3
1.8mil VISITAS
Completado
tiempo de lectura
AA Compartir

Acto único

Los encantamientos protectores que había colocado en el edificio estaban activos. No podía descuidarme a pesar de que me encontraba en un salón cumpliendo una absurda misión, para alguien de mi posición. Mas que una misión se trataba de un favor que estábamos realizando por orden de Ra, por lo visto necesitábamos pagar los intereses de la exorbitante deuda que la orden tenía con Owen, por lo que él había accedido a que si le mandaba a un senescal y un grupo de heraldos para asegurar la seguridad del edificio donde organizaba una fiesta para las más prominentes figuras lo aceptaría como el pago de este mes.

Desde mi perspectiva era que gracias a su horrible personalidad se había ganado más de un enemigo, pero en realidad solo buscaba como demostrarle a Ra quien era el que realmente estaba a cargo. Aunque a mí, con tantos años trabajando para la orden sus juegos de poder me daban lo mismo. No iba a desaprovechar la oportunidad de pasar un buen momento al lado de mi amada Laisha.

La mujer más encantadora que alguna vez conocí. Ambos nos encontrábamos en un gran salón pretendiendo ser invitados, ella debido a su gran influencia perfectamente embonaba con el lugar. Mientras tanto el equipo a mi cargo se encontraba realizando sus labores de vigilancia, en cada extremo encargándose de la seguridad. Entonces cuando vi a Laisha portar un hermoso vestido esmeralda que resaltaba el hermoso color bronceado de su piel, me acerqué a ella en la barra.

—Luces deslumbrante ¿te invito una copa?

—Lo siento, sabes que no bebo, James. Solo me aseguro de tener cubiertas todas las áreas.

—Relájate un poco es año nuevo, podrías hacer una excepción. Después de todo es una noche especial en la que nos encontramos —insistí una vez me coloqué a su lado.

—Bien, solo un trago.

—Una botella de Champagne y dos copas —ordené al barman.

—De inmediato, señor.

—¿Puedes costearlo? —comentó Laisha audazmente— ¿o vas a cargarlo a la cuenta de la orden?

—Querida, son gastos necesarios, además sabes que nos partimos el lomo trabajando para los tronos.

—A Ra no le va a gustar. Dudo que piense igual que tú.

—A Ra no le gusta nada, mucho menos mi forma de proceder, pero sabe que soy el mejor. Ya aprendió a vivir con ello y con mis viáticos.

—Yo no estaría tan segura de aquello.

El barman nos sirvió a ambos una vez abrió la botella frente a nosotros y yo levanté mi copa hacia Laisha.

—¿Me aceptas al menos el brindis?

—Muy bien, solo el brindis, aunque aun faltan al menos otros diez minutos antes de que sean las 12:00 am.

—Entonces, podremos brindar en dos ocasiones, en esta ocasión brindaré por ti y tu felicidad.

Alcé mi copa y ella hizo lo mismo imitándome.

—A tu salud, James.

Ambos chocamos nuestras copas y después dimos un pequeño sorbo. Laisha no estaba acostumbrada a consumir bebidas alcohólicas por lo que sus mejillas se tornaron rojas con velocidad a diferencia de mí, que mi tolerancia hacia el alcohol era mayor.

—Dime, ¿alguna vez has pensado en que hubiera sido, si me hubieras elegido a mí en lugar de a ese idiota?

—Siento que ya hemos tenido esta conversación con anterioridad.

—Pero, ¿nunca antes lo has imaginado? —pregunté nuevamente, mientras me servía otro trago ya que había terminado el primero.

—Sabes que lo nuestro no podía ser, mi padre no estaba de acuerdo.

—Lo sé y respeté tu decisión en su momento.

—No obstante, sabes que mi corazón siempre te ha pertenecido, pero mis hijos… no, mi familia es importante para mí. Y ambos debemos velar por el bienestar de nuestros intereses.

—Laisha, entiendo. Johanna y Will son mi mundo ahora.

Le acaricié el dorso de su mano para tranquilizarla y le serví a ella otra copa ya que el ambiente se estaba poniendo bastante trágico. Ella por lo mismo, se acabó el trago con velocidad.

—Mejor dejemos el pasado atrás.

