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violetafrank31 Violeta Frank

Min YoonGi solo tenía una debilidad: las cosas tiernas. Y se le hizo imposible no fijarse en lo tierno que era su compañero de grupo. . . . . . . . Bts fanfic Three Shot Fanfic Non Au Contenido homosexual. Pareja principal: YoonMin; JimSu; MYG + PJM Pareja secundaria: No. Soft y una pizca de lemon.


Fanfiction Celebridades Todo público.

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One: Melting


Min YoonGi tendía a ser considerado un hombre serio, firme, y sobre todo, sin debilidades. De cierto modo era cierto, su seriedad lo caracterizaba ante el mundo, aunque él pensaba que no era tan serio realmente, sino que lo estaban comparando con un grupo de personas demasiado… enérgicas. De todas formas él sabía cómo divertirse y perder la compostura, lo había hecho muchas veces a pesar de que se avergonzara un poco después.

También era firme en sus convicciones, y tal vez siempre lo ha sido, por eso nunca le ha importado pasar por encima de los deseos de sus padres, o atravesar las adversidades que lo acompañaron cuando decidió seguir sus sueños. Era firme con lo que quería y lo que deseaba, aunque estas cosas las dejara para su cabeza. Era firme cuando cuidaba a quienes le importaban, a veces tomándose demasiadas molestias, y era firme para seguir el camino que le hiciera feliz.

Era en la parte de las debilidades donde no estaba tan seguro, no es como si tuviera debilidades físicas, si es que perder el aire demasiado rápido cuando se ejercita no se considera debilidad. Tampoco tenía debilidades emocionales, pues su ansiedad social estaba prácticamente superada, y con el pasar de los años su mente se había vuelto más saludable.

Pero, sí que tenía algo que lo privaba de la habilidad de pensar racionalmente, le sonrojaba las mejillas y le brillaban los ojos, le entraban unas ganas tremendas de abrazar y era imposible para él concentrarse en otra cosa. Y si eso no se consideraba una debilidad, entonces no sabía lo que era.

Esa debilidad eran las cosas tiernas, y él en serio le buscaba un por qué, pero cuando algo le resultaba adorable, no podía evitar tocarlo o simplemente mirarlo con anhelo. Lo evitaba lo más posible, porque, diablos era vergonzoso, y en serio odiaba cuando los idiotas con los que vivía se burlaban de él.

JungKook era quizá el que más le jodía la existencia, le compraba mercancía de Kumamon solo para verlo derretirse y sonreír como idiota. También solía mostrarle videos de gatos tiernos para reírse cuando YoonGi soltaba un chillido mientras se abrazaba a sí mismo, apretando las manos sobre sus propios brazos para retener el impulso de apretar al maknae contra sí. Intentaba contenerse, realmente lo hacía, pero después de unos segundos le era imposible mantener su máscara de indiferencia, y ese mocoso diabólico amaba verlo perder la compostura.

TaeHyung le cedía sostener a YeonTan a propósito con el fin de apreciar cómo YoonGi hundía la nariz en su pelaje, con las mejillas rojas y un suspiro contento, y se reía a costa suya mientras le sacaba videos.

Aún no sabía si le gustaba esa parte de sí, era bastante bochornosa a decir verdad, aunque no se repugnaba a sí mismo por eso, y SeokJin siempre le ha dicho que no debe avergonzarse por las cosas que le gustan.

Aunque eso que sentía YoonGi era más que “algo que le gusta”, porque real y seriamente, lo volvía débil. Ver gatitos en internet lo ponía débil, jugar con su perrito Holly lo ponía débil, sus cosas de Kumamon lo ponían débil. Y en cierta medida era frustrante no poder controlarse cuando sus ojos captaban algo tierno y lo volvía una masa suave que solo podía pensar en dar cariño. Ni él mismo entendía su contraste de personalidad.

Había un problema un poco más significativo para él con todo esto: también le sucedía con las personas. Sentía que se volvía loco cuando NamJoon sonreía y se le marcaban los hoyuelos, también cuando TaeHyung le hacía pucheros cuando lo regañaba y se sentía desfallecer cuando HoSeok soltaba ruiditos con su aegyo. JungKook era quizás quién más evitaba ser tierno, pero eso no era impedimento para que a YoonGi le pareciera adorable verlo buscar cumplidos de sus Hyungs, y el maknae era naturalmente lindo.

