mirisroro Miris Roro

Jeon Jungkook está a punto de casarse, de hecho, le quedan solamente setenta y dos horas para que el esperado día de su boda llegue. Es por esto que sus mejores amigos le organizan una despedida de soltero. La fiesta se puede describir con una palabra... "Épica." Alcohol, comida, bailes y música a todo volumen. Era la típica despedida de solteros que podría llamarse legendaria o al menos lo fue, cuando el timbre de la puerta sonó y el stripper llegó. Three-Shot (SIN EDITAR)


Fanfiction Celebridades Sólo para mayores de 18.

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Capítulo 1

— ¿Qué harás hoy, amor? — Fue la primera palabra dicha por la futura esposa en cuanto le dio un beso a su prometido. — He arreglado una cena con los señores Hwang para esta noche.

— ¿Los señores Hwang? — Asintió tomando su mano para llevarlo al salón donde celebrarían su boda. — ¿Son los mismos señores Hwang que yo conozco?

— Los dueños de dos de los mejores colegios privados y religiosos de la ciudad. Sí, supongo que son los mismos que tú conoces, Jungkook. La alcaldesa Hwang es muy amiga de mamá, ya lo sabes y desea darnos hoy nuestro regalo de bodas por adelantado, ya que estarán fuera de la ciudad. Además, quería que tuviéramos una conversación por el bien de nuestros hijos...

Jungkook se detuvo en el medio del pasillo de aquel pasillo, viendo a los trabajadores ir de un lado a otro con confusión. Se liberó de aquel agarre que repentinamente quemó su mano, acariciándola con su otra mano mientras la miraba esperando que le dijera que aquello era una broma.

— Me puedes decir de quéhijos estamos hablando cuando nosotros no hemos tenido relaciones sexuales en los años que llevamos saliendo, porque sinceramente ahora no entiendo mucho de lo que dices, Yuju. — Choi Yuna le sonrió ampliamente, acercándose para acariciar su mejilla. — ¿Explicación?

— Jungkookie, es claro que no tenemos hijos aún, perolos tendremos en algún punto. Nos casaremos en tres día y al año podríamos tener nuestro comer hijo, quizás se nos dé en nuestra luna de miel o un poco después, solo Dios sabe. Lo importante aquí es que esto se trata de contactos, siempre es bueno tener contactos y los señores Hwang son de esos que hay que tener siempre cerca y de nuestro lado.

— ¿Ni siquiera nos hemos casado y ya estás planeando hasta los colegios de nuestros futuros hijos? — A veces seriamente creía que esa mujer tenía algunas cosas mal en su cabeza.

Lo único que se preguntaba era cómo habían llegado tan lejos. Ni siquiera podía decir que era porque sus padres lo presionaron porque ellos solamente pusieron la oferta sobre la mesa y él la cogió para alejarse de todo. Nada de eso ayudó a hacerlo sentirme mejor en su momento y ahora que el tiempo había pasado, solamente parecía empeorar.

Mirar todo el circo a su alrededor tampoco era de mucha ayuda, solamente hacía su cabeza doler más que el hecho de ser llamado Jungkookie o que su futura esposa planeara un futuro en el que él no había pensado.

— Estamos a tres días de casarnos así que prácticamente ya estamos casados, cariño. No se pueden dejar las cosas para último momento porque después llega la prisa y los resultados no son buenos. Nunca se es demasiado cuidadoso, eso no le hace mal a nadie. — Se acercó para besarlo, pero instintivamente dio un paso atrás. — Terminemos de verificar la decoración, tenemos que ir a ver a la chef y hacer nuestra última prueba de vestuario ante del gran día. Oh y también...

— Yuju, realmente quisiera hacer todo eso contigo, pero sabes que soy más un lastre que alguien de verdadera ayuda. Tengo una reunión con Min en dos horas y si no me voy ya llegaré tarde. Ya lo conoces y su humor es el peor cuando las cosas no salen como quiere.

— Él sabe que estamos en los preparativos finales de nuestra boda. Esto es importante, Jungkookie y no puedes simplemente irte porque la boda es de los dos. Deberías estar aquí conmigo tomando decisiones.

— Sinceramente tenga yo una opinión o no tomas la decisión que sea por lo que mi presencia es irrelevante. — Le dio un beso en la cabeza antes de que explotara en una de sus rabietas y se alejó sin dejarla hablar.

