V
Victor Solis


Preston Wallis, un chico de secundaria quien se enfrenta a grandes retos y rivalidades en sus nuevos pasos por la secundaria Jackson Beau high donde vivirá una historia llena de pasión, intriga, engaño y crimen, donde hasta el más cercano y lejano de sus conocidos tendrá la posibilidad de traicionarlo, todo se sumerge en un estado de frenesí al estar envuelto en el asesinato de su mejor amigo, donde dentro de su celda descubrirá y se vengará de quien lo engañó y traicionó.


Crimen No para niños menores de 13.
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Los hechos

-Creanme, porfavor, creanme...- Fue lo que le dije al alguacil del pueblo de Lemondlake, al darme cuenta de que todo lo ocurrido en el transcurso de mis años finales de secundaria me llevarían a envolverme en el asesinato de mi mejor amigo Matthew Paulsen, querido Matt...


Nací un 10 de febrero hace 18 años, mi madre la reconocida abogada Donna Baudon y mi padre el empresario y emprendedor Preston Wallis III fueron excepcionales, gozaba de comodidades que muchos no tenían, agradecí tenerlas todo el tiempo. A mis 14 ya era alguien muy querido en la secundaria, lograba cosas que muchas personas no conseguían... "El inteligente atleta, capitán de los diferentes equipos y clubes e hijo perfecto del cual todos admiraban". Mi bisabuelo fue quien fundó el pueblo, Lewis Desmond Wallis I, tuvo un legado muy destacado en el ámbito empresarial, fue quien también fundó el negocio de ron y la cafetería Sweetcoflice (una de las más visitadas del pueblo).


Después de mucho tiempo, llegó el día en que tuve que cambiar tal mariposa saliendo de su capullo, cambiar de razón, cambiar de institución; aquel cambio hizo que algo transmutara dentro de mí, una pequeña oscuridad que pronto llevaría a mi locura despertar. No era alguien muy social, vivía siendo alguien introvertido, casi nunca me abría con alguien dado que mi ambición me llevaba encerrarme en mi cuarto proyectándome varios logros de mi vida, quería ser quien dejase un gran legado como mi bisabuelo, mis padres lo esperaban, mi cabeza retumbaba.


"Vivir, estudiar, cambiar" eran las frases que más recordaba al inicio y transcurso de mi vida adolescente.


Llegó el primer día, -Secundaria allá voy- me dije al salir del auto de mis padres percibiendo una extraña sensación en mi estómago al ver las puertas del colegio abrirse, como si ese retumbante sonido predijese el día en que naciera de nuevo. Con una mirada tímida ví a mis compañeros al entrar al salón, mi estómago sintió el retumbe de mariposas volar al sentarme junto a Alice Stone; quien también había sido transferida de institución.

-¿Tu eres Preston Wallis no? wow se mucho de ti, de hecho, también estuve en WallGraves Prep, no nos hablábamos pero si nos conocimos, al menos yo si a ti...- dijo Alice con ojos inyectados de luz al verlo otra vez.


-¿Enserio?- dije con ojos extrañados expresando timidez.


-Pues nos conocemos al fin, es muy pronto pero, ¿Te gustaría salir algún día?; podríamos conocernos más, claro está que la decisión es tuya...- dijo Alice transmitiéndome un ligero cosquilleo en mi cuello con una voz tímida y tartamuda siendo directa como una flecha al impactar sobre su diana.


-Mmm claro que sí, bueno no estaré muy libre en los próximos días pero si me gustaría, yo te diría cuando...- respondí poniendo la mirada a cualquier otro lugar que no sean sus destellantes ojos oscuros.


Pasaron los días y estaba acoplándome más al sistema, busqué nuevos clubes y equipos para volver a los métodos que tenía y despejar la nube de pensamientos que nublaba mi pensar, luego de unos meses conocí a Matthew Paulsen quien pronto sería el alma que me acompañaría y llamaría mi mejor amigo, en el campo y en la vida. Conocí también a Lara Stone quien también llamaría con el ardor de la inspiración mi mejor amiga, quien comparte sangre con Alice, con ello y con la distintiva onda que chocaba entre dos almas que luchaban contra la oscuridad de una luz que poco a poco iba disipándose, surgirían los conflictos.


