luciferbeelze Fernanda Padilla

Donde Yoongi esta mas que dispuesto a disfrutar del regalo de bodas que Jimin escogió para él. TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. PROHIBIDA SU COPIA Y ADAPTACIÓN.


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18.

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Hoy fue el día de su boda.


Los novios estaban más felices que nunca. Sus ojos fijos, uno en el otro, decían más que mil palabras. Estaban enamorados.


La ceremonia había sido preciosa y la fiesta espectacular. Las decoraciones deslumbrantes en flores blancas, las mesas forradas con manteles blancos y detalles plateados. Cascadas de luces cayendo desde el techo, centelleando todo el lugar. Y los novios brillando con sus pulcros trajes blancos, más esos anillos color plata que adornaban sus bellas manos.


Una vez terminada la fiesta tocó que los novios se encaminaran a la tan esperada noche de bodas. Habían planeado un viaje maravilloso por Europa, para visitar todos aquellos lugares desconocidos por el mayor y que su pareja iba a cumplirle por capricho.


Su vuelo partía la mañana siguiente, así que ese día decidieron rentar una suite en uno de los hoteles más lujosos de Seúl, todo para darse gusto de festejar a sus anchas el tan maravilloso suceso que era su boda.


Jimin-ah, el baño está libre―, habló Yoongi, saliendo del pequeño cuarto, rodeado de una nube de vapor.


Jimin no dijo nada, se limitó a levantarse de la cama con dulzura besar la frente de su amado y entrar al baño por una ducha rápida.


Yoongi se vistió rápido, con una camisa holgada color gris y su ropa interior debajo. Se recostó en la cama para recargar un poco las energías antes de que su noche se volviera más animada.







―Yoongi hyung.― La dulce voz de Jimin llegó a sus oídos, despertando de su corto sueño.


―Si, dime―, respondió aun medio dormido, tallando con sus manos sus ojos.


―Tengo una propuesta para ti―. Mencionaba el joven, risueño.


La seguridad del mayor trastabilló un poco al verlo con tan pocas prendas en el cuerpo. Su esposo se veía inusualmente guapo aquella noche.


Sí.


Su esposo.


―¿Sí dime?― Preguntó con sospecha, mirándolo con los ojos entrecerrados.


El menor soltó una leve carcajada, sentándose a su lado con un aire divertido y pícaro. Acarició sus muslos desnudos, recreándose en el suave tacto contra su blanquecina piel.


―No es nada raro, hyung.― Se levantó de su lado, yendo por una caja de regalo que tenía escondida detrás de una mesa.― Es solo que… No te he dado aún un regalo de bodas, ent-.


―¿No me has dado ningún regalo de bodas, dices?― Soltó irónico el mayor, recordando en su mente como Jimin se encargó de casi todo los preparativos de la fiesta como de los gastos.


―Tu sabes a lo que me refiero… Quería darte algo para los dos disfrutar de él,― colocó la caja blanca entre sus manos, rogándole con unos ojos brillantes que no fuera a matarlo por el contenido que llevaba la caja.― Probablemente esto sea más una petición para mi, pero realmente me gustaría verte usándolo, hyung.


Yoongi suspiró. Quién sabe qué clase de juguete o disfraz había traído Jimin ahora. Sabía de buena fuente lo mucho que le gustaba ese mundo de los roles y de probar nuevas cosas; pero aun así no lograba acostumbrarse. A él le gustaba el ámbito conservador, lo tradicional. Aunque tampoco negaba un poco de buena diversión de vez en cuando. Menos en su noche de bodas.


Con una leve sonrisa -y los grandes ojos del menor puestos en él-, deshizo el lazo de seda. Levantó la tapa, haciendo al lado el papel que envolvía las finas prendas blancas dentro de la caja.


Yah, Jimin-ah… Tienes que estar bromeando.― Por entre los dedos de Min Yoongi se deslizaba el suave encaje de las pantaletas, los ajustados ligeros y las finísimas medias. Todo en una pulcra transparencia intimidante.


El menor parecía no notar la cara de amargura que el mayor le estaba dando. Yoongi conocía los gustos de su pareja pero no sabía que algo tan simple como la lencería le gustara tanto, porque parecía que el conjunto había sido escogido con demasiado empeño.


Hyung, por favor… Cúmpleme al menos el deseo de verte con el puesto.

El mayor suspiro, acariciando su sien.


―Jimin, sabes que tolero todo lo que me haces usar, pero esto es ropa de mujer.― Alzó las bragas de encaje frente a su rostro, admirándola con una ceja alzada.


―No es así, hyung. Este conjunto es específicamente para hombres.


Su hyung lo observó con una mirada incrédula. Le estaba costando más de lo que pensaba en convencer a Yoongi de aunque sea probarse aquel conjunto. Lo consiguió con mucho esfuerzo; fue difícil incluso conseguir sus medidas sin que él lo notará.


Habría que insistir un poco más en ello.


―Vamos Yoongi hyung, ―deslizó sus delgados brazos alrededor de su cuello, rozando su nariz con su abultada mejilla― al menos solo pruébatelo, prometo no volver a molestar.


