abypardo Aby Pardo

Mi vida en el colegio cambió radicalmente cuando Jungkook se fijó en mi. El único problema es que, para estar juntos, tendremos que escapar de la familia de su ex novia, integrantes de una peligrosa y vengativa mafia. Protagonistas: Jungkook, Taehyung y Jin + 18


Fanfiction Bandas/Cantantes Sólo para mayores de 18.

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Invisible


La pelota de papel me golpeó como una piedra en medio de la cara. Una pensaría que el papel no puede doler tanto, pero Jin era un experto en crear experiencias dolorosas. La pelota era el resultado de juntar muchas hojas de cuaderno y recubrirlas con una gruesa capa de cinta adhesiva. Era casi tan grande como mi cabeza, le habría llevado bastante tiempo armarla. Jin era paciente cuando se trataba de lastimar a otros.

Yo estaba en el pasillo del colegio esperando que Sun hee, mi mejor amiga, terminara de coquetear con su novio: Taehyung. Sólo se veían en el recreo y unos minutos a la entrada y a la salida, porque los padres de Sun hee eran muy estrictos y controladores. A pesar de que estábamos cursando el último año y que pronto seríamos mayores de edad, la seguían tratando como a una niña.

Sun hee era mi única amiga en el colegio; mientras ella pasaba tiempo con Taehyung, yo estaba condenada a esperarla, buscaba un rincón alejado y trataba de disimular mi soledad. Estaba fingiendo que respondía mensajes con el celular en la mano cuando Jungkook y Yang Mi aparecieron al fondo del pasillo.

Eran la pareja perfecta. Él vestía una camisa a rayas, su pelo cobrizo tenía una forma salvaje, se movía seguro de sí mismo, con unos suaves gestos y una deslumbrante sonrisa. Ella tenía un cuerpo escultural de piernas largas y delgadas que lucía bajo la falda gris del uniforme, su cabello se bamboleaba sobre su espalda como una cortina de seda. Siempre estaban rodeados de atenciones y halagos, todos querían estar cerca de ellos y bañarse en la luz que irradiaban.

Ese destello avanzaba por el pasillo hacia mi, Jungkook rodeaba la delgada cintura de Yang Mi, mientras ella le mostraba algo en su celular. Se detuvieron un segundo en medio del pasillo, una estampida de estudiantes corría hacia el recreo pero se bifurcaban al llegar a ellos, como si el contacto con sus cuerpos fuera capaz de quemarlos. A mi me hubieran pasado por encima.

Dos chicas, una pelirroja y una morena, llamaron la atención de Yang Mi, que las recibió con un entusiasta abrazo. En ese momento, mientras ella hablaba con sus amigas, la mirada de Jungkook recorrió la multitud y por un segundo se posó sobre mí.

Mi estómago dio un vuelco y el corazón me subió hasta la garganta. El celular temblaba entre mis manos. No estoy segura de cuánto duró el contacto visual, posiblemente unos pocos segundos pero yo sentí que fue una eternidad. Mis pies parecían despegarse del piso, me sentí radiante y hermosa por primera vez en mi vida, durante aquellos eternos segundos.

Hasta que la dolorosa pelota de papel me golpeó en medio del rostro, con tanta fuerza que aturdió mis sentidos y casi caigo desmayada.

Mi rostro latía de rabia y vergüenza, lo cubrí con mis manos, sentí el palpitante calor, el gusto metálico de la sangre en mi boca, las risas de Jin acercándose a mí para ver el resultado de su hazaña. Se estaba divirtiendo. Yo solo quería desaparecer. Hubiera preferido golpearlo, pero nadie en su sano juicio lo haría.

No exagero cuando digo que Jin era peligroso. Una vez metió a un chico dentro de un tarro de basura, selló la tapa y lo arrojó por la calle, rodando entre los autos. El año anterior le había prendido fuego el cabello a una compañera que se sentaba a mi lado en la clase, nunca la volví a ver. Jin era el hermano de Yang mi, se rumoreaba que la chica era tan cruel y violenta como él.

Jin levantó la pelota de papel, dijo un chiste que no alcancé a escuchar pero que hizo reír a sus amigos. Yo seguí con las manos cubriendo mi rostro hasta que sus carcajadas desaparecieron entre el bullicio del patio.

Sun hee y Taehyung corrieron para ayudarme. Mi amiga tomó mis manos entre las suyas, vio la sangre en mi nariz y mi labio que comenzaba a inflamarse.

Lo primero que hice fue mirar hacia el fondo del pasillo, pero Jungkook ya no estaba. Esa fue la primera vez que me vio y con su penetrante mirada confirmó mi existencia. Mis manos seguían temblando, traté ocultar las lágrimas que brotaban de mis ojos.

—Vamos a la enfermería —dijo Taehyung.

— Estás bien, todo estará bien.... —me dijo Sun hee.

Deseaba con todas mis fuerzas que tuviera razón, pero no podía alejar de mi mente la sensación de que mi vida estaba a punto de empeorar.



29 de Octubre de 2020 a las 01:52 0 Reporte Insertar Seguir historia
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