om-garcia1585107361 Om Garcia

La pandemia del COVID-19 ha hecho apática a la familia García: no así al pequeño Dany de 9 años, quién espera con ilusión la llegada de Santa Claus. ¿Podrá conservar su alegría, a pesar de los malos momentos?


Cuento Todo público.

#cena #Santa #familia #Navidad
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Dany y su ilusión por Santa Claus

Desde la pandemia, muchos temían que llegara navidad, y no poder ir a fiestas y comprar regalos. Pero eso a Dany no le preocupaba, era un pequeño de 9 años, y se entretenía con cualquier juego. Vivía con sus abuelitos, José y Gilda; su hermano Roberto, de 15 años; y su tío Oscar, de 22. Marina, la madre de él y Roberto, tuvo que irse a trabajar lejos y, por tanto, no vivía con ellos. Dicha familia se sentía un poco amargada, decían que "el bicho había echado a perder el año".


Esa noche era 23 de Diciembre. Roberto fue a la cocina, y encontró a Dany en el comedor:


—¡Hermano! —exclamó Dany—¿Ya viste? Falta un día para noche buena. ¡Ya va a venir Santa Claus!


—¡Ay, Dany!—respondió Roberto con fastidio—. ¿No sabes que no podemos recibir visitas? Este año Santa no va a venir, tampoco mamá.


—¡No es cierto! si va a venir, y mamá estará aquí en navidad, lo sé.


—Santa es viejo y pesado. Puede enfermarse de Covid, así que debe quedarse en el polo norte. Si no, nos va a contagiar.


—¡Qué sí viene! —Dany corrió enojado hasta su habitación.


Al otro día, Dany estaba triste por lo que Roberto le dijo, ¿Por qué existían las enfermedades? ¿Por qué mamá estaba lejos? Gilda fue a pedirle que ya se levantara:


—¡No quiero!


—Entonces tendré que llevarme ésto.


Gilda tomó la tablet de Dany, y en cuánto éste lo notó, se la quitó; pero la abuelita ya había abierto la app de videos. La reportera del noticiero empezó a hablar:


—¡Buenas noticias! Del polo norte nos avisaron que Santa Claus si vendrá a visitarnos ésta navidad. Los especialistas revelaron que éste gordito es inmune, y que no pone en riesgo su salud ni la de sus pequeñines. Espérenlo en casa.


Dany saltó de la cama, y abrazó con mucho amor a su abuelita. Su entusiasmo contagió a todos, quienes lo prepararon todo para la cena navideña. Pero tuvieron que cenar solo los abuelos y nietos, pues no podían esperar a que Oscar llegara.


Más tarde éste llegó, cansado. En ese momento, reapareció Dany, preocupado y con ilusión, con leche y galletas:


—Tío, necesito ayuda. Debo poner ésto en el árbol. Pero los gatos se lo pueden comer. Ya los vi, no van a dejar que Santa se acerque.


—¿En serio dejarás eso para Santa? ¿No ves que está gordito? Piensa en su salud, ponle una lechuga o un refresco de dieta —bromeó Oscar.


—¡Si no es gallina ni conejo! —protestó Dany.


—Está bien ¿Por qué no dejas la leche aquí? La cocina está cerrada, no entran gatos.


—No es mala idea ¡Pero hay mucho tiradero!


—No es problema: recoges y listo.


Dany se molestó, mientras Oscar reía:


—Cálmate, cabezón. Yo me encargo, vete a dormir.


Apurado, Dany puso las cosas en la mesa. De pronto, exclamó:


—¡Espera, necesito hacer mi cartita!


—¿Hasta ahorita? No es posible. Todo lo dejas al final.


Dany se encogió de hombros. Por suerte, Roberto seguía despierto, y le ayudó, prestándole lapices y hojas; y con el abuelo prepararon la carta. La acomodaron en el árbol, y todos se fueron a la cama, sin imaginar lo que ocurriría en su casa esa madrugada: una nube de polvo color cereza apareció, entrando por la cocina. La leche y las galletas se fueron consumiendo, acompañadas de risas de euforia. Luego, el humo se centró en el árbol, creció, y desapareció por la puerta principal.


La mañana siguiente ya era navidad. Oscar fue a recoger la cocina. Su padre también, con la esperanza de encontrar sobrantes de la cena. Cuando voltearon al pasillo, donde estaba el árbol, se llevaron una sorpresa, y como rayo, Dany llegó, exclamando:


—¡Lo sabía, Santa estuvo aquí!


Los gritos atrajeron a Gilda y Roberto. Todos se reunieron frente al árbol. Dany tomó los regalos que Santa le había dejado. Pero no era todo... Sobre la mesa, habían más obsequios, pero no para Dany, para su familia. El niño los repartió, guiándose por el nombre de cada uno.


Los García estaban emocionados. Era la primera vez que Santa les llevaba un regalo, y aún faltaba lo mejor:


El celular de Gilda comenzó a sonar, y en cuánto lo abrió, Marina apareció en pantalla, indicando una videollamada:


—¡Hola, familia! Los extraño. Siempre están en mi corazón. Gracias papás, por cuidar de mis hijos. Hermano, ya no te estreses; Roberto, resiste, no dejes de estudiar; y tú, Dany, te adoro. Nunca pierdas esa magia, a pesar de los malos momentos. Los amo, les mando un abrazo a la distancia. Espero pronto poderlos ver en persona.


Dany tomó el celular, y dio un enorme beso a su mamá, mientras decía:


—¡Gracias mamá, te amo!, ¡Gracias Santa Claus, por cumplirme mi deseo!











22 de Enero de 2021 a las 18:18 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Om Garcia soy una persona preocupada por rescatar y preservar los valores humanos. me gusta hablar en mis historias de amor, superacion personal y a veces crecimiento espiritual.

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