minminyoonji Minmin YoonJi

Donde JiMin esta por pasar a la ronda final del Grand Prix, la competencia más importante del patinaje sobre hielo artístico después de las olimpiadas de invierno, intentando concentrarse en sus objetivos mientras mal logra ignorar el estrés y a la molesta pero muy hermosa amenaza a su carrera. O donde JungKook, la joven promesa coreana del patinaje, intenta acercarse al competidor estrella de su nación y ayudarlo con su pequeño problema de estrés, e incluso tal vez conquistarlo.


Erótico Sólo para mayores de 21 (adultos).

#pwp #bts #jikook #jimin #jungkook #patinaje #yurionice
Cuento corto
72
1.1mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Parte unica

La cuchilla resbaló sobre el hielo apenas terminaba de dar el tercer giro, haciendo que JiMin cayera sobre el suelo congelado un segundo después. Un golpe doloroso, de esos a los que ya no hacía caso por estar tan acostumbrado a una vida llena de caídas y moretones, gajes propios del oficio. Dio un manotazo sobre la superficie blanca y bufó exasperado por fallar otra vez.

— La siguiente irá mejor. — Escucho a YoonGi gritar desde las gradas.

Alzó la mirada con molestia. El amigo de JiMin ocultaba su cabellera rubia bajó un gorro mientras le apuntaba con la cámara puesta en el trípode. El pelinegro solo rodó sus ojos con fastidio, exhausto y verdaderamente irritado consigo mismo. Se levantó de mala gana y patino en dirección a la valla de la pista. No se preocupó en quitarse los patines, simplemente se dejó caer en uno de los bancos cercanos, suspirando.

La ronda final era en tan sólo un par de días y su maldito salto, cuádruple Salchow seguido del triple Axel, continuaba siendo mediocre, tanto que ni siquiera se veía sosteniendo la medalla de bronce. La única imagen que se dibujaba en su mente era la del podio de los vencedores con esos tres europeos de mierda sonriendo al público.

Contemplo la posibilidad de que quizá debería hablar con el entrenador y continuar con un doble Axel en la rutina, justo como había estado haciendo hasta ese punto de la competencia pero apenas cruzó eso por su mente lo descarto. Perdería sino hacia el triple Axel,estaba casi seguro de eso. Entonces sería la maldita decepción de su país, mucho más después de haber jurado por su vida y ante la rueda de prensa que posicionaría a corea en el medallero de oro.

— No deberías estar tan presionado. — Había dicho su amigo YoonGi cuando llegó hasta él y se sentó a su lado, ofreciéndole una bebida caliente. — Después de todo gracias a ti tenemos tres de plata y una de bronce en el Prix.

JiMin inclinó su cuello, adolorido y tenso.

— Pero no el oro.

— Bueno, tienes razón pero tal vez ellos podrían…

— Ni se te ocurra. — La voz de JiMin en una amenaza mientras lo señalaba.

YoonGi se encogió en su lugar, alejándose de esa mirada fiera y posición de ataque. Mejor cerrar la boca antes que perder la vida por un patinador molesto. Observó a JiMin beber de la lata de café, con su mirada rígida. Chasqueo la lengua siseando después de eso.

— Deberías fumar un poco. — Sugirió no refiriéndose a unos cigarrillos. — Tengo un poco si quieres

Otra mala mirada del pelinegro.

— Sabes que no puedo.

— Error. — Señaló con una ceja alzada. — Si puedes más no debes.

JiMin a veces no entendía porque seguía pidiéndole compañía a su estúpido e irresponsable amigo. Claro, no había más personas que lo soportaran en sus arranques de ira durante una competencia. Si JiMin estaba donde estaba era por el apoyo incondicional que YoonGi le había proporcionado a lo largo de los años, siempre aletandolo durante los duros entrenamientos y encargándose de él en los momentos más difíciles, aunque a veces no diera los mejores ni más acertados consejos.

— No me estás ayudando. — Respondió.

YoonGi se encogió de hombros, luego entrecerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, divertido muy posiblemente de la tonta idea que le acababa de pasar por la mente. JiMin lo miró con recelo esperando a lo que tenía que decirle.

— Entonces deberías tener sexo, una buena follada que te saque todo el estres.

Sí, ese era el tipo de cosas que YoonGi decía sin ningún filtro.

— ¿Sugieres que me vaya a buscar a una especie de Gigoló por ahí? — Contestó, incrédulo. — ¿A la mitad de Beijing?

— Por dios, no, seguro que terminas muerto o castrado primitivamente. — Dijo abriendo los ojos y viéndose casi asustado. — No, no, yo estaba más bien pensando en alguien más cercano, de más confianza… ya sabes…

— Si dices su nombre…

— JungKook.

