milibrovacio Mi Libro Vacío Jazmín Ramírez

Las emociones son lo que nos da nuestra humanidad; de ellas nacen los sentimientos, siendo que de la felicidad nace la alegría, del enojo el odio, de la tristeza la soledad. Tantos sentimientos que nacen y desaparecen con facilidad. La empatía, solidaridad, afecto, y ese sentido de protección, nacen de todos aquellos sentimientos. Sin embargo, envuelta en el dolor, soy incapaz de sentir otra cosa más que frustración y rencor, de hecho, no suelo sentir otra cosa; afecto, empatía, algo que desconozco. Observando aquellas gotas de sangre, al menos se que soy capaz de sentir.


Horror Horror adolescente No para niños menores de 13.

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Capítulo 1

Aun en medio del conticinio de un pueblo, un grito agudo y ahogado por el sonido del viento al acariciar los árboles se escapa de una casa no muy alejada del resto. Inconmensurables nubes grisáceas cubren el cielo, dejando como único rastro de la luna un pequeño destello de luz blanca apenas visible.

Gotas de lluvia se deslizan en las ventanas, al tiempo que otras tantas caen con estruendo al suelo, elevando así el inconfundible aroma del petricor.

Una mujer de mirada perdida y cabellos enredados se tambalea ligeramente amenazando con caer, mujer que termina con avidez el líquido de aquella botella de vidrio que lleva en las manos. Y como es costumbre cada noche, se hace presente el sonido de cristales rotos producidos al romperla.

Es posible escuchar la puerta principal del hogar abrirse desesperadamente, al igual que pasos apresurados y decisivos; el viento helado inunda la casa y envuelve el cuerpo de quienes yacen dentro de ella, alguien ha entrado.

Laia choca fuerte mente contra el piso, gotas de sangre tiñen ligeramente la alfombra a cada golpe. Lea, una mujer a la que Laia cuesta llamar madre, ya que a sus ojos parece ser una persona execrable.

Siente sus mejillas arder, la respiración entrecortada y el deseo incontrolable de gritar y llorar, así mismo, esa extraña sensación, el anhelo de venganza que la consume por dentro. El enojo se apodera de su cuerpo cohibiendo la tristeza, nublando sus ojos negros y haciendo fruncir sus labios.

Los pequeños pulmones de la niña se llenan con el terrible aroma del alcohol, y sus delicados dedos rozan con los restos de lo que solía ser una botella.

Una horrible y gruesa mano se alza en el aire, Laia pretende arrastrarse, pero a cada movimiento su cuerpo arde por dentro haciendo derramar más lágrimas, una tras otra, las cuales procura reprimir puesto que estas mismas podrían significar otro golpe.

Aquellos pasos desesperados se escuchan más cerca, Laia ruega por que logren evitar un golpe más, pero nadie es tan rápido.

Un estruendoso grito desgarra el aire y su garganta. Un rojo brillante tiñe el piso y colorea las pupilas de Laia, marcadas con el dolor y la figura de su hermana enfrente, protegiéndola, recibiendo el siguiente golpe.

- ¡Basta! - grita Dánae- mamá, por favor.

Laia trata de arrastrarse hasta la puerta. Sintiendo el frio invadir la casa entera. Observando vehemente a Lea, los cristales rotos, e maginando la sangre de esa mujer violenta goteando en el piso. Una mirada aterrada, igual a la de sus hijas, y una voz temblorosa causada por el miedo; sin embargo, aquellas escenas permanecen únicamente en cabeza de Laia.

-Vaya que eres estúpida- vocifera aquella mujer borracha- pareciera que nada te lastima, siempre quieres tomar el lugar de tus hermanas.

Los golpes continúan, seguidos de gritos contenidos, sollozos y el ligero murmuro del viento entrando y saliendo.

19 de Diciembre de 2020 a las 04:50 0 Reporte Insertar Seguir historia
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