whxba- willa jung

「a yoongguk fanfiction」 Con un padre abusador y una madre alcohólica, YoonGi y JungKook sólo se tienen a ellos mismos y a la cama que ambos comparten para escapar por unas horas de la dura realidad en la que viven, esa realidad en la que YoonGi se entrega a los monstruos para que éstos no dañen a su hermano menor. ⋆ violencia física y sexual e incesto. no fomento o apoyo este comportamiento. se recomienda leer con discreción. ⋆ queda prohibida cualquier tipo de copia o adaptación de esta obra. ⋆ whxba | 2022 ⋆


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18.

#jungkook #yoongi #yoonkook #sukook #bts
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⇝ hyungie is so brave

El momento de entregar su cuerpo a los monstruos no supone un gran problema para YoonGi, pues es algo a lo que está acostumbrado a hacer desde que notó la mirada perversa con la que su padre (el monstruo número uno) empezó a mirar a JungKook. Por aquél tiempo, contaba con catorce o quince años, mientras que su hermano contaba tan sólo con trece; y el monstruo UNO le ofreció un trato: si se entregaba cada que él así lo quisiera, dejaría a JungKook en paz, continuando con su extrema inocencia.

Si no lo hacía, ambos sufrirían.

Y YoonGi ni siquiera lo pensó; se entregó al monstruo UNO esa misma noche, con el monstruo DOS — su madre — viendo la escena con una sonrisa burlona, casi diabólica, en los labios. En ese entonces, a ninguno de los dos adultos le importó el dolor que el pequeño niño sintió, o el que su cuerpo fuese demasiado frágil y vulnerable para los fuertes golpes que ambos le dieron cuando una parte de sí quiso negarse. Los monstruos siguieron con el trato como si fuese un momento insignificante, como si no estuviese mal, como si YoonGi no estuviese muriendo en vida por el trato. Siguieron así por noches enteras.

Tantas, que YoonGi ya ni siquiera se resistía.

Era lo que debía hacer para proteger a si hermano y estaba más que bien con eso. Mientras Kook estuviese bien, su dolor valdría la pena.

Así es como pensaba YoonGi tan sólo a los catorce o quince años de edad, y así es como sigue pensando a los diecisiete.

Entregar su cuerpo a los monstruos no supone un gran problema para él.

Recibir golpes cuando lloriquea por el dolor no supone un gran problema.

Colocarse boca abajo, con las manos a sus lados, las piernas muy abiertas y la cabeza enterrada en el colchón, tan indefenso y expuesto para su padre, no es un gran problema para YoonGi.

Porque JungKook está bien, a salvo. Y si él está bien, entonces lo vale.

Por eso, está donde está ahora.

— Por favor — solloza. — Basta.

El monstruo le ignora.

YoonGi jadea, gimoteando por el dolor mientras entierra lo más que puede la cabeza en el mugroso colchón bajo su cuerpo, sus manos buscando a tientas algo a lo que aferrarse para salvarse. Le duele el cuerpo, el alma, el corazón, mas si aprieta la almohada, si piensa en otra cosa o si aísla la mente de lo que ocurre, puede soportarlo. Puede hacerlo. No es como si no lo hubiese hecho antes.

'Mariposas', YoonGi piensa. 'Mariposas. Mariposas. Mariposas. ¿Qué sé de ellas?'

Y, mientras se la mente de YoonGi se va por las nubes, atravesando los caminos del conocimiento sobre las mariposas, su cuerpo finalmente se queda quieto, esperando a que el monstruo termine con su parte del trato, lo cual no toma más de unos quince minutos.

— Oh, cariño — el monstruo masculla sobre la oreja del menor, sacándole de sus pensamientos de inmediato.

'¡Sucio!', la mente de YoonGi le grita. 'Sucio. Sucio. Sucio. ¡Estoy sucio!'

YoonGi siente arcadas.

Y cuando su padre se recuesta a su lado, YoonGi se levanta del colchón, cogiendo todas sus prendas esparcidas en el suelo para, luego, abandonar el cuarto lo más rápido que puede.

'Impuro. Sucio', piensa.

YoonGi está a punto de vomitar.

