jillianjung1996 JILLIAN JUNG

Heiner y Seth, tienen una pésima relación de padre e hijo, y esta empeora cuando Heiner descubre que su hijo de 20 años está trabajando como modelo webcam.


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CONEJO SUCIO

Heiner Spinster había iniciado su día con pie derecho, la mañana estaba radiante, el agua tibia de su tina le ayudo a terminar de despertarse, estaba a tiempo para el trabajo así que se había tomado la gran molestia de preparar panqueques, y cada segundo cargado de felicidad y tranquilidad que pasaba parecía casi perfecto como para ser verdad, sin embargo, todo se vino abajo cuando en el desayuno tuvo una discusión con Seth, su hijo, nada fuera de lo común, casi todos los días peleaban, pero ese día en especial se sentía furioso, frustrado y con grandes deseos de golpearlo como nunca antes.


Seth lo odiaba, no importaba que hiciera para arreglar su pésima relación, nada parecía dar resultado, y entendía completamente que lo tratara como la mierda desde hacía años, lo podía aceptar, pero no significaba que tenía que tolerarlo o permitírselo por mucho que la hubiese cagado en un pasado.


Cuando su relación se marchitó Seth tenía 10 años, más o menos en las épocas en que su ex esposa los había abandonado sin dejar rastro alguno, y Heiner esperó que con el pasar de los años, los detalles extravagantes y el tener que convivir bajo el mismo techo influyeran un tanto en volver a ser los grandes amigos que eran. Pero lo único que consiguió fue tener a un chico rebelde, grosero, petulante, y mal hablado que no le tenía ni un poco de respeto por nada, ni nadie, en especial por Heiner.


El mayor como un idiota creyó meses atrás que quitándole todo el dinero, tarjetas de crédito, y lujos lo harían cambiar un poco su actitud, la difícil decisión la tomó gracias a una horrible discusión donde Seth lo insultó durante horas, y él no se quedó de brazos cruzados, intentó actuar sobre lo que sabía le podía doler e importar más a su hijo, pero para ese punto ya nada podía lograr que Seth mejorara, incluso sus acciones no le afectaron ni un ápice, su hijo jamás demostraría algo frente a él, ni mucho menos lo vería como su padre de nuevo, para su hijo él solo era Heiner. El imbécil que lo había engendrado desafortunadamente.


Como era usual, todas sus discusiones empezaban por una simple pregunta, o incluso por decirle buenos días. Por eso, en ocasiones Heiner prefería callarse en presencia del menor, para no irritarlo y que este le lanzara un improperio que luego los haría tener una batalla campal. Y ese día tal vez debió cerrar su boca, pero desayunar en ese silencio sepulcral no era para nada de su agrado, era bastante solitario a pesar de tener a Seth a su lado sentado, haciéndole algo de compañía, mientras embadurnaba los panqueques con miel de maple.


—¿Te gustaría que te llevara a la universidad? —fue lo que salió de su boca, y al escuchar el bufido de indignación de Seth, supo que había metido la pata, aparte de que su día ya no sería más agradable, ni bueno.


—Métete en tus propios asuntos, Heiner Spinster —refunfuñó el de cabello rubio teñido, sin molestarse en darle si quiera una mirada. Odiaba el momento en que su hijo había creído que pintarse el pelo de colores era una buena idea, pero por mucho que lo criticara al respecto, este tenía siempre la respuesta punzante para hacerlo callar. Era su vida y sus elecciones, por lo que, ya no podía meterse, más ahora que Seth era un estudiante universitario; que cursaba el segundo año de artes escénicas, no es como le gustara aquello, o le viera mucho futuro, pero creyó que apoyándolo las cosas se suavizarían, pero había sido otro nulo éxito al respecto.



—Solo te estoy proponiendo evitarte el gasto de un Uber. ¿Es tanto problema que yo te dé un aventón?


—Si —gruñó antes de embutirse un bocado de panqueques, los cuales masticó lentamente para acto seguido continuar—: La simple idea de estar contigo un segundo más de mi tiempo me produce demasiado malestar. Mientras menos te vea la cara, mejor. ¿Entiendes eso? ¿O tienes algún problema mental?


Eso le dolió en demasía, no era algo bonito que la persona a la que le diste la vida, te trate como basura, más cuando has dado demasiado por ese alguien. Incluso era triste porque Heiner lo amaba, y daría la vida por Seth, mientras este solo lo detestaba. Prácticamente, sentía que sus veinte años esforzándose por el bienestar de Seth, no valían nada para sus ojos, se notaba a leguas que le valía una mierda pisotear sus sentimientos y sus buenas intenciones. Seth buscaba herirlo a toda costa, no obstante, a sus ojos este seguía siendo un niño mimado, que gritaba con sus gestos cuanto lo necesitaba. Aunque a veces se sintiera agotado de aquel circulo vicioso.


—Oye, intento bastante que vuelvas a quererme... Trato, me esfuerzo, pero falló y creo que deberías ya superar lo que sucedió, las personas nos equivocamos, Seth.