Se controlaba bastante bien, dentro de lo que cabe, pues no podía evitar estirar el brazo para pasarles la mano por el pelo, sonrojándose un segundo después. Aunque TaeHyung se reía y después lo apretaba en un abrazo de oso, y aún si el mayor se quejaba, se sentía a gusto entre sus brazos porque Tae es así de lindo. HoSeok sabía leerlo un poco más, por eso le sonreía con los labios cerrados, mostrando a propósito sus pequeños hoyuelos y luego se recostaba en su hombro. NamJoon simplemente actuaba como si nada hubiera pasado y JungKook sonreía arrogante.


—¿Podría ser por un trauma de tu infancia?— Dijo SeokJin alguna vez, cuando el tema surgió aparentemente de la nada.

—No lo creo, sería una secuela de trauma demasiado… ¿peculiar?

—De todas formas, YoonGi, le estás dando muchas vueltas.

Con SeokJin solo le pasaba algunas veces, cuando inflaba sus mejillas antes de quejarse sobre algo, y tal vez se debía a que Jin era su mayor y su mente lo interpretaba como alguien que no podía ser lo suficientemente adorable cuando era su Hyung. Así que los menores eran mucho más peligrosos para él.

Quizás era absurdo que pensara tanto en ese aspecto que lo había acompañado durante toda su vida, pero, últimamente lo estaba pensando de más, pues tuvo una epifanía: JiMin le hacía enloquecer.

Y no era raro, es decir, Park JiMin siempre ha hecho enloquecer a todo el mundo, sin embargo, las personas suelen sentirse magnetizados hacia él por su sensualidad natural.

Pero para él era demasiado distinto, porque aún si esa otra parte de JiMin provocaba algo en él, no fue hasta después de descubrir lo tierno que su dongsaeng podía llegar a ser, que YoonGi se fijó con más atención en el aura salvaje del chico. Y en un principio no le abrumaba tanto, porque la sensación que le provocaba la ternura de JiMin estaba al mismo nivel que la de los demás miembros.

Sin embargo, recientemente lo estaba mirando más de la cuenta, pero es que, mirarlo era un deleite. Porque JiMin se volvía cada día más bonito, cada vez era más adorable y cada vez su sonrisa era más hermosa que la anterior. Le inquietaba un poco el burbujeo en su pecho cuando escuchaba su risa, ni hablar del cosquilleo en su estómago y el sonrojo que lo atacaba cuando JiMin le dedicaba una mirada brillante mientras el mayor le explicaba algo.

Ese era precisamente el problema, porque mientras que con los demás miembros solo quería abrazarlos por lo enternecido que estaba su corazón, con JiMin quería salir corriendo, porque su corazón no estaba enternecido —sí lo estaba—, sino que parecía que iba a estallar o a salirse de su pecho. Y aunque quería huir de él, contradictoriamente también deseaba quedarse, para seguir mirándolo, para apretarle las mejillas, para abrazarlo y quizá, solo quizá, besarlo un poquito.

O mucho.

Pero no se atrevía, dudaba que en algún momento se atreviera. Primero, porque JiMin no se sentía igual que él. Y segundo, ni siquiera tenía muy claro lo que sentía, aunque se daba una idea. No es como si YoonGi quisiera besar a cualquier chico que le parezca adorable, y dudaba un poco de que sus sentimientos se guiaran solo por ese lado tierno del tercer maknae, porque estaba comenzando a amar ambos extremos de Park JiMin.

Incluso si su ternura fue lo que impulsó a YoonGi a prestarle más atención de la debida, ahora también se sentía morir cuando lo veía bailar de esa forma que solo JiMin sabía, con esa mirada, con esa expresión, con esos movimientos ondulantes de su cadera y con esa seguridad que le sacaba el aire al mayor. YoonGi sentía la boca seca cuando el menor sacaba la lengua de forma atrevida, porque JiMin sabía lo que provocaba y le encantaba enloquecer a las personas.

YoonGi se preguntaba si acaso JiMin también era consciente de lo que le provocaba a él, y si le gustaba saberlo, si le gustaba causar aquello, y si deseaba llevarlo más al borde. Porque para allá era hacia donde se dirigía, al borde de un abismo al cual YoonGi no sabía si quería lanzarse, pero joder si no le intrigaba demasiado como para hacerlo por simple ansiedad.

