erre-jerom Erre Jerom

Historia de amor juvenil, con los clichés típicos que a muchos gustan, una lectura ligera para disfrutar llena de amor y drama


LGBT+ Sólo para mayores de 18.

#maltratofamiliar #depresion #homofobia #acoso #bullying #romance #gay
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Capitulo 1

Llevo un par de semanas intentando adaptarme a mi nuevo hogar, es una casa cómoda pero no es lo mismo como mi antiguo lugar, por lo menos tenia una habitación decente donde podía tener mi gran variedad de libros, aquí en mi nueva habitación a lo mucho tengo una pequeña estantería y temo que mis otros libros sufran por estar guardados en unas cajas, me gusta la lectura porque es mi única forma de escape de mi triste vida.


Me estoy preparando para ir al colegio cumpliendo con mi ritual personal de siempre, salgo de mi cama y me despojo de la pijama, me quedo de pie frente al espejo mirando mi escuálido cuerpo de color marfil (desearía no tener este color tan pálido), mis labios tienen un intenso color rojo quizás es lo único que me gusta de mi, mis nudillos tienen un aspecto rojizo por lo blanco de mi piel, me miro con una expresión de asco y en realidad así me siento, soy muy delgado, tengo una estatura promedio y no soy nada interesante.


Terminó por entrar al baño y meterme bajo el chorro de agua, apenas disfruto del placer del agua tibia cayendo por mi piel cuando mi padre toca violentamente la puerta de mi habitación, puedo oírlo gritar desde el otro lado a pesar de estar en el baño.

— ¡Alex, baja de una puta vez que se te hará tarde! — dice mi padre con su voz profunda y gruesa. — Tu madre cree que soy su puto mensajero — termina por decir y se que se ha ido cuando da un ultimo golpe a la puerta, trato de no decir nada porque eso siempre suele empeorar las cosas.


Tal acción hace que mi día comience mal, seguramente ya está de mal humor por alguna estupidez en su cabeza retorcida (detesto a mi padre), no se como mi madre ha podido aguantarlo estos años, siempre intento decirle que salgamos huyendo pero tiene mas miedo que yo, porque sabe que padre podría hacernos daño.


Salgo de la ducha y luego de secar mi cuerpo, busco entre los cajones un bóxer limpio y lo deslizo entre mis piernas, busco unos jeans de color azul y playera negra de mangas largas sin estampados, por ultimo me pongo mis convers de color negro y salgo de la habitación con mi mochila al hombro, no me tomo el tiempo de revisarla porque mayormente solo cargo libros para leer en mis ratos libres y dos cuadernos de apuntes, con un set de lapiceros.


No soy un chico brillante a pesar de ser un buen lector de libros, tampoco suelo socializar mucho con gente de mi edad desde el problema que tuve en mi antiguo colegio desarrolle un trastorno de ansiedad que me impide ser un chico normal, no puedo estar entre grandes multitudes sin tener un episodio de pánico aunque eso lo he estado controlando desde que me dejaron reintegrarme al nuevo instituto, no suelo dormir sin medicarme y sin duda no puedo hablar sin tartamudear intento no hacerlo pero cuando estoy nervioso no logro evitarlo.


Mi madre me comprende y sabe por todo lo que he estado pasando, entiende que para mi el problema que tuve en mi colegio no ha sido nada fácil de superar, tuve la alternativa de ayuda profesional pero me negué por la idea de que un psicólogo es para la gente loca, se que es una idea estúpida y es erróneo que piense de esa forma pero no deseaba contarle a un completo extraño mis problemas personales. Mamá intento ayudarme a estar un poco mejor pero que puede lograr ella con los problemas reales que tenemos en casa gracias al demonio de mi padre.


Al llegar a la cocina tomo asiento en el desayunador, no sin antes inspeccionar si nada parece peligroso mas de lo normal.
— Bu-buenos días mamá — le saludo y ella me da una pequeña sonrisa pero no dice nada, es su forma de decirme que no esta teniendo un buen día. Ella está terminando de preparar el desayuno de mi padre y por el ceño fruncido de él me doy cuenta que esta realmente molesto.

— ¡Date prisa mujer! que tengo que irme rápido al almacén — da un fuerte golpe en la mesa y esta retumba, me encojo en mi asiento y temo que tenga un momento de repentina furia.

Cometo el error mas común de siempre y volteo a verlo con miedo en mis ojos y entonces nuestras miradas se cruzan.
— ¿Que miras estúpido? — dice mi padre, (lo he estado observando mas de lo habitual, joder seguro se ha molestado).— Sabes que me molesta que me veas así, ¿A caso crees que soy un monstruo?
— Claro que si— digo mentalmente, jamas me atrevería a decírselo, me mataría en ese momento.

—N-n-no pa-pa-padre — intento decir pero las palabras no salen con fluidez, se tropiezan en mi boca y mi mentón comienza a temblar, eso le hierve la sangre y se lo siguiente que va hacer.

Se levanta de su silla y viene hacia mi, seguramente de haber tenido su desayuno listo a tiempo solo recibiría un insulto pero en lugar de eso recibo un sonoro bofetón en la mejilla derecha haciendo que mi cabeza gire y caigo de la silla.

— Te he dicho que no tartamudees , pedazo de mierda — me grita y recibo una patada en la costilla izquierda. Como protección me quedo en posición fetal esperando no recibir demasiados golpes en mi cuerpo y espero en Dios no desmayarme esta vez.


Los minutos que paso en el suelo recibiendo las patadas de mi padre son quizás muy pocos pero para mi son como una eternidad, él solo quiere sacar todo su odio conmigo pues no sabe controlar su furia, antes era un padre cariñoso pero poco a poco comenzó a volverse una persona violenta, y la primera vez que golpeo a mi madre hace dos años fue el comienzo de este calvario. A pesar de que mi madre intento dejarlo en ese momento él busco la forma de retenerla le prometió que no volvería a pasar, y en un lapso de tiempo todo parecía ir bien pero entonces volvía su violenta forma de ser, aquello se volvió un circulo vicioso y yo me envolví con ellos, ahora soy yo quien se interpone cada vez que quiere golpearla haciendo que mi padre desquite su furia conmigo, pero estoy acostumbrado ya a su maltrato frecuente y solo me quedo imaginando que tengo una vida mucho mas feliz.


Luego de que acaba de sacar su mal humor con su costal de boxeo preferido; yo. Se sienta de nuevo y comienza a de desayunar muy quitado de la pena, yo me pongo de pie con gran esfuerzo y me quejo en mis pensamientos para no arder su furia nuevamente, lloro en mi interior intentando que las lágrimas no salga de mis ojos. Levantó la silla y me siento una vez más con el cuerpo pesado y adolorido, mi madre se acerca a mi con una sarten en la mano y me deja huevos revueltos con tocino en un plato, me desliza un vaso con jugó de naranja frente a mi y en ese momento cruzamos nuestras miradas cansadas, tristes y llenas de miedo e intento darle una sonrisa la cual es un gran esfuerzo para mi porque en ese instante siento que mi cuerpo arde por todos lados.


La mirada triste de mi madre me dice muchas cosas, entre ellas que lamenta mucho no poder defenderme y que se siente culpable por ser tan débil ante la figura endemoniada de mi padre, pero la miro a los ojos y sin decir nada mas que mi sonrisa fingida le doy a entender que estoy bien o que por lo menos esta vez no me hizo mucho daño con eso puedo dejarla tranquila y me limito a desayunar mientras me pierdo en mis oscuros pensamientos.

13 de Enero de 2021 a las 04:59 0 Reporte Insertar Seguir historia
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