iwannafly Daniela Salazar

"Quizás sus ojitos eran como luciérnagas que brillan en la oscuridad, como magia que viene de un mundo desconocido." - Fanfic: Kim TaeHyung - Min Yoongi Respeta y evita problemas legales. Todos los derechos de autor reservados ©. Daniela Salazar, Febrero del 2021.


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- P R E F A C I O -

[Conjunciones Luna—Planeta: Saturno, 03 de Agosto]

Ucrania, 2016. Media Tarde.

Quizás, el color oscuro del cielo parecía ser el único que te decía que era mejor desaparecer entre las nubes para olvidarte de toda la realidad. Como encontrar el otro lado de la luna, ese que fue pintado en un negro profundo solo porque de esa manera se sentía, intentando encontrar una salida en medio del infierno.

Sus ojos intentaron ver detrás de la luna y, en su completa imaginación, sintió como la oscuridad renacía en su piel, no sabía cuánto tiempo había estado de esa manera, sentado mientras miraba la ventana de su habitación sin detenerse ni un por un segundo, no podía decir que era aburrido porque, en realidad, eso era lo más importante que había hecho durante toda la semana debido a que su sueño parecía venir en los peores momentos del día cuando en la noche ni siquiera se asomaba. Porque, todavía tenía en cuenta que era muy mala idea dormir en los breves resecos que tenía el colegio cuando, aparentemente, la mayoría de las personas comenzaban a burlarse cuando el pasaba por su alrededor y eso en un colegio donde los chismes o rumores corrían a través de todos puede ser lo más tedioso que alguien puede sobrevivir.

Así que, cuando el cansancio en su cuerpo se hizo presente, sus ojos se cerraron por si solos.

Y horas más tarde cuando, nuevamente, los abrió por la incomodidad de la luz solar que entraba directamente por la ventana, no tardó en darse cuenta del reflejo delante de él, que era la única verdad que había estado queriendo ignorar pero que, cada vez, se volvía más difícil porque todo sucedió en el mismo punto en el su camino se desvió, perdiéndose a sí mismo para convertirse en el desastre que tanto había odiado, como se movía el camino donde estaba parado, cuál era el siguiente paso para que todo su camino se restructuraba mientras intentaba subir en vez de bajar. Cediendo a sentimientos de recuerdos pasados.

Porque su vida a viva luz era como un enredo de emociones que no podía manejar, como entrar en un bosque de donde no hay escapatoria mientras que, a cada segundo, se sentía demasiado acorralado por todas esas sensaciones que lo llevaban a un camino perfectamente estructurado que terminaba en el mismo sentimiento de donde inicio, donde lo estuvieran ahogando en un mar completamente mar abierto a merced de todos.

Ya que era más fácil desaparecer, que intentar confrontarlo. Siempre resultaba de esa manera; porque todo el mundo, siempre, comienza a hablar sobre cosas que no le corresponde, tirando siempre del mismo término puesto que, a veces, decir y dañar están tan cerca de ser lo mismo que ya nadie piensa en sus palabras, aunque, a nadie le importa ¿Sabes? Las personas a decir cosas sin importancia que, en sus mentes, resultan como una simple broma que no dañaría a nadie sin embargo, lo que todavía no terminaron de entender es que esas pequeñas bromas que todos consideramos inofensivas son como palabras invisibles que salen a la luz en el momento más exacto y dañan más que cualquier palabra.

El último timbre de esa mañana resonó dentro de todo el salón, haciéndolo soltar un pequeño bufido que delataba toda su molesta consigo mismo porque no había podido apuntar nada en toda la clase y sus pensamientos lo habían despistado más de una vez más solo para intentar entender sus sentimientos. Sin embargo, como si no hubiera sido suficiente el malestar evidente en su cuerpo, un grupo de compañeros se mantenía en la puerta riendo escandalosamente, y, aunque no había alzado su cabeza podía sentir la mayoría de miradas sobre él, haciéndose la misma pregunta de siempre, porque no tenía idea de cuando iba a acabar esa tontería, ya que, al fin y al cabo, las cosas estúpidas se miden de acuerdo a un nivel aún más tonto que lo hacen.

Sus ojos se mantuvieron en las personas que se encontraban en la puerta, para, minutos después de acomodarse la mascarilla, llegar hacia donde estaban. Obstruyendo su paso para salir.

—Es una bonita sorpresa tener aquí, Yoongi-sii...—Comenzó Kim SunHee de manera sarcástica.

—¿Qué quieres?—Hablo demasiado cansado como para seguir escuchándola.

