gerendo01 Gerendo 01

Las escenas +18 que no se mostraron en "Métodos para destacar" con Akari y Chitose.


Fanfiction Anime/Manga Sólo para mayores de 18.

#amistad #romance #sexo
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Parte 1

La historia de este fic pasa en medio del fic “Métodos para destacar”, por lo que para entender el contexto de este fic es muy recomendable haber leído antes el otro.

Como esta historia es muy larga he decidido dividirla en dos partes para facilitar la lectura, sin embargo, es un mismo capítulo.


Akari y Chitose entraron en una tienda de mangas del centro comercial al que habían ido. Teniendo en cuenta lo que le había pedido Akari, Chitose fue directamente a la sección de hentai, que ya sabía perfectamente donde estaba, por lo que Akari simplemente se dedicó a seguir a su senpai. A Akari le daba vergüenza que hubiera por ahí alguien que la reconociera y la viera en la sección de hentai. Por suerte, la tienda estaba bastante vacía, más aún la sección de hentai, con solo tres personas más, dos chicas y un chico, los tres un poco mayores que ellas y yendo cada uno por su cuenta, y no había nadie cerca que la conociera. Además, una de las chicas marchó poco después de que llegaran ellas dos, y la otra chica y el chico estaban cada uno con sus cosas, por lo que no iban a prestarles atención a ellas. Además, ellos estaban en la misma sección que ellas, no iban a mirarlas mal por estar haciendo lo mismo.

–Es aquí… – Dijo tímidamente Chitose.

Akari miró la gran cantidad de mangas hentai que había. No pensaba que pudiera haber tantos. Y eso eran solo los que había en esa tienda, si viera la gran cantidad de doujnshis que había en la Comiket habría alucinado. Akari miraba las portadas de esos mangas. Había portadas de muchos tipos, con chicas de diferentes edades, desde adultas hasta preadolescentes más jóvenes que ella. Algunas se veía claramente que eran hentai, pues en la portada, la chica o chicas que aparecían estaban desnudas o enseñando los pechos. Sin embargo, había otros que si no fuera porque estaban en la sección de hentai, Akari no habría dicho nunca que lo eran. En varios mangas salían niñas de primaria, y en algunos incluso de preescolar, con un dibujo que hacía pensar que era una historia para niños. Akari no podía creerse que aquello fuera un hentai. Tragando algo de saliva, cogió ese manga. Chitose, al ver eso, y sabiendo lo que pasaba en él, se le puso la cara azul.

–A-Akaza-san… No me digas que…

Akari se puso nerviosa al pensar que Chitose podría malentenderlo.

–¡Ah, no! ¡N-No me gusta esto, de verdad! ¡S-Solo quiero mirarlo por curiosidad! Y-Ya ves, no parece hentai… ¡N-No me siento atraída por niñas pequeñas, de verdad!

El rostro de Chitose volvió a recuperar su color normal. Bueno, todo lo normal que pueda ser estando ruborizada, igual que Akari. La chica lentamente abrió el manga. Las primeras páginas ciertamente parecía un manga infantil normal y corriente, pero con tan solo girar la hoja dos veces fue suficiente para darse cuenta de que no podía estar más equivocada. Una niña que no debía pasar de 5 años estaba lamiendo y chupando penes que medían casi la mitad se su tamaño, mientras que con las manos masturbaba a otros dos. Akari estaba en shock. Chitose se puso a su lado para poder ver el manga también. No quería que Akari viera “eso” ella sola. Akari, con las manos temblando, fue pasando las páginas, sin leer el texto, solo viendo las imágenes, solo para ver que la cosa iba a peor. A parte de que cuando los hombres (de los cuales no se veía la cara) eyaculaban cubrían casi por completo de semen a la niña, después tres hombres la penetraron a la vez por la vagina, el ano y la boca, mientras la niña ponía una cara sumamente desagradable y hasta le salían algunas lágrimas. Akari se sentía asqueada y enfadada a partes iguales. No entendía cómo alguien podía masturbarse con eso. Quien se masturbase viendo como violaban a una niña pequeña tenía que ser un enfermo mental, seguro. Visiblemente molesta, Akari cerró el manga y lo devolvió a su puesto. Tras respirar hondo, la chica se calmó un poco, y volvió a hablar con timidez debido a la situación en la que se encontraba junto con su senpai. Sin mirarle a los ojos, dijo:

–No quiero nada de violaciones… Si van a tener sexo, quiero que sea porque se quieren. No entiendo como alguien puede tocarse con esto.

Parecía que Akari quería decir algo más, pero se quedó allí. A Chitose le tranquilizó bastante que Akari le dijera eso. Sentía curiosidad por el sexo, algo normal a su edad, pero le molestaba que fuera forzado, quería que fuera con amor, algo que encajaba con la imagen de chica linda e inocente que tenía de Akari. Chitose sonrió ligeramente y se dirigió a Akari.

–Ven.

Chitose empezó a caminar y Akari la siguió. No tuvieron que andar mucho, solo unos pocos metros.