Finalmente, el menor lo observó, con sus fríos ojos cafés, dejándolo anonadado con ese odio desmedido que lo atravesaba, más sus palabras fueron las que lo hicieron regresar de su estupor.


—Primero ese es tu problema intentas demasiado, segundo, yo no te estoy pidiendo que lo intentes, me vale verga lo que sea que hagas con tu vida y tus decisiones. Y yo ya superé lo que sucedió, me importa muy poco.


—Se nota…


—¡¿Y a ti que más te da, Heiner?! —gritó soltando sus cubiertos con rabia, provocando que estos se estrellaran contra el plato produciendo un ruido molesto contra la porcelana—. ¡Déjame en paz!


—¡¿Por qué tienes que ser tan grosero?!


—¡Porque es lo que me nace contigo! —respondió con un berrido que causo que el mayor abriera sus ojos como platos, sentía sus manos temblando, listas para darle una buena lección, sin embargo, se detuvo al escuchar como susurraba—: No mereces nada, Heiner.


—El resentimiento algún día te matará.


—Ojalá me muera rápido para no tener que seguir con un hijo de puta como tú —escupió con asco, y esa fue la gota que reboso el vaso que estaba bastante lleno, Heiner se puso rojo de la furia, se puso en pie de un salto y con violencia golpeó la mesa con las palmas de sus manos, sobresaltando a Seth.


—¡Pues puedes lárgate por esa puta puerta! ¡Nadie te está deteniendo!


—¡Lo haré, pero me da lástima dejarte aquí tirado y solo! ¡Maldito anciano!


—En el fondo sabes que por mucho que me odias no puedes vivir sin mí. ¡No puedes! ¡No puedes dejar a este anciano!


—No te creas, para mí la mierda vale más que tú, imbécil. ¡Te soporto porque no tengo otra opción!


—¡Porque necesitas mi dinero!


—¡Te recuerdo que no me pasas ni un solo Thong!


—¡O claro! ¡Y como vivir aquí en mi casa, no fuera gratis para ti! ¡Como si lo que comes no fuera gratis! —rugió con tanto enojo, que Seth abrió sus ojos como platos, al verlo a punto de enloquecer, sacudiéndose de todos aquellos sentimientos que lo dominaban.


El menor tenía su quijada desencajada, y por unos largos segundos se quedó estático observando al hombre de 38 años, de cabello café, y expresión dura, antes de levantarse de su asiento para al pasar a su lado decirle:


—¡Jódete, bastardo!


—¡Jódete tú! —replicó aun más alto.


De inmediato, el menor salió dando un portazo que lo hizo pegar un respingo, estaban muy exhausto de que cada vez las cosas que se decían eran peores que las anteriores, incluso creía que un día terminaría dándole una bofetada y este devolviéndole el golpe, porque Seth era así, resentido e impulsivo.



🍭



Estaba hastiado de todo, tanto así que en ese momento en la importante junta de la oficina, que la verdad ocurría todas la semanas sin falta, mientras los accionistas parloteaban, y su jefe explicaba un montón de cosas en sus diapositivas, solo podía pensar en Seth y su arrogancia, Seth y sus malos tratos, sumado al desastre que era su vida familiar, y amorosa, por lo que, se mantuvo pensativo hasta que esa insoportable reunión acabó, sin despegar sus labios, a duras penas mantenía su vista al frente, fingiendo interés.


Fue la voz de Darek la que lo trajo de regreso a la realidad.


—¿vicepresidente Spinster?


Rápidamente dirigió la mirada al hombre alto y moreno que estaba a su lado apoyado en una silla, con sus brazos cruzados, al percatarse de su cara seria, y que toda la sala estaba vacía, salvo por ellos dos, sabía que estaba en graves problemas. Las cosas no podían ir a peor.


—¿Si, presidente Evenson? —preguntó con una leve sonrisa, a la espera de que el llamado de atención no fuera tan severo.


—Últimamente te veo algo bajo de ánimos, ¿todo esta bien? —quiso saber con algo de preocupación en su tono de voz, se notaba que de verdad estaba angustiado con su actitud, por lo que Heiner soltó todo el aire que tenia contenido, aliviado de que solo fuera eso. Darek Evenson a pesar de ser su superior, era una gran persona, y amigo que velaba por los demás sin excepciones.


—No realmente, tengo ciertos problemas con Seth. Está algo insoportable —confesó tratando de no perder su sonrisa, lo que fue un imposible, el mencionar a su hijo, ya era suficiente para desanimarlo durante el resto del día.


—Vaya, no sabría que decirte, no tengo hijos, y espero nunca tenerlos, son una… —el moreno lo meditó un largo rato, pero al final terminó diciendo lo que sinceramente pensaba al respecto—. Una carga muy grande.


—Lo es.


—¿Y no has pensado en salir con alguien? Ya sabes para pasar el rato.


