andres_bali Andres Bali

Escrito sobre filosofía del lenguaje. Se plantea que el lenguaje es fundamental para compartir el presente.


No-ficción Todo público.

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El tiempo tiene muchas formas

Cuando en nosotros nace el tiempo le otorgamos una forma que nace en el mismo devenir del tiempo. El pensamiento con el cual vemos la realidad cambia. Nosotros somos un instante en el que nos pensamos hermosos. Y nuestro mundo nunca será igual al momento que acaba de suceder. Poco a poco, cambian las formas, los conceptos, las ideas y se abren nuevos caminos que plantean nuevos problemas y nuevas soluciones. Hace miles de años pensábamos muy diferente y podíamos existir.

Cada momento en el que abrimos los ojos está lleno de una realidad que existe en la manera en que hemos construido cada instante. En nosotros hay una manera de percibir nuestra verdad y nosotros vemos un mundo cada instante que existimos. Nosotros hemos construido cada pensamiento con la belleza de esta realidad. Nosotros somos una manera con la cual la vida percibe su propia existencia. Somos el canal por el cual sentimos la existencia. Y somos nosotros quienes viven el camino de este mundo.

En nosotros existe la virtud de construir un lenguaje que entiende la forma de diversos universos emocionales, mentales y espirituales. Conseguimos comprender la forma de este mundo y nuestros conceptos son quienes mantienen la forma que tiene la materia. El simbolismo determina la virtud con la cual llevamos a cabo nuestras acciones, pues nada dicta que es lo que deberíamos hacer más que el complejo modo en que comprendemos el mundo y sus caminos.

Ese mundo simbólico es la forma en que comprendemos el suceder de las cosas y tiene, simplemente, una existencia mental, espiritual y emocional. El ser humano ha dado forma a las cosas en cuanto a este mundo simbólico, pero es notorio que nosotros somos quienes moldeamos estas fabricaciones materiales. En este sentido, el mundo es fabricación de nuestra mente. Nosotros tenemos enfrente signos y símbolos que determinan nuestras acciones y nuestras virtudes. ¿Qué pasaría si este mundo simbólico es otro? ¿Si los árboles tuvieran otro origen, vida y virtud que la que actualmente le asignamos?

Antiguamente había otras constelaciones, otros mitos, otras ideas que construían con delicadeza el mundo que percibieron los seres humanos. La vida tenía otros sentidos y otras bifurcaciones. Se leía otro destino y otro origen. Las decisiones cabían en otro reino de ideas y había otros cielos, tal vez, otros mapas que nos hacían imaginar otros mundos y otras direcciones. Creo que en nuestro mundo puede caber la idea de hay otros caminos que nuestra mente puede tomar y en esos mundos hay diferentes valores que hacen a un ser humano grande, bello u honrado.

Cada persona tiene dentro de sí una representación de aquello que ha aprendido a través de la palabra y la comunicación. Los mundos son compartidos y los hemos vislumbrado a través de la palabra y la comunidad. Cada pensamiento tiene su existencia en base a otro pensamiento. Así, cada cosa toma su vida y tomamos cada idea para ver la vida que tiene el mundo y nosotros mismos. En nosotros nace la necesidad de inventar mundos cuando nos damos cuenta que existe en nosotros la necesidad de considerar todo aquello que existe como sintiente, es decir, cuando en nosotros nace la necesidad de bondad.

Cada persona descubre su mundo a través del dialogo y la contradicción. Cada mundo es increíblemente hermoso y complejo y debe ser notado como vida. La vida tiene la capacidad de soñar estos mundos y así crear aquello que nombramos realidad. Esta realidad viva aparece en nuestra mente y en relación con esta idea formamos mundos particulares, ideales de aquello que debe ser estar vivo. Tomo por ejemplo una universidad, donde se plantea la necesidad de vivir mundos más armónicos para todo ser humano. Este sueño es la imaginación creativa que poco a poco moldea la realidad, es decir el pensamiento, para incluir, respetar, aceptar más profundamente el alma humana.

