kim_marce16 Marce Trellez

JUNGKOOK SE VA A LA CIUDAD DEL PECADO CON UN HOMBRE MISTERIOSO' Lo siento, damas 'y caballeros', la estrella de acción más sexy de Hollywood, Jeon Jungkook, está oficialmente fuera del mercado. El hombre del brazo de Jeon ha sido identificado como Kim Taehyung, el nuevo y sexy modelo que aparece actualmente en los últimos anuncios de Calvin Klein. Las fuentes han dicho a TNZ que ellos se conocieron en el set de la próxima película de acción Insurrección 2 de Jeon, y que 'solo tienen ojos el uno para el otro'. Esta es la primera relación gay pública para Jeon, que salió hace un año, y ha habido mucha especulación sobre quién sería finalmente el que llamaría su atención. Según varios testigos oculares, Jeon se llevó a Kim en su jet privado a pasar un fin de semana romántico en el Syn, el hotel más exclusivo de Las Vegas Strip. Después de que recientemente aparecieran fotos de la nueva pareja, cariñosamente llamada JeonKim, parece, por la forma posesiva en que Jeon mantiene a su nuevo novio cerca, que las cosas se están calentando. El mundo está viendo a #JeonKim, y nos aseguraremos de mantenerte al día sobre esta relación en ciernes. SEGUNDA TEMPORADA DE ACED. la historia original pertenece a Ella Frank.


Fanfiction Bandas/Cantantes No para niños menores de 13. © ©©Derechos Reservados

#modelaje #drama #Romance
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Capítulo 1: De Mal En Peor

—Jungkook, el gerente está aquí.


Estaba vagamente consciente de la voz de Taehyung detrás de mí y de la mano que tenía sobre mi

hombro, pero mientras estaba de pie en el ventanal de la suite presidencial del Syn con vistas a Las Vegas Strip, no podía dejar de mirar hacia abajo, a la prensa que se había reunido en la entrada del hotel. Parecía que cada vez fluía más, y mientras veía crecer a la multitud, el pánico que había sentido se transformó en un completo entumecimiento. ¿Cómo era posible que la vida pudiera cambiar tan drásticamente en el lapso de unos minutos?


—¿Jungkook? —dijo Taehyung nuevamente—. Creo que tal vez deberías sentarte.


Seguramente toda esa gente no está aquí por mí. La noticia no podía haberse propagado tan rápido. Pero incluso cuando el pensamiento cruzó por mi mente, supe que no era verdad.


Las imágenes pasaron por mi cabeza: el paparazzi parado en medio de la suite de Taehyung, disfrazado con un uniforme de botones; el clic de su cámara mientras robaba nuestros momentos privados; Taehyung corriendo detrás de él con nada más que una toalla alrededor de su cintura; yo, atrayéndolo hacia adentro mientras mi mundo se derrumbaba en cuestión de segundos.


Apoyando mi frente contra el frío vidrio, cerré los ojos e intenté frenar el rápido latido de mi

corazón. —Solo dele un segundo —escuché decir a Taehyung mientras su mano se alejaba de mi hombro.


Sabía que tenía que darme la vuelta y enfrentar la realidad de lo que acababa de suceder, pero hacerlo significaba que estaba listo para afrontar las consecuencias que sabía que llegarían. En algún lugar del hotel, mi móvil estaba sonando, y era fácil adivinar quién podría ser. Roger, mi manager, o Martina, mi publicista. Diablos, probablemente ambos en el altavoz.


El secreto que me esforcé tanto en ocultar, por el que había ido tan lejos, como toda la preparación de este fin de semana de fuga, para proteger...

Negué con la cabeza contra el cristal. ¿Qué significaría esto ahora para mi carrera? Claro, el mundo sabía que era gay, pero en realidad nunca tuvieron una imagen visual que coincidiera con eso.


Según Roger y Martina, e incluso mis padres, mi carrera no sobreviviría si hiciera alarde de una relación a la vista de los espectadores. Y desafortunadamente, parecía que estaba a punto de descubrir si tenían razón en esa predicción o no, porque no había manera de que pudiera negar al hombre que había llegado a necesitar en mi vida.


—¿Jungkook? —la voz de Taehyung era gentil, como si estuviera persuadiendo a un asustado mustang, y no podía culparlo. Sabía que pensaba que me faltaban unos pocos segundos para salir corriendo. Tomé una bocanada de aire muy necesaria y finalmente me volví para afrontar las consecuencias.


Taehyung estaba parado a solo unos metros de mí, vestido con sus jeans y camiseta, y fue justo en ese momento, con sus ojos fijos en los míos y la expresión seria de su rostro, que supe que la primera cosa que quería... no, que necesitaba hacer, era tranquilizar sus miedos.

