sinahi72na Sinahi Flores

la vida de Sara cambia cuando se deja influenciar por una persona desconocida, cayendo en unas ataduras que no la sueltan, pero pronto descubrirá que ese desconocido no era tan desconocido como ella pensaba.


Suspenso/Misterio Todo público.
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capitulo 1

Llego, a casa agobiada del trabajo, con la esperanza de descansar, pero en ese momento, alguien llama por el teléfono, y recibo una mala noticia; mi abuela, la que fue mi única familia por mucho tiempo, había fallecido.

Cuando tu mundo se torna gris, es difícil mirarlo de otra manera, yo me encontraba en esa situación, sosteniendo un paraguas negro, bajo la lluvia, enfrente de la tumba de mi abuela; me paso el dedo sobre los ojos, para limpiar las lágrimas, y a lo lejos alguien se acerca; era Arthur, el abogado de mi abuela.

-lo lamento mucho Sara, tu abuela te dejo todas sus posesiones-, dijo Arthur, mientras me entregaba unos papeles.

-entonces, ¿esperas que yo me mude?, será difícil para mí-, conteste, aguantando el llanto; pero no tenía opción, la idea de mudarme no me parecía tan mala, pasaría de vivir en un pequeño departamento, a vivir en una gran casa, eso me haría bien, pero sería difícil olvidar a mi abuela.

Llegue a la gran casa, casi parecía una mansión antigua; por dentro todo estaba cubierto de polvo, guardando silencio y melancolía. Solté mis maletas apenas entre, me quedé de pie, congelada, pensando; recorrí toda la casa, pasando mis dedos por cada uno de los muebles, terminando con polvo en mis manos. Aquello que llamo mi atención, fue el viejo latico, oscuro y frio, pero lleno de todo tipo de cachivaches; empecé con la limpieza, el lugar estaba lleno de telarañas, sacudí los muebles, lave los pisos, corte el jardín, que no había sido arreglado en mucho tiempo; y a la hora de limpiar el ático, sentí inseguridad, no sabía que cosas guardaba ese desconocido lugar. Entre, armándome de valor, revise cada una de las cajas, encontrando fotos, papeles de cuentas de pago, cartas antiguas, pedazos de periódicos, y alguno que otro, candelabros, plato, o copa de vidrio.

Cuando cayó la tarde, me sentía cansada, todas las cajas habían desaparecido, dejando ver todo el espacio que guardaba aquel latico, estaba dispuesta a bajar, cuando, note algo que se encontraba cubierto por una manta, aquello me llamo la atención, estaba segura de que lo había limpiado todo, pero aquello, parecía haber aparecido de la nada. Me acerque lentamente, y al quitar la manta, me encontré con un espejo de pared, era grande, con bordes detallados, pero se encontraba sucio y opaco, tanto, que ni siquiera podía ver mi reflejo, sin embargo, quede maravillada con lo hermoso que me parecía, llegue a un punto en el que parecía estar hipnotizada; decidí llevármelo a mi habitación, para contemplarlo cada noche.

Mientras dormía, sentí a la sensación de que alguien me observaba, y en mi mente, mi abuela aparecía, una y otra vez, quería quitármela de la mente, pues siempre que la veía, escuchaba voces de culpa; me desperté a mitad de la noche, acompañado de unos ladridos de la casa de alado, que me resultaban tan ruidosos, hasta el punto de no poder dormir. Me levante con desesperación, rogando que el perro se callara; me limpie la cara con agua, y tome un vaso de leche tibia, con la esperanza de poder dormir. El tiempo paso, yo me encontraba sentada en el borde de la cama, con la luz apagada, bebiendo vasos de leche, pero nada resultaba.

Con la vista nublada, me tambalee de un lado a otro, sintiéndome mareada, poniendo la vista en el espejo, notando, que una sombra se acercaba, me sobresalte, y mire con más claridad, efectivamente en el espejo, había una silueta humana, voltea a todas partes, pensando que no estaba sola; me asuste más, cuando alguien golpeo el espejo por dentro, como si quisiera salir. Cuando por fin se detuvo, mire huella de manos en el espejo, no sabía que estaba pasando, empezaba a creer que me estaba volviendo loca. Regrese a la cama, pensando que todo, solo había sido un sueño, pero no estaba dormida, se podría tratar de mi abuela, eso me hizo llorar, manchando mi almudada con lágrimas, fue en ese momento cuando alguien me pregunto, - ¿Por qué lloras? -, me levanté de la cama, sobresaltada por lo que había escuchado, pero al no ver nada, volví a acostarme. De nuevo volví a escuchar una voz, que parecía venir del espejo, me acerqué, entrecerrando los ojos, para averiguar de quien se trataba.

- ¿Quién eres? -, pregunte asustada.

- ¿Quién eres tú? -, pregunto la voz.

- ¿Por qué me preguntas eso? -, la confusión me invadía, al igual que el miedo.

-estoy aquí para ayudarte Sara-, respondió la vos.

-entonces si sabes quién soy-, afirme.

-claro que lo sé, podría decirse que te conozco mejor que nadie-, dijo la vos. Pase un rato en silencio, no sabia como reaccionar, solo estaba sentada hay, sin poder moverme. De nuevo volví a escuchar los insoportables ladridos.

- ¿Por qué no te encargas del perro? -, pregunto la vos, no sabía a qué exactamente se refería.

- ¿de qué hablas? -, le pregunte.

-y si ¿lo pones a dormir? -, insinuó la vos.

- ¡¿estas locas?, dime quien eres y de dónde vienes! -, exigí, apunto de llamar a la policía, sin duda había alguien en mi casa.

-me encerraron aquí-, respondió la vos.

- ¿Por qué? -, pregunte con desconfianza.

-eso no importa, lo importante es que confíes en mi-, dijo la vos.

- ¿y como esperas que confié en ti?, si ni siquiera sé quién eres-, el cuarto se lleno de inseguridad, la vos callo por un momento.

-creme, soy la única persona en la que puedes confiar-, respondió; ¿Qué trataba de decirme? Desperté, con dolor de cabeza, me había quedado dormida en el suelo. Observe por horas el espejo, con la esperanza de volver a escuchar la vos de aquella noche, ¿habría sido un sueño?, tal vez, pero yo lo sentí real; mis pensamientos fueron interrumpidos por el timbre, que sonaba provocando eco en las grandes paredes, me levante, tapándome el pijama, me asome por la ventana, se trataba de Mike, uno de mis amigos, había venido a consolarme.

- ¿Cómo te encuentras? -, pregunto Mike. No quería contestar, como esperaba que me encontrara.

- perdí a la única familia que tuve, ¿tu como crees que estoy? -, pregunte con sarcasmo.

-solo me preocupo por ti-, dijo el.

-sé que así es, pero es agotador, estar escuchando a la gente, mencionar sus condolencias, y el nombre de la persona, que uno quiere olvidar, para que no le cause dolor-, yo sabia que no estaba bien, pero necesitaba seguir adelante, buscar un nuevo trabajo, no podía vender la casa, yo apenas podía salir de mis problemas por mi cuenta.

24 de Junio de 2021 a las 17:54 0 Reporte Insertar Seguir historia
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