– Esta es la sección de vanilla. – Dijo Chitose.

–¿Vanilla? – Repitió Akari.

Chitose asintió.

–Es el tipo de hentai en el que las relaciones sexuales entre los personajes surgen debido al amor. Nada de violaciones, nada de sadomasoquismo, nada de tentáculos.

–¿Tentáculos? – Exclamó Akari sorprendida. – ¿Qué quieres decir con tentáculos? ¿Hay mangas donde las chicas tienen sexo con pulpos?

Chitose no se podía creer lo inocente que era Akari, de verdad no sabía a qué se refería. Por eso le sorprendió bastante que le pidiera consejo para comprar mangas hentai.

–Es… Más complicado que esto, Akaza-san. Pero mejor no hablemos de ello. Mejor mira algunos de estos mangas. Estoy segura que varios de ellos te pueden gustar.

Las portadas de aquellos mangas eran completamente diferentes. Si bien en algunas también salían chicas desnudas o enseñando los pechos, en la mayoría estaban vestidas, y además, en ninguna de ellas las chicas ponían caras obscenas o desagradables. En algunas estaban avergonzadas, pero en la mayoría estaban sonriendo, en algunas una sola chica, y en otras dos chicas, tomándose de la mano, abrazándose o basándose. También había chicas de varias edades, pero no había ninguna tan pequeña como antes. La más pequeña que aparecía en esa sección debía tener 9 o 10 años, más o menos la edad en que ella empezó a masturbarse, y la mayoría eran un poco mayores que ella.

Tras la experiencia anterior, de que un manga con una portada que parecía infantil resultara ser una aberración, Akari no las tenía todas. Pero Chitose le dijo que aquello era la sección de vanilla, y además, aquellas portadas se veían diferentes. Por lo que Akari decidió confiar en su senpai y tomó uno de esos mangas, uno con dos chicas de más o menos su edad abrazándose mientras frotaban sus mejillas.

Ya me lo imaginaba, ha cogido un manga donde salen chicas de más o menos su edad. –Pensó Chitose. – Aún está descubriendo su cuerpo, y tiene curiosidad por ver cómo lo hacen otras chicas de su misma edad.

Akari empezó a pasar lentamente las páginas, esperando encontrar a esas dos chicas teniendo sexo, pero no encontró nada de eso. Solo veía a las dos chicas en la escuela, junto con sus compañeras de clase, en lo que podía ser un manga shoujo slice of life normal y corriente. Al no ver nada de sexo, la chica empezó a pasar las páginas más rápido, preguntándose dónde estaba el hentai ahí. Hasta el momento, la escena más parecida al hentai que había encontrado era donde las chicas se duchaban después de la clase de educación física. Algo que también pasaba en algunos manga slice of life, con la diferencia de que en ellos no se veían ni los pechos ni la vagina de las chicas, que aquí sí se mostraban, aunque la escena no fue muy larga. No fue hasta varias páginas después, que vio las dos chicas de la portada en la casa de una de ellas, que tras un rato de estudiar (todo eso lo estaba intuyendo debido a los dibujos, porque no estaba leyendo el texto) las dos se estiraron en la cama, una encima de otra, con las caras un poco sonrojadas. La chica que estaba encima desabrochó la cremallera de la falda de la chica que tenía debajo, y metió su mano en ella, mientras la chica de debajo cerraba los ojos y empezaba a jadear. La chica de encima siguió desvistiendo a su compañera, quitándole el lazo del uniforme y desabrochándole los botones de este, para finalmente quitarle también los sostenes, dejando la chica desnuda de cintura para arriba. Una vez en ese estado, la chica de encima empezó a besar suavemente sus pezones y a lamerlos. Akari se excitó mucho al ver eso. Había oído algo de que se podía hacer eso, pero nunca lo había visto. Chitose pudo notar la excitación de Akari, pues esta estaba visiblemente sonrojada, y tenía los ojos abiertos como platos y la boca también bastante abierta, mientras respiraba por esta en vez de por la nariz. De hecho, hasta podía oír su respiración. Aquello, ver a su kouhai, a la adorable e inocente Akari excitada por leer un manga hentai, la estaba empezando a excitar a ella también. Aquello no era bueno, tenía que pararlo de algún modo, así que decidió interrumpirla.

–¿Q-Qué me dices, Akaza-san?

Akari tardó unos segundos en responder.

–Es… Bastante excitante…

–Si te gusta, cógelo. No lo leas aquí.

Akari quería seguir leyendo, pero sabía que Chitose tenía razón. Si lo leía todo aquí podía terminar excitándose demasiado y querer masturbarse allí mismo, cosa que obviamente no quería que pasara, así que cerró el manga y lo tomó.

–¿Hay… Algunos más como estos?

Chitose asintió.

–Sí, todos los de esta parte son así.

