coragarcia J.G.PULIDO Garcia

Cerré mis ojos, oscuridad y silencio en aquella noche aún inexplicable. Mis oídos gritaron, al vacío pérfido, hasta que su grito se hizo insoportable. Me sentí caer, en un abismo que pareció arrastrarme a la misma muerte. Hasta que súbitamente, cual explosión, salí expulsado al firmamento silente. Y como una pluma en el aire… volé atraído por el universo gris, Supe entonces que mi cuerpo, no estaba ahí… Me vi desolado, pero más tarde… ¡una gran tormenta me atrapó! ¿Dónde estoy? Me cuestionaba… y esto sucedió.


Romance Suspenso romántico Sólo para mayores de 18.
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Primer Encuentro


Corriendo por las calles solitarias de la ciudad, escapando del terror de estar en mi cuarto, cuando vuelvo a sentir sus manos por mi cuerpo. Lo odio. No quiero seguir sufriendo lo mismo cada que mi madre sale a trabajar por las noches, solo ya no quiero eso, mientras mis lágrimas corren y resbalan por mis mejillas y siento que me falta el aire, continúo corriendo, sin importar como me duelen mis piernas y se me dificulta el respirar, sin previo a darme cuenta, un sonido sordo me deja paralizada, en medio de la calle, lista para recibir la muerte, no me muevo más, esperando detener este dolor que siento.

Llega un dolor diferente, más suave al que yo esperaba y mientras poco a poco intento abrir mis ojos, veo ahora el por qué ese automóvil no se llevó mi vida, mientras mi vista sigue perdida en la lejanía del automóvil, que no se hubiera detenido si hubiera arrebatado mi vida de golpe, escucho como alguien me llamara…

- ¿Te encuentras bien?...

Sin dar respuesta alguna simplemente lo miro y desvió rápidamente mi mirada de él, y me levanto de donde me encuentro, y me alejo.

Por qué diablos tuvo que meterse en mis planes. Comienzo a caminar apresuradamente mientras siento unos pasos caminando apresuradamente en mi dirección, comienzo a transpirar, me siento amenazada, en peligro, pero aun con todas las emociones que tengo encontradas, me armo de valor para voltear y encarar a la persona que me está siguiendo.

Rápidamente me detengo de la nada, y volteo a ver de quien se trata, pero cuando volteo a ver su cara, me doy cuenta que lo tengo a centímetros de mí, y puedo apreciarlo más de cerca, sus rasgos son delicadamente bellos y perfectos, su mandíbula afilada, piel tan blanca como la nieve, cabello rojizo-café, pero lo que me llama profundamente la atención son sus ojos, color ámbar, con pequeños destellos que parecieran que a la vez también tuvieran pequeños destellos rojos.

Me quedo paralizada, siento como si mi cuerpo temblara, y mi corazón me dijera con cada latido desbocado que estoy en peligro, pero en lugar de eso, siento muchas emociones encontradas en mí, siento como si en algún lugar ya lo haya visto, pero no es posible, conocer a alguien con sus rasgos y olvidarlo.

Salgo de mi trance cuando siento su mano en mi mano.

-Oye sé que soy un extraño ante tus ojos, pero, hace un momento te pregunte si te encontrabas bien, pero en lugar de eso te alejaste como si solo hubieras tropezado en la calle, me dejaste muy desubicado por tu acción…

Solo cuando lo escucho terminar me dedico a responderle rápidamente para volver a casa.

-No es tu asunto…

-Como me dices que no es mi asunto, cuando acabo de presenciar como algún estúpido que maneja intento atropellarte, te das cuenta de lo grave que es la situación…

-Tuve yo la culpa, me atravesé en su camino y era obvio que pudiera atropellarme, me paralizo el miedo, supongo…

-Sea o no tu culpa, por personas como el, no deberían de darle licencia de conducir a cualquier idiota…

-Como sea…

Comienzo de nuevo a caminar, dándole la espalda y comenzar a dirigirme de nuevo a casa, esperando de seguro lo peor de mi padrastro por haberle golpeado las pelotas.

