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Taehyung solo quiere salvar a su panal de la tragedia, por eso emprende un largo viaje al reino de las flores, con solo su miel para ofrecer, esperando que aquel rey que todos temen le ayude. ✿ KookTae ✿ Historia 100% mía ✿ OS


Fanfiction Todo público.

#kookv
Cuento corto
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Capítulo único

¡Hola! En esta historia corta se hará mención de seres que son mitad hadas e híbridos de cualquier insecto. Es necesario explicarles que en este pequeño mundo, la funciónde la producciónde la miel se rige con el mismo proceso, pero para el rey del panal, sucede que su cuerpecito es "mágicamente" bendecidopara tener el mismo sabor de la miel y que sus fluidos sean mezclados con esta mismo liquido dorado.


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De todas las cosas malas que había escuchado en su vida, la peor era cuando le dijeron que jamás podría ser un buen rey para su panal, con sus alas rotas y el género equivocado, no había forma de que gobernara de forma adecuada. Aquellas simples palabras le calaron tan profundo, que a pesar de que el tiempo avanzaba, el dolor perduraba, ahora se intensificaba, pues como si lo dicho con anterioridad se volviera profecía, su reino se desmoronaba, no había miel, el polen estaba escaso y los voladores que se encargaban de regresar con lo necesario para sobrevivir, juraban que los jardines estaban secos y marchitos.


Kim Taehyung, el rey de aquel panal, una especie antigua de hada hibrida de abeja, de las pocas que quedaban, escondidos en un enorme panal en lo alto de un árbol de cedro, con una población de 100 abejas dispuestas a laborar sin parar para mantener a salvo su hogar. El abejorro de mechones doradas y piel del color de la misma miel que adoraba, ojos tan celestes como las cálidas aguas del cielo que los rodeaba, cuerpo delgado cubierto por la pelusilla negra y amarilla que les caracterizaba, su corona de hojas rosadas y su manitas con joyería que ningún humano creería.


El rey de aquel lugar era alguien digno de admirar, no solo era por su belleza natural, casi tan perfecto como la miel que producían sin parar, sino también por su valor, con un ala casi a la mitad había logrado poner orden en su lugar, siendo un ejemplo para todos los abejorros. Por eso, el hibrido rubio se sentía fatal, de saber que por primera vez iba a fallar, cediendo a las malas palabras que por un tiempo le afectaron.


—Tranquilo, Tae —pedía una abeja de cabellos rosados y labios abultados, pasando sus manitas por la espalda, teniendo cuidado cuando las alas se ondeaba por los sollozos del rey. —No todo esta acabado, aun debe haber algo que podamos hacer.


El mencionado alzo su cabeza que mantenía escondida entre sus manos, solo para mostrar sus mejillas cubiertas de lágrimas. Taehyung no creía que fuera posible que existiera manera de traer el polen a su reino, era seguro que solo era cuestión de tiempo para que sus abejitas comenzaran a morir por la escasez. El hibrido rubio no podía creer en las palabras de SeokJin, su mejor amigo.


—No mientas, Jinnie, no hay forma de que esto tenga solución —dijo con un sollozo ahogado, escondió su rostro entre sus manos, sus lagrimas desbordando entre sus dedos.


SeokJin suspiro, alzó sus alitas, volando hasta la pequeña ventana, viendo el cielo anaranjado, el enorme sol brillante a nada de ocultarse. Vislumbro hacía el horizonte, suspiró, sabía que los rumores podían ser falsos, pero si la situación en la que el reino estaba ameritaba un salto de fe a lo desconocido, conocía a Taehyung, era el mejor rey que podía tener, capaz de cualquier sacrificio por sacar al panal adelante. Volvió volando hasta el rey, sentándose a un lado del rubio, tomando las manos contrarias para descubrir el rostro hinchando por el llanto.


—Tae, mírame. —pidió con cariño, tomando el rostro contrario, limpiando aquellas lagrimas con sabor a gotitas de miel. —Aun podemos hacer algo por el panal...¿estas dispuesto a escucharme con claridad?


Taehyung dejó de llorar, sintió como si no fuera el rey de ese panal, para asentir como un niño regañado. Se acomodó para escuchar lo que SeokJin tenía que decir.