Akari miró las portadas de esos mangas. La mayoría de esas chicas eran bastante adorables, cosa que hacía excitar a Akari pensar que chicas tan lindas y adorables como las que salían en esos mangas podían hacer cosas pervertidas. Akari iba cogiendo varios de esos mangas, mirando por encima las imágenes. Al igual que con el otro manga, la mayor parte parecía un manga shoujo slice of life como cualquier otro, por lo que tras varios mangas, la chica ya iba directamente a la parte final, pues ya había visto que era mayoritariamente allí donde había la parte de sexo, una parte muy pequeña en comparación al manga entero. Aquello no eran hentais con historia, sino historias con hentai. Chitose veía como de 3 o 4 mangas que Akari miraba, la pelirrosa cogía uno. Chitose no pudo evitar que le viniera un pensamiento a la cabeza:

Vaya festival que se va a dar estar noche.

Pensamiento que hasta le habría causado algunas risas si no fuera por lo vergonzoso de la situación. Chitose vio entonces como Akari miró un manga con una sola chica en la portada, vestida con pijama y con una mano en su entrepierna. Akari tomó ese manga y fue directamente a la parte del final, pero aquí en vez de sexo, salía la chica masturbándose, estirada en la cama con los pantalones del pijama bajados y frotándose el clítoris. Chitose se acercó para poder ver exactamente qué estaba viendo Akari. Al estar a su lado pudo ver que estaba bastante roja y con alguna gota de sudor en su mejilla, y podía oír su respiración. Chitose también se puso bastante roja.

–¿A… ¿Así es como lo haces normalmente? – Preguntó Chitose avergonzada.

–B-Bueno, a veces lo hago así, pero me gusta más cuando me pongo bocabajo y… Me froto… Con la cama o la almohada.

Chitose sabía que allí había mangas de chicas masturbándose de esa forma, y pensó en dárselos a Akari, pues pensó que leer un manga de una chica de su misma edad masturbándose de la misma forma que lo hacía Akari en ese mismo momento la haría excitar bastante. Masturbándote mientras ves una chica de tu misma edad haciéndolo de la misma forma… Casi era como compartir un momento íntimo con esa chica de manga. De hecho, hasta recordaba haber visto mangas de una chica masturbándose mientras leía un manga de una chica masturbándose. Si le daba esos mangas a Akari sería una chica masturbándose mientras leía un manga de una chica masturbándose leyendo un manga de una chica masturbándose. Al igual que antes, hasta habría soltado algunas risas por solo pensar en ello si no fuera por lo vergonzoso de la situación.

Chitose buscó mangas en que las chicas que salieran se masturbaran frotándose contra la cama o la almohada. Había leído algunos antes, por lo que pudo encontrar tres rápidamente. Recordaba haber leído alguno más, pero en ese momento no estaban, por lo que solo le dio esos tres a Akari, que se sumaron a cuatro más que ya había cogido Akari.

–Toma. – Le dijo Chitose mientras le entregaba esos mangas. – Creo que estos te pueden… Gustar.

–G-Gracias, senpai.

Se notaba tensión en el ambiente, así que Chitose decidió hablar para romperla.

–V-Voy a mirar si encuentro alguno que me interese. Mientras puedes mirar si encuentras algunos más que te gusten.

Akari, nerviosa, asintió. Tras varios minutos, ambas salieron de la tienda con unos cuantos mangas hentai yuri cada una. Akari aún no se podía creer lo que había hecho. Había entrado junto con Chitose al apartado hentai de una tienda de mangas, y le contó a su senpai con qué cosas solía excitarse para que pudiera recomendarle hentais que pudieran encajar con sus gustos. Si se pudiera ver en un espejo apostaría a que estaría roja como un tomate. Una vez fuera, ninguna de las dos sabía muy bien qué decir. Chitose fue la que tomó la iniciativa.

–Bueno, con estos creo que tendrás material suficiente por unas semanas. Son muy… Excitantes. Podrás releerlos varias veces antes de que te aburras de ellos.

–Gr-Gracias. – Chitose iba a despedirse, pero antes de que pudiera hacerlo, Akari volvió a hablar. – ¿Qu-Quieres que los leamos juntas? – Chitose quedó en shock. – No me… Siento capaz de leerlos yo sola. Al menos no de momento. Si estoy contigo… Creo que me resultará más fácil.

La mente de Chitose iba a mil. ¿Por qué Akari quería leer “eso” con ella? ¿Acaso no sabía lo que podía pasar? Si las dos leían hentai yuri juntas podrían terminar excitándose demasiado y acabar haciéndolo juntas… Espera… ¡¿Acaso era aquello lo que pretendía desde el principio?! No… No podía ser… Seguro que lo que pasaba es solo que Akari era demasiado inocente para entender lo que podía pasar y no se atrevía a leer eso sola…

¿Verdad?

–Mis padres llegarán tarde hoy, y mi hermana está en la universidad… Si vienes a mi casa… Tendremos toda la tarde libre…

En aquel punto, Chitose ya no sabía qué pensar. Sabía que si se dejaba llevar, las cosas podrían salirse de control, pero tampoco descartaba que eso fuera lo que quisiera Akari. Finalmente, la forma en la que Akari la miraba y la curiosidad por ver lo que podría pasar, hicieron que terminara aceptando.

