xpgrongrisx Jhojan Guerra

Decidí, al fin y al cabo, presentar una antología de relatos con temáticas variadas como la soledad, la melancolía y la muerte. Consta de varias historias fragmentadas que se unen en un mismo espacio sentimental-emocional propia de la mente de un ensimismado.


Cuento No para niños menores de 13.

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Presentación

Luego de varios meses intentando escribir algo que sea mínimamente interesante —aunque la mayoría de ese tiempo trataba de lidiar con el agotamiento mental que cargaba el hecho de volver a escribir de nuevo—, se me ocurrió una gran idea y una penosa revelación.


Es una molestia bastante grande pensar en algo para decir, he llevado esta profesión por muchos años, siempre sintiendo un peculiar temor por lo que sería capaz de escribir, o no. Personalmente, no creo que sea el mejor escritor del mundo, lo único que sé es que me gusta hacerlo y estoy obligado, bajo mis principios, a escribir de la mejor manera posible.


Intenté crear una novela, pero aquella amalgama de ideas se perdía en una nebulosa que, mientras seguían pasando los días, me daba la impresión de que jamás volverían a mí, así me di cuenta de que no podía mantenerme con algo conciso durante mucho tiempo, mucho menos el tiempo que te exigía el crear una novela decente. Sinceramente, creo que aún no es el momento de escribir una, he escuchado que las mejores vienen al encuentro de uno y sucede mayormente luego de los cuarenta y, hasta a veces, un poco más. Pero soy joven y estúpido y sé que, por ahora, solo sé escribir de una manera y eso ha hecho que mi producción resulte autobiográfica e íntima de alguna u otra forma. No soy una persona tan interesante en realidad, sucede que cuando plasmo mi vida —o una de las tantas interpretaciones de ella— a través de mis letras se torna mucho más profunda, con más significado. Quizás sea porque yo lo vea así, complico demasiado las cosas y eso me ha vuelto un ser pesado en cierta manera.


A veces, mientras veo el tiempo pasar, pienso que sería tan fácil escribir alguna novelita de amor cliché o de terror con algún monstruo escandalosamente parecido a los de tantas películas. De vez en cuando se me ocurre alguna historia así, como perdiendo el tiempo, pero cuando lo intento y miro lo que se está formando, algo en mi interior se retuerce, le molesta, le da un tremendo asco. Se siente avergonzado de intentar tomar ese camino, escribir sobre algo tan vacío que no carga con ello nada que sea memorable ni genuino, nada que las diferencie de las tantas copias que salen de los mismos libros una y otra vez, por los siglos de los siglos. No sorprende saber el por qué ya no habrá más corrientes literarias importantes. Hijos de nuestro tiempo, hijos que se cagaron en el arte por unos centavos; aunque, en su defensa, lo hicieron por unos cuantos miles de dólares.


La razón principal por la que comencé a escribir, el primer insight que tuve para mi labor fue hacer sentir a los demás lo que yo sentí al leer mi primera obra literaria, creo que lo he logrado con algunos de mis escritos o al menos eso quiero creer. Escribir ficción nunca se me ha dado bien, creo que en ello no hay mucho que te pueda atar a algún sentimiento genuino; aunque, en cierta manera, todos los escritores escribimos ficción y es nuestro trabajo intentar generar sentimientos reales en base a mentiras. Sé, por otros escritores, que incluso entre aquellos que se sumergen en ese género, mucho de lo que escriben nace de momentos de su propia vida y lo disfrazan de fantasía, un trabajo majestuoso sin duda.


El vivir ampliamente es inherente a la labor del escritor. Eso me recuerda a algún dicho que escuché hace un par de años sobre las bases de esta profesión: Leer, escribir y vivir. Cada vez lo entiendo más, tal vez sea por la edad o, quizás, por la manera en que entiendo la escritura, pero, en términos generales, es eso. La interpretación de la vida por medio de mentiras para generar sentimientos reales.


Escribir con intensidad sobre mis sentimientos, sobre el mundo, sobre las acciones de los que me rodean, de mis memorias, todo ello me parece genuino porque lo es y es genuino cada sentimiento que tengo sobre todo aquello. Eso implica un riesgo bastante grande también, te expones demasiado sabiendo que ahora los que te leen tienen el poder para saber quién eres realmente. Ese fue el salto de fe que hice al publicar mis historias, pero, en este punto, ya no me importa el hecho de que las personas puedan saber como soy. Todos cambiamos con los simples segundos que pasan e incluso yo, a veces, me siento tan distante del chico que escribió aquel poemario que representaba todo el miedo, asco y odio que me daba la vida.


Pero eso es lo que soy, soy un biógrafo en el amplio sentido de la palabra, la literatura que nace de mí es exclusivamente mía y me da miedo pensar que ese es todo mi potencial, pero eso es algo que solo lo decidirá el tiempo.


No veo a la escritura como una forma de ganarme la vida, la veo como una forma de soportarla, no me imagino viviendo sin crear algo para contar, sería como suicidarme silenciosamente. Es difícil ser alguien sumamente expresivo y no ser capaz de expresarlo de otra manera que no sea escribiendo.


Quizás haga de esto un libro de relatos, no quiero decir de cuentos porque ni de eso estoy seguro de lo que hago. Quizás lo vuelva una novela, aunque, mis más de diez intentos de hacer una, no me lo hayan permitido y dudo que esta sea la vencida. Quizás lo deje guardado por unos años y vea si los relatos funcionan igual que los vinos, mientras más reposan son mucho mejores. Quizás no haga nada y me olvide de escribir por unos años más hasta que vuelva a surgir de entre mis dedos una palabra escrita con otras intenciones.


Es una bonita noche de mayo y me siento vivo en mitad del silencio.


Quizás sea un diario, pero esas cosas son demasiado personales y, siendo honesto, todo lo que escribo tiene la intención oculta de ser leído. Soy, de cierta forma, un exhibicionista y el riesgo de la humillación siempre estará presente en mi vida, pero aquel riesgo es lo que me hace querer enseñar lo que escribo, después de todo, ¿qué es la vida sin riesgos? Un triste cuadro en blanco.


Cambiando de tema, si alguien que me conoce en persona llega a leer algo en este libro que lo recuerde a él o algún suceso relacionado que vivimos juntos y piensa denunciarme por prejuicios a su imagen, déjeme decirle que conozco buenos abogados.


Supongo que eso es todo. Que disfrutes de la lectura.

28 de Julio de 2021 a las 00:15 0 Reporte Insertar Seguir historia
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