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Sara Caicedo Daza


Un amor imposible pero inquebrantable, así explicaría mi vida y aun así no la cambiaria.


LGBT+ Todo público.

#tragedia #lgbtq #amor
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Un Amor Verdadero

Mi vida era lo más simple que cualquiera se hubiera podido imaginar, se podría decir que lo único interesante que hacía era cuidar de mi hermano pequeño y lo peor es que lo odiaba. Todos los días me dirigía al instituto a estudiar las mismas materias una y otra vez, llegaba a mi casa, preparaba mi almuerzo y me encerraba en mi habitación para no oír a mis padres gritarse entre ellos, lo normal para una chica como yo. Luego de un rato iría a la cocina para comer algo, volver a mi cuarto y hacer nada en lo absoluto. Básicamente odiaba mi vida, siempre quise tener una de esas aventuras o romances trágicos como en los libros pero, nunca llegaba la oportunidad que esperaba para tener algo bueno que decir cuando alguien me dijera “que me cuentas de tu vida”. Claramente, ahora entiendo que cada cosa tiene su tiempo y ame todo lo que paso en los pocos momentos que estuve con ella.

Su nombre era Clary, la conocí en un día frio y lluvioso, mi hermano había insistido en ir a la tienda por unos dulces así que tuve que acompañarlo; en la mitad del camino el cielo oscureció y las nubes empezaron a juntarse cada vez más como si se preparan para llorar por un largo tiempo. Pasaron unos 5 minutos cuando la primera lágrima cayó, estaba esperando que de la nada un relámpago me cayera encima pero sabía que el cielo no me odiaba tanto. De la nada esa pequeña brisa se convirtió en una tormenta y la única opción que tuvimos fue resguardarnos en una tienda a la esquina de la calle donde nos encontrábamos. En el momento que la vi mi mundo se paralizo, no sabía por qué pero por unos segundos me olvide de la lluvia, la tienda e incluso de mi hermano que estaba a punto de comer toda la sección de chocolate, con solo mirar sus ojos color verde claro, su sonrisa, la sonrisa más hermosa que había visto y su hermoso cabello avellana mi mente quedo en blanco, como si una fuerza me hubiera consumido. Cuando me di cuenta que parecía una estúpida mirándola así, salí de mi transe y fui corriendo a detener a mi hermano el cual no supo controlar su gusto por los dulces, en un momento mientras le quitaba todas las chocolatinas de su mano, ella se acercó a mí. Raramente, parecía que le agradaba, nos quedamos hablando un buen rato y en realidad me di cuenta que no éramos tan diferentes, sus padres eran muy estrictos y dudaba que alguna vez se habían amado, ella trabajaba debido a que era la única forma de salir de su casa y socializar, me dijo miles de cosas acerca de ella y se notaba que también estaba interesada en saber de mí, algo que nadie había hecho antes. Sorprendentemente, mi hermano también decidió quedarse un rato con nosotras mientras pasaba la lluvia así que ella lo dejo jugar con todo lo que él quisiera de la tienda. No sabía por qué pero el hablar con ella se sentía diferente, como si hubiera conocido a un ángel, sentía que mis latidos se aceleraban y no podía evitar reírme con tan solo una palabra salida de su boca, como si estuviera hechizada. Un rato después, la lluvia ceso y desafortunadamente tenía que irme o mis padres iban a hacer de nuestra casa un infierno, de alguna manera Clary lo entendió y de tan solo escucharla decir “está bien, fue un placer conocerte” estuve a punto de desmayarme, fue en ese preciso momento cuando todo cobro sentido, me había enamorado pero no quería aceptarlo.

Salimos de la tienda y nos apresuramos a llegar a nuestro hogar que estaba a unos 15 minutos caminando, cuando íbamos a cruzar la calle Clary grito mi nombre y con una sonrisa en su cara corrió hacia mí para preguntar si nos podía llevar en su auto, yo no sabía que decir ya que quería con todo mi corazón pasar más tiempo con ella pero estaba segura de que si sus padres se enteraran de la confianza que le tenía a sus clientes, no sería bueno para ninguna de las dos. Con tan solo ver mi expresión ella me aseguro que nada malo iba a pasar, solo era una vez, yo accedí. Esa una vez se convirtió en miles de veces, básicamente pasábamos mucho tiempo juntas, con ella conocí la ciudad, aprendí a divertirme y conocí lo que era el amor. Sé que suena extraño pero poco a poco entendí que me gustaban las chicas y lo acepte fácilmente, no fue un problema para mí aceptar mi realidad y al contrario de un drama o libros, ella y yo lo reconocimos rápido.