Observó su rostro por el espejo retrovisor del auto y se recostó en el asiento cerrando los ojos, esperando ver algo que no fueran flores, velas, ángeles y todas las cosas que su prometida estaba preparando. ¿Por qué seguía adelante con esa boda? Tal vez era como decía Yoongi, por los regalos y la despedida de soltero. Se carcajeó solo de su estúpido pensamiento y encendió el motor.

Lo cierto es que él no necesitaba ir a su trabajo, tampoco tenía una reunión con Yoongi aunque sí iba a verlo. La única cosa que quería era escapar de todo ese embrollo, esa locura en la que su boda se había convertido.

Con una sonrisa saludó a la secretaria de Min, recibiendo una confirmación de que estaba en su oficina pero acompañado de alguien más. No se trataba de nadie importante, de lo contrario le habría dicho que esperaba por lo que, dio unos leves golpes en la puerta y entró.

— ¡Me debes cien mil won! — Exclamó Min Yoongi en cuanto lo vio entrar por la puerta. — Te dije que no llegaría a medio día con la trastornada, perdón... — Se disculpó en cuanto Namjoon lo reprendió con la mirada. — Con su futura esposa, no pasaría medio día con ella y vendría huyendo.

— ¿Ahora hacen apuestas a mi nombre? — Según entraba en la oficina, los presentes le estiraban sus manos para saludarlo. — Me ponen algo nervioso cuando se juntan ustedes dos, si no llamo a la policía es porque falta Jin, con él aquí sí que hubiera sido peligroso.

— Me has hecho perder dinero nuevamente. — Se quejó Namjoon sacando un cheque de su bolsillo para entregárselo a Yoongi, quien fingió revisarlo para ver si era real y tras olerlo lo dobló para guardarlo en su bolsillo. — A partir de ahora toda apuesta que te envuelva a ti y Yoongi será declinada por mí.

— Es que conozco a este tonto mejor de lo que se conoce él. — El menor pretendió no escucharlos, acomodándose en la silla, poniendo los pies sobre la mesa del rubio para poderse acomodar bien. No obstante, el impacto de una pelota de goma en su frente lo hizo abrir los ojos. — Esta no es tu maldita casa así que baja los pies de mi buró. Por cierto, ¿no piensas pelarte? Ese pelo tuyo que no es ni negro ni rubio ya está demasiado largo. Parece que le prendieron fuego a las puntas.

— Pensaba hacerlo mañana, ya tengo a todos los mayores repitiendo lo mismo. Ni que el largo o color de mi pelo afectara en algo la boda.

— Es algo que se llama presencia y formalidad. No es que tenga algo malo, pero al menos deberías darle alguna forma, no tiene un corte, el color se ha ido, definitivamente nadie asistiría a su propia boda así. — Habló Namjoon quitando algunas mecha de su rostro, recibiendo un manotazo como respuesta. — Si quieres mañana voy contigo, mi novio quiere que me haga algo nuevo, estoy pensando en darme negro.

— Seokjin hyung te tiene dominado. — Se rio Jungkook intentando poner las piernas sobre el regazo del castaño sin éxito.

— Al menos él está siendo dominado por el hombre que ama y por gusto propio. No es como alguien que yo conozco que hace todo lo que otras personas quieren sin razón alguna, tratando de quedar bien con todos menos consigo mismo. — Soltó Yoongi ignorando la mirada de Namjoon.

La oficina se quedó en silencio durante algunos segundos, los tres intercambiando miradas con tácitas frases que no necesitaban ser dichas porque ya habían hablado de ese tema incontables veces. Jungkook sabía que su amigo podía tener razón, pero odiaba el hecho de que se lo estuviera restregando constantemente. Se volvía un fastidio peor que el vivido en casa.

— ¿Saben qué? Yo mejor me voy y los dejo en lo que estaban, vine aquí a relajarme no ganarme un sermón de vida.

— Si con ese sermón hago que abras tus jodidos ojos antes de que sea demasiado tarde, pues lo seguiré dando hasta que te hagas algo al respecto. Aunque te molestes y me odies, algún día me lo agradecerás mocoso. Si sigues actuando así echarás a perder toda tu vida como echaste a perder tu relación con Hoseok.

— Ahí vamos otra vez. — Se levantó dando un pequeño brinco, yendo acto y seguido hacia la puerta. — Que tengan buena tarde.