La dignidad la ha perdido hace mucho tiempo, por lo que siquiera se molesta en cubrir su cuerpo cuando pasa por delante del monstruo DOS, quien bebe alcohol barato mientras ríe burlón. El monstruo murmura algo sobre lo que ha sucedido en el cuarto del monstruo UNO, seguramente un insulto, un «Me das asco, puta» o algo así, pero YoonGi prefiere no escucharle. Su objetivo, de momento, es llegar al baño sin caerse y sin llamar la atención. Sí, eso.

'Asco. Asco. Soy un asco', sigue.

Y, cuando finalmente llega al baño, se aproxima con rapidez hacia el retrete, liberando lo poco que ha comido.

'Justo a tiempo', suspira.

YoonGi se deja caer en el suelo, estar en el baño casi sintiéndose como si fuese la salvación, pero sabe que no lo es. Padre podría aparecer y decirle que no está satisfecho, que van a tener que repetirlo o de lo contrario irá a buscar al inocente Kook, así que YoonGi se mantiene alerta a lo que sucede a su alrededor mientras empieza a sentir sus ojitos aguados por las lágrimas que, antes, se negó a soltar.

— Sucio — se dice —. Sucio YoonGi.

Y ni siquiera tiene que mirarse para saber que está en lo correcto. El toque brusco en su piel le ha dejado marcas, los asquerosos besos en su cuello pesan y le revuelven el estómago una vez más. YoonGi quiere eliminar todo lo malo de su piel, así que ingresa a la ducha, coge una esponja y se refriega la piel con ese duro material hasta que la piel está roja, pero ni así puede dejar de sentir asco de sí mismo. El monstruo UNO está tatuado en su cuerpo para recordarle las noches interminables en las que se entrega sin problema sólo para proteger a Kook.

YoonGi estará sucio siempre.

Y se hace chiquito bajo la lluvia de agua cuando escucha los pasos del monstruo UNO cerca de la puerta, acechando.

— Por favor, no — ruega —. Por favor. Por favor, ya no más — ruega mientras se abraza el cuerpo con los brazos, en un desesperado intento por creer que su cuerpo es suyo y no pueden tocarlo si él no lo quiere.

Aunque YoonGi sabe que no es así.

Él y el monstruo tienen un trato.

Para su suerte, su padre nuevamente va al cuarto, por lo que YoonGi suspira más tranquilo y se decide a salir de la ducha, aceptando que su cuerpo permanecerá sucio por siempre. Coge su ropa tirada en el suelo y se la coloca, no esperando siquiera dos segundos para ir corriendo hacia el cuarto que comparte con Kook; le coloca el seguro a la puerta y apoya la espalda sobre ésta, suspirando aliviado.

Los monstruos no pueden dañarlo si está en su habitación, es parte del trato que impusieron hace años.

YoonGi se toma unos segundos para recomponerse, pues no quiere que su hermano menor le note roto, así que se hace chiquito contra la puerta mientras se fuerza a olvidar todos los recuerdos de lo ocurrido; se fuerza a se enterrarlos en aquel espacio donde viven todos los recuerdos de lo que sucede hace años en la habitación del monstruo.

YoonGi se concentra en su respiración mientras observa todo a su alrededor, buscando hallar seguridad a pesar de que la habitación es pequeña, tanto, que sólo cabe allí un putrefacto colchón en el que JungKook y él nunca duermen, y un armario que siempre parece a punto de caerse a pedazos. El techo del cuarto está resquebrajado, la pintura verde de las paredes se está saliendo y el moho parece adueñarse lentamente del lugar. Todo allí es horrible, claro está, excepto por el lindo pelinegro que se esconde en lo más profundo del armario.

La presencia de Kook le da seguridad.

— ¿Hyung? ¿Eres tú? — Kook pregunta con voz entrecortada; está asustado.

— Sí, bebé. Soy yo — murmura con los ojos llenos de lágrimas.

YoonGi gatea al armario, adentrándose en él tan rápido como nota los grandes ojitos de su hermano menor observarlo con curiosidad y preocupación.

— Perdí la pelea, Kook.

JungKook se ve decepcionado, pero su expresión decaída pronto cambia por una sonrisa comprensiva.

— Mañana le ganarás, Hyungie. No tengo dudas. Eres el mejor — le anima.