JiMin sacudió la cabeza

— Tenías que sacarlo a tema. — Cuán irritado podía ponerse por la idiotez de YoonGi. — ¿No es así?

— Sabes de sobra que está enamorado de ti. — Respondió su amigo sin ninguna preocupación. — Y no está nada mal tomando en cuenta los altos estándares con los que te cotizas.

— Ese imbécil no esta enamorado de mi, solo tiene ganas de follarme.

— Dios, el tipo siempre dice que eres su inspiración, te admira, eres su ídolo, aunque supongo que, si de verdad le gustas tanto, igual quiere hacerlo contigo, que es justamente lo que necesitas en estos momentos. — YoonGi chasqueo su lengua y lo miró con los ojos entrecerrados. — Además, deja de hacerte el idiota, si también te gusta, es completamente tu tipo.

— No me gusta y no es mi tipo.

Oh, pero vaya que si lo hacía. De hecho JiMin estaba loco por JungKook más aceptarlo no era una opción, menos cuando la joven promesa del patinaje avanzaba para convertirse en su futura competencia. Un patinador estrella de técnica impecable y con un cuerpo de dios griego que hacía suspirar a todas las mujeres de Sur Corea.

— Igual no es la gran cosa. — Murmuró, sorbiendo del café. — Ni siquiera es tan buen patinador.

YoonGi, que estaba mirando su celular hizo una mueca e inclinó la cabeza en una expresión incrédula.

— Bueno pues JeongYeon y JungKook acaban de ganar el oro en el patinaje de parejas.

JiMin se pasó el último trago con la garganta apretada. Maldita sea.

🧡

El entrenador había insistido en llevarlo consigo a la celebración, con la excusa de distraerlo aunque fuera un poco manteniendo algo de conversación con sus demás colegas patinadores. JiMin, aunque se negó al principio, no tuvo más opción que aceptar, menos cuando pensó en lo mal que se vería que no apoyara a su compatriota en la victoria.

Mientras iba en el auto revisó las redes de JeongYeon, esa engreída que insistía en ser rubia aunque no le quedaba el tono, la detestaba tanto, si de por sí ya era insoportable, ahora que tenía el oro alrededor de su cuello no se imaginaba la magnitud en la que se volvería despreciable.

Muchos comentarios felicitándola y entre esos tantos algunos mencionando el perfil de JungKook. Su nombre señalado con un arroba y resaltado en azul pidiendo a gritos que lo pulsara. JiMin no resistió más de diez segundos, sucumbiendo a sus impulsos para finalmente contemplar el feed lleno de fotos del joven patinador. Una sonrisa de grandes dientes y de belleza arrebatadora en cada una de ellas. El cuerpo esbelto entallado siempre en ropas deportivas o en sus hermosos trajes que iban a juego a los de su compañera, de colores vistosos, detalles de purpurina y un diseño elegante. Todo resaltando su natural encanto.

¿Cómo no iba a gustarle a JiMin con tales atributos? Y al hacerse esa pregunta de inmediato JiMin la contestó en su mente. JungKook era más joven, más alto e incluso más flexible que él. No había nadie que no hablara de él y de su rápido ascenso en el arte del patinaje. Además estaba ese hecho en el que se aproximaba su debut en solitario como patinador masculino en la categoría senior. La categoría en la que justamente él estaba desde hace tres años. JungKook inminentemente se transformaría no sólo en su colega más cercano sino también en su competencia y si ya de por sí era difícil enfrentarse a los rusos y a los nipones con JungKook en el medio la presión sería aún peor.

Igual se las arregló para bajar del auto aunque sino lo hacía sabía que YoonGi lo empujaría de una patada y no podía arriesgarse a una lesión en ese punto de la competencia.

El restaurante en el quinceavo piso del edificio, un lugar que gritaba caro a los cuatro vientos, estaba iluminado de hermosos tonos dorados, lleno de gente pretenciosa y bien vestida, justo como le gustaban a él. JiMin sonrió sintiéndose en su hábitat natural apenas puso un pie dentro. La opulencia siempre fue algo que anhelo desde muy joven y ser patinador le había llevado hasta esas altas esferas. Por esa misma razón tenía que conseguir llevar el oro a como diera lugar, porque su estilo de vida dependía de ello.

Pasaron del vestíbulo a las escalera y arriba, una mesa en la terraza, con la vista más hermosa de Beijing que jamás hubiera contemplado en su vida, muchísimo, mil veces mejor de la que tenía desde su habitación. Todos vitorearon sin prudencia alguna, no importándoles estar en territorio de los ganadores del bronce. Esa noche era para celebrar, pesara a quien le pesara. De todos modos no es que fueran personalidades reconocidas por todas partes, los deportistas de su clase apenas podían calificar como celebridades de baja categoría en cuanto a fama se refiere.