—¿Has escuchado del reino de las flores? —preguntó el peli rosa, recibiendo una negativa por parte del rey. —No todos se atreven a llegar a aquel oasis de flores, un lugar tan mágico que dicen incluso te hace chillar, en lo alto de los rosales vive un rey, un ser que nació de una flor extraña, en un capullo se esconde y solo sale cuando ofreces algo de valor para él, a cambio de tu regalo el puede conceder lo que desees.


Lo había escuchado, leyendas del rey de las flores, un ser frio que salía rara vez, escondido entre pétalos, tan hermoso como malvado, aunque la naturaleza dominaba, su corazón carecía de miel para ablandar sus acciones. Mucho se decía que aquel tirano, ya no aceptaba visitantes, su magia reservaba para situaciones necesarias.


El hada rubia se levantó de su lugar, caminando por la habitación, sabia lo que SeokJin quería decirle, debía emprender un viaje a aquel reino sagrado, ofrecer algo al rey y volver con el polen para revivir su hogar. Sonaba fácil, pero pocos lograban otorgar algo al dueño de aquel oasis algo que lo animara a ceder los deseos. No sonaba como algo fácil.


¿Qué podía ofrecer Kim Taehyung, rey de las abejas al rey amargo de las flores?

Aunque la respuesta no llegaba, Taehyung decidió que podía intentarlo. Cuando los rayos del sol comenzaron a salir, monto aquel ciempiés para sumergirse a un largo viaje, en su espalda, entre sus alas, cargaba su pequeña mochila de hojas, donde gotas de miel le ayudarían a soportar el hambre.


꒦꒷꒷꒦꒷꒦꒷


El sol ascendía sin parar, sus antenitas yacían hacia abajo, sus mechones dorados pegados a su frente sudada, sus piernitas a cada lado del enorme ciempiés, su boquita rosita y sus mejillas coloradas por el calor del viaje. Eran largas horas las que llevaba el rey en ese caminó hacía la salvación de su panal. Suspiró pesado cuando vio que el caminó parecía no terminar, extendió una mano para alcanzar un pedazo de la hierba alta y adecuarse una gorrita, picando con sus deditos dos hoyitos para que sus antenitas no se aplastaran, sacó de su mochila una gota de miel, bebió para saciar su sed y lo que restaba lo untó por su piel brillante, como un protector contra los rayos cálidos.


Despues de largas horas, Taehyung por fin vislumbro aquel enorme arco de petunias que SeokJin le había descrito, su pechito se acelero tanto que el rey de mechones dorados juraba que su corazón estaba a nada de traspasar su suéter afelpado amarillo, sus piernitas apresadas en las mallitias negras y amarillas quisieron brincar del ciempiés para correr, incluso volar el tramo faltante. La emoción de poder salvar su reino le hizo intentar abrir sus alitas, elevándose pocos centímetros del suelo, cayendo en el lomo duro del insecto bajo el que le ayudó a adentrarse al reino de las flores.


Un silencio les recibió, Taehyung miraba todo lo que le rodeaba con la boca abierta, pequeños charcos que para el rey eran inmensos lagos, flores por doquier, tulipanes, girasoles, petunias, hortensias e incluso claveles por doquier, y como su amigo había comentado, en lo alto un rosal que era imposible de no mirar. Lo que habían descrito como un capullo normal, era casi un castillo enorme, pétalos rojos como muros le impedían ver el interior, un tallo alto eran escaleras para llegar a la puerta y tocar.


Taehyung tragó duro, puso los ojos bizcos rápidamente mientras abría la boca ante tanta belleza natural.


—¡Woow! Aquí seguro no hay ni moscas. —dijo el rubio. No tenía nada en contra de las moscas, solo que los rumores decían que gustaban de mezclarse con los desechos de los humanos, y eso sobrepasaba sus niveles.


Se bajó del ciempiés, le pidió cortésmente que le esperara, pues en su plan, seguro no iba a tardar. Miró las enormes escaleras para soltar el aire y comenzar a subir. Se detuvo cuando sus piernas no pudieron más, seco el sudor de su frente con una hoja, se recrimino, si sus alas estuvieran completas él podría volar y llegar con brevedad. Suspiró pesado cuando estuvo a nada de la puerta, los muros de pétalos lucían cada vez más grandes y aunque no pensaba gritarlo a los cuatro vientos, estaba muy asustado.