Cada idea vive en nosotros y trae consigo el vivir de aquello que existe. Nosotros necesitamos vislumbrar esta realidad en orden de estar vivos y así mismo necesitamos comprender nuestro entorno para así respetar el sueño de todo aquello que sueña. Nada aparece estático cuando vemos desde un poco más lejos, el mundo ha cambiado de forma y todos los ideales han creado mundos, que en su momento válidos, ya no representan una necesidad y ciertamente, mundo imposibles que hoy en día son una realidad. ¿Para qué juzgar mundos como reales o irreales cuando todos somos una visión que se representa en nuestro lúcido sueño de la vida?

Aquello que surge en el presente tiene una realidad material, sin embargo, nada determina su realidad sino a través del concepto, idea, o verdad que define dicho objeto, es decir, lo que sucede, a pesar de su materialidad, es el significado que tiene en nosotros, sino no tendría importancia en lo más mínimo. Cae una piedra, nada importa, más que si es de un castillo o monumento, y su importancia es simbólica. Si esta piedra nos hiere, su importancia reside en que nuestra vida es importante como vida u observadores de este sueño.

Como seres sintientes, nosotros somos aquello que imagina este mundo y esto nos otorga la facultad de simbolizarnos y de entendernos profundamente. Todo o arte es el intento de llamar la atención a lo más profundo de nosotros mismos. ¿Es esto un símbolo? ¿Nosotros, quien imagina, quien crea, es simplemente un signo en el universo? Esta sustancia, lo vivo, lo amoroso tiene otra existencia y es aquello que es. Todo este imaginario sucede para disfrutar lo más espiritual, pues este camino es para aquellos que son atentos.

El camino a cualquier lugar no es más que una señal física que representa la forma de llegar a ese lugar. Cualquier creación humana es lenguaje y es simplemente, en su manufactura o en su representación, una forma de volver la realidad una vida más humana. Un edificio está calculado con lenguaje, pues sus fórmulas son lenguaje, aunque el edificio sean piedras. Es lenguaje todo aquello que el ser humano es y esto es la representación del corazón. El lenguaje es en sí una forma de mover el mundo de nuestras emociones a lugares increíbles, y aunque exista en escepticismo a cerca de la belleza vivida, conocemos lugares increíblemente hermoso, semejantes o verdaderamente el nirvana.

Mi nombre es mi representación en el mundo del lenguaje. Es mi lugar en el pensamiento de aquellos que me rodean. Si sucediera este mundo sin la capacidad de compartir nuestro espíritu, sabríamos qué es la soledad, sabríamos qué representa una vida sin un sentido real y verdadero. Somos capaces de crear lenguaje en soledad, pero solo lo podemos decir a través del lenguaje. Aquellos que me rodean son como estrellas, pues su voz y su pensamiento me guía a través de las noches más obscuras. Conozco el porqué de mi ser, corazón, en su corazón.

El producto del lenguaje pertenece al tiempo. Nada es realmente propio, nada es realmente de uno. Su significación pertenece a aquello que lo está pensando, nada tiene valor sin el valor que le estamos dando. Podríamos dar agua a todo el mundo y eso tendría sentido, pero el agua pertenece a todos o no habría mundo que necesite agua. Todo es propio de todos y todos somos parte de nosotros. Somos lenguaje, pues nada sabrían de mí si no llego a pronunciar quien soy.

La experiencia es lenguaje en el sentido de que a través del lenguaje comprendimos qué es la experiencia y la salud es comunicar nuestro pensamiento a aquellos que deban conocer quiénes somos. Somos también experiencia pura. Aquello que se puede pensar supera aquello que se dice, sin embargo, no me refiero al habla común, sino al más alto lenguaje, y nuestra experiencia siempre tiene algo infinitamente más complejo que aquello que comprendemos con las palabras. La metáfora reside en la importancia de la comunicación como creadora.

Somos lo que decimos de nosotros mismos, y aquello que no conocemos lo podemos nombrar. Nuestras emociones son infinitas, nada lo puede conceptualizar, pero, aquello que hacemos es nombrarlas y así comprender nuestro papel en el mundo, nuestro propósito, nuestro rumbo. Nosotros somos lenguaje, el yo, es aquello que conceptualizamos para poder entendernos en esta experiencia infinita. Somos experiencia que tiene el misterio de ser perfecta. De ser innombrable, in conceptualizable. Somos lo que entendemos del mundo. Somos aquello que entendemos de nosotros mismos.