En casa de Akari

Una vez en su habitación, Akari sacó de la bolsa los mangas que había comprado y los puso sobre el escritorio. Al verlos allí se volvió a ruborizar, pensando que debía encontrar un lugar donde guardarlos. Pensó que seguramente estarían bien guardados en una caja que tenía dentro del armario. Solo tenía que poner algo delante de la caja para que fuera más difícil acceder a ella por accidente. Pero eso ya lo haría luego. Por el momento apiló los mangas que había comprado y, avergonzada, preguntó a Chitose:

–¿Cuál de ellos me recomiendas leer ahora?

Chitose, que estaba igual de nerviosa que Akari o incluso más, miró los mangas que su kouhai había comprado.

–No los he leído todos, hay dos que no sé cómo son.

–¿Y de los otros?

Chitose miró el título de los otros mangas. Buscaba el que fuera lo más suave posible, para que no terminaran masturbándose las dos allí mismo de la excitación, o algo peor, pero Chitose había leído cientos de mangas hentai yuri, solo con el título no podía recordar la trama de todos, así que escogió uno que por el título le pareció el más suave: “¿Cómo masturbarse?” Expresamente eligió uno de masturbación y no de sexo, porque en caso que las cosas se salieran de control, al no ver a alguien teniendo sexo sino masturbándose tal vez ellas terminarían haciendo “solo” eso sin ir más lejos. Aunque la intención de Chitose era que no pasara nada. Pero ¿y si Akari realmente quería que pasara algo? Chitose no sabía qué hacer, se notaba que estaba nerviosa, tanto por su forma de hablar, como de moverse, como por el sonrojo que tenía. Pero Akari estaba igual. En cierta forma eso tranquilizaba un poco a Chitose, significaba que ella tampoco estaba segura de qué hacer.

Akari se sentó en la cama, apoyándose en la cabecera, y Chitose se sentó a su lado, a la derecha de ella. La cama de Akari era para una sola persona, por lo que las dos estaban muy juntas. De hecho, sus hombros estaban a apenas pocos milímetros de distancia. De hacer algún movimiento sin tener cuidado terminarían tocándose. No es que fuera nada grave en una situación normal, pues Akari era bastante afectuosa con todo el mundo, sobre todo con sus amigas, y varias veces incluso las había abrazado sin venir a cuento de nada. Pero en esa situación establecer contacto físico la una con la otra podría hacer que terminaran de perder la compostura.

–Bu-Bueno, aquí vamos… – Dijo Chitose.

-M. – Akari solo pudo asentir.

Chitose abrió el manga y tomó la parte derecha de este con su mano derecha, mientras Akari sujetaba la parte izquierda con su mano izquierda. El manga empezaba con una chica de aproximadamente la edad de Akari en la escuela, con compañeras de clase suyas hablando a pocos metros. La voz en off (en este caso texto en off) de la chica explicaba que había oído que sus amigas hablaban sobre masturbación, preguntándose entre ellas si lo habían hecho y cómo.

–Ey, ¿tú lo has hecho, Mizuki? – Le preguntó una de sus compañeras.

–¡Ah! Esto… ¡S-Sí, claro que sí!, ¡Ja ja ja ja! – Dijo Mizuki, la protagonista.

La creyeron y siguieron hablando entre ellas, pero Mizuki había mentido. Nunca se había masturbado. De hecho, no sabía ni qué era, pero lo había escuchado varios días, así que le entró curiosidad, por lo que cuando llegó a casa buscó en Internet qué es masturbarse. Leyó lo que significaba, que causaba placer y todo eso, cosa que le hizo sentir aún más curiosidad y experimentarlo por ella misma, por lo que buscó cómo hacerlo. Después de buscarlo, Mizuki se estiró en la cama y suavemente empezó a frotar su entrepierna por encima de sus bragas. A medida que pasaban las páginas la masturbación de la chica se iba haciendo más intensa, ya con las bragas quitadas, y a parte de sus jadeos, las únicas otras frases que decía eran algunas como: “Ah, ¿qué es esto? Se siente muy bien…” “Ah… Sí, ahí…” “Mi cabeza… Se queda en blanco…” Y otras similares. Akari y Chitose estaban excitadas, ambas querían masturbarse, pero no se atrevían a hacerlo por temor a qué pensaría la otra de ella. Las dos chicas podían oír la respiración de la otra, y ambas frotaban sus piernas inconscientemente, intentando con eso que debido a los movimientos de sus piernas rozaran sus clítoris, aunque su cuerpo les pedía llevar hacia allí directamente su mano.

–Akaza-san… Pasa la página…

–¿Eh?

Akari estaba demasiado concentrada en el manga, pero la voz de Chitose la devolvió a la realidad.

–Pasa la página, quiero ver cómo sigue…

Akari pudo ver que Chitose tenía la cara completamente enrojecida y respiraba por la boca. Nunca había visto a su senpai así… Bueno, a nadie, de hecho, por lo que tardó un poco en reaccionar.

–Ah… ¡Sí!