No era el miedo a lo que vendría, porque honestamente, no tenía idea de cuál sería la pesadilla

que pronto se desarrollaría entre nosotros dos. Pero necesitaba que supiera que la razón de mi

retirada, la razón de mi pánico, no era arrepentimiento por estar con él.


—Jungkook, el gerente...


—Puede esperar un minuto —le dije, y di los tres pasos necesarios para estar frente a él. Llevé mis

manos a su rostro y arrastré mi pulgar a lo largo de su labio inferior—. Todos los demás pueden esperar un momento.


Las manos de Taehyung se acercaron para rodear mis muñecas, y sus ojos estaban llenos de compasión mientras recorrían mi rostro, tratando de determinar si estaba bien. No lo estaba, y sabía que eso era obvio. Pero antes de que los malentendidos se abrieran paso entre nosotros, antes de que acudiéramos a aquellas personas que tendrían fuertes opiniones sobre nosotros y nuestra relación, quería que Taehyung estuviera cien por cien seguro de que esas opiniones que serían expresadas no eran mías.


Tragué saliva, tratando de encontrar las palabras para explicar todas las emociones que estaban corriendo por mi mente. Pero antes de que pudiera decir algo, Taehyung bajó mis brazos y los envolvió alrededor de su cintura. Apoyó su rostro contra mi hombro y mi cuello, y me preguntó: — ¿estás bien?


Apreté mi agarre alrededor de él, pensando que, si no lo mantenía cerca, de alguna manera podría

ser apartado de mí y nunca más tendría esta oportunidad.

—No —dije—. Pero esta es la primera vez que mi corazón se desacelera un poco desde que abriste esa puerta y todo se fue al infierno en un santiamén.


—Y solo puedo decir, en nombre del hotel, cuanto sentimos la intrusión —dijo Charles Toth,

asistente del gerente del Syn, mientras avanzaba—. Ya hemos llamado a las autoridades locales, y tengan la seguridad de que llegaremos al fondo de esto. Es casi imposible que alguien tenga

acceso a este piso, así que no estoy seguro de cómo...


—Casi —dijo Taehyung, levantando su cabeza de mi hombro—, ¿casi imposible? De alguna manera, un hombre fue capaz de robar no solo uno de los uniformes de sus empleados, sino también la tarjeta de acceso del ascensor privado, así como una tarjeta de entrada a mi

habitación. ¿Qué tan jodidamente negligente tienes que ser, especialmente teniendo en cuenta el tipo de clientes que tienes en este piso?


¡Oh, diablos! Taehyung estaba enojado, e incluso a través de la tormenta de mierda girando a

nuestro alrededor, no pude reprimir la pequeña sonrisa que apareció en mis labios por su tono posesivo.


Charles palideció y comenzó a retorcerse las manos. —Le garantizo que vamos a...


—No se moleste en hacer promesas que no puede cumplir —dijo Taehyung, frente al pálido hombre—. ¿Ya se tomó la molestia de mirar afuera? Incluso desde cuarenta y cinco pisos puede ver el enjambre de gente. ¿Qué va a hacer al respecto? ¿Sobre el daño que ya se ha hecho? ¿Sobre el futuro de Jungkook?


Mi mano se apretó en la cintura de Taehyung para que no diera un paso más. Con el rubor que

subía por su cuello, no confiaba en que no estrangularía al hombre que literalmente temblaba en sus pulidos mocasines Gucci, y lo último que necesitábamos agregar al día era un asesinato.


—Yo... eh... tenemos plena fe en las autoridades —dijo Charles.


—¿Quién puede borrar mágicamente las imágenes que probablemente estén subiendo a internet en este momento? —dijo Taehyung—. Exacto.


—Aprecio que intente ayudar, pero ¿podría darnos algo de privacidad por unos minutos? —le pregunté a Charles, y el hecho de que lo estaba echando pareció sorprenderlo.


—Por supuesto —dijo, caminando hacia la puerta principal—. Solo... protegeré la puerta hasta que... De acuerdo. —Mientras cerraba la puerta detrás de él, conduje a Taehyung hacia el sofá.


—Está bien —le dije—, vamos a revisar las opciones.


—¿Deberías contestar primero tu teléfono? —preguntó Taehyung ante sonido de mi móvil, y

cuando finalmente se sentó, fui a la habitación de atrás para agarrarlo. Diez llamadas pérdidas, tanto de Roger como de Martina, junto con más de un puñado de mensajes. Mientras estaba allí mirando la pantalla, tuve una abrumadora sensación de déjà vu.