—Dime, ¿Qué quieres tú de mí?—Hablo, de manera provocativa.

—Si por mí fuera...—Comenzó con una sonrisa satisfactoria en su rostro viendo el miedo en los ojos contrarios—...Te mandaría tres cuadritas más allá de la mierda aunque...—Susurro cuando no vio la necesidad de gritar porque de manera intimidante se había acercado a quien, a pesar de intentar escaparse, fue retenida— ...no soy tan malo, no te preocupes—Entonces, cuando se dio cuenta de que había ganado, decidió aprovechar eso para deshacerse de ella—Pero hay una condición para no mandarte a ese lugar y esa es....—Siguió—...que pares con todo este jueguito.

—Suéltame—Aunque intento zafarse no lo consiguió.

—Es demasiado fácil ¿Sabes? Solo tienes que parar este juego y ya.

—Aun si lo pare, no soy la única que tiene planeado jugar contigo, hacerte una buena broma o algo por el estilo... —Y, otra vez, intento zafarse sin logro—Duele, maldición...—Se desesperó.

—Te soltare si hablas...—Quizás si le dolía un poco más.

—Está bien, lo prometo, no volveré a fastidiarte—Entonces la soltó poniendo el ambiente se puso demasiado incómodo, debido a las personas en el pasadizo.

Y, dejando pasar los minutos suficientes para mirar como todas las personas desaparecían, se comenzó a mover demasiado rápido, porque sabía que su cuerpo no le iba a dar mucho tiempo haciéndolo perder su estabilidad cuando se comenzó a sentir levemente mareado. En ese punto, escapar le resulto mucho más difícil. Porque de un momento a otro se sentía muy mal, sus movimientos comenzaron a fallar y su mente parecía ir en la misma dirección cuando recordó lo que había pasado debido a que cada una de las palabras parecían repartirse en su cabeza a cada segundo sumándole un poco más de rencor en su corazón.

Así, de esa manera término encontrando su propio reflejo en los espejos del baño desolado de la institución en donde estudiaba, donde se sintió quebrar debido a que es muy fácil superar todo cuando no eres la víctima principal, cuando tu vida pasa a ser la manera más sencilla pero, claramente, para él, eso no paso de la misma manera. Así que, justo ahora su vida iba en bajada, sin ningún sensor de caída como un círculo en donde siempre se repetían los problemas, y cada consecuencia era peor que la anterior porque el mismo se había encerrado en donde no debía ya que al final del día estaba molesto y asqueado de alguien que en realidad era él, una persona que había intentado salvarse de algo que lo dejó caer en una oscuridad que era la más peligrosa de la que había estado.

—¿Yoongi hyung? ¿Estás ahí?

La voz de su hermano menor, SeungMin, resonó por todo el baño y después de unos segundos parado en la puerta, soltó un leve suspiro entrando para poder comenzar a verificar totalmente el baño aunque no hubo falta ir mas allá de donde se encontraba debido a que la persona que quería encontrar se mantenía delante del espejo con la vista totalmente cansada.

Como si mirara un infierno.

—¿Hyung? ¿Estás bien?—Tartamudeo con mucho miedo.

—Déjame solo—Yoongi salió de su trance cuando escucho la voz de su hermano buscándolo, y aun cuando ya lo había encontrado, se escondió en uno de los cubículos del baño cerrando la puerta delante de él, dándole paso al tiempo porque con unos pocos segundos encerrado sintió la línea del ojo arder cada vez más aunque, posiblemente, jamás se hubiera dado cuenta de que estaba reteniendo un decenas de lágrimas que parecían contar su vida en un simple movimiento o en un simple estado donde la persona más vulnerable del mundo era él aun cuando tenía todo a su favor. Y sin embargo, todos sus pensamientos iban por otro lado en donde no había nadie que lo pudiera ayudar.

Cuando una lagrima cayó, las demás eran pura inercia de sus sentimientos porque se sentía absorbido por todos los problemas a su alrededor, pues podía tenía una razón para estar ahí pero tenía miles más para poder escapar debido a que, en su vida, siempre era un problema tras otro, cada vez más abajo, intentando escapar de algo que era peor que lo anterior, era algo que se asemejaba al lado negro de la luna. Pero, esa dichosa luna negra era diferente para todos aun cuando la contempláramos pensando en la misma cosa ¿Cómo llegar a un paraíso?

