lumadarame Lucía Madarame

Huyendo de aquello que la persigue, de sus caídas, pérdidas y de más, Elizabeth: una chica amable pero de carácter fuerte gracias a todo lo que ha pasado los últimos años, mantiene su plan vacacional que tanto le ha costado. Para festejar que ya era mayor de edad en todo el mundo hace ese anhelado viaje a Las Vegas junto con sus dos mejores amigas. Sin imaginarlo ahí se encuentra con un hombre quien va a mover su piso y su vida entera -para bien o para mal-. Trenton Stark. Él y sus amigos tomaban un ligero descanso. Una noche Elizabeth y Trenton dos se conocen, él comienza a pretenderla desesperadamente por cumplir una apuesta, ella viendo que es algo extraño que una persona como él fuera tan insistente con ella y consciente de lo vulnerable que era en ese momento, lo rechaza. Al inicio todo es un juego para él, para ella una cosa pasajera, pero conforme pasan los días se vuelven más unidos, lo que hace que todo se complique. Dicen que lo que pasa en Las Vegas se queda en Las vegas, entonces: ¿Caerá Elizabeth por completo en las redes de él?, ¿Ganará Trenton esa apuesta?, o bien ¿será que pierde más de lo que esperaba? Existen miles escenarios que pueden pasar con este trágico encuentro. Parece predecible, pero en esta historia nada es lo que parece. •Primer libro de la trilogía: Perdición. ¶Esta historia es una introducción al pasado de Trenton -personaje de Finally Falling-, y será escrita desde la perspectiva de nuestra protagonista. Espero puedan disfrutar de una historia más de Wordspacee. L u | M a d a r a m e | 2 0 2 0 ▲ Contiene faltas ortográficas ▼



Erótico Sólo para mayores de 18. © Todos los derechos reservados.

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•00• Introducción.




Las Vegas, Nevada, 9:07pm

Golden Nugget Hotel & Casino

Área de apuestas.

—Bien, estamos en Las Vegas, mi pregunta ahora es: ¿por qué no buscamos mujeres lindas? —preguntó William descansando su mano izquierda sobre el hombro de Trenton, su amigo.

— ¿Para qué Will? tengo tres a mi alrededor —contestó Trenton altanero y concentrado en su juego.

—Por favor Trent, ninguna mujer ha volteado a verte —recalcó William—. Nunca logras tener a ninguna.

—Uuuuh —expresó Adam al mal comentario de Will.

—Yo podría salir con quien yo quiera William y lo sabes —alardeó Trenton manteniéndose atento a su jugada.

—Apuesto a que no te ligarías a ninguna chica aquí mismo —continuó debatiendo Will.

—Deja de molestar —repitió Trenton.

— ¿Qué? ¿acaso no puedes? Vaya, que desperdicio —expuso.

—Carajo Will, deja de fastidiar —se quejó Trenton ya irritado.

—Deberíamos apostar algo, para hacer nuestra estadía aquí más entretenida —sugirió William—, uno la cumple y los otros dos la pagan.

— ¿Crees que necesito tu dinero? —se burló Trenton con una sonrisa que emanaba arrogancia.

— ¡Rayos Trent!, es para divertirnos —expresó William—. Buscaré una chica linda y te la llevas a la cama, pero apuesto a que no podrás hacer ni siquiera eso —siguió con las burlas y esperó respuesta de Trenton.

—Aquí hay muchas, ¿para que quiero una en especial? —se limitó a decir Trenton.

—No, será la que yo diga, tu siempre puedes ¿no? —retó Will a su amigo. Este último aprieta el puño de su mano libre— bueno, entonces Adam, la ligas y te acuestas con ella —se dirigió la al otro de los integrantes de Los Tres Mosqueteros.

— ¿Por qué la que tú digas? Además yo no vine a eso, estoy de vacaciones, solo quiero relajarme —replicó Adam.

—Ese es el chiste —insistió Will.

—Que patéticos, solo es de pagarle y ya, total, ¿Quién se niega al dinero? —comentó Trenton.

— ¡Vaya! Entonces Trenton si hará la apuesta y se ligará a la chica que elijamos —dijo Will con aires de triunfador.

