geova-fallas-cordero1610236402 Geova Fallas

En una tierra más allá del mundo mismo había un reino. Uno en el que no había luz del día. El sol era un mito y un príncipe de viento ha buscado por 500 años la manera de romper la maldición. Aëden Windheart el heredero al trono ha pasado toda su vida en las sombras, con un único objetivo, encontrar la luz de Iziorial. Una luz que fue robada junto a su amiga, Elinor. En el reino mortal se ha escuchado su nombre, la sola mención del guerrero del viento, del príncipe de ojo de plata hace que el mundo se detenga, o al menos el de una chica de asustados ojos negros que toda su vida le ha temido al viento


Fantasía Épico No para niños menores de 13.

#magia #hadas #viento #sol #plottwist #inmortal #Fae
61
3.7mil VISITAS
En progreso - Nuevo capítulo Cada 30 días
tiempo de lectura
AA Compartir

Prólogo

En una tierra más allá del mar, del horizonte y del mundo mismo había un reino. Pero este no era cualquier reino, Iziorial era diferente a cualquier otro del cual se haya escrito jamás. Era el más próspero que alguna vez hubiese existido, la tierra de los sueños cumplidos, dónde la magia se podía sentir en el aire; estaba en la risa de los más jóvenes y en las manos de los cinco maestros. Cinco gobernantes con más poder del que pudiera cualquiera imaginar. Agua, aire, viento, tierra y luz, cinco fuerzas hechas para dar vida. Freya Firesoul cuidaba del sur, Melor Wildrain celaba por el este, Tilia Earthspirit cuidaba del oeste, Ralnor Windheart gobernaba en el norte y en el centro de todos Lihuen iluminaba todo Iziorial.

Ralnor había sido elegido rey hace treinta años, dando paso al reinado más justo que alguna vez se haya visto en eras. Su hijo, Aëden, al igual que él tenía la marca de los reyes y reinas, su ojo izquierdo era de plata y cuando el momento llegara y el corazón de Ralnor fuera reclamado por esta tierra, Aëden sería el rey. Pero para ese día aún faltaban años, quizá faltaran siglos. Nunca se sabía con los seres inmortales.

Pero no había una sola criatura que no temiera en todo Iziorial ese día. Aëden aún es un niño, pero el oráculo de Tecaspia lo había proclamado. El joven Príncipe con un ojo de color de la tormenta sería el más poderoso entre sus hermanos, más hábil incluso que su padre, dominaría viento y espada como uno solo, pero no sería temido por sus dones mágicos. No, el nombre del Príncipe Aëden del corazón del viento sería conocido hasta en el más remoto lugar de este reino por ser un estratega formidable, despiadado y sanguinario. Una fuerza de la naturaleza incontrolable, una tormenta sombría de rayos y vientos destructores. Nadie podría contener al príncipe.

Nadie excepto Elinor Lightwarden, la niña que había sido vista en el futuro del príncipe. Elinor, la hija de Lihuen, la heredera de la guardiana de la luz y quién al igual que él, portaba una marca. Su ojo derecho era dorado. Era el sol cantando en su sangre, danzando al ritmo del golpeteo de su corazón. La niña era la primera Rionnag que había nacido en siglos. Elinor era una estrella, brillante, poderosa y el complemento perfecto para Aëden. Era el rayo del sol que aparece en una tormenta. Pero el poder de ambos aún era pequeño, el fuerte viento del príncipe era una brisa y la luz de Elinor era apenas una chispa.

Aunque el Oráculo no mentía, nunca se equivocaba y aquellas dos almas que habían dado su primer respiro al mismo tiempo durante un eclipse diez años atrás tendrían un futuro incierto, pero de lo que aquel ente ancestral que había dicho era que ambos estaban destinados a la eternidad. Como una sola alma dividida en dos corazones, luz de sol y tormenta entrelazadas, dijo cuando su visión se había vuelto borrosa mientras vislumbraba el futuro.