Si entendemos este principio como parte de una teoría más compleja entendemos su importancia, pues me refiero a la participación del lenguaje en el ser humano, no al ser humano, habrá ensayos sobre el ser humano y el pensamiento que nos cuestionen la naturaleza de la vida muchas formas y sé que este ensayo tendrá una existencia propia a su tiempo. Pues el lenguaje evoluciona y tiene sus propias reglas.

El nombre es su conceptualización, todo aquello que el pensamiento denota al mencionar algo, los significados pueden ser infinitos y aquello que nombramos tiene, de alguna forma, su eternidad. Nombrar lo infinito o lo eterno tiene una contradicción y es su manera en la que el lenguaje es contenido por estos conceptos y no al revés. Así surge el nombre símbolo, o aquello que no tiene su forma estructurada en nuestro mapa mental sino que suscita millones de emociones o pensamientos en cualquier ser humano, ¿Qué llena la eternidad de pensamientos? Aquello que existe es superior a aquello que lo piensa.

Aquello que somos está lleno de maravilla y existo gozoso de tener una existencia de esta naturaleza. Todo está lleno de vida y de verdad. Somos el lugar donde sucede el universo. Somos vida. Somos corazón. Un maestro decía que el corazón era una voz sin voz que debíamos aprehender cada instante. Sé que cada instante está lleno del misterio de la vida y que debo aprender a escuchar aquello que el corazón tiene que decir y es aquello que puedo pensar que está significado en la sustancia divina de mi mente. Aquello que pienso no lo determino yo ni nadie, sino, el tiempo, el latido de mi corazón.

Nosotros somos el respirar del cosmos, necesitamos nuestro conocimiento para llegar a atinar a los impedimentos de la vida. Así, el lenguaje se convierte en nuestro único legado y nuestra única verdadera intuición. Cada palabra que pronunciamos existe en el corazón de los demás y eso otorga la forma de cambiar el mundo. Somos lenguaje. En nosotros existe la forma de decir el mundo que nos rodea y nuestras propias intuiciones son la manera en que nos conocemos.

Conocemos la forma del mundo que compartimos a través del lenguaje y somos la idea que existe en el lenguaje. Nosotros entendemos nuestro mundo y cada día somos más sabios y más amables. Encontramos maneras de decir nuestro más profundo sentimiento cuando intentamos ser amorosos y decir quien somos. Así nos conocemos, así hacemos relaciones, así crecemos como seres humanos. Vamos con la palabra a ser virtuosos, pues lo que entendemos es lo que conocemos de este mundo.

La capacidad de darle sentido a la existencia tiene que ver con nuestro sentido de virtud. Nosotros somos integrantes de la existencia y necesitamos conocer quien somos. Somos, dentro de la existencia, la verdad más grande y comprendemos esto a través del lenguaje y de todas las implicaciones que tiene la palabra. Hacemos a través del lenguaje una verdad que nos compromete con los demás y con nosotros mismos. Somos ese significado que mueve universos. Somos la idea de ser, sin embargo, somos existencia o virtud o algo así.

En nosotros está la capacidad de significar la existencia y en nosotros existe la capacidad de nombrar aquello que necesitamos. Necesitamos amor y sabemos llegar a expresarlo. Ese misterio es el origen del lenguaje. La necesidad de llegar al otro. No sabemos qué tanto del mundo llegamos a ver gracias al lenguaje, tal vez la forma de las cosas, es decir que una mesa sea una mesa es gracias a la profunda intuición que tenemos sobre los conceptos.

Lo que logramos con el lenguaje es llegar a decir nuestro pensamiento y nuestra manera de ser, así como todo lo creado por el ser humano, aviones, etc. Ya que la forma de la educación es lenguaje he incluso, la inclinación del ala, la turbina se entiende, se hace, se manufactura con el lenguaje. Por así decirlo, sin lenguaje no existiría una turbina ni un pequeño ademán de día de gracias.

25 de Mayo de 2021 a las 06:34 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Karasu Dioniso Karasu Dioniso
Leerte ha sido un bálsamo para mi nostálgica alma. Que gusto haber leído de un medio tecnológico tan absurdo un mensaje tan complementario para la vida misma. Muchas gracias por compartir este pequeñito espacio 💕
May 25, 2021, 15:18
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