Champagne, bocadillos y un montón de carne. Una cena exquisita entre sonrisas y canturreos. Y para JiMin una sola mirada sobre él, tierna con pizcas de deseo. No quería prestar atención a JungKook pero su entrepierna caliente necesitada de tacto no se lo permitía. El único alivio que encontró en ese momento fue el alcohol aunque no obtuvo lo suficiente pues no tenía permitido beber demasiado, no hasta que finalizara su competencia.

— Imaginen lo que será volver con tres medallas de oro. — Exclamó el entrenador de la chica que patinaba en solitario, MyongJi, el equivalente femenino de JiMin en el patinaje artístico masculino.

— El bronce me es suficiente. — Había dicho ella con una sonrisa amplia de genuina alegría.

Ese gesto le molestó tanto a JiMin.

— ¿A eso viniste entonces? — Gruño seriamente. — ¿A obtener el puesto más mediocre de tercer lugar? Eso es de fracasados.

Todos voltearon a verlo, unos con asombro y otros con irritación.

— Como si tu hubieras ganado antes el primer lugar. — Respondió JeongYeon en un gesto de extrema insolencia.

— Tengo primeros lugares. — Le respondió, completamente a la defensiva.

— Pero no en el Prix ni en las olimpiadas. — Una pose altiva. — Acéptalo, eres un fracaso según tu propia definición.

JiMin iba a explotar en una serie bien pensada de insultos pero sus intenciones se vieron truncadas rápidamente.

— Sunbae-nim ganará este año.

Y la atención ahora estaba puesta en JungKook, que bebió de su copa antes de seguir hablando.

— ¿No es así? — El chico preguntó mirando al otro patinador.

JiMin entrecerró los ojos y lo miró bien. ¿Acaso el tipo se estaba burlando?

— Claro que ganaré. — Respondió, fingiendo confianza y seguridad.

— Por supuesto.

El tono sarcástico de la rubia mientras se metía un par de uvas a la boca.

— Lo haré.

Ella rió. burlona y desinteresada

— Sí JiMin sunbae dice que ganará es porque es así. — JungKook se giró a ella, mirándola con reproche y decepción. — ¿No deberías estar apoyándolo en vez de contradecirlo? Es mayor que nosotros después de todo, creo que necesitas demostrar más respeto y disculparte.

Los presentes se quedaron anonadados ante ese razonamiento tan maduro y aunque JiMin se ruborizó hizo lo posible por no perder la compostura. Inhalo profundo y se cruzó de brazos, alzando el rostro mientras miraba rígidamente a JeongYeon. Esperando por esa disculpa al igual que todos.

— Lo lamento, Sunbae. — La pequeña mandíbula bien tensa. — Estaré esperando por su triunfo.

— Creo que sonaría mejor si cambiaras algo en esa frase. — JiMin se sonrió en un intento de retarla. — ¿Tal vez Sunbae por oppa?

— Ni los sueñes.

— De nuevo informal. — Dijo con un suspiro. — Como sea, aceptaré tu disculpa, no quiero malas vibras en mi camino a la victoria.

Y sin darse cuenta, JiMin había apretado más el nudo de la soga que ya llevaba atada al cuello.

🧡

Kim MyongJi había conseguido la medalla de plata y JiMin estaba más que irritado. La primera mitad de su rutina estaba perfecta pero ya bien llegado el punto más importante en el cambio de ritmo era cuando todo se le venía abajo. No ayudaba el hecho de que sus piernas cada vez flaqueaban con mayor frecuencia. Estaba cansado más no podía dejar de practicar hasta que obtuviera el resultado perfecto.

— JiMin, el entrenador se va a molestar si descubre que no estás en el hotel descansando. — YoonGi lucía preocupado mientras lo esperaba en la valla de seguridad. — Déjalo ya, haz solo el doble Axel.

JiMin lo miró sorprendido y molesto.

— ¿Crees que no puedo hacerlo?

— No es lo que crea pero mírate, estás exhausto y la final es mañana. — YoonGi señaló mirándose realmente cansado. — Ya casi es medianoche, tienes que dormir, yo quiero dormir.

— Pues hazlo, no te pedí que vinieras.

— Maldito estoy aquí apoyándote. — Su amigo le grito. — ¡Acepta que tienes limites!

Era de no creer.

— Lárgate no necesito que me digas que no puedo. — Exclamó entre dientes. — ¿Qué clase de amigo dice eso?

— ¿Qué… Jamás dije eso pero sabes, no me importa, haz lo que quieras. — YoonGi tomó su mochila y caminó con furia a la salida. — Me largo.

