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Fabrizio Uriondo


El pequeño Alex vive en un mundo semi-mágico el cuál está pasando por conflictos muy serios; este junto a amigos que conocerá con el pasar del tiempo en el que este crezca irán en busca de los padres de Este.


Fantasía Fantasía histórica No para niños menores de 13.

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¡Huye de Aquí!

Eran las siete con treinta y cinco minutos de la mañana, era un día oscuro en el número cuarenta y dos de Xool Street. Aquí vivían los Princehood, una familia conformada por Jean Princehood y Mary Blaeps, estos tenían un hijo; este había cumplido nueve meses de nacido hace tres días. Los Princehood eran una familia “normal” desde el punto de vista de los vecinos. Los Princehood se encontraban el cinco de noviembre en el número cuarenta y dos, Jean estaba feliz; al igual que Mary.

-A las ocho tenemos que ir con Dologne- (Dijo Mary)

-Sí, hay que alistarnos- (respondió Jean)

Se levantaron del sillón blanco en el que estaban sentados y se dirigieron a las escaleras para subir al cuarto del segundo piso, una vez en el cuarto, comenzaron a alistar las maletas, pero de repente Jean comenzó a oír un ruido que le resultaba familiar y peligroso fuera de su casa; Jean se acercó a una ventana y pudo ver que en una banca estaba sentada una persona con un sombrero de copa sobre la cabeza y un reloj de bolsillo en mano; este miró a Jean; le sonrió y le guiño un ojo. Peter no tuvo tiempo de reaccionar ante lo que había visto porque oyó un fuerte sonido que provenía del primer piso, el sonido fue tan fuerte que despertó a Alex, el cual estaba en su cuna durmiendo, sonaba como si alguien quisiera “tumbar” la puerta.

- ¡Corre, vete, llévate a Alex, yo los distraeré!- (Dijo Jean)

Le dio un beso en la frente a Mary, y otro a Alex, entonces Jean bajo mientras Mary terminaba de alistar las maletas, al cabo de un rato se comenzaron a oír gritos desgarradores; eran de dolor.

- Tenemos que salir de aquí- (Dijo Mary susurrando asustada)

Abrió un cajón, de él saco un collar de oro, tenía diamantes azules como el océano, luego saco un arete de oro rosa, este tenía un rubí rojo como el fuego de una hoguera que crecía, y finalmente sacó un reloj de mano; era de oro; pero este era diferente a los demás; “brillaba como el sol al mediodía”, Mary los guardó en una caja, y la cerró con una llave, esta rápidamente le puso una “pita” a la llave y se la puso a Alex en el cuello, entonces, Mary agarró una pulsera de plata muy pequeña, se la puso en el dedo pulgar, cargó a Alex en brazos y agarró la maleta.

-Maison de Dologne- (Dijo Mary al mismo tiempo que chasqueo los dedos de la mano que tenía la pulsera)

Al mismo tiempo que chasqueo los dedos de la mano que tenía la pulsera. aparecieron en Francia, en la casa de Dologne, una muy buena amiga de Mary, al llegar rápidamente se dirigió a la puerta y de dos toques alguien abrió la puerta, era una mujer morena, alta, con cabello más marrón que la canela y con unos ojos verdes y saltones como si los de un sapo fuesen; era Dologne:

- Mary, ¿hola, que hacen aquí tan temprano; pasó algo? – (preguntó Dologne)

- Llegaron a nuestra casa, no sé cómo, Jean bajo para retenerlos y…- (Mary estaba a punto de estallar en llanto).

-Está bien, tranquila, no podrán llegar hasta aquí, pasa, y siéntate- (Dijo Dologne)

-Gracias, pero tengo que ir a buscar a Jean, y tengo que hacer lo que tuvimos que hacer hace once años, matar a Redeum-

- Pero… ¿Qué hay del niño?, no se puede quedar solo-.

-Lo sé Dologne, tengo que dejártelo a ti, si me llegara a pasar cualquier cosa a mí o a Jean, tienes que cuidarlo Dologne-

-Lo haré, pero ten mucho cuidado, Redeum es un sanguinario y no tiene piedad de nadie-

- Lo sé, nosotros no tendremos piedad de él, me tengo que ir, ten, cuando Alex cumpla dieciocho años, dale la carta y esta caja, que no le pase nada a él y no le digas a nadie de la caja hasta que llegue el momento-

Están en manos seguras, no te preocupes-.

- ¡TelRedeum!- (Dijo Mary desapareciendo en el acto)

-Bueno Alex, te llevaré adentro-Dijo Dologne.

Dologne llevó a Alex dentro de su casa, cerró la puerta y la cerró con un candado, se fue con Alex en brazos directo a las escaleras, eran unas escaleras muy grandes y muy bien decoradas, de hecho, la “casa” de Dologne no era una casa, era una mansión enorme, tenía muchísimas habitaciones y era muy acogedora.

Después de subir las escaleras ya en el segundo piso, Dologne se dirigió a un cuarto, era un cuarto con paredes blancas, una cuna enorme de color marrón y era de abedul. Colocó suavemente a Alex en ella, y lo cubrió con una manta azul de seda, luego se dirigió a una pared, dio dos golpes, (toc, toc) y se abrió una pequeña puerta en medio de la pared, dentro de esta había una caja fuerte de plomo que se veía imponente. Dologne movió de izquierda a derecha una palanca muchas veces; hasta que la caja fuerte se abrió; allí colocó la caja y la carta que le había dado Mary, cerró la puerta y cerró la puertita, luego se dirigió a un mueble en la enorme sala del primer piso; se sentó y al cabo de unos minutos se quedó dormida al igual que el pequeño Alex.


14 de Abril de 2021 a las 16:01 0 Reporte Insertar Seguir historia
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El Reloj de Bolsillo
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Narrada por el autor y por diálogos proporcionados por este; empezamos hablando de Alex; el cómo fue creciendo y el cómo se tendrá que enfrentar a uno de los mayores enemigos en un mundo de fantasía, en este caso sería "madurar". Leer más sobre El Reloj de Bolsillo.