Un poco más de un año antes,

había habido el mismo frenesí, las mismas llamadas telefónicas, la misma sensación de

desesperación. Solo que esa vez no había habido fotos. El casamentero jefe del infierno de Shayne había filtrado mi secreto a la prensa, pero antes de que las cosas se hubieran salido de control, ella me había cubierto y las cosas se habían calmado poco a poco.


Cuando volví a la sala principal y vi al impresionante hombre sentado en el sofá, pasándose la

mano por el cabello castaño, me di cuenta también de que había estado solo la última vez.


—Taehyung... —dije mientras iba a su lado y me sentaba. Inclinó su rostro para mirarme, y no pude evitar extender mi mano y pasar un dedo por su mandíbula.


—Por favor, no te preocupes por mí. Dios —dijo, sacudiendo la cabeza—, tienes bastante de que

preocuparte.


Mis labios se dibujaron en una línea delgada ante sus palabras, porque si bien tenía razón, y tenía un millón de cosas por las que preocuparme, mi cerebro y mis pensamientos seguían

concentrándose en él, y fue ese un momento revelador, que me di cuenta de que Taehyung era mi principal preocupación aquí.


Me aclare la garganta y tome una de sus manos. Cuando entrelazó sus dedos con los míos, noté

que estaba temblando y quise tranquilizarlo de alguna manera. Aunque eso sería difícil teniendo

en cuenta que los míos estaban iguales.


—Está bien, entonces —dije, y luego suspiré—. Tenemos que pensar qué vamos a hacer a

continuación. Lo que tú quieres hacer a continuación.


—¿Yo? —dijo Taehyung, sus ojos se abrieron de par en par. Luego me apretó los dedos y me soltó

con cautela. Mientras se levantaba y comenzaba a caminar frente a mí, podía ver las ruedas girando en su cabeza. Su cara se puso seria, su expresión se volvió ilegible, y cuando se detuvo y me miró, tuve la sensación de que lo que fuera que estaba a punto de decir me iba a cortar hasta el corazón.


—Jungkook... mira, voy a decir lo que quieras que diga. O nada en absoluto, si ese es el caso.

Puedo esconderme en esta habitación hasta que todos se vayan. Lo que sea. Pero tal y como yo lo veo, si te vas de aquí solo y lo niegas, entonces por un tiempo esto debería terminar. Quizás para siempre...


—No —dije, poniéndome en pie. Esa era la única cosa que estaba seguro de que no quería—. Eso

no va a suceder. —Coloqué una de mis manos sobre las que estaba retorciendo frente a él, y

sacudí mi cabeza—. Esto, lo que está pasando entre nosotros, no va a terminar. No a menos que

tú quieras.


Taehyung se mordió el labio mientras sostenía mi mano en un agarre mortal. —Yo... yo...


—Sé que esto es mucho para asimilar. Mierda, ni siquiera lo he asimilado yo del todo. Pero si

quieres esto, si me quieres, entonces estoy listo para salir por esa puerta con tu mano en la mía y decirle al mundo que se joda. —Y tan pronto como esas palabras salieron de mi boca, supe que

eran las correctas.


Cuando se trataba de Taehyung, no había elección que hacer. Había sido un hecho desde el primer día que lo vi, y si él estaba dispuesto a hacer esto, a quedarse a mi lado y a soportar cualquier cosa que viniera en nuestra dirección, entonces no importaba lo que los demás

tuvieran que decir. Él, y mi decisión, no eran negociables.


📷


Mi boca se cerró. Santa Mierda, no había esperado eso para nada, y cuando el teléfono en el sofá

comenzó a sonar nuevamente, pregunté: —¿qué hay de tu equipo? ¿No tendrán una opinión sobre eso?


—Estoy seguro de que tendrán muchas opiniones, pero la única que importa ahora es la tuya.


—No puedes hablar en serio. Toda esa gente...


—No significan jodidamente nada en este momento. —Algo en el tono de Jungkook me dijo que

hablaba en serio, y cerré la boca. Luego continuó, su voz más suave esta vez—. Esto va a ser una pesadilla. No voy a endulzarlo y decirte lo contrario. Si te quedas conmigo, serás perseguido. A todos lados. Tu foto estará en todas partes, y no en los carteles publicitarios o en las revistas. Te atraparán en la tienda de comestibles. Cuando pongas gasolina. Saliendo de mi casa. Dejando la tuya. Demonios, probablemente haya helicópteros sobre mi vecindario en un futuro cercano, y necesito saber...


Cuando se calló, su mirada se posó en el suelo, así que busqué su rostro y acerqué su boca a la

mía, necesitando asegurarle que no iría a ningún lado. Y cuando me alejé, susurré contra sus

labios: —al menos entonces no tendremos que escondernos...