Primer encuentro con Alice, estaba muy nervioso, tal así que retumbaba en mi cabeza el sonido agudo de un silencio que terminaría por aburrirla; pensaba en que pasaría ese día, -¿La incomodaré? bueno solo nos estamos conociendo, espero todo salga bien, ahh ahí viene- me dije


-Hola Preston- saludó Alice con una destellante sonrisa que deslumbraba su felicidad; -Ven, entra, ¿Nos sentaremos aquí, te parece?- añadió


-¡Si! Mmmm, es decir, sí- respondí con timidez, demostrando con el constante choque de mis manos que estaba avergonzado. Entonces comprendí que el retumbe de las mariposas volando en mi estómago no era normal.


-Y... ¿Cómo te va en la escuela? como he visto has estado muy ocupado en los primeros meses- dijo Alice con la apacible dulzura que teñía sus ojos de un café oscuro tan cálidos como la tarde de ese día.


-Ehhh bienn, de hecho, paso la mayoría de mi tiempo en clubes y entrenamientos, ya sabes, necesitamos una beca y buen rendimiento- respondí con el orgullo que caracterizaba el sonido de mi voz.


-Wow, ¿En qué clubes estás?- replicó Alice con una sonrisa tan cálida como la tarde de ese día.


-En las mañanas nos toca química, luego física y al terminar la mañana, mecánica, en las tardes hay entrenamientos- respondí


-Que interesante eres- dijo Alice con el sonido de una voz que ocultaba sus intenciones detrás de un nerviosismo. -Es decir, wow me imagino que tienes calificaciones excelentes, por curiosidad, ¿Qué entrenas?- añadió con una mirada intragante inyectada de interés.


-Pues el fútbol americano es uno de los deportes que más practico, luego intento aprovechar las instalaciones de la escuela y voy a la piscina a ejercitarme- contesté, en ese momento comencé a sentir una ligera punción en mi cuello, avisándome con impulsos que desconfiase. Dentro de todo lo que pensaba y sentía en ese momento, eso no impidió que disfrutase del cálido y dulce ambiente que transmitía el deslumbrante sonrisa de Alice esa tarde.


(Entra Lara al salón)


-Wow Preston no sabía que estarías aquí, ¿están...?- dijo Lara con una mirada y voz que delataban su intrigante grito de insinuación.


-Oh ehh no, no no no, solo estamos hablando y conociéndonos, sabes que creo que puedes irte Lara ahí está la puerta- reaccionó Alice denotando su molestia y bochorno mediante una mirada inyectada de un café oscuro como la noche que caía ese día al irme de su lado.


Mientras ellas discutían sus incomodidades y expresaban su desagrado como aquellos casados después de sus años, me disponía a centrar mi mirar en cualquier otra parte que no fuese ellas. No podía evitar escuchar dentro del silencio de mi mente la voz de Alice desprendiendo audacia tal abogado con argumentos precisos esperando que el juicio tirara a su favor. Entonces comprendí que ella era diferente


-Tranquila yo ya me iba, ¡disfruten!- dijo Lara insinuando con una mirada inyectada de soberbia y unos ojos teñidos de un rojo tan oscuros como la de aquel tarde cuando caía la noche.


-Ay, ella es mi hermana lo siento, creo que ya la habías conocido- respondió Alice mientras Lara salía,


-Si, hemos hablado un par de veces, estamos juntos en química y física- mencioné a Alice -Es muy lista, de hecho, ella me ayudó en varios trabajos- añadí con un tono de indiferencia ante el suceso.


-Parece que se llevan muy bien- respondió Alice con una mirada inyectada de un color café que se hacía cada vez más oscuro y el tono de una voz atenuada por el silencio de un suspiro.


-Si, es una buena amiga- mencioné y sólo ese suspiro bastó para comprender su mirada dentro de dos perlas cafés que se hacían cada vez más oscuras, en ese instante una extraña sensación se apoderó de mi estómago y sentí el extraño deseo de querer tomar su mano.


-Bueno, ¿te parece si vamos afuera a caminar un rato? el ambiente está fresco...- preguntó Alice mientras se levantaba e inyectaba mi oscura alma con su destellante mirada.


-Bueno, no me podría negar a tal petición- respondí mientras esa extraña sensación subía por mi cuello hasta llegar a mi cabeza.


