writerbookworm Lily Estrada

Una deidad deseosa de probar su poder, pero lo suficientemente inexperta e inestable como para sembrar el caos disfrazado de un bien. Una creación tan poderosa que, en las manos equivocadas, puede comprometer a toda la humanidad. Historia escrita para el reto de Inkspired sobre Gea, la diosa madre y que está relacionado al W.Bookwormverse desarrollado en la trilogía de Ascenso. Portada realizada por el equipo de Inkspired 😁


Fantasía Todo público.

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Gea

La oscuridad se propagaba por todos lados, haciéndole imposible ver más allá de su propia nariz, pero la mujer se obligó a seguir avanzando con sus pies descalzos sobre la fría superficie. Ocasionalmente, su camino se veía interrumpido por pequeñas rocas que rasgaban su piel lo suficientemente profundo para que un líquido dorado saliera de su sistema: el icor de los dioses.

Ella tardó en darse cuenta del rastro que dejaba a su paso, y cuando por fin lo notó era demasiado tarde para enmendar su error. Aterrada, la diosa giró sobre sus talones, agrietándolos lo suficiente para que ríos de su sangre se derramaron sobre la árida tierra. Por un breve momento, lo único que se pudo ver en aquella oscuridad fue la luz dorada proveniente de su sangre, esparcida por la tierra.

Gea llevó sus manos hacia su boca, temiendo por las consecuencias de sus acciones, pues era consciente de lo dañino que podía ser el icor que recorría sus venas. No podía ver el paraje a su alrededor, pero sabía que ese lugar no necesitaba ser contaminado.

El brillo dorado se extinguió al ser absorbido por la tierra, indicándole que ya no quedaba nada más por hacer. La mujer dejó escapar un sollozo que logró estremecer la tierra bajo sus pies. Ese era el fin de uno más de sus intentos de crear vida, su único consuelo era que, por lo menos, había tardado un poco más en arruinarlo que las veces anteriores. Desconsolada por su fracaso, Gea se permitió derramar las lágrimas que llevaba reprimiendo por eones y la fuerza de su llanto la obligó a caer de rodillas sobre el árido suelo, causando la salida de más de su icor.

La diosa permaneció de rodillas, sangrando y llorando por su torpeza, permitiendo que sus lágrimas se mezclaran con el líquido dorado antes de que fueran absorbidos por la tierra. Después de lo que le pareció una eternidad, Gea por fin se sintió vacía tras haber liberado su frustración. Ella se encontraba débil después de su fracaso y de todo el icor que había perdido, con un solo movimiento de su mano pudo haber tomado un poco de sus lágrimas para curar sus heridas, pero la idea de dejarse morir como castigo por su imprudencia, le parecía lo más indicado. Resignada a su fatídico final, Gea se recostó sobre su costado derecho, abrazando poco a poco la inconsciencia que por fin le daría la paz anhelada.

Gea durmió apaciblemente por décadas en aquella fría y oscura tierra de nadie, su cuerpo se hizo uno con la superficie seca ante la falta de movimiento. En ocasiones, su mente la traicionaba al recordarle cada uno de sus errores, obligando a la diosa a derramar gruesas lágrimas de sus ojos cerrados. Gracias al constante llanto, ese fue el único lugar que se mantuvo limpio después de tanto tiempo y gracias a su tristeza, la mujer fue capaz de percibir el débil rayo de luz que se originó en medio de las sombras.

Poco a poco, el rayo fue fortaleciéndose y multiplicándose, hasta que la luz fue suficiente para levantar a la diosa dormida. Los párpados de Gea se abrieron de par en par, enfrentando sus iris morados a la repentina fuente de luz, que la obligó a levantar una mano para proteger sus ojos que no habían sido abiertos por muchos años. La tierra protestó por ese movimiento, sacudiéndose hasta sus cimientos con cada cambio de posición de la deidad, que solo volvió a abrir sus párpados una vez que estuvo sentada y con sus piernas cruzadas.