Se estaba comiendo la cabeza, aunque era inevitable, porque su dongsaeng era demasiado para él, y tal vez YoonGi podía admitir —al menos en la seguridad de su cabeza— que JiMin le gustaba, y evitaba plantearse en qué medida.

Pero era más que obvio cuando no podía apartar sus ojos de él, porque el menor actuaba adorable a propósito pues se regocijaba de la atención que recibía, y YoonGi amaba aquello. Sin embargo, amaba mucho más ser testigo de tu ternura cuando esta era natural, porque a JiMin le salía la lindura por los poros y el mayor se veía obligado a apreciarla.

Porque cuando estaban en casa o en la empresa, lejos de las cámaras, de las fans o de cualquier cosa frente a la cual aparentar, YoonGi moría un poco cada vez que JiMin se tropezaba y soltaba un chillido adorable. Cada vez que el menor abría su boca en una abultada “o” y los ojos le brillaban curiosos al detectar algo que le parecía impresionante, cada vez que se llenaba las mejillas de comida y cerraba los labios con dificultad para masticar. Ni hablar de cuando llamaba al mayor con un suave “Hyungie”.

No podía soportar tanto.


Y realmente no sabía qué hacer o cómo actuar cuando lo tenía en su estudio, todo para él, solo para que él pudiera admirar todo lo que JiMin era mientras que le ayudaba con su canción. Había tocado la puerta del Genius Lab con cara de cachorro, ablandando así a YoonGi, quien la mayoría del tiempo estaba reticente a dejar que alguien entrara si él estaba trabajando.

No podía decirle que no, no a JiMin. Y cuando le dejó pasar, el tercer maknae se sentó en su silla giratoria enfurruñado, extendiendo hacia el mayor una libreta amarilla, con una página abierta en específico. YoonGi alzó una ceja antes de tomarla, mirando enternecido cómo el menor se cruzaba de brazos y hacía un puchero.

Diablos, iba a tener problemas si JiMin seguía haciendo eso.

—Soy un asco, voy a retirarme y venderé pescado en el mercado con mi tío—. Habló ceñudo, pataleando un segundo después. —¡Ahg!¡¿Por qué no puedo hacer nada bien?!— Se quejó logrando que a YoonGi se le levantaran las comisuras de los labios.

—Estás exagerando—. Negó levemente con la cabeza antes de tomar asiento en el sofá negro. —No vas a escribir una canción a la primera, JiMin—. Le dijo ojeando la libreta, sonriendo un poco al leer el nombre de la canción “Promise”.

Al menor pareció molestarle la distancia, así que se impulsó con las piernas para acercarse al sofá donde YoonGi estaba sentado. Y tal vez se le cortó un poco la respiración cuando sus rodillas se tocaron, evitó levantar la vista porque sabía que el bonito rostro de JiMin estaba demasiado cerca para su débil corazón.

—Hyung, lo haces parecer demasiado fácil—. Por su tono de voz, pudo saber que estaba puchereando, y si el mayor quería seguir con vida, mantendría la mirada sobre las palabras.

—Llevo años de práctica—, respondió, felicitándose internamente por no delatar sus nervios en su tono. —Además, solo tienes un par de errores, no es para tanto.

—Sí lo es, no quiero ser una decepción para Army.

—Pff, jamás serías una decepción para Army— Rodó los ojos mientras se sacaba un lápiz del bolsillo para hacer las correcciones.

—Bueno… pero no quiero ser una decepción para ustedes—. Dijo con voz chiquita.

Eso le hizo alzar los ojos para mirarle, y se arrepintió un poco cuando notó sus ojos cristalizados y sus mejillas infladas mientras apretaba los labios en un puchero, también tenía la nariz rojiza. E incluso si su pecho se oprimió con algo de preocupación, este sentimiento se vio opacado por la cálida sensación que le recorrió el cuerpo al ver algo tan adorable como eso.

Sus palmas picaron por la necesidad de tocarlo, se le atoró el aire en los pulmones y tuvo que tragar duro para no ceder ante el impulso de besarle todo el rostro, porque era en lo único que podía pensar, en llenar de mimos al menor que se veía abatido por sus inseguridades.

Aún así, se forzó a mantener la calma y pensar con claridad.

—Hey...— Le llamó suave. —¿Por qué piensas tantas tonterías?¿Realmente crees que alguno de nosotros podría estar decepcionado por algo en lo que hayas trabajado mucho?