—En ese caso, ¿te parece si bailamos? —le propuse para animarla un poco.

—¿Desde cuando sabes bailar?

—Una hermosa mujer me enseño en uno de mis viajes a la exótica India.

—Debe ser una mujer muy encantadora.

—Lo es.

—Sin duda eres una mala influencia —agregó ella, dejando su copa vacía en la barra.

Aunque igualmente me dio la mano y yo aproveché para guiarla hasta la pista de baile. Coloqué mi mano en su cintura y sujeté con firmeza su suave mano, mientras ella se apoyaba en mi hombro con la suya.

—Es rara la ocasión en la que podemos disfrutar una velada así juntos.

—Si, es inevitable, después de todo ambos somos… heraldos, pero, ahora mismo estamos juntos. Aunque solo sea por este breve momento —dijo ella.

—No tiene que ser solo hasta media noche.

—James—Laisha frunció levemente el ceño.

—De acuerdo, no insistiré.

Antes de que la segunda canción se detuviera, me acerque al oído de Laisha para que mi voz no se perdiera con el ruido ambiental.

—¿Te gustaría fugarte conmigo un rato? Los fuegos artificiales se ven mejor desde el exterior.

Ella asintió, y ambos salimos discretamente de la habitación. Corrimos para llegar al ascensor y llegar a la azotea a tiempo, las manecillas marcaron las doce y los fuegos artificiales empezaron a llenar el cielo con figuras y colores. Laisha se apoyó en mí, mientras yo simplemente apoyé mi brazo en sus hombros.

—Sobre tu pregunta de hace un rato… si, lo he pensado.

—¿Has pensado que? —dije juguetonamente.

—Tonto… no somos niños.

Después sin ningún aviso Laisha se giró hacia mí y tiró de mi corbata para acortar la distancia. Nuestros labios se tocaron y unieron en un beso húmedo que duro algunos minutos hasta que nuevamente volvimos a separarnos. Acaricié su mejilla y ella sostuvo mi mano. Ambos nos quedamos en silencio, el cual no quise romper ya que parecía que se debatía internamente.

—James, aunque me hubiera encantado… casarme contigo… yo… tenemos que dejar de vernos así. Mi esposo, está sospechando…

Con esas simples palabras destrozo nuevamente mi corazón.

—Soy lo bastante fuerte para protegerte si es lo que te preocupa. No dejaría que te ponga un dedo encima.

—Es el padre de mis hijos, no quiero hacerlo desaparecer.

—No sugerí carbonizarlo.

—James, hablo en serio.

—Yo también.

—Esta tiene que ser la última vez.

No iba a forzarla, sabia que lo que hacíamos no era correcto. Debido a las costumbres que había en su país no era lo suficientemente fuerte para dejar a su marido y cargar con la “deshonra”. Desobedeciendo el designio de su padre. Absurdo o no, así siempre habían sido las cosas entre nosotros, hace tiempo que lo había aceptado, aunque en el fondo, aun esperaba tener la oportunidad de tener un mañana a su lado.

—Entonces, hagamos que sea una noche memorable —le dije finalmente.

Ella asintió con tristeza, pero volvió a abrazarme. Tal vez ella nunca llegaría a ser completamente mía, así que si podía gozar de su compañía aun si solo era este breve instante estaba bien con ello.

12 de Diciembre de 2020 a las 22:35 0 Reporte Insertar Seguir historia
4
Fin

Conoce al autor

Asteria Bridget ¿Hastiado de la rutina? En este espacio, encontrarás diversos mundos que te transportarán a lugares llenos de fantasía, ciencia ficción y romance. ¡Atrévete a explorarlos!

Comenta algo

Publica!
No hay comentarios aún. ¡Conviértete en el primero en decir algo!
~
Universo Heraldo
Universo Heraldo

En el marco de una guerra ancestral que se libra entre las fuerzas de oscuridad y los seres de luz, los humanos se han visto obligados a combatir a los demonios que desde hace milenios intentan destrozar este mundo y todo lo que contiene. Es por esto que la orden de los heraldos nació, para frenar a los reyes demoníacos en sus intentos de transformar el planeta en un lugar donde imperen la ruina y la desgracia. Leer más sobre Universo Heraldo.