La puerta del lugar cerrándose hizo eco en el lugar, completamente vacío. JiMin dio un grito furioso, sintiendo sus ojos picar mientras se aguaban lentamente. Sí, estaba cansado, muchísimo pero no podía rendirse, no después de haber llegado tan lejos. No después de haber prometido tanto a su familia y a su país. Si tan sólo hubiese sido un poco más humilde otra historia seria, las expectativas no serían tan altas y casi inalcanzables. Iba a llorar pero no se lo permitió, porque no había tiempo y era mucho mejor enfocar esas energías en sus objetivos.

Se las arregló para poner la música en los altavoces inalámbricos y continuó con su rutina, dos, tres veces más. Medios descansos entre cada una, apenas bebiendo un poco de agua. Y cuando iba por la quinta cayó de lleno contra el hielo, sin nada de energía y la respiración casi ahogada. La primera lágrima cayó por su rostro, dejando ir todos sus ánimos en ella, lloraría por un rato, ya lo había decidido pero se arrepintió cuando los pasos resonando le advirtieron la presencia de alguien allí en la pista con él.

— ¿Esta bien?

Alzó la cabeza, JungKook estaba mirándolo con preocupación en su cara. No respondió y sólo se cubrió el rostro. Justo lo que le faltaba, que ese tipo se le apareciera en su peor momento. Se quedó tirado en el piso sin importarle la horrible sensación de frío calándole los huesos, no obstante no pudo hacerlo lo suficiente porque JungKook llegó hasta él, deslizándose con sus cuchillas puestas. Vio la mano extendida sin más opción que tomarla.

Los dos fueron de vuelta al escalón de la valla y se sentaron allí.

— ¿No deberías haber vuelto ya a Seúl? — Pregunto JiMin intentando ocultar su rostro que seguramente se había vuelto rojo.

— Si lo hiciera no podría verle en la final.

— ¿Y por qué harías eso? — Respondió. — Ni siquiera voy a ganar, además siempre está la transmisión en vivo.

JungKook encogió sus hombros.

— Solo quiero verlo, aquí en persona, no me importa si no gana.

JiMin prestó especial atención a la formalidad con la que JungKook le llamaba. Tan molesta.

— Deja de hablarme así, me haces sentir viejo. — Hablo casi a modo de orden, JungKook parpadeo un poco sorprendido

— Bueno.

JiMin suspiro tendido. Tenía tantas ganas de rendirse en ese momento, sintiendo que ya no le importaba nada.

— ¿Te lastimaste? — De nuevo JungKook preguntando con algo de preocupación.

— Ojala. — Gruño JiMin. — Así tendré una excusa para perder con menos deshonra.

— No vas a perder.

JiMin rodó los ojos.

— Estás empezando a molestarme.

— Esta bien — Acepto con algo de canturreo en su voz — ¿Quieres que te diga que vas a perder?

— Yo no di…

— Vas a perder, JiMin. — Una sonrisa insolente con sus ojos alegres. — Pero aún podrás intentarlo el próximo año.

— Lo haces sonar como si fuera lo más sencillo del mundo. — Masculló antes de aclararse. — ¿Sabes todo lo que hace nuestro país para traernos aquí?

JungKook se encogió nuevamente de hombros.

— No es como que no lo hayas intentado, como patinador tienes una gran trayectoria, miles de personas te admiramos, siempre has dado lo mejor de ti en el hielo.

JiMin se quedó en silencio con la mirada fija en la expresión sincera del muchacho y de allí al suelo, a su lado JungKook se levantó poniéndose frente a él.

— ¿Viniste solo por una medalla o a patinar? — Preguntó el más joven haciendo que lo mirara, JiMin no entendió al instante.

Una pregunta estúpida.

— Vine a patinar, obviamente.

— Entonces sólo hazlo. — JungKook sonrió y estiró su mano hacia él.

Un gesto por levantarlo como unos minutos atrás pero cargado de un sentimiento distinto. JiMin miro el guante negro con el entrecejo formando una V mientras el palpitar de su corazón se aceleraba.

— Estoy cansado.

— No hagas saltos ni piruetas, solo permite que te lleve en tanto dejas tus preocupaciones en la pista.

JungKook le estaba pidiendo que patinara con él y aunque seguía viéndolo como una amenaza a su carrera no quiso negarse ese pequeño placer que significaba tomar de la mano al chico que sin dudas le gustaba.

Apretó firmemente la mano de JungKook, levantándose con esfuerzo antes de fluir lentamente por la pista. El chico le sonrió y se sintió un poco más ligero. Decidió que podía simplemente patinar para relajarse un poco, dejando que JungKook tirara de él esforzándose apenas lo mínimo para moverse.

Las manos del joven sobre su cintura y sosteniendo su mano sin que este dejara de sonreír. El chico transmitía una extraña sensación de tranquilidad con su mirada, como reafirmando que todo lo que había dicho era cierto, que no importaba si perdía pues ya lo había hecho bastante bien hasta ahora.