—¡No! —contestó espantado. La simple idea le traía malos recuerdos, lo que causo que Darek lo mirara extrañado con su reacción y encarnando una de sus cejas esperó pacientemente una explicación—. Creo que la última vez que estuve con alguien fue hace años, la verdad no he tenido buenas experiencias, Seth logra espantar a todas mis parejas, y bueno, es intolerable, y grosero, pero no le gusta que esté con nadie.


—Celoso… —asintió Darek comprendiendo—, de todos modos, no debes dejar que Seth controle tu vida, es tu hijo, no tu esposo. Así que tengo la solución.


—¿Solución? ¿Mandarlo a prestar servicio antes de tiempo? —rio por lo bajo, explayándose en la silla desesperanzado, porque la idea de que Seth se fuera dos años lejos, le dolía tanto como su pésima relación. Iba a extrañarlo como a un poseso.


—Suena maravilloso, pero no —le corrigió el de cabellos menta, con una expresión traviesa, sacó su pluma del bolsillo de su chaqueta, y garabateó un link en una de las tantas hojas de papel que tenía Heiner sobre la mesa—. Entra a esta página y lo descubrirás, sé que me lo agradecerás luego, solo tienes que saber que lo disfrutaras más si inviertes algo de dinero en ello. Vale totalmente la pena, no tengas miedo, es muy seguro.


El más alto le guiño un ojo, y en cuestión de un parpadeo salió de la estancia tras despedirse, este tenía una sonrisa de oreja a oreja tan amplia, que Heiner prácticamente corrió por los pasillos muerto de curiosidad, por descubrir que era lo que le había recomendado.


Al estar en su consultorio, se sentó en la silla tras su escritorio, encendió el computador, y veloz como un rayo buscó la pagina encontrándose de inmediato con lo que parecía ser una pagina porno, pero de las que era en vivo o algo así entendía a medida que pasaba por la pantalla. Sintiendo el nerviosismo de ser descubierto, porque a su mano derecha estaba el amplio ventanal del pasillo, donde podía ver a través de la persiana americana medio abierta a su secretaria y a uno que otro compañero pasando, tragó saliva sintiendo su corazón latiendo como loco, mordió su labio inferior entretanto conectaba los auriculares, que se puso con prisa, y tras echar una ultima ojeada al exterior, regresó su vista a la pantalla, indeciso sobre cual de todas las chicas elegir.


Primero clicó en una que le llamó la atención por estar ya desnuda, pero esta solo estaba tendida en la cama escuchando música, sin hacer nada interesante, por lo que regresó al inicio, paseo por las distintas opciones, primero mujeres, luego parejas, y cuando oprimió hombres, se quedó helado, al encontrarse con un chico en la miles de miniaturas que se le parecía demasiado a Seth, este estaba completamente desnudo sentado en una cama, y parloteaba frente a la cámara. Su nombre era “Dirty Bunny”, y a decir verdad estaba como los principales, por la cantidad de gente que lo espectaba.


Con sus manos torpes, oprimió sobre la miniatura, sin poder dar crédito a lo que sus ojos veían, era un sueño, y tenia que comprobar que definitivamente ese chico no era su hijo. Pero para su desgracia, y para el aumento de su pésimo día, aquella voz era inconfundible, sus expresiones, su sonrisa, incluso su figura marcada y esbelta, pero lo que no había notado antes es que ese chico tonto tenia un tatuaje en su pelvis, que rezaba un fuerte “Fuck Me” en letras góticas.


—Muchas gracias, BlondWish por los 100 tokens. Y por decirme que soy hermoso, lo sé —rió el chico despeinando su cabello rubio con una de sus manos, se veía tan jodidamente sexy, tan jovial y risueño, que parecía completamente otra persona.


Heiner sintió algo de vergüenza al presenciar como el menor retiraba su ropa interior, dejando al descubierto su miembro semi erecto. Su corazón estaba a punto de salir de su pecho, tenia miedo, y al mismo tiempo demasiadas preguntas, por lo que cuando estaba a punto de escribir un mensaje en el chat, le saltó una ventana que le indicaba que, para continuar viendo, o si quiera para interactuar necesitaba registrarse en esa estúpida página. Y no dudo ni un segundo en suscribirse, incluso no lo pensó dos veces antes de poner su tarjeta de crédito para tener algo de tokens, porque si o si, tenia que presenciar todo lo que sea que Seth hiciera, antes de hacerle un reclamo, debía estar seguro de su próximo movimiento.


—Bienvenido, Daddy Bunny —masculló Seth al verlo entrar en su en vivo. Y esa manera tan acaramelada, sensual y hasta erótica de pronunciar su seudónimo lo dejó sin aliento. Incluso sintió como su miembro se removía un tanto en su ropa interior, haciéndolo sentir bastante incómodo— Lindo nombre, ¿serías mi papi, por favor?


¿En que demonios se estaba metiendo?

29 de Enero de 2021 a las 17:30 0 Reporte Insertar Seguir historia
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