Cuando lo hizo, pasó la página sin importarle que ella misma no hubiera terminado de leer aún. Aunque ya casi no había nada que leer. Casi todo eran gemidos de Mizuki, por lo que el momento de pasar la página dependía de cuánto tiempo quisieran estar Akari y Chitose mirando a Mizuki masturbándose.

Por el diseño de los dibujos pudieron ver que la chica aceleró sus movimientos, al mismo tiempo que separaba sus piernas y arqueaba su espalda. Estaba a punto de llegar. Finalmente, al pasar la página, vieron un dibujo a toda página de Mizuki corriéndose. Un dibujo que las hizo excitar todavía más. Akari no creía ser capaz de aguantar más, pero de pronto algo la sacó de sus pensamientos. Unas manchas rojas aparecieron encima de la página. Akari estaba tan absorbida con la historia que tardó un rato en reaccionar y ver que aquello era sangre.

–¿Sangre?

Entonces cayó. Miró a Chitose y vio que le salía sangre de la nariz.

–¡Senpai, tu nariz!

Chitose, que no se había dado cuenta que su nariz había empezado a sangrar, al verlo se tapó la nariz con ambas manos, mientras Akari fue a buscar rápidamente un pañuelo, dándoselo a Chitose.

–Gracias, Akaza-san. – Dijo Chitose mientras se ponía el pañuelo. – He manchado el manga, lo siento.

–No pasa nada, tranquila. – Dijo Akari poniendo otro pañuelo sobre las manchas para que el papel absorbiera la sangre.

Quedarían manchas rojas, pero eso a Akari no parecía importarle. Chitose se levantó de la cama, y forzadamente sonrió.

–Bu-Bueno, creo que debo irme ya.

–Ah, está bien. – Contestó Akari también con una sonrisa forzada. – Esto… ¿Volverás otro día?

–Em, esto…

–Por favor… – Dijo Akari antes de que Chitose pudiera decir nada más.

–B-Bueno, está bien. Ya me dirás cuándo.

–S-Sí.

Akari acompañó a Chitose hasta la puerta.

–Nos vemos, senpai.

–S-Sí.

Después de que Chitose cerró la puerta al irse, Akari dejó de sonreír forzadamente y se mostró claramente excitada. Rápidamente subió las escaleras hasta su habitación y se lanzó directamente a la cama, donde empezó a masturbarse llevando su mano derecha a su entrepierna, por encima de las bragas, mientras con la izquierda cogió el manga y volvió a unas páginas antes de que Mizuki se corriera. El manga estaba muy bien hecho, y los dibujos de Mizuki masturbándose eran realmente excitantes. Akari seguía frotando su clítoris por encima de sus bragas mientras miraba dibujos de una chica que debía tener su edad masturbándose de una forma muy erótica. Akari estaba llegando. Cuando vio que estaba punto de correrse, pasó las páginas hasta la página donde salía Mizuki corriéndose. Ver esa imagen la hizo correrse a ella también. Akari presionó su cara contra la almohada para ahogar sus gemidos, mientras su cuerpo temblaba por el orgasmo que estaba teniendo. Así estuvo cerca de medio minuto, tras el cual se dejó caer sobre la cama, agotada, mientras sufría los últimos espasmos del orgasmo, cada vez más suaves hasta desaparecer. Tras unos segundos para recuperarse, Akari se incorporó, viendo que tenía sus bragas empapadas y un pequeño hilo de fluidos en su mano derecha.

–Jooo, voy a tener que lavarlas. – Murmuró Akari quitándose las bragas. – Espero que ni mis padres ni mi hermana se den cuenta de esto.

Akari fue al baño donde mojó sus bragas y su mano a la vez, añadiendo algo de jabón, para después secar su mano y escurrir las bragas, intentando que se notara lo menos posible que Akari había expulsado flujo vaginal sobre ellas.


Por su parte, Chitose estaba andando todo lo rápido que podía para llegar su casa lo antes posible para poder masturbarse. En realidad quería correr, pero eso la haría parecer extraña. Chitose solo tenía un pensamiento en mente en ese momento:

Por favor, que no esté…

Finalmente Chitose llegó a su casa.

–¡Ya estoy en casa! – Exclamó esperando que nadie le respondiera.

Nadie lo hizo. Chitose fue al comedor, mientras seguía pensando:

Que no esté, que no esté…

A la cocina.

Que no esté…

Al baño.

Que no esté, que no esté…

Y finalmente a su habitación… Nadie. Su hermana no había llegado aún. Chitose no lo dudó ni un momento y se lanzó sobre la cama y empezó a masturbarse como hizo Akari.

A diferencia de la pelirrosa, Chitose se puso boca arriba y con su mano izquierda se quitó las bragas para poder frotar directamente su clítoris, mientras con la derecha se levantó el uniforme por encima de sus pechos y se quitó el sostén, pudiendo masajear entonces sus pechos, notando que tenía los pezones duros.

–Ah, ah… Aaaaah…

Chitose metió sus dedos medio y anular dentro de su vagina, mientras que con el índice y el pulgar frotaba directamente su clítoris, pellizcándolo suavemente, frotándolo y rodeándolo, mientras con su mano derecha hacía algo similar con sus pezones.