Recuerdo la tarde en la que confesamos lo que sentíamos la una por la otra, la tarde más cercana a la perfección se puede decir, estábamos en el auto comiendo helado, nos estábamos riendo cuando de la nada nuestras manos se tocaron y las dos supimos lo que estaba a punto de pasar, por primera vez en mi vida amaba mi vida y estaba dispuesta a reclamarla así que sin pensarlo mucho, deje mi helado a un lado y la besé. Sus labios eran suaves como el algodón y dulces como el chocolate, nuestra respiración se aceleró y nuestros ojos se cerraron lentamente, cuando nos separamos no dijimos ni una palabra, fue como si el mundo se hubiera quedado en silencio por unos segundos, momentos más tardes ella me besó y ese fue el mejor momento de mi vida, fue como si me hubieran dicho, no estás sola en esto.

Las siguientes semanas fueron maravillosas, en realidad empecé a sentir que ya no quería mi vida como si fuera uno de los libros que amaba con toda mi alma, estaba contenta con mi ella y no quería que cambiara, pero si cambió. Un día, cuando llegue a la tienda donde ella trabajaba para acompañarla un rato, la vi de una manera como nunca la había visto, su cara estaba roja como si hubiera llorado durante toda la noche, su uniforme estaba desalineado mostrando que ni siquiera se había tomado el tiempo de arreglarse y su brazo tenía un moretón que se podía notar sin siquiera entrar al establecimiento, corrí a abrazarla pero ella se alejó y con voz quebradiza me dijo que sus padres se habían enterado de la manera que nos sentíamos la una a la otra, y como era de esperarse, no lo aprobaban, mi mundo dio un giro de 180 grados y mi corazón se partió en pedazos, no sabía qué hacer. Después de ver cómo me sentía me dijo que ese era su ultimo día trabajando en esa tienda ya que sus padres iban a llevarla a un tipo de lugar donde le iban a enseñar a ser normal en dos semanas; al escuchar eso, hice la cosa más cliché que alguien pudo hacer, me dirigí a mi casa corriendo sin siquiera prestarle atención a su reacción, devastada entre a mi cuarto y me dispuse a llorar sin parar.

Al otro día a pesar de que no quería salir de mi cama decidí hacer lo que yo llamó un acto heroico, fui a su casa esperando encontrar a sus padres y así fue, ellos se dieron cuenta de quién era yo enseguida y básicamente me gritaron todo lo que más me dolía, salí espantada de la casa y ese miedo y tristeza que tenia se convirtió en ira, me fui a mi casa y destruí totalmente mi cuarto, posters en el piso, ropa en todos lados, cuadros destrozados y no me detuve hasta que el sueño se apodero de mí.

Una semana después mi madre entra mi cuarto para llevarme el desayuno, ya le había contado todo lo que había pasado pero ella simplemente no podía hacer nada al respecto, cuando salió me levante de mi cama y pise un marco de foto que milagrosamente no había roto, cuando lo detalle empecé a llorar, era una foto de Clary y yo juntas. Lo pensé un rato y decidí que no podía vivir sin ella así que escribí una carta a mi familia especificando que mis ahorros serian para el uso exclusivo de mi hermano Max, luego me puse una ropa un poco decente y me dirigía la casa de Clary, al llegar recoja un par de rocas del suelo y las empecé a tirar a la ventana que supuse era su cuarto, segundos después ella se asomó asustada, tome aire y le grite desde donde estaba que no podía imaginarme vivir si ella y que si nos iban a separar lo único que podría hacer era abandonar este mundo. Sé que suena impulsivo pero tenía sentido para mí. Me fui corriendo con lágrimas en la cara a uno de mis lugares favoritos, el puente de la ciudad; al llegar mire el rio que se encontraba justo debajo de mí y con todo el valor que tenía me subí a una de las barandas de este, retire uno de mis pies suspendiéndolo en el aire y justo cuando iba a saltar su voz me detuvo, su cara estaba envuelta en lágrimas y sudor, lo único que hizo fue mirarme y sonreír, entre sollozos expreso lo que sentía y dijo que si no podamos estar juntas en esta vida, entonces era mejor ir probar en la siguiente, yo la mire sorprendida y la besé, por más que le dije que no lo hiciera, que empezara de nuevo, ella no escuchó, me tomó de la manos y me miró fijamente sonriendo, en eso ya era muy tarde para cambiar de opinión, saltamos.

Mi sueño se hizo realidad, mi vida fue completamente una aventura, sin embargo si me dieran la oportunidad de hacer algo diferente no sé si lo haría, lo único de lo que estoy segura es que Clary fue mi verdadero y único amor y nadie puede cambiar eso.

28 de Octubre de 2020 a las 12:52 0 Reporte Insertar Seguir historia
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