YoonGi se traga un sollozo mientras asiente lentamente, inclinándose hacia adelante para que JungKook le acaricie las mejillas y le haga sentir otra cosa, además del asco que lo sigue todos los días. YoonGi Se siente agradecido con la inocencia de Kook, pues él jamás podría decirle que las 'peleas' con su padre son, en realidad, abusos que aceptó sólo por cuidarlo, por cuidar su preciada salud mental y su corazoncito. YoonGi prefiere seguir diciéndole que pelea casi todas las noches con su padre para que por fin les deje irse de la casa.

Prefiere que su alma esté podrida.

— No llores, Hyungie — ruega el menor mientras le limpia las lágrimas.

— Te decepcioné — YoonGi se esconde en el pecho de su hermano para que no le vea a los ojos.

Teme que JungKook se entere que está llorando porque ya no puede soportar el trato que hizo con los monstruos.

— Claro que no — JungKook hace un pucherito también. Le duele que su Hyung piense eso. — Hyung jamás me decepcionó. Hyung es tan valiente.

YoonGi solloza, abrazándose al menor mientras le jala suavemente las caderas para recostarlo en su pecho, y JungKook se deja a pesar de que el espacio es nulo. Allí, en el armario, comparten una cama hecha de muchas mantas y peluches de JungKook, los cuales YoonGi le compra (cuando sus padres le permiten ir fuera de casa). Los monstruos no saben que tienen peluches, así que ambos protegen ese armario con su vida. Pronto, Kook y YoonGi encuentran posición cómoda y se quedan así por largos minutos en los que el mayor no hace otra cosa más que sollozar y el otro le consuela con besitos en las mejillas.

— Tranquilo, Hyungie. Estoy aquí.

JungKook le da un besito en los labios para tranquilizarlo.

El mayor le abraza con fuerza.

— En un mes nos iremos de aquí, bebé — le promete —. Para mi cumpleaños, nos iremos lejos, muy lejos de aquí, y empezaremos de cero juntos.

JungKook asiente, comprendiendo. Se siente emocionado por dejar esa casa llena de monstruos que siempre están dañando a su Hyungie.

— Está bien, Hyungie — JungKook se acurruca en el pecho del mayor para poder dormir, pero frunce el ceño al notar las marcas en el cuello ajeno.

'No he curado a Hyungie', recuerda.

— Hyungie, tengo que curarte antes de ir a dormir — le recuerda en voz baja.

YoonGi suspira profundamente.

Su cuerpo está sucio, muy sucio, pero, a ojos de JungKook, siempre logra sentir que aún sigue siendo puro, así que se quita lentamente la ropa hasta quedar desnudo por completo y Kook ahoga un sollozo cuando ve que el monstruo UNO ha golpeado a YoonGi hasta en sus partes íntimas.

— Oh, Hyungie — JungKook jadea, no pudiendo imaginar cuánto le duelen a su Hyungie todas esas heridas.

— Deberías verlo a él, bebé — YoonGi alardea con la voz totalmente rota.

JungKook se muerde el labio inferior, acariciando lentamente al mayor. Por supuesto, no sabe curar heridas, pero quiere creer que sus caricias son casi suficientes para alejar el dolor.

— Seguro Hyungie lo hizo añicos — le sigue la broma, sonriendo débilmente.

Ahora, más que nunca, quiere irse lejos de allí para proteger a su Hyungie.

— Claro que sí. Hasta me pidió que ya no le golpeara — siguió mintiendo.

-— Oh!

JungKook se cubre la boca con una de sus manos. Su Hyungie es tan fuerte. ¿Cómo es que aún no le ha ganado?

Concentrándose nuevamente en curar a su precioso Hyung, JungKook se inclina hacia adelante para repartir besitos es todo el pecho del mayor mientras le hace caricias en los brazos. Pronto, le besa la pancita, bajando lentamente hasta que todo su cuerpo está repleto de caricias y besos que los hacen llorar. JungKook llora porque le lastima ver a su Hyung así. YoonGi llora porque los besitos y las caricias de JungKook son como caricias en su débil corazón.

JungKook siempre le cura las heridas, incluso las que no se pueden ver, y una vez que termina, Min YoonGi vuelve a sentirse puro, como si nunca hubiese sido lastimado por los monstruos; y él mentiría si dijese que, al final del día, no ama sentirse puro frente a JungKook.