—Yo...— Apretó los labios sin saber cómo refutar.

—Estoy seguro de que hablo por los seis cuando te digo que no vas a decepcionarnos—. Ladeó la cabeza, con las ansias corriéndole por las venas. —Esta va a ser una hermosa y perfecta canción ¿sabes por qué?

Fue una pregunta retórica pero aún así su pecho revoloteó al verlo negar con la cabeza, como un niño pequeño.

—Porque pusiste tu corazón en ello, JiMin-ah — Al menor le brillaron los ojos al escucharlo, y YoonGi se regocijó un poco, pues sabía lo mucho que a su dongsaeng le gustaba ser llamado así. —Te ayudaré con los errores ¿umh? Pero ya no te comas la cabeza.

No podía evitar consolarlo así, porque sabía el montón de dudas e inseguridades que JiMin tenía dentro de sí, y estas le asfixiaban tanto que el menor podría ponerse a llorar solo de pensar en tener una equivocación.

—Okay—. Le sonrió bonito.

Primero fue una sonrisa pequeña, tan linda que YoonGi se le quedó mirando, y quizá por eso esa sonrisa fue creciendo hasta que a JiMin se le cerraron los ojos, enviando un flechazo de ternura directo al corazón del mayor.

Intentó con todas sus fuerzas no dejarse llevar, pero no podía no hacer algo, lo que sea. Tenía que calmar de alguna manera esa ansiedad, por eso estiró una mano, con los dedos temblorosos, y le apretó una de sus mejillas rojas, sintiendo la suavidad cálida contra las yemas. Suspiró internamente porque, mierda, hacía mucho tiempo que no se atrevía a tocarlo y volver a hacerlo le alivió ese afán, al menos un poco.

Casi se atraganta cuando, al volver un poco en sí, notó que JiMin se había quedado serio, mirándole sin expresión alguna. YoonGi por primera vez detesto su piel pálida que lo puso en evidencia de inmediato, pues sus mejillas ardieron, y alejó su mano rápidamente antes de mirar hacia otro lado, avergonzado.

Más avergonzado que de costumbre, y al escuchar su risa, deseó que se manifestara un terremoto para tener la oportunidad de huir despavorido sin parecer un demente.

—Hace mucho que no hacías eso—. Lo miró nuevamente cuando lo escuchó, JiMin le sonreía levemente sin parecer molesto o incómodo. —¿Por qué dejaste de hacerlo?

—¿Umh?

—Tocar mis mejillas, dejaste de hacerlo—. Ladeó la cabeza sin dejar de sonreír. —¿Por qué?

—Y-yo...— Se aclaró la garganta antes de seguir. —No lo sé, solo… quizás era incómodo para ti o… o algo.

Estúpido Min YoonGi, tan idiota que no puede inventar una excusa mejor para evitar decir que dejó de hacerlo porque tenía miedo de que su impulso le ganara y terminara besando a su compañero de grupo.

—¿Qué dices?— Se rio. —No me incomoda para nada.

El mayor casi se ahoga cuando JiMin le tomó las manos, dejando la libreta sobre su regazo, y las llevó hasta sus mejillas, haciendo que sus grandes manos le acunaran el rostro, dejando las propias sobre las de YoonGi, quién se estaba volviendo un poco loco por la diferencia de tamaño entre sus manos.

—Puedes hacerlo—. Le dijo con su voz de terciopelo. —Me gusta que lo hagas, Hyungie—. Confesó con las mejillas encendidas, acariciando con sus dedos cortos las manos de YoonGi.

El mayor se paralizó un momento, parpadeando un poco atónito antes de convencerse de que el menor no sabía lo que decía, o al menos no sabía lo que esas palabras causaban en él. Tragó en seco para calmarse un poco, y se dejó llevar a medias, porque asintió pasito antes de pasar sus pulgares sobre los pómulos rojizos de JiMin, quién se dejó hacer mientras cerraba los ojos.

La atmósfera se volvió más pesada, y el mayor no sabía si eran ideas suyas pero le fue imposible pensar con claridad cuando JiMin paseó sus manos por los brazos del contrario, partiendo de sus manos, llegando a su cuello, donde acarició levemente antes de entrelazar los dedos en su nuca.

YoonGi no sabía qué mierda estaba pasando, pero poco le importaba cuando tenía a JiMin así, tocándolo así, mirándolo así. Quizás se había vuelto loco y estaba alucinando, quizás estaba soñando, tal vez se había drogado, pero le daba igual. Fuera real o no, estaba derritiéndose en su propio calor.

