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Prólogo

Las últimas bombas del ejército del norte caían en la ciudad, dejando a su paso solo un paisaje de penumbra, un cielo teñido de negro con nubes grisáceas, el aire estaba constituido en su mayoría de ceniza y gases venenosos, donde alguna vez hubo casas ahora solo quedaban escombros, los árboles en llamas y otros formando parte de los cimientos de esos mismos hogares. El agua dejó de ser bebible y la tierra se volvió infértil, ya no quedaba alimento alguno para proveer a las personas.


Los habitantes de aquella ciudad llevaban meses sin poder observar el bello amanecer como los que había antes de que todo inciara, no podrían llenarse el estómago con un buen desayuno, ese día era todo lo contrario en vez de la luz de la mañana se encontraban rodeados de antorchas en las paredes de su refugio bajo tierra, de no ser por aquellas llamas todo sería completa oscuridad.


Era una lucha contra el hambre combinada con la sed, al frío, a un atroz ataque al que estaban siendo sometidos a pesar de ser inocentes, una lucha que también iba contra su propio miedo, ya no solo era una guerra entre dos grandes imperios, sino que se convirtió en una guerra por la supervivencia.


La tierra se colaba cada vez más rápido por los pequeños orificios que tenían los refugio antiaéreos por el impacto de las bombas. Era como si en cualquier momento fueran a derrumbarse por completo con ellos dentro y eso solo provocaba más terror. La esperanza y la fuerza morían lentamente. Los pensamientos se volvian erráticos y atravesaban la cabeza de varias personas por no decir todas.


Y los que aún se mantenían fuerte fue unicamente por sus familias, principalmente por sus hijos nacidos y los que aún no nacían. Deseaban que estos tuvieran una larga vida y con un mejor futuro que el presente en el que están viviendo. Ellos merecían tener todo lo que en esos últimos años les fue arrebatado injustamente, por la guerra y mientras más duraba más tormentosa se volvía, incontables muertes que vivieron y las que creían que faltaban, los débiles e incluso los fuertes dejaron de creer en un mañana, de los heridos, solo unos cuantos se aferraban a la vida. Y con la fé perdida, habían aceptado su destino, nada más que la muerte.


A la orilla del océano, ambos imperios se encontraban negociando un acuerdo de paz o mejor llamado de rendición. Quedaban tan pocas tropas del ejército del sur que este estaba casi extinto y el emperador al no tener más remedio para salvar a los que quedaban y a su gente, había aceptado firmar su rendición. ¿Pero quién creería que arriba de un barco su salvación estaba siendo tratada? ¿Quién iba a imaginar que después de un largo tiempo, la explosión de aquella bomba sería la última que vivirían y qué escucharían?


Bang Shi Hyuk, emperador del sur, tomó los documentos escritos en papiro, un pincel y la tinta que se encontraban en la mesa, dudaba por la decisión que debía tomar, ya que por un lado, en el momento en que firmara la rendición, su orgullo y el de su imperio quedarían destruidos. Pero salvaria las vidas de su gente; Por el otro lado podría no firmar, el orgullo quedaría intacto pero su gente sería sometida y su ejército con pocas probabilidades de vencer o ser eliminado.


Tomó una decisión, salvaria a su gente porque los elegía a ellos antes de ganar una estúpida guerra.


- Entonces, si firmo esto, ¿mi nación será completamente libre? – mencionó con un tono de voz bajo y serio.


- Querrás decir bajo mi poder – Jin-Young sonrío arrogante


- Solo responde ¿Sí o no? –


- Claro que si –rodó los ojos, para después agregar con felicidad – pero obviamente bajo mis órdenes, que deberás seguir con lealtad–


- Te conozco y sé que hay algo que aún no has dicho –


- ¿Cómo puedes pensar eso? – burlo


- Habla Park – su voz sonaba molesta


- Vaya que me conoces – hizo una pausa, bebió el poco vino que quedaba en su copa, dejándola en la mesa segundos después – Le daremos a tu país 25 años de paz –


- ¿Qué? – rio con sarcasmo.


- Como lo escuchaste, es eso o tener el control total de tu imperio, así que elige – uso un tono frío. Camino alrededor del lugar hasta encontrarse con una pequeña estantería, en la que guardaba varias costosas botellas de vino y copas. Tomo el mejor vino que tenía y dos copas. Regreso a la mesa y coloco lo que había tomando con anterioridad.


- Júrame que serán 25 años Park – lo miró a los ojos con firmesa para comprobar que no había mentira en sus palabras.


- Sabes que cumplo mis palabras pero sí para que firmes debo jurarlo está bien, lo juro – le sostuvo la mirada hasta que el contrario la aparto.


Bang sin más duda y confiando en las palabras de Jin-Young, tomó el pincel y firmó aquel acuerdo. Al momento que termino de firmar, Park abrió el vino y vertió un poco en ambas copas, tomando los papeles y guardándolos en su caja fuerte. Al cerrarla regreso con una gran sonrisa a la mesa, tomando ambas copas, para entregarle una a Shi Hyuk.


- Por la paz – palabras dichas con alegría y egocéntrismo.


- Si es que tú lo dices - menciona incrédulo.


Alzaron sus copas y les dieron un par de sorbos. Jin-Young fue el primero en hablar


- Oh mi pequeño hermano menor, alégrate un poco le he otorgado a tu nación 25 años de paz solo porque eres mi hermanito. – Paso su brazo detrás del cuello de Bang pero este lo retiro casi al instante, mirándole de manera desafiante


- Que "bueno" eres “hermano”- dijo con sarcasmo – Si fuera cierto y me quisieras como uno, no irías en contra, mía; Nadezhna no estaría orgullosa de ti-


Park le dio una cachetada al oír aquel nombre que le revolvía el estómago y con fiereza respondió - ¿Cómo te atreves a pronunciar ese nombre en mi presencia?-


- Porque ella es nuestra madre y estaría tan decepcionada de ti, le juramos protegernos y cuidarnos el uno al otro y mírate eres todo lo que ella nunca deseo, nos educó para ser como ella, para ser unidos – retó a la mirada contraria.


- JAJAJAJA – la fuerte y cínica risa retumbó por la habitación, dejando a Shi Hyuk confundido, y antes de que este mismo pudiera decir algo, Park levanto la voz y sin muestra de arrepentimiento por lo que diría respondió – Es por eso que está muerta -


12 de Mayo de 2021 a las 19:27 0 Reporte Insertar Seguir historia
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