drdesdicha Dr Desdicha

Nadie espera morir ni mucho menos olvidarlo todo, pero allí estaba él, la Rosa Marchita, justo delante de la mismísima Muerte, firmando el pacto cuyo contenido desconocía y que acabaría por darle la vida de nuevo. Esta alma condenada por el olvido tendrá que dar un paso adelante en la búsqueda de quien era en realidad y por qué había muerto, pero los problemas del pasado se unirán con los problemas del presente para hacerle la vida imposible una vez más. Ni siquiera las flores más bellas pueden escapar del destino caótico que les espera. Un libro sobre manipulación, tragedia, secretos ocultos y misterio con un toque de humor y comedia dedicado para aquellos que quieren leer profundo. Solo tú estás destinado a leer esto. La primera parte abarca desde el prólogo hasta el capítulo 29.


Fantasía Fantasía oscura Todo público.

#secretos #muerte #aventura #misterio #tragedia #vestigiosmortales
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Prólogo. Otra oportunidad

Toda historia tiene su principio, y esta misma empieza con una frase que escondía un misterio detrás, dicha por un hombre aún más misterioso, la encarnación de uno de los miedos del ser humano...

—Es hora de despertar.

El receptor de ese mensaje abrió los ojos de par en par en medio de una oscuridad anormal que le rodeaba, más podía ver aquello que aparecía a su alrededor, pero su atención estaba puesta en la voz que escuchaba en su cabeza, una voz que le perseguía, que quería aferrarse a él y que no le dejaba pensar con claridad.

—Todo comienzo tiene su final, alma desafortunada. Todas las rosas crecen y todas las rosas se marchitan. Usted no es una excepción. Su vida insignificante ha llegado a su fin.

Conforme la voz se intensificaba aparecía en el horizonte de esa oscuridad el reflejo de un hombre pálido con un esmoquin blanco y negro. La mirada del alma condenada estaba obligada a centrarse en aquel misterioso ser pues de su boca salían las mismas palabras que escuchaba en su cabeza.

—Vidas como la suya siempre me han parecido monótonas, repetitivas, aburridas. Siempre desaprovechando el regalo que os han concedido muriendo por tonterías como el amor, el dinero o vuestra propia estupidez, aunque eso es lo que hace interesante a la especie humana, uno sujetos que vale la pena observar, de investigar, de manipular...

El hombre del esmoquin no se acercó al alma condenada sino que empezó a caminar hacia la derecha, hacia el reflejo de una lápida para después dedicarse a observarla.

— ¡Pero! —el misterioso hombre del esmoquin se centró en el alma—. No importa cuanto huya de la muerte de todas formas. Al final acabará encontrándole —para luego suspirar—y al final le ha encontrado, Rosa Marchita. Es una verdadera lástima que no haya vuelta atrás...

Entonces el hombre del esmoquin se giró, dándole la espalda al alma que lo observaba.

—Me temo que su descanso ha finalizado. Es hora de que se reúna con las demás almas y parta al más allá. Hasta siempre, alma desafortunada.

Con eso dicho aquel hombre caminó a paso lento por donde había venido, pero no acabó ahí. El alma, que había estado escuchando las palabras del hombre, habló.

— ¡Espera...! —dijo por fin el alma condenada al hombre del esmoquin, moviendo débilmente la mano hacia él en un intento de llamar su atención pues esa alma aún conservaba la forma corporal del hombre que una vez fue.

Su grito consiguió pararlo. El hombre del esmoquin frenó su marcha y se volvió a dirigir al alma.

— ¿Frenando lo inevitable, Rosa Marchita?

El alma condenada no tenia ni idea de por qué ese hombre le llamaba así, y a eso se sumaba algo más. Ni siquiera recordaba quien era ni cómo había llegado a morir. ¿Acaso tenía amnesia?

— ¡No...! ¡No puedo morir todavía! —volvió a gritar el alma—. ¡Ni siquiera sé quien soy!

—Mucho me temo que ese es su problema, no el mío. Y con esto, me despido de vos.

Se volvió a dar la vuelta, sonriente, porque sabía que el alma no se iba a rendir todavía.