El menor acercó su rostro hasta poder deslizar su nariz sobre el cuello pálido de YoonGi, quien se estremeció un poco antes de bajar las manos para tomarle las caderas, apretando los dedos sobre la ropa, sin saber realmente cómo proceder. Sintió algo húmedo sobre su cuello y tal vez su vientre sintió aquello, muy fuertemente, y la sangre comenzó a transportarse más rápido porque JiMin le estaba besando tan íntimamente el cuello, intercalando su lengua.

Maldita sea, YoonGi estaba tan perdido que ni siquiera se molestó en reprimir su jadeo, sintiendo al menor sonreír sobre su piel. JiMin se separó para mirarle, sonriendo coqueto, y al mayor le dieron ganas de salir corriendo otra vez, pero eso sería un pecado, más si los dedos de su dongsaeng se entrelazan en su cabello oscuro, al tiempo que se alzaba sobre él.

—YoonGi Hyung ¿lo sabías?— Susurró quedito, acercándose un poco más hasta que respiraban el aliento del otro.

—¿Saber qué?— Inquirió aparentando seguridad, sintiendo las mejillas quemarle y el corazón retumbando en sus oídos.

—Que eres el miembro más lindo del grupo— Respondió mirándole los labios, aunque no le culpaba, pues él estaba haciendo exactamente lo mismo.

—¿Qué?

—Te la pasas adorando cosas tiernas, pero… ¿eres consciente de ti mismo?— Usó una de sus manos para apartar la libreta amarilla que seguía descansando sobre las piernas del mayor. —Eres tierno… demasiado tierno.

—¿Lo soy?

—Ujum—. Murmuró, sentándose sobre sus muslos con el rostro encendido, en sus ojos se veía una chispa de vergüenza, pero predominaba la determinación.

Maldición, le encantaba, a YoonGi le encantaba.

—Mirándome tan bonito, pensando que no me doy cuenta—. Ladeó la cabeza mientras acunaba el rostro del mayor entre sus palmas. —Entrelazando tus dedos para no tocarme… tan tierno.

—¿Qué haces?— Fue todo lo que pudo decir, porque no le cabía en la cabeza que aquello fuera real.

¿Qué quieres hacer? Quiso decir en realidad, aunque a estas alturas no importaba, porque YoonGi iba a hacer cualquier cosa que él le pidiera. Así de flechado estaba.

—Adivina—. Respondió con una sonrisita, pero aún así se inclinó.

Su corazón parecía querer estallar, pero no tenía tiempo para preocuparse por eso, no cuando JiMin se acercaba, mirando sus labios con las pupilas dilatadas. YoonGi le tomó de la nuca y le acarició suavemente, sintiendo que se moría por la anticipación, cerrando los ojos cuando sintió la respiración ajena contra sus labios. Rogaba no morirse antes de que sucediera cuando JiMin le alzó el mentón con sus manos.

Min YoonGi se estaba derritiendo en los brazos de Park JiMin, tan dulcemente que ni siquiera le importaba.

Un roce.

Todo lo que sintió fue un roce caliente de esos labios gruesos antes de que la puerta de su estudio fuera golpeada. La frustración que le invadió fue reemplazada rápidamente por la vergüenza cuando cayó en cuenta de lo que estaba a punto de pasar. Y fue peor cuando JiMin pareció recuperar la cordura, ambos mirándose con los ojos abiertos y las mejillas teñidas de un fuerte rojo.

La puerta volvió a ser tocada y los sobresaltó a ambos. JiMin se levantó de sus piernas y se alejó con una postura rígida, boqueando mientras buscaba algo que decir, pero nada salió. Simplemente caminó rápido hasta la puerta antes de abrirla, mostrando a HoSeok que estaba a punto de tocar otra vez.

—Oh, JiMin, aquí estabas— Saludó sonriente. —NamJoon te buscaba, dijo algo sobre-...— No puedo terminar pues el tercer maknae le interrumpió.

—Sí, claro Hyung, iré de inmediato, gracias—. Y con eso, se largó prácticamente huyendo de ahí.

—¿Qué le pasa?— Alzó una ceja hacia YoonGi, quien solo atinó a encogerse de hombros, demasiado sobrecogido y con mucho por procesar. —¿Y qué te pasa a ti?