Doy un suspiro resignado, y sigo caminando, cuando siento de nuevo como su mano toma la mía una vez más. Pero rápidamente la aparto, como si su mano me quemara, pero solo no quiero que nadie me tome sin mi consentimiento.

Parece darse cuenta.

-Perdón, no sabía que te molestara tanto que alguien te tomara la mano, solo antes de irte, puedes responderme algo sinceramente….

Asiento con la cabeza.

- ¿En verdad te paralizo el miedo? o ¿Fue por qué querías morir?…

Me quedo paralizada, pensando mi respuesta.

-Cuando alguien piensa mucho su respuesta quiere decir que miente, pero cual sea que sea tu respuesta, creo que no debe de importarme ¿verdad?...

-Exacto

Comienzo de nuevo a caminar, y mientras voy lo demasiado lejos para que no escuche mi suspiro lastimero, me parece escuchar “Le Rosey Institute”…

No puede saber dónde estudio ¿verdad?

Sigo caminando en dirección a mi hogar, pero cuando estoy frente a la puerta de este, siento un escalofrió, miro la hora en mi celular y lo veo claramente 2:24 am, tomo la perilla y entro viendo a todos lados, esperando que ya se haya dormido, cuando cierro la puerta con sumo cuidado, intento caminar en silencio, y veo que el televisor se encuentra encendido, toda la sangre abandona mi cuerpo, pero cuando lo veo dormido, vuelvo a respirar, comienzo a caminar rápido pero silenciosamente, y cuando estoy a unos pasos de la escalera, tropiezo causando que el golpe lo despierte como si fuera una alarma.

-Veo que ya volviste, podemos seguir con lo que dejaste a medias no es así, pequeña Larissa.

Me quedo inmóvil, sintiendo como el miedo se apodera de mi cuerpo.

-Que paso pequeña Larissa, no le responderás a papi….

-Tú no eres mi padre…

-O vamos no me digas que aun consideras padre al bastardo que te dejo por irse con otra mujer….

Un nudo formándose en mi garganta, y pequeñas lagrimas saliendo de nuevo recorriendo mis mejillas.

-Sí que te ves más hermosa llorando Larissa, vamos a tu cuarto, ya casi es hora de que llegara tu madre.

Me resisto como cada vez que ha pasado, e intento escapar de su agarre, pero es inútil, y lo único que gano es que esta vez me golpe en la mejilla.

Solo quiero que este infierno acabe de una vez por todas. Pienso antes de ver cerrar la puerta detrás de él, implorando cada vez que pasa que me ayude Dios, pero al parecer nunca escucha mis suplicas, solo desearía que ese automóvil me hubiera arrollado para así no estar ahora mismo de esta manera.


A la mañana siguiente….


Me despierto a causa de la alarma programada como cada día, me encuentro en mi cama con mi cuerpo doliendo, rápidamente me levanto, aunque sin evitar el dolor que siento, quito rápidamente las sabanas, y las hago bola, mientras las escondo en el closet, en lo más profundo para que nadie las pueda encontrar. Me dirijo al baño y hay logro ver de nuevo mi aspecto, ojeras debajo de mis ojos, ojos hinchados, mejilla con un moretón, y marcas de su fuerte agarre por todo mi cuerpo.

Siento asco de mi persona, y de la nada comienzan a salir lágrimas de mis ojos, pero rápidamente las limpio, entro a la regadera y me doy una ducha rápida, ya que casi es hora de ir al colegio.

Salgo de la ducha, me coloco mi uniforme, guardo la tarea de Clarisa, Ana, Paulo y de Santiago, y tomo mis libros, bajo apresuradamente y veo a mi madre haciendo el desayuno, y lo veo a él, que al verme me da una asquerosa mirada de pies a cabeza y me sonríe. Siento un escalofrió por todo mi cuerpo, pero dirijo toda mi atención hacia la puerta, para así lograr irme de una buena vez.

-Buenos días mamá ya me voy….

-Hija no desayunaras de nuevo…

-No tengo apetito, adiós mamá.

Antes de que mi madre empiece a robarme más del tiempo, salgo rápido y comienzo a caminar en dirección al colegio, camino unos cuantos minutos hasta que me encuentro parada enfrente de la entrada, lo veo, y pareciera irreal que yo estudie aquí, siendo tan humilde, sin dinero a comparación de todos los estudiantes de aquí, tal vez por eso me dan el trato que me dan.