Lihuen, la maestra de la luz que no poseía luz alguna, había decidido que la niña crecería más segura en los confines del mundo, en el castillo del aire, en el norte de Iziorial. No había nadie más en el reino con los poderes que la niña parecía poseer. Por lo que, con todo el dolor en su corazón, la dejó ir. Elinor crecería como una princesa, mucho más segura en un castillo de piedra de luna que flotaba sobre el cielo que en una montaña en el centro del reino en donde el territorio de cada maestro se unía en un vórtice mágico que atraía a más que ojos curiosos.

Diez años pasaron desde el nacimiento de Aëden y Elinor, crecieron como niños alegres, llenos de vida. Almas con ojos brillantes que resplandecían como el metal, ella era la mejor amiga del príncipe. Él podía ver cada pensamiento que pasaba por su cabeza en esos ojos de colores diferentes. Diez años en los que Elinor únicamente había visto a su madre una docena de veces, pero siempre escuchaba su canción, la sentía siempre, cerca de su corazón. Un colgante encantado tenía la melodía del amor de su madre, por lo la niña jamás se sintió abandonada.

En aquel salón del castillo del aire todo era vino, risas y una música sin igual. Elinor reía mientras a Aëden corría junto a ella y su lobo, el regalo de sus padres por su décimo cumpleaños. Un cachorro de lobo, negro como la noche más oscura, ligado a la vida del príncipe, el lodo viviría tanto como Aëden respirase y cuando muriera el lobo lo haría también. El regalo de los reyes de Iziorial a la niña del ojo de oro fue un cuervo que al igual que el lobo no morirá mientras la niña viva. Animales especiales sin duda, espíritus protectores que serían compañeros, amigos y anclas del inmenso poder de ambos. Una parte del poder de cada uno alimenta la vida inmortal de ambos. El propósito de aquello, ocultar por el tiempo que sea posible la tormenta que crecía dentro del heredero al trono y del sol que cantaba para la última Rionnag, ambos serían un equipo formidable en las batallas que el Oráculo de Tecaspia había vaticinado en el futuro.

La familia real brindaba por su hijo menor y por su pequeña amiga de cabello de fuego y ojos de bosque, mientras los otros maestros le rindieron honores. Todo era perfecto. Hasta que la luz y la felicidad que abundaba en el castillo se apagó. De un soplo, como extinguir una vela, cambiando las risas por el murmullo de cientos de voces, malignas, acechantes. Eran las voces de aquello que atemoriza a los niños por la noche, eran las voces de las pesadillas.

—Saludos mis queridos amigos— Una voz melódica se destacaba por sobre las otras, el sonido similar al de las campanas— Veo Ralnor que la invitación para celebrar a tu hijo se perdió en mi búsqueda— Una risa de cristales y metal colisionado salió de entre las sombras— Pero descuiden, no hay rencores, he venido con un regalo joven Aëden, el del corazón del aire, vengo a ofrecerte el poder sobre todo lo que vea y más allá.

La luz volvió de pronto, fuego blanco iluminó las antorchas del salón de oro, pero la noche que se veía a través de las enormes ventanas mostraban la falta de estrellas, algo que jamás se había visto. El frío se sentía en los huesos, como dientes mordiendo el alma de cada ser inmortal en esa sala. Congelando las delicadas alas de algunos y haciendo llorar de terror a otros. El rey tenía su mano en la empuñadura de parte vientos, mientras los demás maestros se preparaban para combatir una amenaza invisible, que reía, frente a ellos, detrás, a su lado y que susurraba suavemente en sus oídos. Y no solo en los de aquellos capaces de dominar su elemento o sus armas. Los niños colapsaron presos del terror. Sus protectores listos para atacar.

—¿A qué has venido Nyx? — Una voz fuerte y tranquila había salido de los labios de Lihuen, quien parecía lista para atacar con su arco a la mujer que se formaba poco a poco de las sombras en las paredes quedando frente a Aëden, el niño miraba fieramente a la mujer y protegía con su pequeño cuerpo a su amiga, que lloraba silenciosamente y se cubría su rostro con sus pequeñas manos.