— Sigues muy tenso. — Murmuró JungKook cuando ya habían dado dos vueltas completas. — ¿No te duele el cuerpo?

JiMin bufo quedito.

— ¿Tu que crees?

— Yo podría ayudarte con eso.

— ¿Ah sí? — JiMin sonrió con desgana. — ¿Cómo?

JungKook lo miró a los ojos por unos segundos antes de que un destello de picardía se cruzara por su boca. JiMin percibió el agarre sobre su cintura holgandose mientras la mano del joven pelinegro descendía acariciando su trasero, apenas advirtiendo el rostro de JungKook que se inclinaba directo a su cuello.

Un pequeño beso caliente sobre su piel fría y sudada, tan suave que le electrifico todo su ser. Sus piernas temblaron pero JungKook lo sostuvo fuerte para evitar que se cayera, pegando sus cuerpos. El ruido del metal rasgando el hielo haciendo juego con sus respiraciones largas y ardientes de deseo.

🧡

La habitación de JungKook estaba al otro extremo del pasillo, de lado contrario a la suya, de allí en fuera era completamente igual, un baño amplio, un minibar y una sala pequeña frente a la cama, con una vista hermosa al fondo. JungKook tomó la maleta deportiva de JiMin y la dejó sobre el sofá para después ir por un par de botellas pequeñas de licor.

— Hay wiski, vodka, sake y a petición mía soju. — Enlisto.

JiMin divertido con sus cejas alzándose.

— ¿Hiciste que te consiguieran Soju?

Otro encogimiento de hombros en respuesta.

— El entrenador me dijo que pidiera y yo obedecí.

JiMin se permitió reír ante ese comportamiento tonto y casi infantil de JungKook, nunca había notado que fuera tan divertido, hasta ahora lo único en lo que se había fijado era en su físico pero de verdad que le estaba empezando a gustar su personalidad.

— Solo dame un trago de Soju.

El joven asintió y le tendió la botellita. JiMin se bebió todo el contenido apenas la puso en su boca. Ese pequeño ardor en la garganta le distrajo un poco del nerviosismo que sentía por la mirada de JungKook sobre su persona. Le sirvió lo suficiente para no caerse cuando el chico se acercó a él y lo tomó por las caderas, inclinándose a su boca.

— Sin besos. — Dijo JiMin con prisa.

Le gustaba definitivamente, sin embargo esa clase de contacto, la de un beso, parecía demasiado íntima hasta para ellos dos. Es decir, no eran pareja y apenas podían considerarse como amigos, si iban a tener sexo era por los efectos terapéuticos que este tenía sobre el estrés que más allá de las repercusiones socioafectivas que pudiera presentar entre los individuos que la practican.

— ¿En ninguna parte? — Una risa incrédula con un par de ojos bonitos.

JiMin trago saliva.

— La boca.

— Bien, sin besos en la boca. — Otra sonrisa. — Anotado.

JungKook volvió a besar su cuello, primero con pequeños roces, después dando succiones húmedas mientras colaba sus manos por debajo de la ropa de JiMin.

Al principio el mayor se había reservado las ganas de tocar pero conforme su ropa iba siendo despojada su deseo de acariciar la piel suave de JungKook crecía, se sentía tan bien la fricción de sus manos contra la espalda ejercitada.

Los manos fuertes de JungKook recorrieron el abdomen, espalda y piernas de JiMin. mientras la boca caliente marcaba un camino de besos húmedos por el pecho de este. Parados al borde de la cama se quitaron mutuamente la última pieza de ropa.

El miembro de JiMin se frotó contra la pierna de JungKook, dejando escapar un suspiro de excitación y placer. JungKook subiendo por su cuello con besos provocativos hasta detenerse en la comisura de sus labios, seduciéndolo con sensualidad.

JiMin casi dejo ir todo su malestar cuando cayó reconfortantemente en la cama y JungKook se metió entre sus piernas, jugando las caderas para frotar ambos sexos, duros y calientes. El joven jamás le beso sobre los labios pero eso no significó ningún impedimento para besar sus mejillas y mentón una y otra vez.

Fue bastante bueno el instante en que JungKook lo tomó con su mano y masturbo ágilmente. JiMin se deshacía en jadeos cada que el pulgar pasaba encima de la punta bañada en su propio lubricante.

Hubo mas besos y más caricias, JiMin enredando sus dedos en los sedosos cabellos negros de JungKook, eso al mismo tiempo que observaba como este último bajaba hasta su pelvis. Casi se muere cuando la lengua hizo pequeños círculos sobre el pequeño orificio de su virilidad, tan delicioso que creyó se correría en unos segundos. Más no fue así pues JungKook se detuvo, sonriéndole en una expresión pura de lujuria antes de ir por algo a una de sus maletas.

