lotusvowmoon Kimberly García

¿Puedes creer en que al final de cada aventura siempre hay un tesoro? Ciprian Jones se convirtió en Capitán de su barco a una edad muy temprana, él y su hermano Liam siempre habían sido unidos, hasta que una aventura los llama, Ciprian empieza a llenarse de sensaciones extrañas, sensaciones que hacen que empiece a separar su corazón del de su hermano. Una isla muy bonita terminó siendo el destino. La ruta 57 nunca había llevado a nadie a un lugar tan incierto y desconocido. Ciprian y Liam encontraran un tesoro inolvidable. Historia creada para el reto "El Aventurero" de la Copa de Autores 2020


Aventura Todo público.

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Capítulo 1

Cuando Ciprian Jones consiguió su barco "La Ruta 57" supo que por fin él y su hermano eran libres. Ciprian aun tiene el sabor agridulce en su boca, recordaba cuando tenía doce años y fue vendido junto al único familiar que le quedaba. Para ese entonces Liam tenía quince años, a pesar de que Liam era el mayor, Ciprian era quien solía lidiar las batallas de los dos.

Estaban en la parte baja de baja de la cubierta, Liam como siempre se había ido a dormir temprano, Ciprian se acostó sin embargo divagaba entre los sueños y la realidad, ¿Por qué esa noche se sentía tan fría sin embargo?

—Tengo mido Liam — fue lo que soltó Ciprian después de levantarse de una abrazadora pesadilla en el pequeño cubículo que se le había dado para dormir.

—No tengas miedo. No hay nada de que estar asustado, ven, si quieres dormimos juntos — Liam ofreció.

Sin embargo, Ciprian sentía que las cosas no estaban yendo bien. A pesar de que se acostó junto a su hermano, no podía dormir, y pudo estar más seguro de que las cosas no iban bien cuando escuchó el ruido de murmullos, más parecidos a los gritos de una discusión muy lejana.

—Papá ¿Qué esta sucediendo? — por primera vez en mucho tempo vio a Liam pelear por los dos. Ese hombre que decía ser su padre los había vendido por viejas deudas de juego, sus hijos valían muy poco.

— Sus vidas serán mejores ahora — Fue lo que dijo su padre al dejarlos en el muelle con tan solo sus pijamas y dos desconocidos reclamándolos.

Con el tiempo Ciprian y Liam habían entendido que no había nada más fuerte que ellos dos juntos. Habían entendido que no había nada más importante que la familia y habían comprendido que la única familia que tenían era el uno sobre el otro.

Pero algunas cosas se olvidan cuando creces.

Hoy, sobre su barco Ciprian miraba hacia el horizonte, bastante concentrado para ser un joven de veinticinco años, siempre que mira el horizonte Ciprian se dedica a recordar como obtuvieron su anciada libertad. Trabajando como marineros sin paga, donde solo comía el que trabaja o el que producía.

— Podríamos enlistarnos para la Marina Real — Ciprian lo miró con interés. Su hermano podría ser muy poco hablador, pero, cundo hablaba solía tener muy buenas ideas y sabía que debía escuchar más de ello siempre que Liam hablaba.

— ¿Qué quieres decir?

— Si entramos a la Marina Real podríamos ser libres. Y ganar mejor de lo que lo hacemos aquí, que por cierto es nada — analizó Liam con Ciprian clavando sus dos orbes grises sobre él.

Después de eso no pasó mucho realmente, la marina los aceptó y fueron realmente libres, con el dinero que consiguieron le pagaron al mejor diseñador de barcos y consiguieron al "Ruta 57". Un barco que estaba destinado a muchas aventuras.

Sinceramente el único sueño de Liam siempre había sido reducido al hecho de querer vivir siempre a su hermano pequeño, pero Ciprian era un poco más ambicioso, con todo, incluso con las chicas, pero aunque fuese así Ciprian por alguna extraña razón todavía no se había casado.

No era tan sencillo si se ponían a pensarlo, en Atlis ganarse la vida no era tan sencillo y ahora que Ciprian era un hombre libre, no lo iba a arruinar casándose tan joven, después de todo él quería recorrer el mundo.

Un hombre casado en esa época no tenía tiempo para recorrer el mundo.

Ahora Ciprian tenía veinticinco y Liam veintiocho. Unos hombres hechos y derechos, nadie que los viera pudiera descifrar que los dos hombres eran hermanos, ellos no se parecían en nada. Mientras el cabello de Liam era castaño claro el de Ciprian era negro oscuro en su totalidad, mientras el primero tenía una piel blanca rojiza, el segundo tenía totalmente una piel palida, Ciprian tenía los ojos grises abrumadores y de rasgos salvajes, mientras que el hermano mayor tenía los ojos ámbar que al verlos transmitían calidez.

Eran tan opuestos, sin embargo, no habían peleado ni una sola vez, desde su niñez, Liam solia ceder a todo lo que Ciprian pedía, el mayor no se molestaba mucho y se había convertido en un hombre muy simple, mientras Ciprian hablaba hasta por los codos, Liam escuchaba.

Con una tripulación compuesta de tres hombres más ellos dos. Cinco en total, no era una tripulación especial, si no más bien necesaria.

—Capitán— a Ciprian le estaba costando acostumbrarse a ese nombre, ser el capitán del barco lo ameritaba.

—¿Qué sucede? Zion— Ciprian soltó una sonrisa muy audaz y se acomodó el fajín que amenazaba con dejar de prensar su camisa desabotonada.

—Hay buenas noticias, señor — Zion por lo general nunca iba tan temprano en la mañana a su camarote a menos que no tuviera buenas noticias para Ciprian.

Ante la atenta mirada de Liam, que a diferencia de Ciprian siempre se levantaba de buen humor por las mañanas, Zion se desenvolvió en su explicación.

—Señor, ha obtenido una respuesta positiva por parte del Rey, le ha permitido la excursión a las tierras sin descubrir hacia el norte ¡El espera que usted y el señor puedan encontrar algo extraordinario en esas tierras!— Zion finalizó refiriéndose a Liam.

Muchas personas habrían querido ganar lo que ambos juntos habían en un año. Tres viajes en un año y habían podrido al rey de riquezas, para su suerte el rey era igual de joven que ellos, también aventurero y confiable, por eso Ciprian sabía que de todas maneras su pedido iba a ser aceptado.

El rey era su amigo, que de no estar tan ocupado habría podido ir de viaje con ellos. Lo sabían con certeza desde hace un año atrás, cuando ellos decidieron dejar la marina y conseguir su propio barco.

—¿Por qué sonríes como tonto?

—¿Nuestra tripulación ya esta a bordo? — Ciprian ignoró la pregunta de su hermano y simplemente respondió con otra.

—Lo esta.

—Ya sabes, me emocionan las aventuras.

—No se ni por qué pregunté.

—¡Eguen! Fija el rumbo al norte — Ciprian miró al hombre fornido que formaba parte de su tripulación un tanto dudoso.

—Señor ¿a dónde vamos? — Ciprian no respondió, tocó el hombro del hombre y se dispuso a seguir mirando hacia el horizonte.

— Eguen, no deberías preguntar, ya sabes como es mi hermano.



4 de Noviembre de 2020 a las 00:08 0 Reporte Insertar Seguir historia
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