El rey abeja era consciente de que las cosas podían salir mal, nada le aseguraba que pudiera ofrecerle algo de valor al rey de las flores. Era solo un hada hibrida de abeja, con piernas delgadas, alitas mal formadas, y temor por su cuerpecito repleto de miel.


Con las piernas como gelatina a la par de sus antenitas, se postro frente al acceso, dos libélulas custodiaban la puerta enorme, mismas que ni siquiera se inmutaron al verlo postrado, Taehyung sabía que eso solo era una mala señal, pero como si su cuerpo tomara el control, con su mano empujo el pétalo para adentrarse al palacio del rey de las flores, abriendo sus ojos en grande al ver la belleza de aquel lugar, si el jardín era hermoso, ahí dentro era espectacular, colores vividos, mini cascadas funcionaban como paredes que separaban los espacios, un exquisito aroma inundaba sus fosas nasales. Emocionado se dejo llevar, elevándose unos centímetros del suelo para intentar volar por el lugar, soltando grititos cuando una magia extraña el ayudo a no caer, tocaba todo con sus manitas, dejando huellitas de miel por doquier.


Todo era demasiado perfecto, hasta que la voz por la que todos temían se hizo escuchar.


—¿Disfruta llenado mi palacio con su miel?


El rubio cayó al instante al suelo, impactando su carita contra la superficie aterciopelada, asustado giro, apresando sus alas bajo su espalda, como pudo se levantó, tropezando por doquier hasta poder estabilizarse frente al rey que buscaba. Taehyung enserio quiso no soltar aquel sonido vergonzoso, pero ver al ser del que todos hablaban le hizo descontrolar.


El rey de las flores era tan hermoso como el lugar que reinaba, Taehyung no supo descifrar si era solo un hada, un hibrido o simplemente un Dios. Cabello azul semi largo y ondulado, piel blanca, labios rojizos, ojos brillantes del tono de los jades, cuerpo para nada similar a los abejorros de su panal, usaba hojas coloridas para cubrir parte de sus piernas, un estilo de toga que exponía su cuerpo con deleite, enormes alas brillantes semi trasparentes en la espalda. Las mismas rosas quedaban cortas en cuanto a la belleza del dueño de ese lugar.


Como un idiota sonrió, dejando ver sus mejillas abultadas, achicando sus ojos y mostrando sus dientes, sus antenitas se movían sin parar y su colita apompada le traicionaba, la miel que su piel cubría escurría hasta desvanecerse a sus pies. Entonces Taehyung supo que ofrecería hasta su cuerpo sagrado para salvar su hogar.


—Siento mucho el desastre. —pudo articular las palabras el rey abeja. —Yo he venido aquí para ofrecerle un trato. —dijo firme, poniendo un pie delante del otro, levantando su puñito para verse feroz, pero con el resoplar del rey contrario, Taehyung se desgonzo.


Jeon Jungkook era el rey de las flores, las leyendas no mentían, nacido entre las flores, criado por la naturaleza, no era un hada normal, ni un hibrido que se pudiera comprara, era un ser mágico que pocos habían admirado, su belleza a todos impactaba, desde mariposas presuntuosas hasta saltamontes salvajes. El domaba todo, y aun así su corazón nunca se llenaba, encerrado en aquella belleza de jardín, el rey anhelaba algo dulce que lo hiciera sonreír una vez más. Así que cuando el aroma a miel le despertó, no pudo evitar correr por su hogar hasta llegar a donde lo vio...


Era un hada abeja, uno muy curioso, con las alitas casi destrozadas, pero aun así volaba, antenitas de buen tamaño y un cuerpo que ni las catarinas lograban. Se mantuvo embelesado, viendo su palacio cubrirse de miel, y entonces deseo que ese rey hubiera acudido a él para salvarlo.


—Yo soy Kim Taehyung, rey del panal justo en lo alto del cedro. —dijo al ver que el contrario no hablaba. —Mi reino esta pasando por un trágico momento, nuestros jardines carecen de polen, por eso me he atrevido a venir aquí a suplicar por su ayuda gran rey... —hizo un gesto chistoso al no saber el nombre del rey que le podía ayudar, cerró sus ojos, seguro de que SeokJin lo había mencionado.


Jungkook quiso reprimir la sonrisa al ver el gesto del contrario, hace tanto que nadie lo visitaba. Aun así, siguió con su papel de rey tirano.