Siento que alguien me jala de mi mochila y esto causa que se rompa.

-Oh, lo siento, no recordaba que es la única manera en la que puedes transportar tus libros decentemente…

Cierro mis manos tan fuertes que esto provoca que se pongan de color translucido por la falta de sangre.

-Trajiste nuestra tarea “poor” ….

Me encontraba dándoles la espalda a ese grupito que me hizo la vida imposible desde que ingrese aquí.

-Dame la jodida cara cuando te estoy hablando…

Cuando me voltea bruscamente, levanto mi mirada a ver al grupito del cual me han hecho bullying desde hace 2 años.

-Oh, joder, mira su mejilla, se ve horrible…

Mierda de lo apurada que me encontraba olvide ponerme maquillaje.

-Que jodidos les importa su vida, solo entréganos la tarea y desaparece de nuestra vista…

Rápidamente saco las cuatro carpetas, y se las entrego, recojo mi mochila y me dirijo a caminar rápidamente hacia el salón. Llevando mi mente en blanco, no veo por donde voy, hasta que choco con un grupo numeroso de personas, la mayoría chicos, y entre todos ellos una chica, todos con rasgos inhumanamente hermosos, pero lo que capto mi atención fue que entre todos ellos se encontraba el chico de la noche anterior.

Sentía como todos me miraran a mí, y cuando desvié la mirada del chico de la noche anterior, para asegurarme que, si me miraban a mí, y por qué me miraban como si no pudieran creer lo que miraran. En sus caras pude percibir un asombro inhumano. Y luego todos dirigieron la atención a el chico de la noche anterior, no sabía que significaba, pero me estaba poniendo incomoda la mirada que me estaba dando. No sé en qué momento me quede paralizada pero tan rápido como pude reaccionar, e intentar alejarme de ellos, me di cuenta que dos de ellos se encontraban detrás de mí y otros dos a los lados y todos los demás enfrente de mi impidiendo que pudiera salir de ese pequeño círculo que habían formado.

-Pueden dejarme pasar, lo siento por haber chocado contra ustedes, no era mi intención…

Con mi mirada fija en mis pies, escuche a alguien preguntar.

-No te preocupes, nosotros nos metimos en tu camino si a esas vamos, somos nuevos aquí así que no sabemos mucho de los tiempos de clase, en donde queda la oficina del director y así, ¿Podrías ayudarnos?

Cuando levanté mi vista pude ver que se trataba de la chica la cual había dicho todo eso, y había pedido mi ayuda.

-Si claro…

Volteé mi mirada hacia mis espaldas, y entre el pequeño espacio que se formaba entre los dos chicos que estaban detrás de mí, pude ver la cara de enojo de Clarisa y Ana, mientras que Paulo y de Santiago solo me miraban sin ninguna expresión. Rápidamente volví mi mirada hacia el grupo numeroso que tenía enfrente de mí.

-V-vamos, por aquí, primero….

- ¿Qué le paso a tu mejilla?

¿Eh?

-Que….

-Si tu mejilla, ayer en la noche no recuerdo haberla visto así…

Voltee a mirar a mi alrededor y todos me miraban con suma curiosidad ante mi respuesta.

-M-me caí de regreso a casa…

Bajé mi mirada hacia mis pies de nuevo, y tomando aire y valor volví a dirigir mi vista hacia el chico de la noche anterior, el cual me miraba con ¿preocupación?, desvié mi mirada rápidamente y volví a hablar.

-Es por aquí, vamos….

Dicho eso y sin detenerme, y enfrentarme a cualquier consecuencia, comencé a caminar en dirección a la entrada de las instalaciones, y fue entonces cuando todos los que se encontraban enfrente de mi incluyéndolo, abrieron paso para que yo pasara. Subiendo los primeros 3 escalones voltee a mirar en dirección a donde se encontraban las 11 personas, y en sus caras se dibujaba asombro y en un coroto tiempo una sonrisa, que después de mirarme a mi todos voltearon a ver a el chico de anoche.