— ¿Qué?, estás loco. Estoy ocupado apostando en Texas Hold’em, así que pueden irse a otro lado donde no me molesten, si quieren tener sexo vayan y háganlo con la persona que se les pegue la gana —contestó Trenton, atento a la jugada, ya que casi ganaba esta ronda.

— ¿No que es demasiado fácil? Tienes que hacerlo —comentó Will, más que una apuesta sonó como una orden.

—Deja de molestar —pidió Trenton por milésima vez, dando una mirada pesada a William, y regresó la vista a sus cartas rápidamente, ignorándolo.

—Te apuesto unas vacaciones al año durante el resto de nuestras vidas en mi cabaña que tanto te gusta —ofreció William.

—Las veces que quiera —pidió Trenton.

—No, solo una vez —negó William, seguro de que Trenton aceptaría.

—Si pierdes tendrás que ceder a vendérmela junto con todo el terreno y a mitad de su precio original —propuso Trenton dejando sus cartas sobre la mesa y mirando fijamente a Will.

— ¿De verdad vas a apostarle esa cabaña Will? —preguntó Adam quien estaba sorprendido.

—Adelante William Zayas, tienes toda mi atención —articuló Trenton con una sonrisa de lado, confrontándolo.

—Si yo gano, me quedo con mi cabaña, te olvidas de las vacaciones que te ofrecí y.. —se detuvo para hacer más emocionante la apuesta.

—¿Y? —remarcó Trenton cuestionándolo.

—Me quedo con tu rancho en Texas y mis gemelas favoritas Harley, además de la roja—soltó de golpe Will. Trenton se burló.

—El rancho y si quieres uno de los Porsche, puede ser también la roja, eso equivale un poco más de la mitad del precio de la cabaña, pero mis gemelas no las tocas —contestó Trenton.

A este punto los dos se miraban fijamente, tenían una mirada de niños pequeños desafiándose.

—Me conformaré con la roja.

— ¿Es una apuesta? —preguntó Trenton. Will lo pensó por unos segundos y luego extendió la mano hacia Trenton.

—Es una apuesta —confirmó Will.

— ¿Que? Claro, apuestas de millonarios, el rico siempre humillando al pobre —expresó Adam, nada impresionado de las apuestas ridículas de sus amigos—. Bueno, ya que solo soy el pobre mediador aquí, y es una apuesta entre ustedes dos yo pondré las condiciones. Hermano, tendrás que ver al menos cinco veces a esa chica en menos de dos semanas que se supone estarás de vacaciones, y al menos una vez debes tener sexo con ella, tal y como lo dijo Will—comunicó a Trenton. Ellos eran como hermanos— Como hay propiedades de por medio, todo se hará legal —advirtió Adam. Trenton dio un fuerte y hondo suspiro y aceptó.

—Está bien, anda Will dime cual, por cierto, dijeron «chica» no pueden elegir alguien que sea tan grande —mencionó Trenton ya algo fastidiado.

—Sí, sí, me queda claro, veamos..

Will comenzó a escanear el lugar, miró primero hacia arriba pero nadie le convenció, después pasó a mirar a su alrededor, fue pasando la mirada a la otra sala, y a través del cristal, vio en el billar a un grupo de tres chicas, una bailaba, dos estaban sentadas. Una de ellas tomaba una cerveza, parecía vestir un vestido ajustado negro que dejaba ver su figura, cabello debajo de los hombros de un color negro azabache, piel blanca-apiñonada. Will se acercó a Trenton y le indicó cual chica.

—Ooooh —expresó Adam y luego soltó una carcajada—. Esta vez te pasaste Will, a mi hermano no le gustan de cabello corto ni pelinegras.

—Creo no está mal, no tiene cabello corto —informó Will, ya algo dudoso.

—Está bien, no se ve tan mal —comentó Trenton.

—Pareciera que le acabaran de romper el corazón, bebe su cerveza algo desesperada —dijo Will.

—Sí, y sanarlo no va en la apuesta —contestó Trenton, más en forma de advertencia.

Bebió su whiskey de un solo trago y se decidió a ir, caminó despacio, sin quitarle la vista a su próxima presa.


***


10 de Marzo de 2021 a las 02:27 0 Reporte Insertar Seguir historia
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