epsilioncrescent5 Epsilion Crescent

Marshall ha pasado 19 años en cautiverio y eso lo ha convertido en una bestia. Una bestia que no puede distinguir entre el amor y el peligro, que no puede decidir a cuál bando servir y que, durante su vida, se dedicará a matar. Hasta que alguien ordene lo contrario. Liberado de su prisión, deberá sobrevivir en un mundo que no conoce, en una época que no recuerda, con personas diferentes a él.


Ficción adolescente Todo público.

#romance #sobrenatural #lobos
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Prólogo

Hospital Saint Iris. D.II.G.S.

Vivir en la oscuridad no es apto para un humano. Menos aún para un niño. Pues le roban la libertad que merece. Marshall lo ha sentido así, sus sentidos se han desequilibrado hasta volverse loco.

Ha pasado 19 años en cautiverio y eso le ha quitado su humanidad volviéndolo una bestia.

Una bestia que no puede distinguir entre el amor y el peligro, no se puede decidir a cuál bando servir, pues desconoce el bien del mal. Solo sabe defenderse y sobrevivir, aun si eso requiere sacrificios de otros. No recuerda nada de su niñez, tan solo su nombre, aunque duda de que sea el real.

Estuvo dando vueltas alrededor de su celda, desesperado por salir. La sangre le hervía y estaba sudando, debía ser por aquella extraña inyección. Dijeron que lo convertirían en un ente poderoso, capaz de ser indestructible, pero el precio era muy alto. Sentía su piel deshacerse gracias a ese químico, quería arrancarla para no seguir sufriendo. Olvidó el verdadero color de su cabello, este se había emblanquecido producto de los efectos secundarios que le ocasionaba todo aquello que hacían con él, su mirada se volvió de un color distinto y mejor desarrollada, y era cierto que su fuerza aumentó. Pero él no quería nada de eso.

Se habían llevado a varios de sus compañeros, a pesar de que nunca los conoció de frente y tan solo hablaban a través de las paredes, sabía que ya no estaban allí pues el silencio delataba su ausencia.

Hasta que un día, aquello que parecía ser la luz en la oscuridad fue provocado por disparos no muy lejanos a él, gritos y llamados de nombres que no conocía. Alguien había abierto las puertas de las celdas dándoles la oportunidad de escapar al mundo exterior, no importaba que no conocieran nada, ya estaban fuera. Marshall salió corriendo de su celda, había soldados muertos por todos lados y algunos de sus compañeros también.

Escuchó gritos de cerca, pero ningún guardia podía detenerlo ya, estaba afuera y no dejaría que volvieran a encerrarlo. Empujó y lanzó los obstáculos que le interrumpían el paso, sintió un golpe en la espalda y luego la sangre mojar su camisa blanca, le habían disparado. Pero para él eso ya no era suficiente, siguió corriendo sin mirar quién intentaba derribarlo con las balas.

Con otro estruendo, sintió una nueva bala entrar a su cuerpo. No, no podía detenerse, buscó una salida apresuradamente y logró dar con una ventana. Sabía que estaba alto, que al caer se iba a lastimar, pero era un riesgo que estaba dispuesto a correr por su libertad.

Se lanzó por la ventana cayendo desde un tercer piso antes de que la bala le diera, sintió el dolor recorrer su cuerpo debido al golpe y los disparos, sin embargo, gracias a su resistencia pudo ponerse de pie y correr.

Arrancó la camisa ensangrentada de su cuerpo lanzándola a un lado, y entonces cambió. Sintió sus huesos moverse, los músculos tensarse y su piel llenarse de pelo blanco. De pronto ya no era humano, sino lo que había sido convertido.

Una bestia.

1 de Diciembre de 2020 a las 00:00 0 Reporte Insertar Seguir historia
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