Los brillantes ojos azules de Jungkook se encontraron con los míos, y pareció buscar algo. —Pero cuando te des cuenta de lo que implica estar conmigo ahora, es posible que quieras.


—No —dije, sacudiendo la cabeza con firmeza—. No trates de asustarme.


—No soy yo el que me preocupa.


—No te preocupes por ellos tampoco. Nos seguirán, publicarán mierda en los periódicos...


—Mentiras falsas.


—Puedo manejarlo. Pero, ¿tú puedes?


Y esa era la verdadera pregunta. Sí, Jungkook había lidiado con el precio de la fama la mayor parte

de su vida adulta, pero sabía lo que le podría costar salir de su escondite y mostrarle al mundo

quién era... y con quién estaba. Además, ser gay todavía era algo a lo que estaba llegando a un

acuerdo. Solo había salido durante un año, por el amor de Dios, y nunca antes había tenido una relación. Llevaba tres décadas viviendo como un hombre gay, y sabía el tipo de odio que se podía poner en nuestro camino. ¿Y en su línea de trabajo? Podría ser, y se pondría, brutal.


Jungkook suspiró y se pasó una mano por los ojos, y cuando volvió a mirarme, había un cansancio que nunca había visto antes. Como si ya hubiera vivido lo iba a pasar. Pero allí también había determinación, y fue en ese momento que supe que no había vuelta atrás.


Jungkook tomó mi mano, y mientras rozaba mis nudillos con su pulgar, dijo: —si estás conmigo, creo que podría enfrentar cualquier cosa.


—Esa es la cosa más dulce que ha salido de tu boca. No es algo que hubiera pensado que Jeon

Jungkook diría alguna vez —bromeé. Por dentro, sin embargo, su admisión hizo que cada parte de mi cuerpo se estremeciera.


—Oye, puedo ser dulce.


—Sí, fuiste muy dulce esta mañana. Y anoche —dije, y planté besos a lo largo de su mandíbula, su nariz, su frente.


—Si eso sale a la luz, podría arruinar mi reputación.


—O podría abrir un mundo completamente nuevo para ti. Jeon Jungkook en dramas románticos. Jeon Jungkook en extravagantes películas independientes. Jeon Jungkook en una animación de Disney...


—Está bien, está bien, no nos volvamos locos. Jeon Jungkook en películas de acción y de suspenso me sienta bien. Por ahora.


—Entonces el mundo solo tendrá que subir a bordo. Además, ¿quién jodidos no te querría?


Jungkook arqueó una ceja hacia mí, y cuando me di cuenta de lo que habían implicado mis

palabras, mi cara se puso roja. Eso solo hizo que la pequeña sonrisa en sus labios creciera, rodé mis ojos y lo empujé juguetonamente antes de que algo más decidiera salir de mi boca.


Cuando el teléfono de Jungkook se apagó por decimosexta vez, dijo: —probablemente debería

discutir un plan de acción con mi equipo, por si quieres ir a preparar tus cosas. ¿El Grand Canyon la próxima vez?


—La próxima vez —le dije, aliviado de que hubiera una próxima vez, y cuando Jungkook se sentó en el sofá y se llevó el teléfono a la oreja, le di algo de privacidad y fui a la suite contigua a agarrar la bolsa culpable de comenzar todo este lío. Si no hubiera dejado la maldita cosa allí la noche

anterior, no habría abierto la puerta, y no hubiera habido un paparazzi tomando fotos de nosotros medio desnudos, ni planes de salida. Pero no podía pensar en eso. Me negaba a tomar la culpa de los estragos que habían causado. Esos pendejos habrían conseguido una foto de alguna manera,

sin importar si era aquí en Las Vegas o si se era en LA.

Al menos eso es lo que estaba tratando de decirme a mí mismo.


Dirigiéndome de vuelta a la suite de Jungkook, me alejé al sofá para no distraerle de la acalorada

conversación que estaba teniendo, y me detuve junto al ventanal y miré hacia abajo. La multitud fuera de la entrada del hotel había duplicado su tamaño, y mi corazón latió con más fuerza en mi pecho mientras retrocedía.


¿Nos seguirían todas esas personas?


Al menos saldríamos por la entrada privada de atrás, de la

misma manera que entramos al hotel, pero ¿qué pasará cuando lleguemos a la carretera principal?


Sí, está bien, eso no es intimidante en absoluto, pensé, y me dirigí hacia el dormitorio para hacer nuestras maletas.


3 de Julio de 2021 a las 14:29 0 Reporte Insertar Seguir historia
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