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andylocares Andy Locares

Jungkook por unos momentos se encuentra en un dilema mental: finalmente decide arriesgarse al peligro que ese intruso, que se metió fácilmente a su casa, puede representar para él. Se deja llevar. Esta historia ya había sido escrita anteriormente; ahora la subo en versión Fanfiction.


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 21 (adultos).

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Capítulo 1

Jungkook se encontraba exhausto acostado sobre su cama. En esta semana se había decidido por colocar sobre ella un edredón color café con felpa por la temporada de frío. Cero grados Celsius se podía leer en las noticias. Se encontraba en calzoncillos. No había ningún problema ya que ahora se encontraba en su propia casa: La que él y su pareja habían conseguido juntos. Faltaba poco para que su husband llegara y quería sorprenderlo. Además ya tenía la libido muy alta y las ganas de tener intimidad con él ya eran insoportables. Se dirigió a su armario y se puso en cuclillas para poder alcanzar los cajones que se encontraban en la parte inferior. Abrió el que había designado para su ropa interior y rebuscó por debajo. Por costumbre, lo que pensaba usar lo coloco debajo de toda la demás ropa interior. Al fin encontró lo que buscaba y procedió a ponérselo encima. Le excitó a un más la sensación de la minúscula thong subir por sus piernas. Sentir el elástico ajustarse a sus muslos y al subir un poco más la tira trasera introducirse por en medio de sus glúteos. Esa era la sensación que más le gustaba porque en su caso, esa era de sus zonas más erógenas. Sabía que a su husband le encantaría: sobretodo después de varios meses de ejercicio de pierna en el gimnasio. Se puso sus pantalones y su playera y se sentó en su cama para mirar su celular disfrutando la sensación de la thong tensarse por en medio de sus nalgas y apretando justo ahí. Miró la pantalla de su celular y revisó sus mensajes: su husband llegaría en cualquier momento.

Justo cuando colocó el celular sobre la cama escuchó el tintineo de las llaves al ser sacadas de los bolsillos y el inconfundible paso de su husband en la sala de estar después de abrir la puerta principal. Bajó a paso apresurado las escaleras para abalanzarse sobre él y al llegar a la sala de estar se quedó petrificado: El hombre que se encontraba en la sala de estar no era su amado.

La persona que se encontraba enfrente era mucho más alto que él y tenía el aspecto de haber salido hace poco del taller mecánico que estaba a unas pocas calles de su casa. Con una voz grave y gutural se acerco a Jungkook con una mano en sus bolsillos. Jungkook se quedó inmóvil; era seguro que lo que el hombre pretendía sacar de sus bolsillos era un arma o incluso peor: una navaja. Siempre había bromeado con sus amigos y familiares que una de las maneras más horribles de morir era siendo quemado o acuchillado. Parecía que su final sería de la segunda manera.

—El dinero está en la habitación principal. En el segundo piso –dijo Jungkook de forma apresurada y con voz temblorosa. El hombre solamente gruñó y siguió caminando en su dirección. El muchacho seguía inmóvil.

De pronto Jungkook vio como las manos de aquel se extendían hacia él a la altura de su cintura. No había nada que pudiera hacer. El hombre lo tomó y lo atrajo hacia él con una fuerza increíble y comenzó a besarle el cuello agresivamente. La cabeza de Jungkook daba vueltas sin parar: se suponía que debía tener miedo por su vida, pero no era así. Detestaba admitirlo pero aquello había encendido algo en él que no conocía o quizá tenía reprimido. Todos sus miedos desaparecieron y surgió la pregunta: ¿Si aquel individuo no pretendía hacerle daño, qué buscaba? La respuesta era bastante obvia pero ¿por qué?

Jungkook seguía sin tener control sobre su cuerpo y sus manos seguían pegadas a sus costados. El hombre deslizó sus gigantescas manos por su espalda y comenzó a introducirlas debajo de su pantalón y sintió como tanteaba con los dedos el elástico de la ropa interior que llevaba puesta y con ello una flama incontrolable se encendió dentro de él: Ya no pensaba en su esposo que sin duda alguna llegaría en cualquier momento. Si lo encontraba daba igual. Aquel momento era demasiado excitante y como decían por allí: «nadie le quitaría lo bailado». El hombre metió su mano derecha debajo de su pantalón y al mismo tiempo tomó el elástico por ambos lados y tiró hacia arriba mientras Jungkook escuchaba un gruñido en la garganta del hombre. Sintió como con ese tirón su ropa interior se metía aún más entre sus nalgas y rozaba con fuerza allí: en su zona erógena más sensible. No lo pudo evitar: De su boca surgió un gemido, tenue pero audible después de todo.