Y si no fuera por el leve líquido que se sentía diferente en la mascarilla quizás nunca hubiera intentado salir, por lo que, con la poca fuerza que le quedaba intento salir del pequeño cubículo con mucho éxito pero una vez lo consiguió el primer paso era estabilizar su cabeza antes de dar un paso más hacia el lavado ignorando a la persona que se mantenía alerta a cada uno de sus movimientos. Así, una vez lo logró, se pudo delante del espejo para, con algo de desesperación, quitarse la mascarilla, lavándose la cara mientras trataba de desviar sus ojos del reflejo que le recordaba el desastre en el que se había convertido ayudándolo a retener todo para, después, convertirlo en una manía que, daba las circunstancias, no era muy bonita. Pero, la verdad, era que lo iba a seguir haciendo hasta recuperar su vida.

Por su parte, SeungMin se había mantenido en silencio por el único hecho de que no sabía qué hacer para intentar ayudarlo, no entendía cómo y empeoraba el hecho de que el contrario ni siquiera le dirija la palabra pero, aun así, no se iba dar por vencido hasta encontrar una forma o algo para que se detenga y no empeore. Porque, quizás, esa misma preocupación que sentía era la misma que lo hacía desesperarse cada que el contrario hallaba la forma de alejarse de todos. Porque no parecían compartir los mismos sentimientos aun cuando se encontraban en la misma situación pero la realidad iba más allá de eso, porque los sentimientos no tenían punto de comparación.

Aunque, hay pocas veces que cuando buscamos una salida, no la hay; hay pocas veces que nos peleamos constantemente solo para salir adelante con un dolor irreversible ante cualquier cosa, como las heridas más simples que no se curan sino que, en cambio, solo te perseguían hasta crear un dolor que nunca iba a cambiar.

—¿Hyung? ¿Estás bien?—Si bien intento detenerlo, retrocedió antes de que pudiera hacerlo.

—¿Por qué estás aquí? ¿Qué quieres?

—Yo...—Tartamudeo, porque la última cosa que quería es hacerlo enojar.

—Ya te dije que me dejes en paz, SeungMin.

Quizás, en algún punto, ambos podrían jugar con las estrellas en el amanecer y cambiar el rumbo que la historia tenia para con ellos.

Descubriendo un paraíso en un infierno entrando por las nievas de las más profunda y tenebrosa noche, ya que, aunque brille, tu alrededor siempre estará lleno de oscuridades que se trataran de llevarse gran parte de la luz que emite la luna llena, deseando esconderse entre las estrellas para así nunca perderse entre las galaxias de su corazón, nunca perder la conexión con las constelaciones en el mar del cielo que siempre parecía llevarte a otro lado.

A uno en donde vivían las cosas buenas. Sin penumbras y sin malicia, eso era lo más parecido a un infierno porque tenías todo lo bueno de un paraíso aunque no lo quieres, porque el cielo es un entreveró de emociones que se juntaba con lo más profundo de los sentimientos de aquella persona que soñaba con las estrellas en una galaxia.

Las gotas de lluvia comenzaron a caer cada vez más rápido y quizás, eso le distorsionaba la vista para ver realmente cuál era su camino desde su trabajo hasta su casa entonces consciente de lo que significaba se movió, salió corriendo solo para perderse en la oscuridad de la noche, porque repentinamente su paso se desviaron y su mente comenzó a consumirlo de a pocos, sin voltear atrás, sin saber en qué dirección iba porque su cuerpo no reaccionaba. Así fue como su suerte se esfumó como las estrellas en el amanecer. Hasta que se quedó sin aire, puso sus manos en sus rodillas cuando paro para dar un gran bocado de aire, una que favoreció a su cuerpo porque lo necesitaba, necesitaba parar todo aquello que se estaba moviendo a su alrededor para hacer como si nada malo hubiera pasado, aunque las oscuridades te traen malos deseos y su mente se encontraba muy lejos del sol. Quizás parado a centímetros de la galaxia.

Yoongi se quedó en el paradero abandonado que se encontraba lejos de la ciudad pero cerca de su trabajo cuando comenzó a sentir con intensidad las gotas de lluvia debido a que su cabeza ya no podía recordar por donde seguir y antes de que pueda hacer algo más, la poca estabilidad que le quedaba comenzó a desaparecer, obligándolo a quedarse ahí, recostando su espalda en una de las columnas del paradero aunque solo fueron unos cuantos segundos porque estaba demasiado rendido como para poner todo su peso sobre sus piernas así que una vez toco el piso, no hubo vuelta atrás. Doblo sus rodillas solo para poder esconder su cabeza, ignorando así el mundo a su alrededor debido a que se sentía demasiado cansado de estar en la misma rutina cada día, como si nada hubiera pasado desde que todo cambio.

Y, aún en su propio infierno, pudo sentir la presencia de alguien más. Alguien que por años había intentado salir de donde él se encontraba.