-Una cosa si les digo…

Todos voltearon rápidamente a prestarme atención, y me miraron con determinación.

-Si ninguno de ustedes se apresura, y yo pierdo mis clases por ayudarlos, no se los perdonare…

Les dije sin ninguna emoción ni expresión en mi rostro, todos rápidamente comenzaron a caminar detrás de mí. Mientras íbamos caminado entre los largos pasillos del colegio rumbo a la oficia del director, pude apreciar todas las miradas que robaban el grupo que iban detrás de mí.

-Sé que nos estas brindando tu ayuda, y creo que pocos lo hacen, ¿Cómo te llamas? ...Pregunto la chica del grupo.

-Para que quieres saber mi nombre…

-Para recordarlo como la persona que nos ayudó y fue amable con nosotros, tenemos una memoria prodigiosa y siempre ayudamos a quien nos ayuda, así que no seas así y dinos, si por favor.

Tomé un ruidoso suspiro y me dispuse a contestarle la pregunta a aquella curiosa chica.

-Mi nombre es Larissa….

-Qué bonito nombre, y creo que te queda de maravilla, mi nombre es Ananel, pero puedes decirme Ana o Anael, entiendo de cualquier manera que me digas….

-Mucho gusto…

-Es muy descortés de mi parte solo decirte mi nombre y no presentar a mis amigos…

Me detuve rápidamente y escuche como la campana para iniciar las clases daba el aviso de estar en los salones, pero no le tome importancia y me detuve en medio del pasillo mientras que ellos también lo hacían.

-Oh, disculpa, tienes que ir a clases verdad, si es así, puedes ir solo indícanos por donde ir para no provocarte problemas…

-No te preocupes, esta primera clase no es tan especial, así que bueno me ibas a decir el nombre de tus amigos…

Dije tratando de evitar el tema.

-Ah, sí, mira, el chico de cabello negro, es el Paymon, el chico de su lado de cabello café él es Belial, el chico de cabello rubio es Adirael, el de cabello platinado él es Melec, el de cabello blanco es Dai, el de cabello color caramelo es el Alastor, el de cabello castaño es Asmodeo, el de cabello azul obscuro es Xaph, el de cabello cenizo es Azazel y el de cabello rojizo-café es Luzbel.

Definitivamente esos nombres no los había escuchado nunca, pero, de cierta manera los siento familiares.

-Disculpa por habértelos presentado de esa manera, quiero decir por su color de cabello, es solo que bueno, es más fácil ya que todos tenemos el mismo color de piel y rasgos diferentes, si te lo hubiera dicho por sus rasgos apenas fuera en Belial…

-Entiendo, no te preocupes, bueno entonces vamos a la oficina del director…

Comenzamos a caminar de nuevo y justo enfrente de la oficina del director, toco antes de entrar.

-Adelante…

-Buenos días señor director, vengo acompañando a estos alumnos que son nuevos, solo para que le dé indicaciones a donde se tienen que dirigir.

-Y acaso usted es la guía oficial de este colegio, para eso le pagamos a una persona profesional no a una alumna como usted…

Demonios definitivamente este no es mi día, intentando irme lo más rápido posible de ese lugar para que no me humille más enfrente de estos chicos, cuando me dirijo hacia la puerta, el chico de cabello cenizo de detiene por el brazo.

-Señor director, creo que debería de ser más consciente de sus palabras…

-Y quien te crees tú para….

Me doy cuenta que el director dejo su frase al aire, para cuando volteo a mirarlo, veo en sus ojos un profundo terror, pero cuando dirijo mi mirada hacia la persona que hablo antes veo que él está muy relajado.

Se trataba de Luzbel, quien fue el que había hablado.

Antes de siquiera darme cuenta, veo que el director se acomoda la corbata, y pareciera como si le faltara el aire, el ambiente se tornó de una manera casi asfixiante, lo percibía, pero no me afectaba de esa manera.

-Quisiéramos estar en la misma clase que era señorita, no creo que haya ningún inconveniente verdad director…

Mi mirada se dirige a Luzbel, quien lo mira con una expresión seria, y al momento en que mi mirada se dirige hacia el director, veo como su miedo crece aún más, está sudando mucho, y pareciera que su cuerpo temblara.