—Sabía que te gustaría —dijo aquel con una voz sumamente gutural—. Desde afuera te ves muy sofisticado, pero sabía que serías una perra caliente si alguien tocaba tus teclas de la forma correcta.

Aquel ser siguió estirando su thong mientras succionaba el cuello de Jungkook y dejó que el elástico se posara por encima de los huesos de sus caderas. Después Jungkook pudo sentir como la piel rasposa de las extremidades de ese tipo lamía sus nalgas. Pudo sentir cada uno de sus dedos y sin pensarlo rodeó el torso del hombre con sus brazos. El intruso apretó aún más fuerte sus glúteos y lo levantó del suelo y Jungkook pudo estar más consciente aún de la fina tira que se estiraba entre sus nalgas. El invasor lo llevó hacia la segunda planta como si supiera donde se encontraba la habitación donde él y su husband dormían. Al llegar presionó a Jungkook sobre la fría puerta del dormitorio que estaba entreabierta y la atravesó rápidamente para después arrojar a Jungkook de espaldas sobre la cama. El ladrón, como comenzó a llamarlo Jungkook en su mente, puso sus manos detrás de sus rodillas mientras se abría paso entre sus piernas para colocarse encima de él. Jungkook pudo sentir cada músculo de sus abdominales a través de su playera y dejó que el tipo le quitara su camiseta. El hombre después hizo algo que Jungkook no esperaba: Le besó la boca y mordió su labio inferior.

Jungkook se encontraba en éxtasis. De no haber sido porque su cabeza daba vueltas en ese momento ya se habría venido. El ladrón se separó por un instante de él para desabotonarle los pantalones y despojarlo de ellos. Acto seguido, le quitó despacio su ropa interior y Jungkook pudo sentir como el elástico de su thong se iba enrollando mientras la tira que iba entre sus glúteos iba saliendo poco a poco de su escondite. Cuando aquel hombro hubo aventado las ropas al suelo, procedió en quitarse la camiseta y a desabotonar sus pantalones. Jungkook se dio cuenta que el ladrón no llevaba ropa interior cuando comenzó a bajar sus pantalones y decidió desviar la mirada para que no lo descubriera mirándolo tan fijamente.

Ya desnudo, el intruso levantó la playera de Jungkook hasta sus costillas y comenzó a besar su estómago y fue bajando poco a poco hasta llegar al pene de Jungkook que en aquel momento se encontraba totalmente erecto. Para su sorpresa, el ladrón no se detuvo ahí sino que siguió bajando hasta sus partes más intimas hasta llegar a su parte trasera. Jungkook pudo sentir un cosquilleo húmedo ahí y contuvo una risilla. El invasor siguió haciendo lo suyo mientras Jungkook se mordía los labios. Aquella sensación era totalmente nueva para él. Con su partner nunca lo había hecho.

—Sigue —dijo sin poder contener más sus palabras.

Jungkook sintió que algo un poco más tibio y seco se abría paso. Puso la barbilla sobre su pecho para poder ver mejor y vio al hombre manipulando aquella parte tan sensible con uno de sus dedos. Lo retiró y procedió a introducir dos. Jungkook pudo sentir la pequeña resistencia que ofrecía su cuerpo al contacto con un objeto extraño pero no había dolor. Aún.

—Todavía estás muy tenso, chamaco.

