juliomarkov Julio Markov

Acción irreverente y desapacible erotismo son predominantes en las disparatadas aventuras de la sensual detective de delitos sexuales. Se advierte lenguaje sexual explícito.


Erótico Sólo para mayores de 21 (adultos).

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Policía erótica

El significativo aumento de los delitos sexuales en territorio del gran regente mundial fue la causa principal por la cual la Policía Federal incorporó en su organigrama a la División de Crímenes Sexuales, quizá más conocida por ese vulgar y hasta burlesco remoquete impuesto por sus detractores: Policía Erótica. Menos claros fueron los motivos de su disolución.


Sus oficinas centrales tuvieron sede en el Distrito de Columbia, y sus investigadores viajaban permanentemente por todo el país tratando de resolver los casos más intrincados.


Berenice Vineyards, la psicóloga criminalista, fue, sin duda, la mejor exponente de dicha División. La singular agente había comenzado su carrera en la Policía analizando los perfiles psicológicos de los asesinos seriales más peligrosos. Su destacado desempeño fue recompensado con una rápida promoción y entonces pasó a dedicarse por completo al arduo trabajo de campo de la Policía Erótica, en donde dirigió las investigaciones más importantes.


Quienes no la conocieron personalmente seguro habrán oído hablar de su sagacidad, su valentía o su asombrosa fuerza, no acorde a su exigua estatura, pero más aún de su extraordinaria belleza: de sus relucientes cabellos dorados, de sus radiantes ojos azules, de la exquisita simetría de su rostro, de su cuerpo escultural, de esas enormes tetas, de ese imponente trasero, de esas piernas perfectas.


Quien tuvo la dicha de observar su elegante y provocativo andar no duda de que se trataba de la investigadora más sexi de toda la Policía Federal, hecho que fue explotado en cada investigación que requería su trabajo encubierto.


Era a ella a quien asignaban los casos más difíciles, y, por más complicado que parecieran, ninguno lograba resistirse a esa mixtura de inteligencia, belleza y valentía, que era la propia Vineyards. Junto a su equipo logró resolver un sinnúmero de casos que valieron el respeto y la admiración de sus compañeros, así como el reconocimiento de las máximas autoridades.


La Policía Erótica ya no existe, y yo creo que ni siquiera sería recordada si no fuera por las historias que aún se cuentan acerca de las hazañas de Berenice, que han perdurado en el tiempo y han transformado a la agente en una verdadera leyenda. Yo no puedo saber cuánto hay de verdad y cuánto de oportuno adorno en todas esas historias, en todo caso las referiré siendo lo más fiel posible a los testimonios que hay llegado a mis oídos.


Entre los compañeros de misión más regulares de la rubia debo nombrar, en primer término, a la agente Velmarie Therose: una hermosa madura de mirada seductora y cabello cobrizo largo, enrulado y de gran volumen. Velma –como la llaman sus compañeros– era más que una compañera para Berenice, también era su amiga y confidente. Scott Valley es otro que comúnmente hacía equipo con Vineyards. El promisorio agente era de los mejores de su clase y fue elegido para hacer sus primeras armas en la nueva División.


Resta decir que Berenice siempre se esforzó por llevar con extrema reserva todo lo concerniente a su vida privada; ella hubiera querido mantener a su esposo Seymour y a su hija Emily siempre al margen de todo lo relacionado con su peligroso trabajo, en dónde la crueldad, la indecencia, la sordidez y la miseria humana eran moneda corriente. A propósito, estimado lector, si se considera susceptible a los cócteles de sexo y violencia, le recomiendo que abandone la lectura en este mismo momento, en el que comienzo a narrar los pormenores de los más inquietantes casos de Berenice Vineyards.

13 de Diciembre de 2020 a las 19:50 0 Reporte Insertar Seguir historia
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