Negó con la cabeza antes de pasarse las manos por el rostro, gruñendo frustrado.

—¿Estás bien?— Se quitó las manos de la cara cuando la voz de HoSeok estuvo más cerca, girándose para encarar a su amigo que se había sentado a su lado.

—Si—. Respondió con un suspiro, aún con las mejillas sonrojadas.

—¿Seguro?— Insistió el menor, YoonGi lo miró con molestia.

—No es nada, HoSeok.

—No parece que fuera nada.

El mayor se levantó con un gruñido del sofá, y procedió a sentarse en su silla giratoria, dándole la espalda a HoSeok. Escuchó su suspiro y pudo imaginarlo blanqueando sus ojos, el castaño se le paró en frente, en una postura severa antes de apoyar los codos contra el escritorio, descansando el rostro sobre sus manos.

Yoon-ie, por favor, dime—. El nombrado tragó cuando el menor le puso ojos de cachorro. —Solo me preocupo por mi Hyung.

Maldita sea, realmente odiaba cuando usaban su debilidad para conseguir algo, porque no podía negarse a alguien que actuaba así de adorable.

—D-deja de hacer eso, no voy a caer, HoSeok—. Aunque lo dudaba un poco, porque su mano tuvo el impulso de levantarse.

—HoSeok no, Hobie—. Hizo un puchero, marcando así sus hoyuelos.

Demonios.

—Por favor, quiero saber ¿me dirás?¿Umh?— Insistió ladeando la cabeza, y el mayor no pudo más.

Bajó la cabeza con las mejillas sonrojadas, mientras alzaba la mano para acariciarle el cabello, aún sin mirarlo. Y cuando HoSeok se rió por lograr su cometido, YoonGi apretó el puño en su cabeza para jalarle el pelo, ganándose así una queja de su dongsaeng.

—Te odio—. Espetó, aunque HoSeok solo se echó a reír.

—Ya, dime qué tienes.

YoonGi dio rodeos para responder, porque ¿Cómo se supone que explique algo que ni él mismo entiende? Estaba demasiado abatido porque no comprendía de dónde JiMin había sacado el valor para hacer eso, de dónde sacaba que él era tierno y desde cuándo JiMin se lanzaba hacia él.

Además, decirle aquello a HoSeok le obligaría a contarle sobre sus sentimientos, y ese era un tema que lo abrumaba demasiado porque JiMin lo estaba volviendo más sensible de lo que era. Lo estaba volviendo más loco por él que antes, y no sabía cómo parar aquello, tampoco sabía si quería hacerlo realmente.

Lo único que tenía claro, es que estaba a punto de besar esa boca adorable y tal vez quería que HoSeok sufriera mucho en ese momento, por impedirle tocar el cielo. Ahg, diablos, la vida era muy injusta con él. ¿Por qué el destino jugaba con sus sentimientos de esa manera?

—Mira, te voy a contar, pero no puedes hablar hasta que termine ¿okay?

—Está bien—. Asintió efusivamente.

Tomó a YoonGi de las muñecas y lo levantó de la silla para arrastrarlo hasta el sofá, donde los dos se sentaron, y HoSeok se veía tan ansioso por saber que le sacó una risa.

—Bien, umh...—Se rascó la nuca, con los nervios a flor de piel. —JiMin vino para que le ayudara con la canción que está escribiendo, ya sabes—, el menor asintió. —Y hablamos un rato hasta que él sonrió y… uhg, sabes cómo me pone su sonrisa.

—Como un idiota—. Asintió riéndose, pero se puso serio cuando YoonGi lo miró mal. —Lo siento, ya no hablaré.

—Entonces no pude evitar tomar una de sus mejillas, pero quité rápido la mano porque… porque ya sabes que es vergonzoso para mí—. Continuó, mirando sus manos. —Entonces él me dijo que podía tomar sus mejillas porque le gustaba y bueno… todo fue muy raro ¿okay?

Lo miró, con actitud un poco enérgica, haciendo que HoSeok asintiera con los ojos bien abiertos, YoonGi se aclaró la garganta antes de continuar.

—No te rías, pero… algo pasó, él hizo que yo tocara sus mejillas y después—, resopló abochornado. —Después dijo que yo era tierno y antes de que llegaras parecía… parecía que él iba besarme.