Al principio la mujer no podía comprender lo que estaba viendo, incluso llegó a temer que su mente la estuviera engañando igual que en sus pesadillas, era imposible creer que de un momento a otro la oscuridad que recordaba, hubiera sido reemplazada por vívidos colores a su alrededor. La tierra ya no estaba seca, sino que había sido recubierta por una gruesa capa verde de exquisito arma y tacto agradable, las grietas del suelo habían sido llenadas con un líquido cristalino que corría en todas direcciones, siguiendo el camino formado por los ríos de icor derramado, sobre su cabeza había una bóveda azul donde se arremolinaban porciones de blancas manchas que se movían suavemente.

Y en medio de toda esa maravilla, justo frente al lugar donde antes descansaba su cabeza, Gea encontró un magnífico árbol, con el tronco grande y fuerte que sostenía las pesadas ramas llenas del follaje más verde que jamás había visto. Sorprendida, la diosa se inclinó hasta que sus ojos quedaron a la altura de esa maravillosa planta y comprobó que el árbol era casi tan grande como su cabeza. Una sonrisa comenzó a formarse en los labios de la mujer cuando el entendimiento llegó a ella, y su gozo solo fue en aumento al ser testigo de las luces que salían de las ramas de su creación.

Gea cerró sus ojos y su cuerpo abandonó su forma divina, pero aún así conservó la altura suficiente para alcanzar la copa de aquel árbol. Con esa nueva estatura, la mujer pudo apreciar detenidamente cada detalle del fruto de su llanto, hasta que logró identificar el origen de las luces de colores que emanaban de él. La diosa extendió su mano izquierda y con sumo cuidado tomó un pequeño cristal rojo de las ramas, ese extraño objeto estaba ligeramente caliente al tacto y las puntas que lo rodeaban causaban un poco de malestar en sus dedos, pero a Gea no parecía importarle, había creado vida después de eones intentándolo y el resultado era maravilloso.

La diosa ejerció presión sobre aquel cristal, sintiendo cada una de las puntas presionando sobre su piel y, justo cuando sus dedos amenazaron con agrietarse, hubo un destello verde que formó una llama del mismo color en el lugar donde antes estaba el fruto de su árbol. Una vez más, su risa se escuchó por todo el lugar, mientras Gea seguía experimentando con los cristales rojos. Con el tiempo descubrió uno naranja, que solo expulsaba una sensación cálida antes de desaparecer, la diosa también encontró uno azul que al pulverizado dejaba escapar una corriente del líquido cristalino que había visto antes.

Su curiosidad estaba lejos de ser saciada y no se detuvo hasta probar cada uno, dándose cuenta que esos cristales tenían un poco de su poder, algunos mandaban sobre las plantas, otros dominaban las fuerzas del viento, varios le permitían manipular los minerales en la tierra, otros más congelaban el agua, mientras que unos pocos le permitían solidificar la tierra hasta hacerla una superficie transparente y filosa. Con cada nuevo descubrimiento, Gea sentía su orgullo crecer dentro de su pecho y se sintió capaz de crear algo nuevo, alguien con el que pudiera compartir sus descubrimientos.

Los pequeños seres nunca se separaban de ella, esperando a que les entregara el fruto de su árbol. Gea vio con orgullo como ellos aprendieron a manipular la fuerza de los cristales para ayudarse y con cada avance de sus creaciones, el árbol crecía y se fortalecía. La variedad de cristales aumentó y pronto aparecieron unos color morado que, al dárselo a sus seguidores, les permitió comunicarse en un lenguaje extraño para la diosa. Una punzada en su pecho la hizo cuestionarse sobre sus acciones, pero el orgullo fue mayor y continuó cuidando de su creaciones.

Con el tiempo, lo seres se volvieron independientes y ya no seguían cada uno de sus pasos, solo acudían a ella cuando necesitaban más cristales. La mujer nunca pudo negarse, pues no deseaba verlos sufrir hasta desaparecer. Poco a poco, Gea fue explotando su obra, para mantener vivos a los seres y pronto notó que el árbol ya no generaba nuevos cristales, de un tiempo a otro había bajado su producción. Por ello, cuando un nuevo color apareció, la diosa no dudó en dárselo a sus hijos.