—Te lo dije pequeña impostora, el enorme poder del niño nacido del eclipse me despertó y desde ese día no he parado de sentirlo, el viento corre por sus venas, ¿no es así su Majestad? — le dio una mirada tierna a Aëden e intentó acariciarlo, pero sin intentarlo había formado una pared de viento sólido a su alrededor, nada podría tocar a ninguno.

—Es suficiente— Ralnor atacó, con viento a un ente que se desintegró en sombras frente a sus ojos, todo para aparecer tras de sí con parte vientos peligrosamente cercana a su cuello.

—Silencio viejo— Nyx se rio nuevamente, era un sonido espantoso— dame una razón para no hacer rodar tu cabeza por el piso y manchar tu espada con tu propia sangre. Sabes que sería más fácil para mi absorber el poder de tu hijo mientras Iziorial pasa tu poder a su pequeño cuerpo— su voz se había hecho mucho más dulce y suave— Solo imagina a tu pequeño hijo convertido en rey, con esa piel tan blanca y sus ojos de un negro como la noche, respondiendo a mis ordenes, dándome todo su poder, imagina esta hermosa tierra en un campo de noche sin estrellas, imagina todo lo que podría hacer yo con el viento de tu hijo en mi poder, juntos seríamos imparables.

El pequeño lobo del príncipe se había separado de los niños intentando atacar. Pero un movimiento de la mano libre de Nyx y el inocente animal estaba en el piso retorciéndose de dolor preso de un mal que era el único capaz de sentir. Elinor corrió hacia él, el cuervo siguiendo sus pasos. Aquella niña de cabello rojo captó la atención de todos. Al fondo su madre gritaba que se alejara mientras todos contenían la respiración.

—Por favor, no le hagas daño a mi amigo— su voz era dulce, como el viento entre los árboles. Abrazó al animal con amor mientras lloraba y le susurraba palabras amorosas. Y fue cuando pasó. Sus manos comenzaron a brillar con luz dorada, tan brillante como el sol. Poco a poco el lobo dejó de moverse y cayó en la inconsciencia, pero las manos de la niña no dejaron de brillar.

—¿Como te llamas pequeña? — Nyx preguntó con una voz casi maternal que aterrorizó a Lihuen.

—Me llamo Elinor— dijo la niña mirando directamente a Nyx a los ojos, sin una pizca de terror en sus ojos. Nyx ahogó un jadeo al ver el ojo dorado en ese pequeño rostro.

—Son unos ojos muy bonitos los que tienes Elinor, ¿te gustaría jugar conmigo? — Si hablarle a su hija había logrado que el corazón de Lihuen y el de todos los presentes se acelera, imaginar a aquella encarnación del mal cerca de la luz de Elinor hizo que se detuviera— sería divertido.

—Pero no puede jugar conmigo, ya está jugando con el rey Ralnor— la inocente pequeña sonrió. Nyx se materializó frente a ella y tocó su mejilla.

—Ese no es un problema pequeña— Su sonrisa maligna se dirigió a los cinco maestros— veo que mis cálculos fallaron, no hubo únicamente un niño nacido del eclipse sino dos, quizá el poder no se encuentra dentro de su hijo su Majestad— miró con genuina maldad a Lihuen— Veo que ocultaste bien a tu pequeña Rionnag querida, ¿Puedes imaginar lo bella que se vería tu hija creciendo con ojos oscuros? — una ráfaga de viento tan fuerte e inesperada hizo que Nyx saliera disparada del lado de Elinor. Aëden había conjurado su viento.

—Deja en paz a mi amiga— otro ataque de aire, pero esta vez Nyx lo esquivó magistralmente.

—Creo que alguien deberá aprender como tratar a los invitados que traen regalos, joven príncipe— un puñado de sombras se agrupó en su huesuda mano— este es un recordatorio para ser agradecido su alteza— un movimiento de sus manos y las sombras dieron un golpe directo al rostro del niño. Sobre su ojo izquierdo se formó un corte que quemaba como el fuego ardiente.

