duranwitch María José Durán

La historia de cinco reinos que se convirtieron en uno solo gracias a una tradición trascendental. Sin embargo, el nacimiento de un varón lo cambiará todo. ¿La historia se verá interrumpida por un error o será capaz de sobrevivir al descuido de una bruja?


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Llegada al Mundo -Parte 1

Era una noche lluviosa y oscura, los copos de nieve se mezclaban con las gotas de lluvia y como resultado se deslizaban por el tejado de la alargada torre. La Reina Madre y las brujas se encontraba en el palacio central haciendo los últimos preparativos para la llegada de las quintillizas. El nacimiento sería en tres días, justo cuando la luna de invierno abarcase una gran porción del cielo nocturno, al alcanzar su punto más alto. Las brujas líderes, en conjunto, se encargaban de la selección de nombres y el orden en el cual se darían según el nacimiento, mientras tanto las brujas aprendices disponían y distribuían los ropajes blancos y demás elementos que serían utilizados por las niñas durante sus primeros años de vida. ¿Por qué tenían que ser blancas sus vestiduras?, era simple, cuando ellas cumpliesen los dieciséis años recorrerían los cinco reinos, una sería elegida por reino y adquiriría el color propio de ese linaje.

Durante los próximos dos días, la reina Elena se encargaría de recorrer cada uno de los reinos y de realizar las ceremonias debidas para el recibimiento, después de todo este era una evento que solo ocurría cada cien años, esta ocasión sería la ochomilésima quingentésima vez. Dado el tercer día la Reina Madre haría su ritual de maternidad en el palacio central y se prepararía hasta que llegasen las brujas líderes a la torre un par de horas antes del parto.

El alumbramiento se extendió varias horas y en cuanto iban naciendo se les daba los nombres por orden de la lista. A la primera en llegar al mundo se le asignó el nombre Adalia, era una bebé fuerte, de tez morena y ojos verdes esmeralda. Una media hora después nacía la segunda niña, a la que se nombró Emecia, su piel color bronce contrastaba con sus vivas iris color celeste. Por tercera vez se contempló el nacimiento de una niña, a esta se le nombró Inoa, parecía concordar con la estación en la que estaban al mostrar un unos vivos ojos color gris y su piel blanca como la porcelana. La cuarta niña en nacer poseía un cutis color trigo que hacía juego con sus orbes similares a la miel. Ya llegado el quinto alumbramiento, las parteras fijaron la mirada en la cabeza que iban asomándose, pero conforme el cuerpecito iba saliendo notaron algo inusual, más que inusual era algo que nunca había pasado en los ocho mil quinientos años que llevaban con esta tradición.

-Es un niño…- murmuró Princia, la bruja que representaba el reino de Slovia

La reina en su cansancio no se dio cuenta de la gravedad del asunto y terminó su labor de parto con un quejido. En las manos de la partera se podía presenciar un niño blanco como la nieve con iris similares al color que posee el café tostado. Las personas que tenían la mirada en el niño se quedaron atónitas, tomó varios minutos para que las mujeres recuperaran la compostura, luego se dispusieron a terminar los preparativos del bebé e hicieron un ajuste en el nombre para que concordara con su sexo; fue llamado Uriel.

Horas después la reina Elena despertó y llamó a una de las sirvientes para que le trajese su comida, todo el trabajo de parto la había dejado sumamente agotada y hambrienta. Después de terminar la comida, pidió que llevaran a las niñas a su cuarto para poder observarlas con detalle, pero no esperaba la respuesta que le fue dada.

-Hay un problema, su alteza. Uno de los bebés que usted dio a luz fue un varón- musitó Lantana, la bruja líder del reino Flementia.

La reina quedó sorprendida ante sus palabras y viendo la gravedad del asunto se limitó a quedarse en silencio por unos minutos, después de haber semi aceptado su realidad pidió que de igual manera los trajeran. Cada bruja líder entró con un bebé en brazos y una a una fueron mostrándolos a la Reina Madre.

-Esta es Adalia, su primera hija, querida reina- Le anunció Lantana mientras le cargaba a la niña de cabellos rubios frente a la reina Elena.

-Esta es Emecia, su segunda hija, querida reina- Anunció con voz dulce Minerva, bruja líder de Heticot, mientras mostraba la bebé adormecida frente a su madre-

-Esta es Inoa, su tercera hija, querida reina- pronunció Corina, bruja líder de Tripoles, mientras la bebé de ojos grises sonreía a su madre.

-Esta es Orfelia, su cuarta hija, querida reina- proclamó Helga, bruja líder de Granatea, acercando la niña a la reina Madre.

Todos los presentes enmudecieron cuando llegó el turno de presentar al niño. Despacio se acercó Princia a la reina para no matarle del asombro. Al llegar al lado de la cama le ofreció a la reina que cargase al bebé a lo que esta accedió.

-Este es Uriel, su quinto hijo, querida reina- informó la bruja al entregarle al bebé y luego de esto enmudeció mientras se alejaba un poco.

Elena tomó su tiempo para observarlo, no era la primera vez que veía a un niño, en los reinos habían miles de ellos, niños y hombres, era solo que nunca uno había provenido de la reina madre, siempre eran niñas a las que daban a luz. Realmente la reina no sabía si sentirse preocupada o halagada ante tal acontecimiento, esto era algo completamente nuevo para ella.

-Alguna será un gran heredera- respondió Elena mientras admiraba a Uriel. Sabía que no podía romper la tradición dejando al niño entrar a la competencia por el trono, tenía que idear una alternativa. -Para ti tengo otros planes, tendremos que ocultarte del mundo- murmuró observando al niño con malignidad en su expresión. -Cuando estos niños crezcan y llegue el día de la selección, me daré cuenta de cuál de ustedes cometió el error en el hechizo de procreación y como resultado trajo a un ser que puede arruinar la tradición de mi reino, la culpable será castigada- Las brujas solo pudieron estremecerse ante el grave tono en que la reina les sentenció.

Cabe destacar que a pesar de que los niños nacieron de la misma madre, no eran hermanos, ellos eran el resultado de un hechizo de la bruja líder de cada reino, y esto jugaba un papel realmente importante debido a un día tendrían que luchar a muerte y no sería bueno que desarrollasen un lazo fraternal.

La reina devolvió el niño a Princia, sabía muy bien que no podía desarrollar afecto hacia ninguno de ellos, no le llevaría a nada bueno si lo hiciese. Elena pidió que llevasen a los niños a la habitación y que las brujas líderes volviesen con ella. Cuando las brujas regresaron les miró con el ceño fruncido y pronunció en voz fuerte y clara.

-Necesito que vayan al lugar donde viven los exiliados, consiganme una niña, necesito que sea lo menos parecida a las demás, no me importa el método que utilicen para traerla, solo haganlo y que sea discreto.-

Las brujas asintieron ante el mandato de su alteza y salieron de la habitación dispuestas a realizar la tarea de encontrar a una bebé, aunque la vida les costase.

3 de Marzo de 2021 a las 02:09 4 Reporte Insertar Seguir historia
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Dave Coronel Dave Coronel
Dios esta brutal... tengo mucha intriga, espero con ansias los proximos capítulos. Excelente trabajo ♥
March 04, 2021, 15:03

Josmer Deviez Josmer Deviez
Me intrigo bastante... Espero con ansias los siguientes capítulos
March 03, 2021, 16:18

~

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