El viento de primavera que rozaba mi sien aquel tarde eran los ideales para la inspiración y el placer, mientras recordaba la destellante sonrisa de Alice tal como la luna llena de aquel noche. Aquel día que salí con aquella relumbrante alma fue lo que más recordé cuando me encontraba en la cárcel, donde sólo cuatro paredes, y una reja de metal que encapsulaban la oscura nube de sentimientos que llevaba mi alma, esperando a ser liberado, lo único que me abstenían de la libertad de aquella noche era una fianza.


Dentro de todo lo que daba cabida a la explosión de mi locura fue el pensamiento del ¿Qué pasó? -Dios, cómo ha cambiado todo... Era mi mejor amigo, co como pude... No creo que esté pasando... ¡Dios, no pude ser yo!- me dije con una mirada desorbitada mirando al dispositivo que observaba mi oscura locura exponerse poco a poco hasta tomar parte de mi extraña sensación, la misma que sentí al ver a Alice por primera vez.

El invierno en LemondLake tenía cosas particulares, sus hermosos atardeceres y auroras boreales, tenían un color que inspiraba el deseo, pero en su oscura pasarela de colores nacía la traición disfrazada de una querida oveja que pronto se convertiría en un lobo.


Pasaron meses desde la última vez que Alice y yo salimos, hubo una extraña sensación que sentí al momento de hablar con ella que me indicaba el extraño deseo de verla otra vez.


-Oye mmm no sé si te gustaría venir a Sweetcoflice a pasar el rato, no hemos salido en mucho tiempo... ¿Qué dices eh?- pregunté a Alice mientras mi voz se tornaba cada vez más ligera, siendo mi mirada a la cámara de mi celular la que indicase algo que no pensaba que fuese real.

-¡Claro!, si, si, nunca he ido allí, ¿Cuándo?- respondió Alice notando que el tono de su cálida voz transmitía el destello de su ser.

-Pues es muy deliciosa la comida de allí, venden tan buenas malteadas que querrás otra, esta noche, ¿Puedes?- mencioné, notando la extraña sensación de que algo que estaba pasando, además de tener el extraño presentimiento de que iba a llover.


-Ohh que bueno porque me encantan las malteadas- respondió Alice; -Allí estaré Preston, te veo luego- añadió, siendo el sonido de su voz el que delatase la confirmación de mi pensamiento.


-Esta bien Alice, ¡nos vemos!- repliqué con una voz que delataba el silencio de mi emoción queriendo salir y explotar al subir a las estrellas.


Ese día me puse un suéter y una camisa por dentro roja oscura, aquel día sentía que dentro de esa extraña oscura habitación donde dormía mi alma sombría, pronto se iluminaría por aquella luz que vendría de una sonrisa entrando por mi boca y terminando hasta mi estómago donde iniciaba siempre ese extraña sensación, entonces comprendí que todo lo que pasaba, no era normal.


Llegué a la hora acordada, nervioso y con una mirada aterrada ante la incertidumbre del qué pasará, el hecho de que haya traspasado la coraza externa de mi corazón, significaba que pronto esa oscuridad que llevaba dentro de mí, pronto consumiría la luz de mi amanecer.

-No es que no confíe en ella, es solo que tengo miedo- me dije mientras la fricción de mis manos se traducían en una intensa ansiedad. Muchos de Jackson Beau High tendían a inventar historias de nosotros y todo apuntaba a que algo había entre ella y yo. La presión de tales rumores terminó por modificar mi mirada hacia la puerta de Sweetcoflice a una mirada desorbitada con unos ojos cafés oscuros que se hacían cada vez más nublados como aquella noche lluviosa.


Luego de un suspiro, la puerta de la cafetería se aperturó, dando paso a un destello tan impresionante de luz como el de la luna llena de aquella noche nublada por la oscuridad.


-¡Hola!, un gusto volverte a ver Alice- saludé a Alice con una mirada inyectada de luz que emanaba de la oscuridad.


-¡Hola! wow hace tiempo que no nos vemos, te ves... más alto, ¿Cómo no lo noté antes?- preguntó Alice, mientras miraba detenidamente mis ojos con desorbitación, entonces pensé que algo pasaba.


-¿Sobre mi altura?, pues sí he crecido un poco- respondí indiferente


-Sobre eso y sobre tu cabello, la última vez que te vi pues te parecías a un integrante de The Song, no como algo malo, sino como algo curioso- añadió Alice siguiendo con una mirada desorbitada con ojos revoloteantes que se teñían de un café oscuro nublado.