El cristal negro no fue bien recibido al inicio, solo unos pocos lo aceptaron y aquellos no volvieron a ser los mismos. Su actuar se volvió salvaje, su ira incrementó y lentamente el resto comenzó a ceder ante sus deseos. Horrorizada, Gea presenció las consecuencias de los que osaban desobedecer: los que tenían el cristal negro podían controlarlos, arrebatándoles la voluntad que ella les había otorgado. La diosa supo que todo estaba mal, cuando presenció a uno de sus hijos desangrar a otro con un solo movimiento de sus manos. Cegada por la ira, Gea no dudó en hacerlo pagar por la vida de su hermano, sufriendo el mismo destino.

Lo que debió haber sido el final del caos solo fue el comienzo. Sus propios hijos se tornaron contra ella y muchos intentaron someterla, sin tener éxito. Con cada levantamiento, Gea no tenía más opción que terminar con sus creaciones, hasta que no quedó ninguno. Presa del remordimiento, la diosa regresó junto a su árbol y comprobó que su vitalidad había decaído, sus hojas ya no eran tan verdes, sus ramas se habían debilitado y, aunque surgieron nuevas especies de cristales, su producción era escasa.

Entonces, con todo el dolor de su ser, la mujer adoptó su forma divina, recuperando su tamaño original y no se permitió dudar antes de inclinarse para tomar su más bella creación entre sus manos, arrancándola de raíz. Los destellos de los cristales desaparecieron al instante, al tiempo que sus palmas se llenaban con las cenizas de su árbol.

Los cielos se oscurecieron hasta que gruesas gotas de lluvia cayeron empapando la tierra, mezclándose con las lágrimas de la diosa. Así como su llanto una vez fue el inicio de todo, en ese momento fue la causa de la destrucción de su creación. Gea se lamentó por sus errores y de nuevo se entregó a un sueño eterno, sin importarle el caos a su alrededor.

La diosa quedó inmortalizada en las colinas de la tierra por eones, prometiendo no despertar hasta que su mente y su corazón olvidaran sus errores, guardándolos junto con los recuerdos más dolorosos.

La tierra resintió la ausencia de su madre, sintió su rechazo y, en un intento desesperado por traerla de regreso, tomó un poco de su esencia para traer de regreso su más grande creación, dividiendo su poder en pequeños retoños junto al pricipal. Sin que Gea llegara a enterarse, su árbol resurgió y se fortaleció, entregó su fruto a los nuevos seres que caminaron por su paraje desértico hasta que sus raíces se secaron, sus hojas desaparecieron y los cristales dejaron de producirse.

Al ver que sus intentos por traer de regreso a Gea, la tierra tomó de nuevo su esencia, dando vida a aquel árbol en un ciclo, que no terminará hasta que la diosa despierte de su largo sueño para reunirse de nuevo con su creación para siempre
6 de Junio de 2021 a las 01:55 4 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

Conoce al autor

Lily Estrada Psicóloga graduada y con el suficiente tiempo libre como para permitirse este hermoso Hobbie. Intento de escritora en proceso de formación y perfeccionamiento. Aprendiz de dibujo, solo porque quería darle rostro a mis personajes, de una forma original. Autora fácil de complacer, solo dejen su Like y su comentario para hacerme feliz. Pueden seguirme en mi instagram @Writer_bookworm1, ahí tengo contenido extra de Ascenso que es de lo más interesante. Solo queda darles la bienvenida a mi perfil :)

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Leónidas G. Leónidas G.
Muy bueno. Lo disfrute de principio a fin 😊
June 24, 2021, 13:11
Manuele Rod Manuele Rod
Muy bueno :) Sole me chocaba un poco leer “mujer” en vez de diosa :) ¡Suerte!
June 24, 2021, 00:56
Ignacia Rodríguez Ignacia Rodríguez
¡Me encanta! Es una excelente historia para explicar el origen del árbol de Selene. Felicitaciones y mucho éxito en el concurso 😊
June 06, 2021, 03:50

~
W.Bookwormverse
W.Bookwormverse

Se cuentan leyendas sobre un maravilloso árbol, centro de la naturaleza y cuyo fruto, ofrece habilidades inimaginables a aquellos que entran en contacto con él. Muchos estarán dispuestos a lo que sea, con tal de tenerlo en su poder. Esta es una idea general de la trilogía durante el transcurso del primer libro, "Ascenso". Conforme avance la trama, se van agregando diferentes personajes, pero no se podrían poner en este apartado debido a que puede ser un spoiler. Leer más sobre W.Bookwormverse.

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