-N-no, no hay ningún problema, joven….

-Luzbel, ese es mi nombre.

Eso es el detonante para que el director tiemble de manera alarmante. Antes de siquiera querer avisar a alguien de la manera en la que se encuentra el director, todos me dirigen hacia afuera de la oficina.

-Que tenga buena tarde director, y gracias por sus servicios…

Le dice Luzbel, y sin siquiera verlo, pareciera que lo dijera con una sonrisa.

Mientras me doy cuenta que me encuentro en el pasillo, veo que el último en salir es el.

- ¿Estas bien?... pregunta Ananel

-Eh, si estoy bien…

-Segura, si quieres podemos influir en la manera en la que te trata el director… dijo ahora Luzbel

-Sí, no se preocupen… Entonces ustedes estarán conmigo… digo tratando de cambiar el tema.

-Sí, eso parece… dice Ananel con una sonrisa.

-Entonces vamos….

Comenzamos a caminar en dirección a el salón en el cual estoy, pensando en lo que me puede decir el profesor de esta hora, rápidamente recuerdo que está conmigo Clarisa, Ana, Paulo y Santiago, y la realidad me golpea tan pronto como lo recuerdo.

Estando a un salón de distancia, me detengo da la nada y esto causa que ellos también lo hagan.

-Chicos, sé que apenas las conozco, y gracias por lo que hicieron ahorita por lo que dijo el director, pero si escuchan algo que me digan o hagan, por favor no hagan nada, no quiero meterlos en problemas, son nuevos y creo que tienen muchas ventajas, así que si les pido que no se acerquen conmigo.

No entiendo por qué les estoy diciendo esto, y mucho menos porque me duele de la manera en lo que lo está haciendo.

-Pero que estás diciendo Larissa….

-No podemos ser amigos, ni conocidos ni nada, solo hagan como si no me conocieran y fuera una chica más del salón….

Antes de que Ananel dijera algo de lo cual pudiera arrepentirme, camine rápidamente al salón, dejando a eras personas en shock, tome una profunda respiración, y toque la puerta para que así me dejaran entrar.

-Señorita Larissa, creo haberle advertido antes de que si se volvía a saltar o llegar tarde a mi clase seria la expulsión de esta materia…

-L-lo siento profesor, solo que estaba…

-No hay, pero justificación para esto, que me dirá, que llego tarde porque se quedó dormida o algo por lo cual valga la pena…

Antes de siquiera poder responderle adecuadamente, Luzbel y todos ellos entraron a interrumpir al profesor.

-Disculpe profesor, la culpa fue de nosotros, la detuvimos para que nos guiara a la oficina del director…

El profesor se quedó en silencio, y todos los de mi salón, se quedaron mirando a el grupo de chicos que pertenecerían a nuestro grupo, la manera en lo que los miraban era tan asquerosa, pero fuera de toda esta situación, lo que más me hacía desviar la mirada, era la manera en la que Luzbel me veía.

Agache mi cabeza colocándola entre mis brazos, pensando en el infierno que sufriría ahora que me vieron cerca de estos chicos, aunque lo único que me preocupaba era lo que me harían Clarisa y Ana.

Cuando levanté mi cabeza, vi que ahora Paymon, Adirael, Melec, Dai, Alastor, Asmodeo, Belial, Xaph, Ananel, Azazel y Luzbel, se encentraban alrededor de mí.

Ananel enfrente de mí, Azazel a mi lado Izquierdo, Luzbel a mi lado derecho, detrás de mi estaban Asmodeo y Belial, enfrente de Ananel estaban Xaph y Paymon, a lado de Azazel, estaban Adirael y Melec y a lado de Luzbel, Dai y Alastor.

Volví a dejar caer mi cabeza entre mis brazos, tratando de pensar que esto era una broma. Vi a dirección de Clarisa y Ana, y estas me mataban con la mirada.

Joder tiene que ser una broma de muy mal gusto, porque mi día tenía que ser así.

8 de Junio de 2021 a las 18:54 0 Reporte Insertar Seguir historia
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