El fortachón comenzó un movimiento de vaivén con su mano y después poco a poco comenzó a introducir ahora tres dedos. Jungkook sintió un poco de dolor pero se fue acostumbrando. El ladrón introdujo un poco más sus dedos dentro de Jungkook y giró un poco su mano haciendo que Jungkook no pudiera contener un sonido hecho por su garganta. Ya no ofrecía resistencia. El hombre retiró su mano dejando dentro solo la punta de tres dedos y procedió a introducir un cuarto, esta vez empujó un poco más su mano girándola de forma que su palma quedará volteada hacia el techo y con el pulgar comenzó a masajear, ejerciendo poca presión, esa área entre las partes íntimas de Jungkook y su área trasera. Jungkook apretó sus dedos alrededor de la orilla del colchón y se mordió los labios. Quiso liberar una mano y comenzar a masturbarse mientras disfrutaba de todo aquello, pero quiso alargar ese momento de placer y se contuvo.

—Sé que te gusta —dijo el intruso, y enseguida se detuvo y comenzó a retirar su mano—, pero esto te gustará más.

El hombre se irguió y esta vez Jungkook pudo apreciar el aparato reproductor del hombre en su totalidad. Lo tenía totalmente erecto y pudo notar que se curvaba ligeramente hacia su ombligo. El intruso tomó las piernas de Jungkook por detrás de las rodillas y las empujó hacia su pecho manteniéndolas separadas a la altura de sus hombros. Después movió sus caderas para acariciar con su miembro el ano del chico, mientras Jungkook también levantaba sus caderas para contribuir también a aquel excitante masaje. El hombre se detuvo de repente y empujó un poco y la punta de su miembro encajó perfectamente en el primer esfínter de Jungkook.

—Para —objetó Jungkook mientras ponía una mano sobre las abdominales del hombre, el cual lo ignoró por completo; no siguió empujando pero con una mano se sostuvo su pene y comenzó a hacer movimientos circulares para que Jungkook se acostumbrara. Parecía determinado a que el muchacho disfrutara de todo aquello.

Después de unos segundos siguió empujando y una vez que los esfínteres de Jungkook dejaron de ofrecer resistencia y un poco más de la mitad de su miembro ya estaba dentro de él, dio una embestida que sacó un gemido de la boca de Jungkook, que por su intensidad podía llegar a confundirse con un grito. El joven estaba totalmente consciente de esa parte íntima de su cuerpo, podía sentir la presión que ejercía el miembro de aquel hombre sobre las paredes de su ano, sobretodo en las frontales que se encontraban más cerca de su aparato reproductor; también podía sentir en sus testículos los vellos púbicos del intruso y sobre sus nalgas como rozaban sus testículos. Las ganas de masturbarse eran casi insoportables y tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para contenerse. Jungkook sintió después una sensación incómoda mientras el hombre robusto retiraba su miembro completamente para después embestirlo de nuevo. Era tanta la fuerza con la que lo hacía que el pene de Jungkook se movía un poco como cuando las piernas rebotan cuando golpean con un pequeño martillo las rodillas y ahora no podía parar de gemir.

El ladrón siguió haciendo lo suyo por unos minutos y después se inclinó hacia adelante para besar el cuello de Jungkook. Éste pudo sentir un pequeño tirón en ambas piernas al tener que doblarse un poco más soportando el peso del intruso. Ahora estaba completamente sobre él e instintivamente arqueó un poco su espalda para que el otro pudiera rodearlo con sus enormes brazos. El hombre lo hizo como si leyera sus pensamientos. Jungkook quería sentirlo todavía más dentro de él, si eso era posible, y lo rodeó con sus piernas y brazos mientras el ladrón seguía besándole el cuello. Aquello probablemente le dejaría marcas, las cuales después tendría que ocultar a su pareja, pero eso sucedería después, no tenía cabeza para preocuparse por eso ahora. El momento era tan excitante.

El hombre lo apretó más hacia sí y comenzó a doblarse ligeramente por la espalda, para que sus caderas subieran y bajaran y así poder mantener el movimiento de vaivén. Jungkook podía sentir las partes íntimas del intruso totalmente contra él y también todo el resto de su cuerpo. Todo era de una forma tan íntima.

—Creo que me voy a venir —dijo Jungkook cuando el hombre lo apretó más contra sí y el movimiento de vaivén hacía que las abdominales del intruso rozaran con el pene del joven.

El fortachón se detuvo y se irguió nuevamente sin retirar su miembro.

—Voltéate manteniéndome dentro de ti.

Jungkook sin dudarlo pasó con cuidado una pierna por enfrente de él para quedar boca abajo solamente sostenido por sus rodillas y codos.