— Así se va huyendo otra vez como un mocoso sin las bolas necesarias para aceptar que el teatro que tiene armado es para seguir siendo el hijo perfecto que tiene miedo de afrontar a sus padres y decirle que le gustan los penes y no las vulvas. Quien prefiere perder a la persona que le gusta antes de permitir que sus padres se enojen un momento.

— Yoongi... — Interfirió Namjoon para evitar que terminaran como siempre, diciéndose cualquier palabrota que les viniera a la mente.

— Vete a la mierda, Yoongi.

— Ni loco, si me voy para allá me encontraría contigo ahí, imbécil.

— Ahí vamos... — Suspiró el castaño masajeando su frente. — Vamos, ya somos hombres adultos. Comportémonos como tal, no hay necesidad de llegar a las ofensas.

— Todo es por culpa de este idiota... — Señaló al rubio que se levantaba de su asiento.

Min bordeó su escritorio para caminar hacia Jungkook y agarrándolo por su saco, hacerle caminar hacia atrás. El menor no rompió el contacto visual y tampoco el físico, se dejó arrastrar mientras revoleaba sus ojos. Yoongi le hizo bajar la cabeza, uniendo sus frentes mientras lo sostenía con ambas manos. Sus alientos se cruzaron y la molestia que comenzaba a crecer en Jungkook disminuyó cuando sus labios se rozaron.

— Jodido mocoso sabes que todo lo que te digo es por tu bien, te quiero y deseo verte feliz. — Musitó presionando sus labios una vez más con sutileza. — La pasaste mal cuando Hoseok terminó contigo y lo entiendo, perodebes darte cuenta de que jodiste la relación que ambos tenían. ¿Recuerdas como lloraste arrepentido? — Asintió. — Pues estás cometiendo los mismos errores que te llevaron a ese momento solo que ahora no perderás un novio, sino gran parte de tu vida.

— No hay mucho que me interese ahora de todos modos. No pierdo nada casado con Yuju, porque no tengo interés en nadie más y, si así mantengo a todos felices, ¿por qué no hacerlo?

Yoongi se separó negando con la cabeza mientras lo arrastraba hacia el sofá de cuero negro al costado de su escritorio. Namjoon los siguió, sentándose en uno de los sillones que frente a este se encontraba, sirviendo un trago para todos mientras el mayor de los tres se sentaba en el regazo de Jungkook y acariciaba su cabeza.

— Quizás no te interesa algo o alguien en este instante, pero no sabes qué te deparará el futuro. Esa novia tuya se convertirá en la peor de las víboras una vez que te aprese con ese papel porque sabes que es manipuladora y caprichosa. Ahora tienes tiempo de librarte de todo eso, pero una vez que te cases, hasta el divorcio te será difícil de conseguir. Esta boda no es la respuesta. Sabes que nosotros te cubrimos las espaldas y siempre estaremos contigo, pero no puedo evitar decirte las cosas cuando te equivocas y ahora lo estás haciendo, justo como lo hiciste con Hoseok.

— Yo creo que al final fue bueno que nosotros rompiéramos. — Los mayores lo miraron sorprendido y él sonrió tímidamente acariciando la espalda de Yoongi, estirando la mano para alcanzar el trago servido. — Justo como él me dijo, no estaba enamorado, lo tuve cinco años a mi lado, pero nunca sentí que fuera lo suficientemente importante como para presentarlo a mi familia o salir yo del clóset para ellos. Quizás suene duro, yo me molesté mucho cuando me lo dijo, masahora puedo darme cuenta de que tenía razón.

— Perdón que opine yo aquí, Cookie, pero hay un punto que no estás viendo. No se trata de hacer las cosas por nadie más, ni por Hoseok, ni por tu familia, ni por nosotros, se trata de ti, de tu felicidad. Aunque no tengas a nadie que te interese, ningún hombre especial como dices tú que te vuelva loco con solo verlo. Nadie puede ser feliz amarrado, preso sin poder hacer lo que quiere. Ahora no te importa, pero dale seis meses o menos a ustedes dos conviviendo día y noche en el mismo espacio, veremos si no terminas preso por estrangulación.

Tanto Jungkook como Yoongi se rieron de la última oración de Namjoon. Él tenía la mayor paciencia de todos, pero hasta él la perdía con Choi Yuna, la prometida del menor.