JiMin observó la escena, un cuerpo esbelto, de musculatura marcada. Abdomen definido y apretado, con una v dibujada a la perfección sobre la pelvis y un trasero espectacular. Y la erección, dios, imponente, no demasiado larga ni demasiado gruesa, si lo pensaba bien eran las proporciones idóneas para su talla, marcada y con apenas una fina capa de vello en la base, el interior de JiMin se contrajo de emoción. Todo eso para él solo. No había manera en que se quejara de su vida nunca jamás, no después de esa noche.

Luego de una espera infinita JungKook volvió a la cama con un tubo de lubricante y varios condones. Una vez más JiMin tenía al chico entre sus piernas, mientras su sexo goteaba pequeñas perlas traslucidas.

— Hola. — Susurro JungKook al inclinarse sobre su cuello.

— Hola. — Se resolvió a responder entre una risa ahogada.

JungKook fue de vuelta al lugar donde se había detenido un momento atrás y dando pequeños besos fue vertiendo lubricante en una de sus manos. JiMin se quedó estático con los labios entreabiertos, ignorando el dolor de su cuello y esperando impacientemente mientras JungKook mojaba la entrada de su culo. La espera valió cada segundo cuando el primer dedo se hundió en el, seguido al poco rato del segundo.

JiMin al fin se recostó y la boca de JungKook lo tomó dulcemente, lamiendo una y otra vez. Los dedos de JungKook se cernieron a uno de los rosados pezones mientras con la otra mano presiono contra el inmenso placer de JiMin.

El mayor gemía con fuerza, apretando sus ojos y tomando entre las manos el brazo fuerte de JungKook. Dos dedos en su culo y otros dos abriéndose paso entre sus labios. JiMin saboreo imaginando tener la verga de JungKook en su boca, imitando la increíble felación que estaba experimentando.

Sin duda alguna JungKook era bueno, no sólo lamia también succionaba entre pequeñas mordidas, repartiendo el tiempo justo entre su glande, el falo y los testículos. Para definir el rendimiento de JungKook solo había una palabra posible, experto. Y JiMin estuvo de acuerdo, apenas los dedos se doblaron dentro de él y presionaron con fuerza, provocando que explotara dentro de la boca de JungKook. Disfruto la sensación que cada hilo de semen dejaba en su paso al exterior. Eyacular nunca le pareció tan bueno hasta ese momento.

JiMin logró descansar solo unos segundos con los ojos cerrados porque cuando los abrió JungKook ya estaba levantándose, tragando su semen y en busca de un empaque de condón. JiMin se levantó sobre unos de sus costados para observarlo. El enfundo su entrepierna con el látex y se sentó con las piernas cruzadas, recargándose sobre una de sus manos y tendiéndole la otra.

— ¿Quieres montarme?

JiMin no dijo nada, sólo se levantó y con cuidado puso ambas piernas a los costados de JungKook. Este lo beso en el cuello mientras ponía más lubricante dentro de él y despues bañaba su propio sexo. El mayor se dejó caer con lentitud para tomarlo con calma pero con tanto lubricante no le fue difícil recibir a JungKook en su interior, encajaban perfectamente el uno con el otro.

Varios jadeos ahogados mientras JiMin subía y bajaba lentamente, JungKook besando sus hombros y acariciando sus piernas.

— Que suave es, sunbae. — Le había susurrando con su aliento caliente sobre su oreja.

JiMin se retorció de excitación y felicidad.

— Dije que no me hablaras así. — Dijo antes de exhalar.

— Lo siento.

Una mordida inofensiva sobre su clavícula con un agarre firme sobre ambos glúteos. JiMin se afianzó a JungKook, colocando una mano en el abdomen y otra en los pectorales, aumentando el ritmo con el que sus caderas subían y bajaban. Un rasguño sutil a lo largo de su espalda que le hizo bordear los límites de la locura. JiMin dando saltos más certeros, JungKook jadeando contra su cuello y besando su mandíbula en cada oportunidad.

El mayor bajó su mirada y encontró los ojos de JungKook con el deseo y la admiración palpitando fuertemente. JiMin se agarró con decisión de uno de los hombros y acarició la mejilla, una gota de sudor cayendo por la frente de JungKook y su segundo orgasmo acercándose con furia.

— Voy a correrme. — Susurro JungKook con media sonrisa en una expresión perdida.

Un rostro hermoso con su boca entreabierta. Entonces ya no le importó nada, ni la competencia ni la amenaza latente del joven patinador, dejando de lado esa idea estúpida de rivalidad y de resistirse a quien le gustaba cuando aún no se enfrentaban el uno al otro más allá de la cama. JiMin no se negó más y tomó esos labios entre los suyos, chorreando su placer contra el pecho de JungKook y palpitando alrededor de él. Atrapados los dos en un beso increíble mientras se corrían majestuosamente. El ritmo disminuyó sin que se separaran, acariciando y bebiéndose a pequeños sorbos.

