carlos-nieto1610474177 Carlos Nieto

La infancia es el momento en el que dejamos lo sobrenatural y comenzamos a vivir. Salvo algunas pequeñas excepciones.



Horror Horror adolescente Sólo para mayores de 18. © Safe Creative

#salvaje #miedo #infantil #horror
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Mi hermano es más grande que nadie

Mi hermano es más grande que nadie y más fuerte que el mundo.


Eso decía Deisi, a su corta edad de seis añitos. A sus compañeros de clase, siempre que se veía en algún problema o en algún lío que no sabía muy bien como salir de allí. Todos sus compañeros ya sabían de lo de su hermano que era el más grande y el más fuerte, pero nunca llegaron a conocerlo, claro, hasta el día en el que ella se metió en medio de una pelea de mayores, tendrían once años y estaban discutiendo por algo referente al almuerzo, pero Deisi que era muy introvertida, se dirigió a ellos y recriminando al tiempo que les llamaba la atención por estar peleando.


—Dejar de pegaros o llamo a mi hermano, que es el más grande y más fuerte que el mundo. —Dijo Deisi a los chicos que estaban enfrascados en la pelea.


—Tu niñata, vete con tus amiguitos y déjanos en paz, o si no te vas a ir llorando. —Le replico un integrante de la pelea.


—Pues lo llamo ahora mismo a mi hermano os vais a enterar de lo fuerte que es. —Replico Deisi a los chavales.


Acto seguido se puso a gritar el nombre de Luci, Luci, Luci. Varias veces con esa voz de niña que más bien parecía un pito, por su sonido estridente. Dejaron de pelearse y se dirigieron hacia Deisi todos. Eran 5 chavales, estaban con una sonrisa en la boca y hablaban entre ellos.


—Ya le hemos advertido a esta niñata y continua metiéndose con nosotros, vamos a darle una lección para que aprenda a estar calladita.


—Luci ven rápido que me quieren pegar. —Grito lo más fuerte que pudo Deisi.


Allí no apareció nadie. La cogieron entre los cinco y le dieron golpes en la cara y otros más en el cuerpo. Ella se quedó llorando y murmurando.


—¿Dónde está tu hermano que es tan fuerte y grande, he niñata? —Le dijeron antes de irse.


—Luci ¿por qué no me has ayudado? —Ellos se marcharon y la dejaron llorando en el patio, siguió llorando durante un buen rato hasta que sonó el timbre de que finalizaba el tiempo de recreo (patio). Se levantó, recogió sus cosas y se dirigió muy altiva limpiándose las lágrimas con las mangas de su camisa a su clase.


Durante la noche ya en casa, ella no había comentado nada de lo sucedido a sus padres. Una vez terminada la cena y habiendo visto la tele se fue a su cuarto como todos los días. Allí, en su habitación, se escuchaba que no paraba de hablar con Luci, discutiendo con él por no haberle ayudado esa tarde en el cole, ella estaba muy indignada se podía escuchar como de vez en cuando alzaba la voz diciéndole.


—Tenías que haber estado allí, me han hecho daño, me prometiste que me ayudarías siempre.


Continuo hablando una hora o más, hasta que el silencio cayo en la habitación.


Al día siguiente, de nuevo en el recreo, estaban esperando los mismos que le golpearon. La estuvieron observando a Deisi durante un largo periodo de tiempo, esperaban que estuviera lo más sola posible para volverla a agredir. En un descuido la perdieron de vista, se preguntaban donde demonios se había metido. Apareció detrás de ellos, con una gran sonrisa, los pillo por sorpresa, pero les dio igual comenzaron a reírse de ella y la fueron empujando a una zona más apartada donde no les vería nadie, ella esta vez no llamaba a nadie solo tenía esa gran sonrisa, lo que provoco que uno de ellos le amenazara.


—Te voy a quitar esa sonrisa de un golpe tan fuerte, que se te van a quitar las ganas de volver a reír.


Una vez en la zona elegida por ellos, la rodearon, se disponían a darle golpes cuando ella sacó un cuchillo de enormes dimensiones, lo tenía entre la cintura metido por la parte interior. Levanto la mirada al cielo y llamo a Luci.


—Luci ya estoy preparada, cuando quieras empezamos.


Los chavales estaban asombrados de que esa niña tan pequeña tuviera ese cuchillo de espantosas dimensiones. Al momento un ligero aire se levantó a modo de remolino, haciendo que se limpiaran los ojos los chavales, pues les entraba tierra. Un ser horrible de un color rojizo se formó delante de ellos, parecía un demonio de las películas, tenía hasta rabo.


—Deisi empieza como te enseñe anoche. —Le dice el ser con una voz que pareciese sonar en una cueva.


Sin pensárselo Deisi, le clava el cuchillo en todo el pecho al que tenía más cerca.


—¡Qué fácil es! ayúdame tú también a acabar con ellos, Luci. —Dice Deisi, con una sonrisa en la cara y las manos llenas de sangre.


Tratan de huir los demás, pero Luci los detiene, a uno le rompe el cuello y, a dos más los dobla por la mitad. El crujido de los huesos rompiéndose fue estremecedor. A esto que Deisi le grita:


—Déjame el que queda para mí, quiero llegar a ser tan grande como tú.


Se acerca Deisi con una sonrisa en la cara muy inquietante, rozando la locura, hacia el chaval que quedaba, se había meado en los pantalones del miedo causado por la situación, lo tenía sujeto Luci, lo que hizo que Deisi, le avergonzara aún más riéndose y burlándose de él.


—Es un bebe, se mea en los pantalones, necesita pañales.


Al tiempo que le clavaba el cuchillo en el pecho.


—Luci, hoy sí que me has ayudado, como el día que estuvimos en el cine, lo he pasado superbién, tenemos que repetirlo.


Se limpia las manos en un lavabo que tenían en el patio para asearse, en el mismo momento que suena el timbre de finalización del periodo para estar en el recreo, se vuelve a guardar el cuchillo, y se dirige a su clase nuevamente no sin antes decirle a Luci.


—Luci ¿esta noche vendrás para montar la fiesta en casa? ¿No?, tenemos que repetir esto con papa y mama, seguro que ellos tienen más sangre que estos niñatos.


—¡Nos vemos esta noche LUCI!

21 de Enero de 2021 a las 12:05 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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