Chitose estaba a punto de llegar. La chica aceleró sus movimientos e inconscientemente empezó a mover sus caderas, para incrementar el placer.

–Ah… ¡Aaaaah!

Finalmente Chitose se corrió. La chica arqueó su espalda expulsando flujo de su vagina, a la vez que su cuerpo sufría contracciones debido al orgasmo.

–¡Mmmmm! ¡Ngmmm! ¡Mgfff…! Mmmng…

La chica se dejó caer sobre la cama dejando que terminaran sus últimos espasmos, respirando profundamente. Cuando Chitose se recuperó, notó algo caliente sobre su vientre. Al incorporarse vio que era sangre. Se ve que flujo vaginal no era lo único que había expulsado su cuerpo al correrse, sino también sangre. Aunque por otro agujero…

Chitose cogió dos pañuelos del dispensador, que tenía a mano por ocasiones como esta. Uno se le metió en la nariz, y con el otro secó su vagina de los fluidos que aún quedasen. Aunque se quitara la sangre con otro pañuelo, quedarían manchas en su cuerpo, pues decidió ducharse directamente para quitárselas del todo.


Al día siguiente

Akari lo tuvo difícil para olvidar lo que pasó el día anterior. Hasta le costó un poco dormir por la noche por pensar en ello. Durante el día, no es que estuviera todo el rato pensando en ello, sobre todo durante las clases, que conseguían hacérselo olvidar bastante, pero cada ciertos minutos la imagen de su senpai excitada a su lado mientras ambas leían un manga hentai regresaba a su mente. Chitose no es que estuviera muy diferente, pero con ella imaginándose a Akari.

Al finalizar las clases, Akari se dirigió al Club del Entretenimiento, pero en el pasillo se encontró con Chitose. Las dos se quedaron unos segundos sin decir nada Aquel silencio era incómodo, por lo que Chitose fue la que decidió romperlo.

–Eh, esto… ¿Qué tal, Akaza-san? ¿Te ayudó ese manga? – Preguntó Chitose nerviosa.

Akari asintió.

–S-Sí… Me fue bastante… Útil. – Respondió Akari igual de nerviosa.

–Ajajá… Ya veo… M-Me alegro de que te sirviera. ¡¿Pero qué estoy diciendo?!

Las dos chicas sabían que aquella conversación era completamente forzada, por lo que Akari decidió no seguir con eso e ir directamente al grano.

–Esto… ¿Podrías… Venir mañana también?

–Pero… Akaza-san… ¿Por qué quieres que esté contigo?

–Por favor…

Chitose no entendía por qué Akari quería leer hentai con ella. Eso era algo que una debía hacer sola en la intimidad, no con sus amigas. Además, Akari y ella tampoco eran muy cercanas. A lo mejor Akari se sentía demasiado abrumada viendo esos dibujos ella sola. A lo mejor no sabía si masturbase con lo que salía en ellos era normal. Después de todo Akari era bastante novata en la masturbación. A lo mejor pensaba que masturbarse con ciertas cosas era indecente, inmoral, o estaba mal, y quería ver que otra chica de su misma edad (apenas cuatro meses mayor que ella) se masturbase con ello también ya que así vería que era algo normal. Chitose estaba perdida en sus pensamientos pensando eso, pero la voz de Akari la devolvió a la realidad.

–¡Senpai, tu nariz!

Chitose se tapó la nariz con las manos al ver que empezó a sangrar, y rápidamente Akari le ofreció un pañuelo.

–Gracias, Akaza-san.

–De nada. Entonces… – Akari se acercó a ella, con la cara ligeramente sonrojada, y le dijo suavemente: – Te espero mañana en la salida…

Y se fue de allí. Chitose notó que el pañuelo que le había dado Akari no era suficiente para detener toda la sangre que seguía saliendo después de que Akari le dijese aquello, por lo que se fue corriendo al baño a buscar papel higiénico para detener la hemorragia.


Al día siguiente

Akari y Chitose se encontraban en la habitación de la primera. Esta vez, teniendo en cuenta que el día anterior le sangró la nariz de solo imaginarse masturbándose con Akari, Chitose había traído pañuelos por su cuenta, imaginando que si finalmente terminaba haciéndolo de verdad le volvería a sangrar. Y de hecho, Chitose había venido con esa intención (masturbarse con Akari, no que le sangrara la nariz). No sabía si aquello era realmente lo que quería Akari, pero no se lo ocurría otro motivo de por qué Akari iba a querer leer hentai con ella, así que ya había ido asumiendo eso. Chitose había visto varios hentais, tanto mangas como animes, en que dos amigas se masturbaban juntas, pero esa sería la primera vez que lo haría de verdad, por lo que estaba bastante nerviosa.