— No sé...

— Sí sabes, — musitó el rubio dándole un último pico inocente a su amigo antes de levantarse. — Sí sabes, pero te haces el imbécil cuando te conviene. Eres demasiado inteligente como para darte cuenta de que no quieres casarte y que no vivirás una vez que lo hagas. Sabes que tenemos razón.

— Solamente un novio y amigo como Jimin permite esos descaritos. — Bromeó Namjoon. — Yo también quiero un besito.

— Yo tengo un novio normal, sereno y comprensible, lo que tú tienes en un psicópata. No hay besos para ti, Jungkook tiene una boda a la que ir y yo un mochi que abrazar, ninguno quiere terminar muerto a manos de Jin.

Namjoon controló el reloj y Yoongi sonrió ante este gesto. Fue a su mesa, recogió su portafolio y caminó hacia la puerta. Jungkook intentó interrogarlos, saber por qué lo habían prácticamente sacado a rastras de la oficina. Mucho menos entendía que abandonaran la empresa tan temprano siendo que a Min a veces tenían que obligarlo a irse para su casa.

Las preguntas sin respuestas continuaron por el resto del camino hasta que se dio cuenta de que estaban estacionando frente a casa del mayor de los tres. Fueron recibidos por Jimin con una gran sonrisa y Seokjin, ambos estaban cocinando juntos y Jungkook no entendía a qué se debía todo eso cuando no era el cumpleaños de ninguno, tampoco había una fecha especial.

Observó como las parejas se saludaron y por un momento sintió un deje de envidia buena mezclada con nostalgia y deseos no dichos. Ver como Jimin saltaba sobre Yoongi tal cual lo hacía cuando eran universitarios, o la forma en la que Jin besaba a Namjoon ayudándole a quitarse sus cosas como una pareja de casados hizo que su pecho se sintiera algo estrujado.

— Bueno, dejen de comer delante de los pobres. — Se quejó.

— Eso no debería decirlo alguien que se va a casar en menos de setenta y dos horas. — Comentó Seokjin besándole la mejilla sabiendo que eso le molestaba.

— Como sea... ¿Alguien puede decirme por qué están todos reunidos? — Jimin y Jin miraron a los recién llegados, suspirando al ver que ninguno había explicado nada.

— Hoy es tu despedida de soltero.

— ¿Mi qué, perdón? — Preguntó el menor como si no hubiese entendido absolutamente nada.

— Tu despedida de soltero. — Reiteró Jimin sentándose arriba de su pareja para besarlo. — Más te vale que no te quedes porque no solamente presté nuestra casa, sino que Jin me ha tenido trabajando como esclavo todo el día para esto.

— Yo que tú no le daba muchos besos a Min, Jiminie, está infectado por Jungkook, — interrumpió Namjoon recibiendo el cojín que Yoongi le lanzaba. — Sabemos que si hacemos la fiesta un día antes seremos demandados por tu futura esposa porque ninguno podrá llegar a esa ceremonia.

— Eso sería algo fantástico, no lo pensé bien, pero aún estamos a tiempo de cambiar todo. — El entusiasmo de Jin estaba lleno de sarcasmo y lo sabían.

No era un secreto para Jungkook que ninguno deseaba esa boda, ya que todos concordaban en que esa era una locura porque él no sentía nada por la novia. Asimismo, sabía también que el carácter de Yuna no ayudaba en lo más mínimo a que sus amigos sintieran afección por ella, de hecho, hizo todo lo contrario porque prefería tenerlo solo para ella y ellos se interponían en medio de eso.

El único que trataba con su futura esposa más de lo necesario era Jimin y esto se debía a que su hermana menor era novia del hermano mayor de Choi Yuna, motivo por el cual interactuaban un poco más.

— Bueno esto parece todo menos una despedida de solteros. — El menor miró todo a su alrededor viendo que realmente habían puesto esfuerzo en todo. — ¿Hyung, no creo que esto es demasiado para nosotros cinco?

— Bueno, obviamente no seremos solamente nosotros cinco, pero es muy temprano aún. Primero vamos a comer porque consumir alcohol con la barriga vacía simplemente es algo que ninguno aquí va a hacer. Estaremos como una familia,tranquilos, ya más tarde vendrán otras personas para la fiesta. — Comentó Jin sentándose en el suelo, justo frente a Namjoon para que este masajeara sus trapecios.