Yoongi suspiró y, con los hombros pesados, se encaminó al baño a vestirse con el conjunto.


Esperaba al menos que aquello no fuera un error.





Los ojos de Park Jimin brillaban de gozo. No cabe duda que la realidad supera a la ficción. Por mucho.


Las medias finas se ajustaban perfectamente a los delgados glúteos; las bragas de encaje hasta la cintura se ceñían con firmeza por toda su extensión; y ese fino sostén que dejaba ver sus rosados pezones a través de la transparencia de la tela.


Sí.


Sin duda era el mejor día de su vida.


―¿Estás contento, Jiminie?― El mote hizo que un escalofrío recorriera su espalda y un leve calor se acumulara en sus mejillas.


Hyung, siéntate en aquella mesa―. Demandó el menor, sorprendiendo a Yoongi un momento por el extraño cambio de voz.


Sin chistar, camino a sentarse en la fría superficie de la mesa. Se sobresaltó un poco al sentir el helado de la misma en sus descubiertas nalgas.


Jimin se acercó lentamente, acomodándose a una distancia prudente entre sus piernas. Sus dedos vagaron lentamente por sus piernas, rozando las telas suaves del conjunto, sin cortar el contacto visual con el mayor.


―Te ves precioso, Yoongi-ah.


Yoongi sonrió de lado, con ese aire altanero y pícaro que lo distinguía. Posó descaradamente un brazo sobre el hombro del menor, acariciando con delicadeza los cabellos rubios de su nuca.


―No sabía que este tipo de cosas te encendían, hyung,―bromeó Yoongi, utilizando un mote que sabía que le gustaba demasiado al chico.


Jimin suspiró con pesar, ocultando su rostro en el hueco del cuello de Yoongi. Frotó su frente contra él de forma caprichosa, como un dulce gatito restregándose en su dueño.


―Cariño, deja de ser tan malo conmigo, por favor.


El pelinegro solo una suave risilla que pronto se convirtió en leves suspiros cuando los besos de Jimin se asentaron en su cuello. Sus prominentes labios fueron bajando, poco a poco, recorriendo lo largo de su torso; dando lametazos en algunas zonas que hacían estremecer al mayor.


Jimin se detuvo quedando justo frente a sus ojos las seductoras bragas de encaje. Rozó los labios con aquella zona sensible del mayor, recreándose con soltura en aquel lugar, haciendo a su pareja retorcerse por la suave fricción que Jimin le proporcionaba con sus labios.


El camino de besos continuo, dejando su masculinidad de lado y paseando por la cara interna de su muslo. Deleitándose con la belleza de un liguero rosa con blanco, decorado coquetamente con un moño de seda. Las mejillas de Yoongi se encendieron cuando los dientes de Jimin se encajaron en la prenda y la deslizaron por toda la extensión de su pierna, aumentando ese sutil deseo que había comenzado a crecer en él.


―Oh por Dios… Cariño, ya...― Suplicaba el mayor, apenas audible


―Min Yoongi, eres la novia más sensual que haya visto en la vida.





El cabecero de la cama del hotel golpeaba con un leve ritmo. Encantador, hipnótico…


Min Yoongi jadeaba contra la almohada, con el trasero en lo alto y Park Jimin entrando en él con un vaivén que se sentía el cielo de bien.


Sus pezones se rozaban con la fina tela del sostén, su piel estaba perlada en sudor y sus nalgas rojizas se alzaban en popa, dándole una de las mejores vistas a su pareja. Aun traía las bragas de encaje y las medias, que se le ceñían con fuerza cada vez que forzaba sus músculos a aguantar las embestidas de su amado. Su miembro se acariciaba con las tersas sabanas, dando una sensación exquisita y desesperante a Yoongi. Tanto que le daban ganas de encargarse de sí mismo, si no fuera porque Jimin lo apresaba de las muñecas, ignorando sus deseos.


Cariño… Ah...―Jadeaba Yoongi desesperado, mordiéndose los labios para tratar de calmar sus gemidos.― Ya… Por favor, déjame terminar…


―Ya casi bebé, aguanta un poco más.


Una de las manos de Jimin bajo entre las piernas del mayor, metiendo su mano en la ropa interior, comenzando a acariciar a su pareja. Yoongi gimió con fuerza cuando el menor empezaba a mover su mano de arriba hacia abajo, llevándolo cada vez más cerca.


Jimin liberó sus muñecas, embistiendo con más fuerza y precisión para darle el mayor de los placeres a su amado. Sus ojos estaban brillosos, cegados por el deseo y el como su virilidad se perdía por entre las nalgas de su esposo. Jadeó desesperado, azotando las blancas posaderas de Yoongi, sintiendo como se venía en sus manos. Sonrío satisfecho, lamiendo los restos del semen de su amado.


Yoongi-ah … ¿Estas bien?― El respirar agitado del mayor lo estremecía. Le encantaba darle placer a su hyung.


Perdido en la bruma del placer, no notó cuando el mayor se giró, quedando boca arriba; ni cuando lo sentó en su regazo, rozando su cubierta masculinidad entre sus nalgas. Aquello lo tomó por sorpresa, más cuando su hyung dio una embestida en su trasero.