—Jeon Jungkook, rey de las flores. —habló, volviendo su voz más gruesa de lo normal. Caminó cerca del rubio, notando como las mejillas adquirían un tono rosado, la miel por la piel, misma que le incito a pegar su lengua y comprobar si la abeja era dulce como el liquido dorado. —¿Qué tipo de trato busca?


El hibrido rubio estaba seguro de que la pregunta del rey era sencilla, pero eso no explicaba porque un calorcito se agrupaba entre sus piernas y nalgas. Infló sus mejillas, liberando el aire y finalizando mordiendo sus belfos. Negó cuando sintió un olorcito tan similar a la miel que expulsaba cuando sus manitas acariciaban sus pezoncitos. Se agachó para sacar su mochila y con cuidado sacar una gota de miel en perfecto estado, tan dorada, tan dulce, tan llamativa, como si fuera una pieza de ámbar, la elevo entre sus manitas.


—Tal vez esto no sea lo que esperaba, rey Jungkook —dijo el rubio. —Pero ofrezco miel infinita a cambio de que usted me conceda un simple deseo, llevar el polen a mi jardín una vez más. —finalizó con una enrome sonrisa cuadrada, sus antenitas y alitas coquetas se movían.


Su rostro no mostraba emoción alguna, mientras que su cuerpo lo delataba, el rey de las flores casi nunca cedía ante sus visitantes, no había algo que el anhelara o necesitara como para aceptar el trueque y ofrecer sus deseos. Pero en esa ocasión, la oferta parecía tentadora, y no era por la gota de miel que Taehyung sostenía, sino por la forma en que el liquido dorado escurría entre los deditos, bajando por los antebrazos, goteando en su piso. Jungkook podía cumplir con la petición del abejorro, tener miel sonaba interesante, pero más que palpar aquella sustancia amarillenta, el anhelaba chupar las verdaderas gotitas de sabor dorado que emanaban del cuello de aquel rey.


El peli azul comenzó a caminar alrededor del hibrido rubio, inhalando el dulzor que este liberaba, pudo ver como las mallas a rayas eran empapadas por aquella miel que ansiaba. En su mente un trato justo se ideo, aceptaría ayudar al panal del árbol en el cedro a cambio de probar el origen del rico liquido dorado desde el cuerpo del rey que gobernaba.


—Suena tentador —habló muy cerca del rubio, colocando su mano en la cintura, justo por donde le borde del suéter negro terminaba, dando paso a las mallas ajustadas, mismas que aprestaban las nalgas tan similares a un durazno. —Yo enserio muero por probar la miel que produces...


Taehyung soltó la gotita de miel al escuchar a Jungkook hablarle tan cerca de su oído, una de las manos jugando con el borde de su ropita y su control se esfumo. Le tomo más de tres segundos comprender lo que el rey en verdad deseaba, sonrió de lado, dispuesto a ofrecer aquello para salvar su reino.


Con las ideas claras y el corazón agitado, el hibrido de abeja se inclinó, fingiendo buscar levantar la mielecilla regada, dejando que sus glúteos quedaran al aire, moviendo sus alitas y antenitas, viendo sus zapatitos peluditos mientras sentía la tensión formarse en el aire.


—Rey... si usted me ayuda con mi panal, créame que yo le ofreceré la mejor miel que pueda imaginar... —dijo el rubio, mandando al carajo todo, hundiendo sus manitas en la miel para luego girarse y recostarse sobre el liquido dorado, dejando que este mismo cubriera parte de su cuerpo, llevando sus deditos desde sus muslos hasta su pechito, finalizando en su boquita rosadita, chupo su creación con un gesto coqueto. —Mmmm, esta exquisita... créame no se arrepentirá de probar...me.


Decir que estaba sorprendido era poco, pero no pensaba poner excusas ante la oferta, Jungkook sonrió por fin. Era muy raro que un rey soportara el largo viaje solo para verle, así que pensaba ayudar a Taehyung a liberar el cansancio. Con un ágil movimiento se arrodillo, tomando la mano cubierta de miel, probando el sabor de la piel del abejorro con la dulzura embarrada, chupo hasta que un sonido de "bloop" surgió. El rey de las flores vio como el hada puso los ojos en blanco, abriendo la boca de tal forma que no pudo contenerse a sujetar el cuello para impactar sus labios con los contrarios.