Al igual que el otro día, las dos chicas se habían sentado en la cama de Akari, una al lado de la otra. Akari había cogido esta vez un manga donde en la portada salían dos chicas abrazadas con una sonrisa, también de una edad similar a la suya, tal vez uno, o como mucho dos años mayores, con un título bastante parecido al del otro día, pero con una diferencia importante: “¿Cómo te masturbas?”

Mientras que en el manga del otro día tanto por el título como por la portada se podía intuir que iba de una sola chica aprendiéndose a masturbarse, aquí se podía intuir que iría sobre las dos chicas de la portada masturbándose mutuamente. Y efectivamente de eso iba. La trama no podía ser más simple. Una amiga invita a otra a dormir juntas en su casa, aprovechando que ese día no se encontrarán en casa ni su hermano ni sus padres, para tener una noche “100% de chicas”. Tras algunas páginas de las dos chicas hablando sobre temas triviales, las dos chicas, para fisgonear, miran en la habitación del hermano, encontrándose allí con algunos mangas hentai, sorprendiéndolas, y los hojean un poco. De vuelta a la habitación de la chica anfitriona, esta dice que no se puede creer que su hermano se masturbe con aquello, a lo que su amiga le pregunta que cómo se masturba ella. A partir de ahí la cosa va escalando lentamente hasta terminar con las dos chicas masturbándose la una a la otra.

Para ese momento, Akari y Chitose ya estaban bastante excitadas. Eran dos chicas ligeramente mayores que ellas explorando e investigando sus cuerpos, con una trama bastante realista, nada forzada, y con bastante atención al detalle, con los dibujos bastante eróticos y dos chicas lindas y amables con las que podías identificarte y simpatizar aunque fueran ficticias.

En la página en la que se encontraban ahora, se podía ver de bastante cerca la mano de una de las chicas en la vulva de la otra, con los dedos medio y anular introduciéndolos en su vagina mientras que con el índice y el pulgar frotaba su clítoris. Aunque eran imágenes estáticas, estaba tan bien dibujado que se podía intuir perfectamente como rodeaba el clítoris con sus dedos y lo frotaba, haciéndolo erectar, dándole un placer a la chica que se notaba claramente en su cara.

Ni Akari ni Chitose no se habrían excitado solo con esa página hasta el punto de empezar a masturbarse, pero llevaban ya varias páginas de las dos chicas masturbándose ellas mismas, y unas cuantas viñetas masturbándose mutuamente. En ese punto Akari estaba haciendo un gran esfuerzo por no empezar a masturbarse. Sin embargo, Chitose, que ya había ido con la idea de masturbarse con Akari pensando que quizás eso era lo que pretendía la chica, decidió no esperar más. Llevó su mano izquierda a su entrepierna y empezó a frotar por encima de sus bragas. Utilizó su mano izquierda porque era la única que tenía libre, ya que con la derecha estaba sosteniendo el manga, pero esa misma mano era la que estaba más cerca de Akari, haciendo que al mover su brazo, sus hombros se tocaran, lo que hizo que Akari se diera cuenta. La chica miró de reojo a su senpai.

Lo ha hecho, ha empezado a masturbarse. Ikeda-senpai se está masturbando… Justo a mi lado…

Akari jamás había visto a nadie masturbarse de verdad. Una cosa era verlo en mangas o animes, pero ver a alguien de verdad era algo completamente diferente. Tener a una chica solo cuatro meses mayor que ella masturbándose justo a su lado, haciendo que sus hombros se frotaran al mover su mano la hizo excitar más de lo que ya estaba, por lo que no lo resistió más y empezó a masturbarse también, al igual que Chitose, con la única mano que tenía libre, en este caso la derecha, haciendo que su hombro se frotara más con el de Chitose, haciendo que esta, sin parar de masturbarse, girara su cabeza para ver a Akari. Esta, que pudo ver de reojo a Chitose, también giró su cabeza, haciendo que las miradas de ambas se encontraran, sorprendiéndolas por un momento. Por un breve momento, ambas se detuvieron, pero no pasaron ni 4 segundos antes de que Chitose reprendiera sus movimientos, haciendo que Akari hiciera lo mismo justo después. Las chicas habían dejado de leer el manga, y se estaban masturbando mirándose la una a la otra, aunque aún seguían sosteniendo el manga. Sin embargo, al ya no estar mirándolo, Chitose, que al igual que Akari estaba sentada apoyándose en la cabecera de la cama, decidió finalmente soltarlo y dejarse caer en la cama, quedando estirada en esta, donde continuó masturbándose. Akari también decidió soltar el manga, dejándolo caer sobre la cama, y estirarse ella también, al lado de Chitose. Al estar las dos chicas de lado, sus hombros ya no se tocaban, pero la cama de Akari estaba pensada para una sola persona, y allí eran dos, por lo que las dos chicas estaban a pocos centímetros la una de la otra, pudiendo sentir en sus labios la respiración de la otra. Aquello no hacía más que excitarlas más. Las dos chicas solo seguían masturbándose mirándose mutuamente a los ojos. No querían romper el contacto visual, haciendo que, inconscientemente, llevaran un rato sin parpadear. Chitose no se lo podía creer, estaba masturbándose junto con Akari. Su linda kouhai, la chica más inocente que conocía, se estaba masturbando justo a su lado. Pensar en eso, hizo que Chitose se excitara hasta tal punto que empezara a sangrarle de nuevo la nariz, asustando a Akari.

