leo-valladares Leo Valladares

Un hombre dio con la dirección de la coleccionista de muebles inusuales más famosa del mundo y decidió darle una visita sorpresa. La coleccionista lo recibió con una oferta de trabajo que él no pudo rechazar.


Cuento Todo público.

#horrorcorporal #terror #suspenso #horror
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El perchero de la entrada

En cuanto el hombre entró a la antesala y se detuvo en el centro, los muebles murmuraron cual señoras alborotadas.


Hacía mucho tiempo que nadie los había visitado por su propia voluntad.


Las lámparas, colocadas en cada una de las esquinas del cuarto, iluminaron con revuelo los tonos oscuros y facciones toscas del invitado.


Las paredes recibieron gustosas las sombras que se pintaron en su extensión y la puerta del fondo, aún cerrada, lanzó un frío suspiro.


Su silencioso descanso había sido roto por la intrusión del hombre que vestía con saco y sombrero, así que, sin más demora, se abrió.


Impaciente porque el peso en su superficie dejara de aplastarlo, el suelo rugió, lo suficiente fuerte para despertar al hombre del trance en el que había caído, pero no tanto como para atraer la ira de la dueña.


El hombre, por su parte, pasó una mano por su cabello grasiento y caminó a la siguiente habitación.


La alfombra se erizó al escuchar las pisadas fuertes y decididas con las que el invitado agredió al suelo de madera.


El suelo, como era de esperarse, gritó, y crugió con cada paso de este, quién, para alivio de la alfombra, no avanzó hasta donde ella se encontraba.


La dueña, sentada en un cojín gigante, extendió una mano al invitado.


Los candelabros se encendieron y apagaron, una vez y luego otra vez, y otra vez, como ovación ante un gran espectáculo. Entre las luces disonantes, la copa de vino tembló sobre el buró y los cubiertos, de la cena olvidada, le hicieron coro; las repisas, por su parte, mantuvieron la compostura.


El proceso era doloroso, la casa lo sabía muy bien, cada ladrillo, cada hoja de papel, cada astilla, piso y traste lo había pasado antes, cada uno había sentido su piel embarrarse en los huesos, la sangre hirviendo, los órganos fundiéndose entre sí, los músculos estirarse y contraerse, deshacerse y rehacerse como arcilla amasada bajo el toque divino de la dueña.


Y así terminó.


Un intruso que se creyó invitado convertido en eterno mobiliario.


A la entrada, ubicado justo entre un clóset de servicio y la puerta de la cocina. Por siempre útil.


Un suspiro salió de la casa. La distracción terminó pronto.


Él intruso no vio el sobrante de sus partes ser arrojado al fuego, no escuchó los cumplidos de su acabado rústico, no sintió la tela del saco que colgaron en su brazo, ni olió la humedad del sombrero que lo acompañó.


Pero siguió ahí. Impaciente. Inmóvil. Iluso.


Destinado a sostener la ropa de cualquiera, intruso o invitado, que entrara por esa puerta y rompiera la monotonía de su estática existencia.


11 de Junio de 2021 a las 14:10 6 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Leo Valladares Soy Leo, egresada de Psicología educativa y artista autodidacta, eterna estudiante de la vida con gusto por la escritura fantástica, ciencia ficción y terror; la pintura, la ilustración, la animación y la Inteligencia Artificial.

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Jonathan Sanchez Jonathan Sanchez
¡Wuow! Me has dejado totalmente sorprendido, y realmente no me esperaba en absoluto ese gran final. La historia ha sido increíble, ¡felicidades!

  • Leo Valladares Leo Valladares
    Gracias por el comentario! Me da gusto que te haya gustado 3 weeks ago
Dalia Villarrubia Dalia Villarrubia
Wow, ¡me encantó este pequeño relato!
June 21, 2021, 00:08

Manuele Rod Manuele Rod
Ella fue la que maldijo el castillo de La bella y la bestia :)
June 14, 2021, 14:42

  • Leo Valladares Leo Valladares
    Jajaja, no lo había pensado, pero sí, si pudo ser ella jaja June 15, 2021, 16:03
~