—Aëden— La reina Sëlisse gritó mientras corría en dirección a su pequeño hijo. Aëden no gritaba, no derramaba lágrimas y el único gesto de dolor se reflejaba en sus ojos de colores dispares, el de plata brillaba como el metal y el azul mostraba una furia aterradora para un cuerpo tan pequeño.

—Tu eliges Ralnor, te unes a mi o tu pueblo sufre mi furia— La voz de Nyx era fuerte, amenazante y sus oscuros ojos parecían absorber la poca luz que había en el salón.

—Fue suficiente, amenazaste a mi hijo, marcaste su rostro— Ralnor tenía rayos en su mirada— Iziorial no se unirá a tu causa— Su voz decidida se escuchó en casa rincón— Conquista las islas del este como planeas, pero no con mi ayuda, no con el poder de mi hijo, no con el poder de Elinor.

—Así tú lo has deseado— su voz solemne atemorizó aún más a los presentes— Escuchen pueblo de Iziorial, este es mi regalo de despedida, esta tierra no verá jamás el sol, vivirán en la noche más oscura por cien mil años.— Se escuchó el murmullo de terror de toda alma en el castillo.— Pero soy generosa, si nace en este reino alguien capaz de dominar mi poder lo veré como mi igual, y ese ser será capaz de traer la luz nuevamente— Hizo un reverencia hacia el rey— hasta entonces, vendré cada diez años, preguntaré a su rey la misma pregunta que hoy, hasta que decida pelear por mi causa.

Y con esas palabras nuevamente la oscuridad gobernó todo, duró unos segundos, pero cuando el fuego volvió a arder y aquel frío de la muerte no sentía más todos supieron que Nyx se había ido. Pero las estrellas no volvieron, no se veía la luna y un grito desgarrador rompió el silencio.

—¿Dónde está mi hija Ralnor? —Lihuen gritaba desesperada y Aëden buscó con la mirada a su amiga o a su cuervo. Ninguno estaba, sintió un dolor en su pecho— Ella se ha llevado a Elinor.

Y con la niña capaz de escuchar cantar al sol Nyx s llevó el día de Iziorial, el reino de los sueños se convirtió en la tierra de las pesadillas. El sol no brilló al día siguiente, o el siguiente, ni por los siguientes quinientos años el sol brilló.

25 de Marzo de 2021 a las 20:27 14 Reporte Insertar Seguir historia
17
Leer el siguiente capítulo Parte I: El reino sin sol

Comenta algo

Publica!
Humberto Miser Humberto Miser
Pinta genial, cuando pueda seguiré leyendo, gran trabajo; buena narrativa y un argumento diferente y interesante
May 31, 2021, 20:52

Elizabeth Vázquez Elizabeth Vázquez
Increíble introducción. Muy interesante. Seguiré por aquí, la historia me enamoró. :3
May 22, 2021, 15:55

Ashtar Z. Prime Ashtar Z. Prime
Un mundo con una atmósfera mágica, un universo en el que se nota has dedicado trabajo y atención a los detalles y una buena propuesta de conflicto.
April 05, 2021, 17:22

  • Geova Fallas Geova Fallas
    ¡Hola! Gracias por leerme y por escribir cosas tan bonitas May 22, 2021, 15:58
Mi Libro Vacío Jazmín Ramírez Mi Libro Vacío Jazmín Ramírez
Me encanto! Estoy ansiosa por leer más de esta bella historia.
March 31, 2021, 18:05

Katherine Lira Katherine Lira
Estoy muy enamoradaaaaaaaa.
March 25, 2021, 21:13

  • Geova Fallas Geova Fallas
    Gracias por leerme, desde el principio 💜💜 March 25, 2021, 21:14
Jonatan Lara Jonatan Lara
Esa historia me encanta.
March 25, 2021, 18:42

Bivi Bivi Bivi Bivi
Me encanta ✨♥️
March 25, 2021, 18:35

~

¿Estás disfrutando la lectura?

¡Hey! Todavía hay 9 otros capítulos en esta historia.
Para seguir leyendo, por favor regístrate o inicia sesión. ¡Gratis!

Ingresa con Facebook Ingresa con Twitter

o usa la forma tradicional de iniciar sesión