luciabl Lucía B...

Claramente los personajes son propiedad de Kōhei Horikoshi (exceptuando los creados por mi) En algunas ocasiones habrá lenguaje fuerte y algo de gore(posiblemente)


Fanfiction Anime/Manga No para niños menores de 13.

#Hawks # #Dabi #ShigarakiTomura #KeigoTakami #BNHA #MyHeroAcademia
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Capítulo 1: ORIGEN 1ª PARTE

Orígenes 1ª Parte


31 DE OCTUBRE, MEDIA NOCHE.

En las solitarias calles de Japón, en uno de los callejones menos transitados de la zona, y con la escasa iluminación que podía brindar el astro lunar, una serie de calmados pasos hacían eco en el silencio de la noche. Ese lugar era uno de los muchos callejones de mala muerte que casi nadie pisaba por propia voluntad... tampoco es que existiese algo de interés en una zona como aquella, claro que, si eras una persona repudiada por la sociedad de héroes la cosa cambiaba mucho.

Aquellos pasos pertenecían a un hombre de no más de treinta años, poseedor de una piel grisácea, cual nube de tormenta, su desinteresada mirada compartía la tonalidad con su corta cabellera, siendo este un tono carmín que a cualquiera podría intimidar, sumado a su delgada pero esbelta figura; portaba unos ropajes demasiado elegantes para la zona en la que se encontraba, un abrigo largo de un tono naranja por demás llamativo, y un pañuelo de color negro era lo más representaba a este curioso sujeto.

Su nombre era Kay Hayato, y era cualquier cosa menos una persona ordinaria; era dueño de una cadena de "bares" de los que, prácticamente sacaba una fortuna cada noche. Sobra decir que, esos locales servían de tapadera para lo que realmente era, él dirigía a varias personas que no eran otra cosa que escort... cabe decir que sobran otro tipo de explicaciones. A pesar de ello, él no se catalogaba como un villano, pero sí que es verdad que la sociedad así lo llamaba; gracias precisamente a esa sociedad retrógrada que no se había molestado en ver su negocio, Kay se había ganado una favorable reputación entre todos los villanos y algunos héroes... los que eran un poco más listos no se atrevían a pisar su territorio por temor a lo que pudiese llegar a pasarles.

Por eso, precisamente se encontraba a altas horas de la noche paseando tranquilamente por ese lugar, uno de sus muchos informantes le había comentado que, durante los últimos tres días habían detectado a un intruso en su territorio; no quería empezar una pelea que, seguramente sería innecesaria, pero sí que deseaba poder esclarecer las cosas con ese sujeto tan atrevido.

Le tomó alrededor de una hora y media poder dar con una veloz y pequeña sombra que corría para internarse en un callejón cercano; él no se lo pensó dos veces para seguir aquel rastro, gracias a su quirk no le era muy complicado lograr aquello, este era básicamente poder ver en la oscuridad, además de tener una visión infrarroja. Ya se encontraba más que preparado para un enfrentamiento en caso de ser necesario, pero jamás habría estado preparado para lo que se mostraba frente a él.

Se trataba de una niña pequeña, de no más de siete años, puede que incluso más pequeña; tenía el pelo largo, descuidado y hecho una maraña, se encontraba en un estado bastante severo de desnutrición por lo que Kay pudo notar a primera vista. El cuerpo entero de la menor se encontraba cubierto de golpes y cortes profundos, sin embargo, había un pequeño detalle del que estaba seguro, ella no era de allí, la vestimenta que ella portaba se notaba de familia por demás rica, pero entonces... ¿Qué se supone que estaba haciendo ella allí? Y lo más importante ¿Por qué? Por muchas opciones que Kay pudiese plantearse, ninguna de ellas tenía suficiente sentido para él.

Cuando intentó acercarse, el eco de sus pisadas llamó la atención de la menor, provocando que tratase de no verse vulnerable ante el desconocido frente a ella. Para sorpresa del mayor, aquella pequeña no tardó en tomar la apariencia de un pequeño lobo blanco y negro; era demasiado visible que era incapaz de mantenerse en pie por mucho tiempo, pero, aun así, ella lo intentaba. - "Toda una pequeña luchadora." - fue lo que pensó el pelirrojo al tratar de volver a acercarse a ella.

- Tranquila pequeña fiera, tranquila. - fue murmurando el mayor, tratando de acercarse con cautela hasta la pequeña, le seguía sorprendiendo la fuerza de voluntad que estaba demostrando para poder seguir de pie. - No tienes de que preocuparte, no voy a hacerte daño. -

Con algo de esfuerzo logró acercarse a la menor, podían estar a menos de un metro de distancia, y, aun así, Kay veía como ella trataba de encontrar un punto de fuga para poder escapar de él; ante aquello, solo dejó escapar un suspiro de frustración, paseando su mano derecha por la nuca, ni tenía idea alguna de como poder lidiar con aquella situación, pero tampoco iba a dejar a la pequeña a su suerte, esos callejones no estaban hechos para que alguien tan joven anduviera sola durante la noche.

- Seguro que debes de tener frío, talvez esto te ayude un poco... - comentó de nuevo, extendiendo su pañuelo en dirección a ella, mirando fijamente cada uno de los movimientos de ella, dibujando una pequeña sonrisa cuando la vio acercarse con cautela, olfateando en su dirección. - Tranquila, no te haré daño, vamos, confía en mí. -

Kay se permitió permanecer durante algunos minutos, que más bien parecían horas, sin hacer movimiento alguno, manteniendo la esperanza de poder terminar de acercarse a la pequeña. Poco a poco sus esfuerzos iban dando sus frutos, logrando que ella le permitiese acercarse, claro que ella no había perdido detalle alguno de cada uno de los movimientos que él iba haciendo.