Si bien Jungkook era el ser mágico entre los dos, se sintió casi irreal el sentir aquel dulce sabor de la boca de Taehyung, la miel brotando en su paladar sin parar. Había escuchado lo que se decía de los reyes abeja, su sabor amielado por todos lados y el quería comprobarlo. El trato se iba a sellar de forma viscosa, eso podía jurarlo.


Entre pétalos rosados, Taehyung sintió como era despojado de su trajecito, sus mallitas tiradas a un lado de su suéter oscuro, su cuerpecito expuesto ante los ojos brillante del rey tirano, sus antenitas se movían mientras sus alitas eran restregadas sobre el charco de miel, cada que Jungkook sus pezones chupaba. Con sus manitas sostuvo los mechones azulados, gimiendo y enrollando sus piecitos cuando sintió un chorrito de su liquido doradito emanar entre sus nalguitas.


—¡Por todos los cielos! —gimió el peli azul, separándose de los pezones oscuritos, dejando su saliva entre ellos. —Tu sabor es tan magnifico, quiero chuparte enterito. —su mirada se oscureció al imaginar que el aroma y sabor se intensificaba en la entrada que segregaba miel.


No pensaba esperar más, quitando su prenda, se inclino hasta tomar a Taehyung, girándolo para elevar el trasero a su mirada, las alas rotas aleteando e impulsándolo a querer más, con sus manos separaba aquellas nalgas suaves y delicadas, viendo la miel escurrir por las piernas bien torneadas, con su lengua recogió el dulzor de la dermis morena hasta llegar a la entrada, succionando con fuerza el sabor, separando con sus pulgares los glúteos que brincaban contra su cara.


Taehyung sintió una explosión al sentir la lengua de Jungkook en su interior, su sexo libero chorros de miel caliente, misma que uso para embarrar sus manos y probar su sabor, meneaba sus caderas hacia atrás, necesitado de sentir más de aquella boca mágica. Una de las manos del rey de las flores se acerco a sus pezones provocando que su cuerpo se moviera con velocidad, era como si hubiera apretado el botón para encenderlo una vez más.


La viscosidad a miel lleno su boca, la entrada estaba dilata gracias a su lengua habilidosa, sus manos empapadas del dulzor y su nariz captando la fragancia amielada. Con el pecho acelerad y el pene hinchado giró una vez más a Taehyung, teniendo la mejor escena de todas, el rey abejorro abierto de piernas ante él, recostado en la misma miel dorada, sus pezones embarrados, las mejillas sonrojadas, la boca rosita, las alas apresadas bajo la piel morena, las pupilas dilatadas y los pezones parados.


—Anda, rey de las flores, mete tu magia en mí. —dijo coqueto Taehyung, echando su cabeza atrás cuando los labios de Jungkook impactaron con su virilidad cubierta de miel.


Claro que entraría, no había impedimento para clavarse y dejar que su pene probara la viscosidad del rey. Elevó una pierna para colocarla sobre su hombro y con una mano sostuvo la contraria, abriendo lo más que pudo al abejorro, con su punta brillante se permitió jugar por el contorno apretado, deslizándose de poco a poco, hasta que el líquido dorado broto de la entrada, cubriendo su tronco venoso. Ese fue el impulso para mover sus caderas con velocidad, empujando adentro y afuera, el charquito de miel se llenaba bajo ellos.


Gemidos placenteros eran la música que armonizaba aquel palacio de pétalos coloridos, el rey de las flores embistiendo como bestia contra la entrada del rey abeja, besos con sabor dulce mientras sus cuerpos batallaban, caricias seguidas de explosiones donde la miel los bañaba.


Fue un día lleno de sabor, un trato era sellado, ambos salían ganando, Taehyung salvaría a su panal y Jungkook por fin el dulzor probaría sin parar, una nueva adicción que no quería nunca dejar.


꒦꒷꒷꒦꒷꒦꒷


El sol volvía a levantarse con fuerza, Taehyung caminaba con las piernas separadas lo más que podía, sus mallitas de rayitas cubrían sus nalgas rojizas, su suéter con pelusilla ocultaba sus pezones aun mordisqueados. Y a pesar de que su cuerpo estaba mallugado, el rey abejorro estaba demasiado extasiado, feliz y emocionado. Volvería como un héroe a su hogar, salvaría su panal y solo tuvo que dejar al rey de las flores probar el origen de su miel.