–¡Ah! ¡Senpai, tu na…

–¡No te preocupes, Akaza-san! – Exclamó Chitose antes de que Akari pudiera terminar la frase sacándose un pañuelo de su bolsillo, sorprendido a Akari. – No te detengas. Continúa… – Dijo después de meterse el pañuelo en la nariz, sorprendiendo un poco a Akari. Sin embargo, esta hizo caso a su senpai y siguió masturbándose, y Chitose hizo lo mismo.

Tras unos segundos, Chitose decidió tocarse directamente, metiendo su mano dentro de sus bragas y frotándose directamente la vagina. Al ver a Chitose hacer eso, Akari decidió hacer lo mismo. En ese punto, las dos chicas ya estaban respirando agitadamente por la boca, moviendo sus manos cada vez más rápidamente para llegar al clímax, que las dos notaban que se acercaba. Aunque Akari también había empezado a mover sus manos más rápido, Chitose lo estaba haciendo mucho más, sorprendiendo un poco a Akari. Ella nunca se había masturbado de esa forma. Le parecía que Chitose lo estaba haciendo de forma muy brusca, casi salvaje, pero ver eso solo la excitaba aún más, acercándola cada vez más al orgasmo, haciendo que empezara a soltar leves gemidos, que a su vez hicieron excitar más a Chitose, al ver a Akari gemir de placer, haciendo que esta empezara a gemir también, haciendo excitar aún más a Akari. Era como si las dos chicas se retroalimentaran, excitándose mutuamente al ver a la otra. Akari entrecerró los ojos, estaba a punto de llegar, lo notaba, y no podía mantener los ojos abiertos. Finalmente llegó. Akari cerró los ojos con fuerza mientras su cuerpo empezaba a tener las convulsiones del orgasmo, soltando gemidos mientras se corría. Aquello hizo que Chitose no pudiera aguantar más. Ver a la linda Akari correrse justo a su lado mientras soltaba unos gemidos increíblemente adorables fue demasiado para Chitose, que no solo cerró los ojos con fuerza igual que Akari, sino que con su mano derecha, que tenía libre, agarró a Akari por el hombro y la acercó hacia ella, haciendo que sus frentes se tocaran, corriéndose las dos chicas mientras soltaban gemidos y sus cuerpos sufrían contracciones por el orgasmo, haciendo frotar sus frentes, que tenían llenas de sudor. El orgasmo duró más de lo habitual, y mientras tanto, Akari y Chitose seguían expulsando fluidos de sus vaginas, haciendo que después sus bragas quedasen empapadas y tuvieran que lavarlas, pero en ese momento eso no les importaba. En ese momento no podían pensar en nada, sino solo limitarse a disfrutar del placer que les estaba dando ese orgasmo. Finalmente, el orgasmo acabó terminando, quedando las dos chicas respirando agitadamente en la cama, con algunas lágrimas cayendo de sus ojos, que estos habían producido involuntariamente para humedecerlos tras estar tanto rato sin parpadear. Durante unos cuantos segundos, las dos chicas siguieron teniendo cada vez más levemente algunas pequeñas contracciones, resultantes del orgasmo que acababan de tener. Tras casi un minuto, estas también acabaron por finalizar, y las dos chicas iban recuperando su ritmo normal de respiración, abriendo lentamente los ojos, viendo, como no podía ser de otra manera, a la otra a solo unos pocos centímetros de distancia. Ninguna de las dos sabía qué decir. Chitose fue finalmente la que habló al ver manchas de sangre en la almohada.

–Akaza-san, tú almohada… Lo siento. – Dijo mientras se incorporaba.

Akari negó con la cabeza.

–Tranquila, no te preocupes, – Dijo Akari incorporándose también. – ya la lavaré.

Chitose se limitó a asentir mientras se sentaba en su borde de la cama, y Akari se sentaba en el otro. Las dos chicas estaban avergonzadas, pero Chitose creía que había hecho lo que Akari quería, ver que otra chica de su edad se masturbaba con esos mangas, por lo que vería que era algo normal. Así que Chitose decidió preguntar para ver si había cumplido su objetivo.

–Akaza-san… ¿Cómo se ha sentido?

Akari tardó unos segundos en responder, pues le resultaba vergonzoso responder a aquello.

–Muy bien… Ha estado mucho mejor que haciéndolo sola.

–¿Tú también lo piensas?

Chitose también había disfrutado más haciéndolo con Akari que sola. Akari asintió.

–E-Entonces… – Siguió Akari, bastante ruborizada. – ¿Te importaría si… Seguimos… Haciéndolo?

Las dos chicas tenían la cara completamente roja, y miraban hacia abajo por la vergüenza. Tras unos segundos, Chitose asintió.

–M.

14 de Mayo de 2021 a las 12:22 0 Reporte Insertar Seguir historia
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