- No tienes de que preocuparte, solo quiero ayudarte. - murmuraba el mayor tratando de sonar lo más tranquilo posible, había logrado acercarse por completo a la menor, sintiendo cierta pena de ver como ella lo miraba con puro terror. - Eso es, no tengas miedo. -

Con suma delicadeza, pudo tomarla entre sus brazos, y ella, apenas notó la calidez que emitía el cuerpo ajeno, clavó sus garras en la ropa de Kay con tal de no separarse; por su parte, el mayor llegó a soltar un leve quejido cuando notó las garras de la menor atravesar la tela de su ropa, rozando su piel. Haciendo uso de su pañuelo, arropó el pequeño cuerpo, ingeniándoselas para poder coger su móvil y mandar un rápido mensaje con su localización, para poco después ser recogido por un glamuroso coche negro en la entrada de aquel callejón, poco tardó en subirse al vehículo y partir hacia su hogar, apenas terminó de cerrar la puerta, siendo saludado por el conductor del vehículo, sin decir absolutamente nada acerca de la presencia de la menor. Con el pasar de los minutos, la pequeña había comenzado a sentir como sus parpados comenzaban a pesarle, terminando por quedarse completamente dormida en los brazos de Kay, cosa que, lejos de disgustar al mayor, no hizo otra cosa que provocarle algo de ternura.

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La chica empezó a parpadear con lentitud, se sentía completamente perdida, sentía todo su cuerpo pesado, y con gran esfuerzo se pudo erguir en la cama donde había despertado; apenas podía recordar lo que había ocurrido durante la noche anterior, así que, el encontrarse en una habitación que desconocía por completo la aterró en sobremanera. Tenía su cuerpo completamente vendado, cosa que la extrañó mucho, así que trataba de esclarecer un poco sus escasos recuerdos cuando, el estridente chirrido de una puerta abriéndose hizo que volviese a ponerse alerta.

- Me alegra ver que te encuentra mejor, supongo que tendrás algo de hambre... - comentó el pelirrojo con aire amigable, ahora sí podía observar mejor los rasgos de aquella pequeña, tenía un tono de piel demasiado pálido como para ser sano, el pelo era negro azabache pero, su mirada era lo que llamaba la atención, la tonalidad de sus ojos era curiosa, muy curiosa, era como una mezcla de azul oscuro con dorado cerca de la pupila, pero transmitía tanta tristeza y miedo que Kay no dejaba de preguntarse por qué era así. - Adelante, no está envenenada ni nada por el estilo. -

La bandeja que le había llevado el pelirrojo, traía un zumo, un par de tostadas con mermelada y un pequeño cuenco con lo que parecían ser arándanos. Ante eso, la chica solo le echó una fugaz mirada al mayor, quien se mantenía sentado en los pies de la enorme cama, tratando de transmitirle algo de seguridad a la pequeña con su expresión tranquila.

- Gra...gracias...- murmuró bajo la atenta mirada del pelirrojo, aún le sorprendía la calma que ella tenía, debía de estar muriéndose de hambre.

- Bien pequeña, vas a tener que dejarme ver esos cortes, ¿de acuerdo? - habló una vez que la menor había terminado de comer, acercándose a ella, tratando de no asustarla. - No te haré ningún daño, pero tienes que dejar que te cure las heridas, podrían ponerse peor. -

- Esas heridas no tienen importancia alguna, nada lo tiene en realidad. - mencionó, pero eso no impidió que el mayor le fuese quitando las vendas, solo para sorprenderse al ver que lo único que ella tenía eran cicatrices, ni un rastro de los cortes que él estaba seguro de haber visto durante la noche.

- ¿Pero qué? ¿Acaso tienes más de un quirk? -

- No... no lo sé, apenas y me dirigían la palabra como para saber cuál es mi estúpido poder. -

- Ya arreglaremos ese tema, por el momento, necesito que me digas qué era lo que hacías en ese callejón y cuál es tu nombre... ¿de acuerdo? -

- No te servirá de nada, me dejaron allí para que algún villano de poca monta acabara conmigo... - aquello terminó de cabrear al mayor, ¿de verdad existía una familia con tan pocos escrúpulos? - No deberías sorprenderte, solo buscaban que yo siguiese cada una de sus reglas como una maldita sumisa... -

- Pero... ¿cómo se puede ser tan hijo de puta? -

- Tampoco es la gran cosa, no es como si los héroes fuesen a hacer algo al respecto... no se atreverían a ir en contra de uno de los suyos. -

- "Y luego el villano soy yo" ¿No piensas decirme tu nombre? ¿O por lo menos el nombre de tú familia? -

- ... Yuki Godai... -

- Irónico, una familia de héroes que es precisamente cualquier cosa menos unos héroes. - conocía demasiado bien aquel apellido, solo eran un puñado de imbéciles que creían que siendo famosos ya eran héroes, sólo podía describirlos como unos hipócritas de mierda. - No tienes de que preocuparte, aquí no podrán tocarte ni un solo pelo. -

- No tienes que sentir lástima por mí, apenas pueda me iré de aquí, con algo de suerte algún villano me matará, asunto resuelto. -

3 de Junio de 2021 a las 09:28 1 Reporte Insertar Seguir historia
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Leer el siguiente capítulo Capítulo 2: ORÍGEN 2ª PARTE

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Andrea Jiménez Cano Andrea Jiménez Cano
Que bonito que bien la trata
June 03, 2021, 10:06
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