—Estoy listo. —dijo Jungkook acomodando sus prendas, su corona de pétalos de colores sobre su cabello azulado. Se acercó a Taehyung para fundirse en un beso necesitado, probó una vez más el dulzor de la miel, seguro de que su visita al panal para cumplir su palabra sería prolongada. —Me encantara la estadía en tu hogar, miel por doquier. —habló con coquetería, aunque ríos del liquido dorado le rodearan, el solo iba a chupar entre las nalgas del rey para sacar la viscosidad que le encantaba.


Taehyung se sonrojó al compartir el pensamiento con Jungkook, tomó la mano del peli azul y juntos salieron del palacio de pétalos, bajando por el tallo, el rey de las flores cargando al abejorro aun debilitado por su trato. Sobre el ciempiés que esperaba ambos emprendieron su viaje a salvar el hogar del rey hibrido.


Ahora el hada rubio no iba callado, todo el trayecto sonrisas compartió con el peli azul, su espalda pegada al pecho de Jungkook, sus piernas abiertas para rodear al ciempiés, y las manos del contrario sobre sus muslos. Juntos vieron el atardecer, las estrellas mezclándose con luciérnagas que danzaban al ver que ambos reyes en la magia del amor avanzaban.


Para cuando al panal por fin llegaron, era imposible que Jungkook se esfumara, tal vez era precipitado, o quizás era el sabor de la miel que Taehyung emanaba lo que lo tenia idiotizado, pero el rey de las flores no solo pensaba regalara su magia a aquel lugar que su abejita reinaba, si sus planes funcionan, pensaba unir ambos reinos.


El sabor de la miel brillando sobre los pétalos que en su jardín abundaban. Dulzor en primavera era lo que se necesitaba para que el amor se creara, chispitas mágicas y abejitas danzado, dos reyes han caído por el contrario y nada puede separarlos... no cuando sus corazones se han encontrado.


Dos reyes que cedían ante la magia que el contrario emanaba, Taehyung salvando su hogar, todo gracias a su sabor, no importo su pasado, ni siquiera sus alas, no cuando Jungkook caía por sus encantos, no cuando el rey de las flores le llenaba en todos los sentidos que podía imaginar.


[๑๑๑Fin๑๑๑]

13 de Abril de 2021 a las 17:30 12 Reporte Insertar Seguir historia
29
Fin

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••𝚀𝚞𝚊𝚛𝚊𝚗𝚝𝚒𝚗𝚎•• ホぁ !estas entrando a un sitio de pornoche. ⠀⠀⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⫘⠀ →Sweek: kookie_7 →Ao3: kookiered_7 →Wattpad: GgukSeven

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•◦ೋ•◦❥•TaeTae•◦ೋ•◦ •◦ೋ•◦❥•TaeTae•◦ೋ•◦
¡Me encantó! Sin duda haces arte ❥• Una pregunta ¿Esta historia también está en wattpad?

♕𝒀𝒐𝒐𝒏𝑮𝒊 𝑷𝒆𝒓𝒇𝒆𝒄𝒕𝒊𝒐𝒏대취타♡ ♕𝒀𝒐𝒐𝒏𝑮𝒊 𝑷𝒆𝒓𝒇𝒆𝒄𝒕𝒊𝒐𝒏대취타♡
=͟͟͞͞➳☯𝑨𝒘𝒘𝒘"𝒔!..♡𝑸𝒖𝒆𝒓𝒊́𝒂 𝒆𝒔𝒄𝒓𝒊𝒕𝒐𝒓𝒂 𝒅𝒆́𝒋𝒂𝒎𝒆 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒓𝒕𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝑨𝒎𝒆 𝒄𝒐𝒏 𝒍𝒐𝒄𝒖𝒓𝒂 𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏𝒂 𝒕𝒖 𝒃𝒆𝒍𝒍𝒊́𝒔𝒊𝒎𝒂 𝒉𝒊𝒔𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂❥✵..."I Purple You💜"
Gumimarii ˋωˊ Gumimarii ˋωˊ
Muy bonito y erotico xD Me encanto!! Gracias por tu trabajo!! Cuidatee mucho... xD

mp mimin park
Me encanto,muchas gracias
April 14, 2021, 02:14

mp mimin park
Esta muy bonito
April 14, 2021, 02:13
~