-Wow ¿escuchas The Song? ¡Son los mejores!, sin duda alguna- respondí, es obvio que The Song son mejores que Lighting Dudes.


-De hecho tengo un vinil de ellos, lo escucho cada día para divertirme- replicó Alice, algo en mi sintió una extraña sensación que se desglosaba en intriga y emoción.


Lu luz incandescente de la luna llena de aquella noche se veía atenuada por las grandes y oscuras nubes que concluían en gotas que caían sin cesar.


-Mmm pues ¿qué tal terminaste el año? oí que fuiste el promedio más alto del curso- preguntó Alice mientras frotaba sus manos, transmitiendo su calor con su mirada.


-Oh mmm, pues si, fui el promedio más alto del curso, es algo normal cuando se pasa todas las tardes ocupado- respondí con el orgullo que solía caracterizar mi voz -¿Y a ti? -¿Cómo te fue?- añadí, siendo indiferente al formular preguntas trataba de inferir qué pasaba por esa nube de emociones que sentía Alice en ese instante, todos mis esfuerzos fueron inútiles, hasta que el calor de sus manos abrazó las mías.


-Pues pude pasar con un promedio algo normal, no tan destacado, pero si mejor que los demás que pasaron muy justos- respondió Alice mientras su mirada seguía desorbitada y sus ojos plasmados en la puerta de Sweetcoflice con admirable detenimiento, como si estuviese esperando algo o alguien. En ese momento comprendí que algo pasaba. Seguía lloviendo a cántaros.


-Wow, te he visto estudiar muy fuerte estos últimos meses, ¿Qué ha pasado?- pregunté preocupado


-No me gustaría hablar de eso ahora- dijo Alice, en ese momento un calor muy intenso envolvió mis manos acobijándolas en una intensa sensación que implicaba mi cuerpo entero, una destellante mirada inyectó mis ojos de un enérgico color café.


Asenté mi cabeza con empatía y ofrecí unas malteadas, posteriormente nos acercamos a la barra. Alice tomó mi mano y me dedicó una sonrisa que recordaría por siempre, un destello tan bello que iluminó una parte de mi alma.


-Mi sabor favorito es el chocolate con vainilla, a veces pido el de fresa pero muy pocas veces- mencioné a Alice tomando su mano con la misma intensidad con la que dedicó esa iluminante sonrisa.


-¿Enserio? son mis sabores favoritos también, ven pidámoslas- replicó Alice mientras miraba a la puerta.


Poco después de haber pedido nuestras malteadas sentí como el tiempo se detuvo, al ver un alma conocida aperturar la puerta de Sweetcoflice.

-¡¿Alice?!- dijo Andrew Walker, una extraña sensación invadió mi cuerpo entero, inyectando mis venas de ira e importencia, Andrew, querido Andre... Rival y competencia desde WallGraves Prep, siempre arrastrándose como un perro a la cinta del capitán del equipo de fútbol americano.


-¿Qué haces aquí?, pensé que estarías en casa como me dijiste...- dijo Andrew con una mirada que llevaba consigo desgracia y oscuridad.


Mientras Andrew reprochaba, Alice y yo nos congelamos, el tiempo se detuvo en ese instante, tanto que sentí el extraño deseo de apretar mi puño hasta explotar. Desde ese momento me repetía sólo una frase corría detras de mis oídos como un susurro de la oscuridad, "todo lo que va bien termina por un precipicio", algo dramático pero real,


Su mirada al igual que la mía estaba inyectado de un mismo ingrediente, miedo, intriga y pasión perdida. Los hechos de esa nublada noche lluviosa en Sweetcoflice terminaron por marcar y romper un sello que retumbaría dentro de mi celda por días hasta mi liberación.


-¿Cuándo pasó?, ¿Cuándo fue que baje mis defensas?- me dije a mi mismo, al darme cuenta de que todas esas sensaciones extrañas que sentía a su lado se hacían más fuertes y placenteras, el deseo de no creer que fuese real se estaba apoderando de mi. Entonces la lluvia cesó y la noche se alzó en una enorme luna llena, en ese instante comprendí que estaba enamorado.


29 de Septiembre de 2021 a las 23:56 0 Reporte Insertar Seguir historia
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