— Creí que no querías besos. — Un pequeño murmullo sobre los belfos abultados de JiMin.

Una sonrisa de complicidad entre ambos.

— Es de sabios cambiar de opinión. — Respondió JiMin, sacándole una pequeña risilla. — Además besas muy bien.

JungKook suspiro, casi como enamorado.

— No más que tu.

Se besaron otro poco más, entre el calor de sus cuerpos y el palpitar de su sexo, permitiendo a su deseo crecer desenfrenado una vez más.

— Déjame cambiar el condón. — Dijo JungKook dándole un último pequeño beso.

El más joven recostó cuidadosamente a JiMin. Se sacó el condón lleno de esperma y colocó uno nuevo sobre su hermosa erección. JiMin recobro el vigor solo de mirar el líquido blanco llenando a medias el preservativo y recibió a JungKook con gusto entre sus brazos cuando estuvo listo.

Le dejó recostarse sobre él disfrutando cuando una vez más fue bañado abundantemente con el gel lubricante, tenía que admitir que nadie había sido así de atento con él antes. JiMin fue llenado hasta el último centímetro de su interior con embestidas lentas y JungKook jugando sus caderas en círculos.

JiMin se quedó recostado en tanto JungKook se mantuvo hincado entre sus piernas, sosteniéndolo de las rodillas y meciéndose rápidamente contra él. Estaba totalmente concentrado en la exquisita dulzura de ser penetrado que se sorprendió cuando más lubricante cayó sobre su pene y trasero. JungKook lo tomo y empezó a masturbarlo, JiMin no pudo resistirlo y mirando esos ojos negros tomo la mano que lo envolvía, siguiendo el ritmo, ayudando en la tarea. Dos sonrisas inmensas y JiMin una vez más derramó su esencia, brutalmente entre un grito ahogado y una serie de espasmos imparables en todo su interior. Una sensación increíble, casi mística de liberación. Lágrimas se derramaron por su rostro mientras JungKook aceleraba el ritmo haciendo de sus estocadas largas y pausadas, golpecitos cortos y erráticos, tan desesperados contra él.

JiMin, sintiéndose sobre estimulado estaba apunto de pedir que se detuviera cuando lo escucho llamar.

— ¿Puedo venirme en tu boca? — Pregunto JungKook con sus lindos ojos expresando deseo.

No había manera de negarse. Susurro un claro "Sí" y de inmediato JungKook salió de su interior, quitándose el condón y poniéndose encima de él a la altura de su boca. El joven se masturbó un par de veces y luego eyaculo, apuntando directamente a su boca. JiMin recibió cada gota de leche con su lengua extendida, sonrió y dejó un beso chupado en la punta.

JungKook se acostó sobre él, limpiando dos delgados hilos de semen que habían huido de su boca. Dejó un beso en su mejilla y peinó delicadamente la cabellera de JiMin para descubrir su frente, sonriéndole y observándolo con veneración.

— ¿Aun te duele el cuerpo? — Le pregunto entre dulces besos.

JiMin se sonrió.

— Sinceramente estoy tan cansado que no siento nada.

— Entonces funcionó.

JiMin tiro del rostro de JungKook, empezando a besarse con suma ternura entre caricias gentiles llenas de lo que reconoció como cariño. Un fuego se extendió por su pecho entre esos pequeños gestos, fundiendo su corazón. Cuando se apartaron una duda asaltó la cabeza de JiMin, ahora más relajado.

— ¿Cómo supiste que estaba solo? — Preguntó mientras acariciaba el mentón del muchacho.

— Ah eso. — JungKook se estiró para tomar sus vaqueros del suelo, sacando el móvil y dejando que JiMin se fijará en la pantalla, una foto de él entrenando en la pista. — No tengo idea de quien la envió.

Los dos se echaron a reír cuando leyeron el mensaje adjunto a la imagen.

"Urge que alguien se lo coja"

No había dudas para JiMin.

— YoonGi.

🧡

Miles de rostros desconocidos y algunas pancartas con su nombre escrito sobre la bandera de corea del sur. JiMin era el último de los seis finalistas y los otros cinco puntajes estaban bastante altos. La marca del primer lugar pasaba de los trescientos veinte puntos. Haciendo cuentas tenía que obtener al menos doscientos trece puntos en la rutina libre.

Su nombre anunciado por los micrófonos y una tormenta de nervios en su interior. Inhalo profundo varias veces y sacudió sus brazos. El entrenador palmeo su espalda y YoonGi extendió sus manos para recibir la chaqueta deportiva.

— Eres el mejor. — Le había dicho su amigo alzando los pulgares.