— ¿Quiénes vendrán?

— Hoseok... — Fue el primer nombre que mencionó dejando claro las intenciones en su tono de voz. — Yugyeom, Mingyu, Jackson, Jinyoung, Eunwoo aún no me ha confirmado, pero también lo invité. Ellos junto a dos o tres más pero todos cercanos y de confianza, así que relájate.

— Los únicos de confianza son ustedes y bueno, Hoseok, fuera de ahí, permíteme si desconfío de todo. Pero igual, has hecho muy buen trabajo hyung.

— Lo sé, mocoso. — Respondió echando su cabeza hacia atrás para recibir un beso y ponerse en pie ayudado por su pareja. Jimin rodó los ojos negando, aferrándose al cuerpo del rubio. — Vamos, tienes que ayudarme.

Justo como el mayor de todos dijo, se ducharon y arreglaron en sus respectivos hogares antes de regresar para la cena. Más que la casa de Yoongi y Jimin, aquello parecía un club de lujo con luces ultravioleta por toda la estancia, música estridente, mucha bebida y, a diferencia de lo que Jin dijo, no fueron menos de veinte personas, sino un poco más. Los suficientes para crear el ambiente pero no demasiados como para hacerlo pesado y abrumador.

Tragos iban y venían, había tantos hombres que Jungkook juraba que aquello parecía más un club gay que una casa a pesar de que había algunos jugadores de ambos bandos y heterosexuales. Algunos simplemente bebían, conversaban y bromeaban, otros bailaban y otros prácticamente intimaban frente a todos. Quizás no hubiera pensado en hacer algo así, pero no se sentía tan incómodo como creía que iba a estar.

Disfrutar con sus amigos era todo lo que necesitaba para su despedida, incluso si hubieran estado solo ellos, habría estado increíble.

Todo iba increíble, mas el sonido de un timbre que de milagro fue escuchado por Jungkook cuando había ido por hielo a la cocina le dio un cambio completo a la fiesta. El menor terminó su trago número... Bueno, no se sabía el número exacto, pero digamos que llevaba los suficientes como para que todo le interesara poco. Si sobrio nada le interesaba, con alcohol en su sistema era peor.

Abrió la puerta recostándose al marco de esta mientras veía a dos personas uniformadas delante de él, una mujer y un hombre. Los estudió a ambos de arriba abajo y sonrió ante esto.

Cabía destacar que su aspecto en ese momento no era el mejor. Su cabello bañado en sudor se pegaba a su frente, los botones de su camisa mostraba un escote excesivo que iba hasta su ombligo, con un diminuto vaso vacío en una mano y una botella de lo que parecía ser champaña en la otra. Notó la mirada de las personas paradas en su puerta como lo miraban más allá de lo que las telas vagamente cubría y sonrió coqueto.

Dejó caer el pequeño vaso haciendo que la chica uniformada diera un paso atrás y que el chico de cabello azul lo mirara fijamente. Ladeó su sonrisa, acariciando con descaro evidente la mano apoyada en la puerta.

— Disculpe, señor. Hemos recibido una queja por el ruido de parte de sus vecinos. — Habló el uniformado con seriedad, pero sin dejar de mirar un tanto hipnotizado al futuro esposo.

Quizás en su estado, Jungkook y Jackson que venía a mirar qué pasaba, hicieron un leve error de cálculo. Es que parecía claro... Despedida de soltero más policías atractivos era igual a una sola cosa.

— Esto sí que comienza a lucir como una despedida de soltero. — Palmeó Jackson su hombro tomando la mano de la mujer para besarla y darle una sonrisa seductora que ella devolvió.

— ¿Me han pedido un stripper? — Preguntó casi en un grito volteándose para ver a quienes estaban relativamente cerca.

— ¿Stripper? — Preguntó el hombre uniformado de cabellera azul un tanto confundido mirando con precaución el interior del lugar. — No, no, no... — Se apresuró a decir en cuanto lo agarraron de su camisa. — No soy un stripper.

7 de Mayo de 2021 a las 02:11 1 Reporte Insertar Seguir historia
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lectora enamorada lectora enamorada
Santa cachucha usted siempre poniéndome en duda dk camino tomara la historia geniiial escritora
May 07, 2021, 03:16
~

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