—Quiero que pongas tu mejilla en el colchón y tus manos delante de tu cabeza. Quiero verlas todo el tiempo porque no quiero que te toques —le dijo a Jungkook.

Una vez que Jungkook se colocó en esa posición de una forma totalmente sumisa, se sintió expuesto y vulnerable. El hombre lo tomó por sus caderas y siguió embistiéndolo varias veces ahora aún más fuerte. Con cada embestida Jungkook lanzaba un gemido cada vez más fuerte y sentía como su pene se bamboleaba con todo aquel ajetreo. Cuando sintió el cuello entumecido por estar en esa posición con la mejilla sobre el colchón, apoyó su frente y después la parte superior de su cabeza y desde ese ángulo pudo ver como un líquido transparente escurría desde su miembro y caía sobre el colchón. Lo volvió loco ver como los testículos del hombre chocaban contra los suyos mientras el miembro grande del intruso desaparecía por detrás de él.

—Ahora comienza a masturbarte. Ya estoy por venirme —le ordenó el hombre musculoso mientras abría un poco más sus nalgas y llegaba más profundo con cada embestida.

Jungkook se apoyó en uno de sus codos y obedeció. Aquel hombre siguió embistiéndolo aún más rápido y comenzó a gemir cada vez más fuerte.

Jungkook comenzó a eyacular primero y pudo notar la contracción de sus esfínteres alrededor del hombre mientras aquel lanzaba un último y sonoro gemido y pegaba sus caderas a los glúteos de Jungkook como si quisiera que todo su cuerpo estuviera dentro de él. El joven pudo sentir el ligero bombeo que hacía el miembro del hombre dentro de él al eyacular.

Gimiendo y jadeantes los dos se quedaron así por unos instantes hasta que el intruso retiró su miembro del joven. Jungkook tuvo una sensación extraña al principio y después una sensación de vacío en su ano.

Jungkook se volteó boca arriba y después se sentó al borde de la cama mientras observaba como el hombre recogía sus pantalones y se los volvía a colocar encima.

—Te gustó ¿verdad? —preguntó el hombre mientras lanzaba una risa burlona.

Ahora era la vergüenza lo que invadía a Jungkook. ¿Cómo le iba a explicar todo a su husband si se llegaba a dar cuenta? ¿Debía decirle? A final de cuentas había tenido sexo con un completo desconocido en toda la extensión de la palabra. Había dejado que alguien que había entrado a su casa, un intruso, lo tocara y tuviera sexo con él. Había dejado que alguien más lo dominara.

—Sí me gustó. Pero ¿quién eres? ¿Cómo te llamas?

–No te lo puedo decir. Solamente debes saber que todo está bien. No necesitas decirle nada a tu pareja. Créeme.

—¿Conoces a mi pareja? —preguntó Jungkook sobresaltado.

—No hagas preguntas y disfruta —dijo mientras terminaba de vestirse—. Vístete y actúa como si nada hubiera pasado. Él pronto llegará —dijo mientras recogía algo del suelo—. Yo creo que debes ir a guardar esto —y le entregó a Jungkook su thong.

Jungkook observó mientras el hombre salía de su recamara y pudo apreciar nuevamente su espalda ancha y sus poderosas piernas. Luego escuchó como se cerraba de golpe la puerta del piso de abajo.

31 de Octubre de 2020 a las 21:24 4 Reporte Insertar Seguir historia
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Daniela Nolasco Daniela Nolasco
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  • Andy Locares Andy Locares
    Así es. Como se explica en la descripción de la historia, en un principio iba a ser solo un relato corto. Luego surgieron nuevas ideas para alargarlo y convertirlo en una historia más extensa y como «fanfiction». 3 days ago
S. Guevara L.    | §carlet_G S. Guevara L. | §carlet_G
Leo que eres spsicologa y no puedo evitar ponerme paranoica de pensar que estás manipulando mi mente y que todo lo que escribes es por algo😳 Pd: también adoro la psicología, este género y jungkook 🤯🤡
December 08, 2020, 04:17

  • Andy Locares Andy Locares
    ¡Hola! Creo que puedes tener razón con lo que dices. Ja, ja. Y eso aplica también para lo que se dice en los comentarios. 3 weeks ago
~

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