— ¡Por favor, escúcheme! No puedo morir, no de esta forma. ¡Haré lo que sea para volver a la vida!

El hombre del esmoquin se puso pensativo, mirando hacia arriba mientras se acariciaba la barbilla. Luego sonrió de forma macabra.

— Lo que sea, dice usted. ¿Se das cuenta de lo que habla, Rosa Marchita? ¿Estás dispuesto a hacer un pacto con la mismísima Muerte?

Y ese hombre, la Muerte personificada, soltó la risa más diabólica que haya escuchado cualquier cosa viviente. Luego tosió y volvió a ser el de siempre.

—Perdón. Eso no fue muy ético por mi parte, muy maleducado, pero quien me va a criticar en mis dominios. Siempre me hace gracia que los desgraciados me supliquen y no puedo controlarme. A lo que iba, Rosa Marchita. Por querer, quiero algo, que es algo que tú también querrás. Los dos saldremos ganando...

La última frase que había dicho hizo sospechar al alma condenada, pero no estaba por la labor de quejarse teniendo la Muerte el control de su vida.

— ¿Qué propones, Muerte? —le preguntó el alma—. ¿Qué debo hacer?

—Jugará a mi juego, por supuesto. Al juego de recuperar su memoria o morir en el intento. Suena fácil, pero... no se confíe.

— ¿Está diciendo que me dará la vida a cambio de que descubra quien soy en realidad?

—Por supuesto que no, necio. En realidad no voy a decirle lo que quiero en realidad de usted puesto que en su camino lo terminará haciendo de todas formas. Ese es su posible destino después de todo. Todo depende de usted...

El alma se preguntó qué podía significar eso, y antes de preguntárselo la Muerte le interrumpió.

—No cuestione mi palabra, Rosa Marchita, si no quiere que me arrepienta del favor que le estoy haciendo. Sé que no me defraudará.

De repente el alma se percató de que el lado izquierdo de ese vacío en el que estaba comenzaba a emitir un brillo. Su curiosidad le invitó a saber qué era ese punto brillante pero fue detenido por la mano de Muerte, que se había agachado para impedírselo.

—Su curiosidad va a acabar matándole, si es que vuelve a vivir. Eso que brilla a mi izquierda es un destello de luz. Si se fijas en él durante unos segundos aceptará vivir de nuevo… y mis condiciones. En caso de no hacerlo y seguir fijado en mi atractivo rostro yo mismo le conduciré hasta el más allá y nunca me volverá a ver. Ahora le toca a usted decidir. ¿Decide pactar conmigo o aceptar su sentencia?

El hombre del esmoquin sabía que no iba a rechazarlo y el alma errante también. Tenía que descubrir quién era en realidad. Una vez Muerte le soltó el alma pasó a mirar al destello de luz con toda su atención durante cinco segundos, y ese destello se expandió produciendo una luz intensa que le cegó. Lo único que pudo oír fueron los pasos de Muerte acercándose a él. Este soltó una pequeña risita y le susurró.

—Justo lo que esperaba. Mis expectativas han sido cumplidas.

Los ojos del alma le pesaban pues no podía contenerlos abiertos por mucho tiempo. Había dejado de sentirse a sí mismo. Su cuerpo se estaba apagando, al igual que el brillo que le cegó. Solo pudo escuchar una última frase antes de desfallecer.

—Hiciste muy pero que muy bien pactando conmigo. Le aseguro de que no se arrepentirá. Y ahora, empecemos. Espero grandes cosas de usted, Rosa Marchita.

Y de esta forma el alma condenada se sumergió una vez más en la oscuridad para ascender hacia la superficie, en donde le esperaba lo que una vez fue su cuerpo, para que cuerpo y alma se reuniesen y conviviesen una vez más...


...Fin del capítulo...

...Y en el siguiente, un misterioso mercenario hace su aparición...


(Autor aquí. ¡Hola, lector desconocido! Este es mi primer día en esta página así que trataré de adaptarme lo mejor posible a las nuevas mecánicas. La verdad es que ni sé cómo cambiar la imagen de perfil. En fin, como suelen decir: pasito a pasito, suave suavecito...)

28 de Octubre de 2020 a las 19:50 0 Reporte Insertar Seguir historia
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