguna razón en específico, o de eso intentaba convencerse. Aún así, sentía verdadera curiosidad sobre que sabía Kiibo de las emociones y que no.

—Bueno, sí, verás... si vamos a ser amigos quisiera ser uno con quién puedes sentirte a gusto, y... para eso necesito saber qué cosas debería hacer, ¡quiero que esto funcione! —dijo Kiibo con demasiada emoción acercándose de nuevo a Saihara, y al darse cuenta se arrepintió y miró hacia otra parte.

—¡Lo siento! No quise invadir tu espacio personal de nuevo —se disculpó y pensó que de verdad lo estaba haciendo todo mal, así que sin poder evitarlo cubrió su cara con el libro.

—No te preocupes, de todas maneras, n-no creo que este sea el mejor libro del que tomar ejemplo sobre la amistad —Shuichi rió nerviosamente mientras se rascaba la cabeza. Tal vez sería más difícil entablar una amistad entre dos personas con tan pocos conocimientos sobre relaciones.

—¿Quieres seguir leyendo o prefieres que lo haga yo? —Definitivamente no quería hacerlo, porque presentía que a continuación se verían algunas situaciones embarazosas, pero no sabía qué más decir, y no quería que hubiera un silencio incómodo.

—Yo lo leo, pero ¿por qué dices que no es un buen ejemplo? ¿No son la amistad y amor parecidos? —preguntó Kiibo bajando el libro a la altura de su nariz. Se suponía que para crear el lazo emocional se necesitaba casi lo mismo, ¿no?

—Eh... No estoy seguro de cómo explicarlo, sí que son parecidos pero supongo que el amor es algo más intenso o íntimo que una amistad, aunque yo no sé mucho tampoco sobre ello —Aquella conversación era tan diferente a las que solía tener que no sabía como afrontarlo y su nerviosismo aumentaba por momentos, como olas intermitentes que poco a poco se hacían más frecuentes.

—Por ahora, sigamos leyendo, ¿te parece bien?

—Vale —afirmó Kiibo y continuó leyendo. Después de pasar tiempo juntos los protagonistas habían comenzado a "gustarse" y ese fue un término que no entendía del todo, pero sin querer preguntar más cosas continuó leyendo sin interrumpir.

Después llegó una escena en donde uno de los personajes le había robado un beso al otro y Kiibo ya no pudo contener sus preguntas.

—Ahhh, es verdad, que se puede hacer eso cuando sabes que la atracción es mutua, ¿cierto? Creo que aquí lo ponen de una manera muy natural... ya entiendo por qué la gente le gusta leer este tipo de historias.

—Entonces, ¿te gustan estas historias Kiibo? —Shuichi no había esperado que Kiibo estuviera interesado en ellas, pero por alguna razón, eso hacía que el robot le pareciera más adorable, lo que me hacía sentirse nervioso. ¿Adorable por qué? No quería saber.

—Creo que el ver cómo se desarrollan las interacciones y cualquiera que sea la relación entre los personajes puede servir como ejemplo para si en un momento dado me encuentro en la misma situación. No es que disfrute específicamente el romance, pero aquí las emociones suelen ser de felicidad o cariño, y eso es, uh, ¿tierno? —dijo y alzó una ceja, con duda. No sabía cómo describir el por qué le gustaba y sentía como si lo que estuviera diciendo no tuviera sentido.

—Supongo que no has hecho algo como eso, ¿cierto? —murmuró Shuichi.

Había hecho la pregunta, no sabía cómo había sido capaz, pero no había podido contenerse. Había algo en el robot que solo hacía querer saber más y más sobre él.

—¡N-No! ¡Claro que no! —exclamó el albino y agitó sus manos para negarlo, dejando caer el libro sobre la mesa con torpeza— Nunca lo he hecho y no creo hacerlo, aunque en realidad no sé- digo, debería estar seguro de que la atracción es mutua porque de lo contrario sería grosero e incómodo hacerlo, pero aún así, ¿cómo sabes que le gustas a alguien? —preguntó más para sí mismo que para Saihara acercando su puño a su boca en un gesto pensativo.

Era algo incomprensible para él, así que solo se encogió de hombros y dio un suspiro de resignación.

—De verdad no tengo idea.

—Ni siquiera yo sabría responder a esa pregunta... pero creo que cuando te gusta alguien de verdad solo quieres saber más y más de esa persona, conocer sus aficiones, sus inseguridades; además de sentirte cómodo estando alrededor de esa persona, sentir confianza... ¡c-creo! Eso algo difícil de comprender —Cuanto más intentaba expresar lo que pensaba, más rojas se volvían sus mejillas, ¿cómo habían llegado ese tema?

—A-Además, algo que mucha gente tiene en cuenta es el físico, como el color de los ojos o el cabello o la complexión —De repente, Shuichi calló durante un momento para seguidamente mira hacia un lado y decir algo que jamás habría podido imaginar que preguntaría directamente a alguien— ¿Crees... haber sentido algo como eso alguna vez?

—Mmmm —Kiibo continuó pensando, mirando el libro abierto frente a él, meditando sobre la pregunta. Era difícil responder, pues no tenía ningún punto de referencia además del cariño que le tenía a "su padre", el profesor Idabashi, y tal vez a sus amigos. Nunca se había preguntado si había sentido eso antes y temía no tener una respuesta.

—No lo creo, ¿no sería eso solo un interés normal por conocer a alguien nuevo? ¿O tiene que ver el físico, como dices...? —No entendía eso último, pero había oído de ello. Aunque le extrañó que Shuichi le preguntara eso, continuó:

—A las personas que tienen una preferencia por una característica en específico podrían gustarles alguien físicamente por lo mismo, ¿no?

—Y oohhh, ¡oh! espera —De pronto se detuvo cuando estaba por tomar el libro y preguntó a Shuichi de manera sorprendida, con ojos muy abiertos y en tono bajo, como si fuera un secreto—, ¿me preguntabas lo de antes porque... es que te gusta alguien?

18 de Junio de 2021 a las 00:00 0 Reporte Insertar Seguir historia
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