Entonces se quedó quito sin saber que hacer ¿Por qué alguien se había acordado a él? ¿Por qué en ese momento? Porque, justamente, cuando no quería que nadie más lo viera.

—¡Vete!...—Comenzó a gritar, aun cuando el contrario ni siquiera se había movido—... ¡Vete! ¡Aléjate de mí!—Solo por curiosidad, alzo su cabeza viendo a un chico de cabello estrambótico que mantenía su capucha cubriéndolo, aun cuando se encontraba junto a él debajo de ese paradero abandonado, sin embargo, debido a sus gritos, ahora la persona frente a él estaba con todo el peso sobre sus manos y miedo en sus ojos porque, en un momento desapercibido, sus miradas se encontraron, divagando el dolor. Y, en ese momento, no le importo si se trataba de otra broma, lo único que quería era que alguien se quede con él—Lo siendo, lo siento, lo siento...—Repitió una y otra vez la misma frase hasta que vio un leve asentimiento del contrario.

El chico de cabello estrambótico se quedó observando la mirada contraria hasta que susurro su última disculpa, entonces, se sentó en la misma posición del contrario solo que él no parecía querer esconderse y aun así dejo una pequeña distancia entre ellos. Yoongi seguía derramando lagrimas a pesar de que no se daba cuenta, entonces, en ese punto, quizás podías medir el dolor del contrario. Sin embargo, el color de sus ojos se comenzó a intensificar haciéndolo sentir un poco de calor en sus mejillas, dirigiendo su mirada hacia otro lugar, como los leves temblores sobresalientes en el cuerpo contrario debido a que su ropa estaba muy mojada mientras que su leve abrazo se estaba fortaleciendo más de lo debido; como quien quiere desaparecer.

Porque, de esa manera se sentía, sus ojitos gritaban un pequeño infierno sin escapatoria debido a que todo a su alrededor parecía estar en llamas, era como cuando el mundo parece estar en tu contra buscando las consecuencias de un infierno cada vez que puede, cada que alguien se acerca, llenando un universo existencial que siempre estaba en su contra, y que, con cada ayuda, había miles de consecuencias que lo tiraban para abajo sin escuchar la verdadera razón, encerrándose en una mentira que tenía los colores de un paraíso, en una pequeña burbujita que se convirtió en su infierno.

Dando pequeños pasos para llegar a una realidad que pasaba por un infierno.

Su cuerpo se apegó más a si mismo cuando sintió una cálida tela intentar cubrir todo su cuerpo, quedando frente a frente a la persona que lo estaba ayudando, viendo como una de sus manos se acercó levemente a su mejilla para comenzar a borrarle cada una de sus lágrimas mientras dejaba leves caricias en su mejilla. Entonces, tanto el chico de cabello estrambótico como él, sintieron una pequeña corriente cuando surgió el contacto de sus cuerpos, y aunque su contacto fuera como el de cualquier otro, es pequeña corriente se sintió como el camino hacia el paraíso.

De esa manera, y sin que lo notara, su llanto ceso gracias a las caricias mágicas de aquel chico de cabello estrambótico que, en unos segundos, cambiaron por pequeñas estrellas que fueron creadas en su mejilla para un color particular provocando la sombra de una leve sonrisa que nunca salió a la luz.

—Te contare un secreto...—Susurro llamado la atención de quien se había adormecido en las manos contrarias, cuando sus caricias intentaron detenerse, sin ningún pensamiento, solo mirando los ojos contrarios, así que cuando escucho su peculiar voz simplemente su curiosidad le gano entendiendo como el contrario le indicaba que subiera su mirada hacia el cielo, aunque en el mismo segundo en que lo hizo termino frunciendo su ceño cuando no entendió nada; el techo solo reflejaba la lluvia impidiendo ver algo más.

Aunque su enfado aumento cuando vio la sonrisa frente a él y el siguió sin entender.

—No es gracioso...—Protestó—.... Yo no veo nada...

—Está escondido entre la lluvia—TaeHyung susurro sobre su oreja aunque a los dos segundos se dio cuenta de su error, porque en una simple excusa por querer entenderlo, sus respiraciones se entreveraron, convirtiéndolo en la sensación más abrumadora de todas—La cantidad exacta de estrellas...—Susurro despacio—...serán suficientes para mostrarte un mundo diferente.

"Quizás sus ojitos eran como luciérnagas que brillan en la oscuridad, como magia que viene de un mundo desconocido."

10 de Febrero de 2021 a las 17:48 0 Reporte Insertar Seguir historia
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