JiMin sonrió y por último se giró a sus espaldas para encontrar las cuencas negras de JungKook brillando desde su asiento. Y recordó los minutos antes de empezar la competencia. Él mirándose al espejo mientras ajustaba la camisa roja de satín, con detalles de pedrería, a su cuerpo y JungKook llegando con un ramo de flores blancas para él, recibiendo un beso en su mejilla para después despedirse no sin antes escuchar esa pequeña gran palabra.

Frotó sus manos en la tela negra de su pantalón y bajó a la pista. Desplazándose al centro de esta y tomando posición. Un segundo de aplausos y después un largo silencio. La música inundó el aire y con ella las expresiones del rostro de JungKook durante la noche al hacerlo. Sus besos y sus manos tomándolo.

¿Cuál era el tema de su rutina? El niño que crece cuando se enamora. La transformación del adulto que descubre que su única existencia en este mundo se justifica en su tarea de amar. No por el dinero y no por el reconocimiento, sino por el mero hecho de ser capaz de amar y si la suerte así lo decidía, la de ser amado.

Así en la pista al patinar y sintiéndose enamorado entendió que la vida de lujos y admiración no era nada, recordando la primera vez que vio una competencia de patinaje, la gracia de los movimientos y la majestuosidad del cuerpo humano. El patinaje había sido su primer gran amor, aquel que lo había llevado de su niñez hacia la fase adulta, convirtiéndolo en la persona que ahora era. Tantos años sin sentirse de esa manera hasta ese momento cuando vio a JungKook sonriéndole desde las gradas.

Los primeros segundos eran claves. Había descansado en la habitación de JungKook todo el día así que tenía las energías necesarias para iniciar con fuerza. Cuádruple bucle y una ovación. Cuádruple Salchow. Pirueta baja seguida de una pirueta Biellman. Varios giros y cambios de pie al deslizarse a lo largo de la pista. Triple flip. Su respiración rítmica y bien controlada al patinar de espaldas. El viento meciendo su cabello negro y colándose entre la tela roja de su traje.

La canción anunciando con pasión la segunda mitad de la rutina y ya era el momento. No lo pensó, solo tomó el impulso necesario. Cuádruple Salchow con el triple Axel. Los segundos pasando demasiado rápido, JiMin levantándose en el aire, apenas toco el suelo y de nuevo un salto para alzarse. Y lo logró, la combinación perfecta.

El público enloquecido, JiMin escuchando los gritos mientras su corazón latía furioso. No se detuvo ni perdió la concentración. Cuádruple Toe Loop. Desliz y dos giros. Triple Axel y doble Toe Loop. Un pequeño salto simple. Tercer triple Axel combinado con triple Salchow. Una pirueta de cañón.

Casi al final ya estaba exhausto pero aunque su cuerpo volvió a doler siguió con determinación. Pirueta baja con la mano extendida al suelo. Dos giros más con un salto simple. Triple Lootz. Pirueta camel sumada con una pirueta cruzada. Un último salto y cinco giros antes de cerrar con su mano y rostro al cielo.

Gritos en todas partes y las inmensas ganas de llorar. Tardó un tiempo en reponerse, en estado de trance apenas se dio cuenta cuando ya estaba en la valla de seguridad. YoonGi poniendo la chaqueta caliente sobre sus hombros y el entrenador sonriendo como un lunático. Sus oídos zumbando al grado que JiMin se sentía desmayar.

Logró sentarse apenas para recibir la puntuación, aun no podía escuchar mucho pero con ver la pantalla de los jueces le bastó. Una por una fue apareciendo cada nota. Generalmente iba haciendo la suma mentalmente pero en ese momento, en el que apenas podía enfocar la vista, no se preocupó por ello. La última nota y finalmente el total de la rutina. Un segundo después la sumatoria total de la competencia. Trescientos treinta y dos puntos con sesenta centésimas. El puntaje más alto.

Pudo escuchar el grito desgarrado de JungKook entre todo el público de las gradas, produciendo un estruendoso eco que lo hizo reír. Las lágrimas brotaron sin permiso, dejando salir todo lo que sentía.

JiMin obtuvo el oro esa noche pero más importante aún, una promesa de amor eterno.

25 de Marzo de 2021 a las 22:27 1 Reporte Insertar Seguir historia
34
Fin

Conoce al autor

Minmin YoonJi Soy Minmin YoonJi, ficker mexicana, ARMY desde 2018. Amo a BTS y amo escribir historias, así que he fusionado eso para traerles a ustedes lectores fanfics romanticos y llenos de drama para agitar sus suaves corazones.

Comenta algo

Publica!
Fernanda Padilla Fernanda Padilla
Me encantó, esta divino 💕🥺 Y más siendo super fan de patinaje artístico 🥺💕
April 03, 2021, 16:44
~