Jiminiie...― Susurró Yoongi, delineando las finas líneas de su cintura y su piel desnuda.


―¿Hyung, qué pasa?―Preguntó el menor, sonrojado hasta las orejas.


―¿Aún no has acabado, verdad bebé?― Dio una leve palmada en el muy buen trasero de su esposo.― Es tu turno, pequeño.


Jimin era un manojo de jadeos, fluidos y sudor. Apenas y podía sostenerse del cabecero gracias a cómo la virilidad de su amado entraba y salía de su ser. Las manos del mayor separaban sus nalgas para poder entrar mejor; sus delgadas pero fuertes piernas se impulsaban desde abajo hacia arriba, dando en aquel punto dulce de su pequeño. Y su pequeño se lo hacía saber a gritos, adorando lo maravilloso que era su novio en la cama.


―Sí… ¡Sí!― Lo besó de manera desenfrenada, haciendo danzar sus lenguas juntas.― Más Yoongi… Más… Ahí, hyung… ¡AH!


Yoongi sonrío de lado al sentir como Jimin jalaba sus cabellos de la nuca, en un intento de aferrarse a algo que le diera cordura.


―Mi bebé es muy ruidoso… ―Tomó entre sus manos el miembro del menor, acariciándolo con fiereza.― ¿Te gusta cómo me fundo dentro de tí?


Jimin asintió con fuerza, siendo él el que se movía en el regazo del mayor, buscando liberarse con urgencia.


―Me gusta, hyung


―Tu interior está tan caliente, me estas apretando tanto que no creo resistir más....


Jimin saltó con más rapidez, mordiendo sus pronunciados labios hasta el punto de dejarlos amoratados. Yoongi solo se dedicaba a pensar en lo lindo que estaba su bebé y en cómo un conjunto de lencería negra de encaje le sentaría perfecto a él.


H-Hyung...― Decía con voz temblorosa, mientras el mayor jugaba con sus pezones. Besaba, lamía y mordía a su antojo, dejándolos rojos y erguidos como a él le gustaban.― Hyung… Me vengo… Mmmh....


La intensidad de las embestidas fue bajando, volviéndose ahora más profundas y lentas. Porque así era como le gustaba a Jimin cuando estaba apunto de correrse: sentir como la virilidad de su esposo entraba y salía con lentitud, rozando sus paredes con calma haciendo disfrutar todavía más. Acariciando el punto más alto que lo llevaba al máximo placer.


Sus caderas comenzaron a moverse en círculos, siendo la mano de Yoongi la que aún lo masturbaba.


―¡Ah!― El menor soltó un suave grito cuando el orgasmo lo golpeó. Intentado cerrar sus piernas pero Yoongi se lo impidió. ― Ah… Mmmh...― Seguía quejándose, mientras su semilla salía continuamente, manchando la mano del mayor, escurriéndose entre sus dedos.


Sin importarle no haber acabado, Yoongi se deleitaba con la vista: su mano llena de la semilla de su esposo, sus pezones rosados, sus mejillas de la misma forma. Jadeante, satisfecho, pleno. Su miembro apenas y se veía entre las nalgas de su amante, cubiertas del viscoso lubricante. Su figura masculina se alzaba en todo su esplendor, postrado firmemente sobre él. Era una vista tan erótica que no hacía más que excitarlo aún más.


―Ah, mi amor...― Sus largos dedos le acariciaron de nuevo, con parsimonia, esparciendo todo por su abdomen y su pecho.― La próxima vez usaras la lencería tu…


Jimin sonrió, dejando ver todos sus dientes.


―No tienes idea de lo caliente que te veías dándome duro con ese precioso sostén.


Yoongi soltó una carcajada antes de atraer a su esposo a su pecho para acariciarle la espalda, hasta caer rendido en brazos de Morfeo.


―Me encanta cuando hablas sucio, pequeño.

27 de Enero de 2021 a las 20:27 8 Reporte Insertar Seguir historia
30
Fin

Conoce al autor

Fernanda Padilla La niña ojerosa y despeinada esta en inkspired. Escritora desde los 13; en el fanfiction desde los 20. Te invito a que te des un paseo gratis por este pequeño rinconcito. Tomemos un cafecito: https://ko-fi.com/luciferbeelze Para verme llorar por 7 chinos, Twitter: @/luferpadilla Para verme dibujar cosas de los 7 chinos, Instagram: @/luciferbeelze

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kim vante kim vante
✨Yoonmin versátil es lo mejor✨
March 10, 2021, 08:37

Selene Cabrera Selene Cabrera
Me encantó, esos dos son fuego.
February 16, 2021, 04:15

  • Fernanda Padilla Fernanda Padilla
    Feliz de que te haya gustado❤️ gracias por darle una oportunidad 🤗 February 16, 2021, 07:14
Get ZR Get ZR
Joder, esto es arte ❤️
February 07, 2021, 22:18

  • Fernanda Padilla Fernanda Padilla
    Muchas gracias ❤️ se hace lo que se puede 🤗 February 16, 2021, 07:14
IR Inti Romero
me encantó
February 01, 2021, 12:24

~