Finalizó mirándose los dedos, volviéndose un poco loco cuando HoSeok se quedó en silencio, pero no se atrevió a levantar la mirada. Fue hasta varios segundos después que el menor dijo algo.

—Oh, uh… ¿y tú… qué hiciste?— Fue lo que dijo, YoonGi le miró frunciendo el ceño. —Ya sabes, eh… ¿ibas a rechazarlo o… a corresponderle?

El mayor abrió la boca, cerrándola nuevamente un segundo después, sus mejillas calentándose por el color que comenzaba a pintarlas. Y esa reacción pareció ser la respuesta para HoSeok, que separó los labios y alzó las cejas con reconocimiento.

—Así que… ¿JiMin te gusta o algo así?

—Algo así—. Respondió vagamente, llevando la cabeza hacia atrás para descansar la nuca sobre el respaldo del sofá, cerrando sus ojos.

—Entonces… a él le gustas también… o algo así.

—Umh, no lo sé ¿supongo?

Se quedaron un rato en silencio, cada uno metido en sus pensamientos, YoonGi muriendo de vergüenza y HoSeok quizá sobrecogido con lo que había escuchado. Al menos así lo percibió YoonGi hasta que su amigo se carcajeó a su lado, logrando que le mayor abriera los ojos para voltear a verle.

—Okay, quiero decir que lo veía venir de él pero no de ti—. Fue lo que dijo.

—¿De él?— Frunció el ceño.

—Oh, YoonGi, vamos—, rodó los ojos, divertido. —Todos saben que JiMin-ie te adora. Incluso aceptó que eras su Hyung preferido.

—¿Él dijo eso?— Su voz sonó más ilusionada de lo que hubiera querido, pero HoSeok solo sonrió.

—Era más que obvio de todas formas.

—¿D-de qué estás hablando? No es obvio para nada.

—Para ti no porque eres despistado, por no decir lento, pero JiMin se la pasa enviando señales—, rodó los ojos mientras sonreía. —Aunque yo no las veía como eso, pensé que solo quería llamar tu atención porque te admiraba, pero ahora que dices esto… seh, suena como que le gustas.

Bajó el rostro para que no se notara el sonrojo de sus mejillas, y es que realmente jamás hubiera imaginado que JiMin sentía algo por él, o que siquiera le enviaba señales para hacérselo saber. No sabía qué hacer con esa información realmente, aunque su corazón haya reaccionado de tal forma que casi le estaba quitando el aliento.


Después de ese día JiMin y él realmente no se hablaron, podría decirse que hasta se evitaban, aunque YoonGi lo evadía porque en realidad no sabía qué decirle. Estaba buscando cualquier cosa para tener un pretexto para acercarse a él y hablar sobre lo que había sucedido en el estudio.

Sin embargo, tampoco es como si tuvieran tiempo, el World Tour Love Yourself: Speak Yourself, estaba a la vuelta de la esquina y no les dejaba ningún momento para siquiera respirar. Se levantaban temprano para cumplir con su agenda y los ensayos, y cuando acababa el día, muy tarde por la noche, ellos solo podían pensar en echarse a dormir.

Pero YoonGi no dormía demasiado bien, porque en los momentos de calma como esos donde se iba a la cama, su mente libre de concentrarse en otra cosa se no fuera el trabajo, solo podía pensar en JiMin. En lo bonito que se vio en el día con sus ropas deportivas, en cómo sonreía para la cámara en las entrevistas, en cómo le mandaba miradas furtivas y, al verse atrapado por YoonGi, desviaba la vista con las mejillas tomando color.

JiMin, JiMin, JiMin.

Era todo lo que podía pensar, y en lo mucho que hubiera querido besarlo aquel día en su estudio. Aunque no conocía los sentimientos del menor con certeza, estaba más que claro que JiMin también había querido besarlo, que estaba avergonzado y nervioso por lo que había pasado, y que lo miraba a la distancia.

En serio, YoonGi sentía que podría comérselo. Aunque cuando estaba frente al tercer maknae se volvía una patética bolsa de nervios que no se atrevía a ir más allá. Eso era lo más triste, YoonGi no se atrevería a dar el primer paso por mucho que lo deseara, y no sabía si JiMin quería lanzarse otra vez o simplemente esperar.

Hasta que recordó algo, una excusa perfecta para hablarle, que obviamente aprovecharía.









3 de Diciembre de 2020 a las 00:28 0 Reporte Insertar Seguir historia
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