Se siente como nuevo. Está listo para soportar otro día más.

— Gracias, bebé — murmura con una sonrisa débil.

El menor le acaricia las mejillas.

— De nada, Hyungie — JungKook le da un besito en los labios, ayudándolo a vestirse.

Luego, ambos se recuestan de nuevo en la improvisada cama y comparten por horas pequeños besitos que hacen que sus corazoncitos se alteren muchísimo, como un pequeño recordatorio de que, a pesar de todo, están vivos y juntos.

Ambos aman aquella sensación.

— Hyungie — JungKook suspira contra la boca de YoonGi, riendo bajito ante las caricias en su cintura —. Hyung, ¿cómo será nuestra nueva vida?

YoonGi coloca una mano bajo su cabeza, observando hacia el estante sobre ellos, ese donde está la poca y sucia ropa de su hermano menor. El estante tiene varios dibujos pegados en él, todos hechos por JungKook. Son dibujos sobre ellos.

A JungKook le gusta dibujar cómo serán sus nuevas vidas, juntos y lejos de los malos monstruos de la casa.

— Hermosa — susurra YoonGi —. Va a estar llena de colores — le asegura —. Vamos a tener una casa pequeña, con una habitación y una cama de verdad. Quizá también tendremos un perro. Yo trabajaré por ambos y tú irás al colegio de nuevo.

A ambos le brillan los ojitos al pensar en su nueva vida juntos.

— Genial — susurra JungKook, feliz. — Aunque tú también deberías estudiar.

YoonGi niega con una sonrisa triste, dejando pasar aquel comentario. Dejó de ir al colegio hace diez años, a pesar de que era el mejor de su clase. Cuidar a JungKook era mucho más importante.

— ¿Tú cómo la imaginas, bebé?

JungKook se muerde el labio inferior ante la evasiva del Hyung, y piensa un poco en la respuesta que quiere darle, riendo bajito ante lo que imagina.

— ¿Qué? ¿Qué imaginaste? — pregunta YoonGi, riendo también.

— Ninguno sabe bailar — comenta —, pero me gusta imaginar que ambos vamos a bailar bajo las estrellas luego de casarnos.

YoonGi sonríe bobamente.

— ¿Te gustaría casarte conmigo? — le pregunta con timidez.

— ¡Claro que sí, Hyungie! Me gustas mucho, ya te lo dije antes — responde —. Mi corazoncito es todo tuyo y tu corazoncito es todo mío, ¿recuerdas?

El mayor se sonroja notablemente, no demostrando lo feliz que le hace oír eso. Su corazón latiendo tan, tan acelerado lo demuestra por sí solo.

— Lo recuerdo — susurra.

JungKook sonríe contento, oyendo atentamente los latidos de su Hyung.

— En nuestra nueva vida, mientras bailamos bajo las estrellas, me gusta imaginar que tú usas un traje y yo mi pijama de Iron Man — sigue contando —. Te verías lindo en traje, Hyungie.

— Y tú te verías muy lindo bailando con tu pijama de Iron Man, bebé.

El menor ríe avergonzado.

— N-Nos imagino muy enamorados y pudiendo d-darnos muchos besitos en la boca — murmura.

YoonGi niega con una sonrisa tonta en los labios antes de atraer a JungKook para darle un pequeño besito.

JungKook se sonroja.

— Pero, lo más importante, es que, en nuestra nueva y hermosa vida, sólo somos tú y yo siendo felices, Hyung.

— Sólo nosotros — YoonGi saborea la frase en su boca, notando lo bien que suena —. Me gusta eso, bebé.

JungKook sonríe orgulloso, besando a YoonGi una última vez antes de cerrar los ojos para ir a dormir; y, mientras le hace mimos en la espalda, YoonGi se prepara mentalmente para sobrevivir un día más. Porque quiere cumplir el sueño de JungKook y el suyo. Quiere que, algún día, sólo sean ellos dos. Sin dolor ni lágrimas en las mejillas, sin heridas que curar, sin miedo a los monstruos.

Sólo ellos dos siendo muy felices.

6 de Junio de 2021 a las 23:54 0 Reporte Insertar Seguir historia
6
Fin

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willa jung jung hoseok lo arruinó para todos los demás. wttpd: whxba- inkitt: whxba

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