hecate- Hécate Velazquez

Una entidad malévola llena de venganza quiere manchar el mundo con su oscuridad. Pero... Siete héroes, cada uno de una especie mágica distinta, unirán sus fuerzas para evitar que la oscuridad se expanda y por fin acabar con la malvada entidad"


Fantasía No para niños menores de 13.
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La carta de admisión

Es difícil decir como inicio esta aventura, pues la historia de estos 7 héroes comenzó mucho antes de lo que ellos pensaban, cada uno tomó decisiones que los llevaron a ese peculiar punto de encuentro, Lunix, un mundo mágico donde se supondría tendrían la oportunidad de cambiar sus vidas.

Cada uno tiene una historia, pero creo que nosotros debemos comenzar en la Tierra, el planeta de los humanos, donde vivía una peculiar chica mitad maga mitad sirena, su nombre era Azul.

La pequeña Azul vivió feliz a pesar de ser sólo su padre y ella. La niña no tenía problemas controlando su magia, mucho menos mostrando la fuerza de estos, es más, tenia dos amigas, Ana, una joven rubia mitad vampiro, y Emma, una simple chica alada capaz de controlar la luz de su alrededor. Ellas ayudaban a Azul a controlar ciertos poderes que ella poseía y obviamente la convencían de usar sus "poderes hipnóticos" para tener ventaja en ciertas materias de la escuela o conseguir algún postre caro sin pagar nada.

La amistad de las 3 parecía irrompible, crearían que dudaría para siempre hasta que las 3 cumplieron 18 años.

Los padres de Ana, los señores Sweet, decidieron que la "experiencia humana" de Ana había llegado a su fin y que debía comenzar a abrazar su lado mágico y especial yendo a la escuela de magia de Lunix, teniendo así que abandonar la tierra por un tiempo indefinido.
Los padres de Emma por suerte pensaban igual, creían que mandar a su hija a tan especial escuela la ayudaría a entender sus poderes. Ambas estaban encantadas con esta noticia, pero no encontraban el modo de decirle a Azul que se irían, posiblemente para siempre de la Tierra, así que mejor decidieron invitarla.

—¿Qué dicen? —preguntó Azul muy perpleja.

—Enviamos una clase de... solicitud y te aceptaron, querida —dijo Ana con gran entusiasmo entregándole un pequeño sobre.

Azul lo tomo por simple curiosidad y trato de abrirlo.

—¡No! —le advirtieron ambas.

—Debemos abrirlo cuando estemos frente a la escuela para poder ver en qué edificio quedamos —comenzó a explicar Ana.

—No sé de lo que hablan —les hizo saber Azul de manera amable pero algo intranquila.

—Es una escuela mágica, Azul, funciona de un modo especial. Se supone que son 4 edificios, los edificios son como... las casas en cierta franquicia que amas, pero no son "sutiles"; Está el edificio H, donde estudian los "futuros héroes", el edificio M, donde estudian los... mal llamados Morwalls, son como las sobras, pero se supone que los especialistas en artes oscuras estudian ahí, en realidad todos dicen que el M es de malvados, pero da igual, en fin. El edificio L es donde estudian los futuros líderes y el T es donde estudian los seres con talentos especiales —le explico Emma.

—Cuando mandas tu solicitud los... profesores, creo, de la escuela te evalúan y deciden en qué edificio estudiarás —dijo Ana con una pequeña sonrisa tratando de parecerle simpática a Azul —Vamos, Azul, tienes que venir con nosotras a Lunix, será toda una aventura. Es lo que siempre soñaste ¿No? Una aventura mágica.

—Me piden que abandone mi vida aquí para ir a una escuela de la que no sé nada. No sé qué contestar.

—Con un si —sugirió Ana con entusiasmo.

—Oye, tienes poderes increíbles, y siempre estás diciendo que te gustaría visitar un mundo mágico. Esta es tu oportunidad.

—No lo sé, es... mi primera decisión importante —dijo Azul muy dudosa.

—Ok, te entiendo. ¿Sabes que? Quédate la carta, piénsalo muy bien —le dijo Emma tratando de ser la comprensiva —No queremos presionarte.

—¿Ah, no? —comentó Ana.

—No —la regaño Emma antes de dirigirse de nuevo a Azul —Solo queremos que lo pienses y decidas por ti misma, Azul. Pero recuerda que partimos mañana —dijo Emma dándole un abrazo a su amiga antes de alejarse.

Ana se quedó mirando a su amiga como si tratara de decirle algo con su silencio —Adiós —fue lo único que dijo con pequeña tristeza antes de alcanzar a Emma.

El resto del día fue demasiado corto, era como si el universo quisiera que se diera prisa en elegir, o al menos así lo veía Azul mientras daba vueltas en su cuarto tratando de pensar en las ventajas y desventajas que su decisión implicaría.

—¿No debería preguntarle a mi papá primero? O tal vez simplemente debería olvidarlo, quemar la carta y seguir con mi vida. ¡No! Ellas de todos modos irán y abandonarán la tierra, ósea que sería seguir con mi vida sin ningún amigo en este mundo, ay, no ¿Qué voy a hacer sin los sermones extraños de Emma sobre cuidar la piel y el pelo? No ¿Como voy a salir a la calle sin que Ana me llame para ver si mi conjunto es "adecuado? Ay, no. No, no, no ¿Por qué soy tan dependiente de ellas? —discutía consigo misma mientras se tapaba los ojos y sufría de su mini drama adolescente —Espera, si lo que me preocupa es quedarme sin amigos ¿como se que en esa escuela no pasará lo mismo? Ay, con la suerte que me cargo seguro terminaré en el edificio M y ellas dos en el T, o ellas en el H y yo en el T, en las dos opciones me quedo sin amigos —reflexionó mirando a la nada con sorpresa antes de poner una cara llena de tristeza exagerada —¿Por qué me cuesta tanto decidir? —terminó antes de dejarse caer en su cama para poder mirar su techo y despejarse un rato —Mi día iba tan bien.

—Ve —la voz de su padre la sobresaltó un poco.

—Papá ¿Que-que dijiste?

—Que vayas.

—Pero...

—¿Pero? Aquí no hay peros. Te aceptaron en una buena escuela de magia ¿Sabes lo difícil que es que una híbrida nacida en la tierra entre a una escuela así?

—Pues... no — respondió con sinceridad —pero me lo imagino.

—Debes ir —insistió su padre —No porque tus amigas van. Ve por ti. Tienes una magia increíble, tienes esa habilidad extraña de resistencia. No puedes pasar toda tu vida en la tierra hipnotizando pobres diablos para divertirte, aprovecha tus dones en algo mejor, y hazme sentir orgulloso. O al menos hazme saber que no te eche a perder.

Azul sonrió un poco y corrió hacia su padre para abrazarlo con fuerza —Nunca me sentí tan asustada en la vida ¿No puedes decirme como es Lunix?

—Mmm, nop —dijo antes de separarse del abrazo —No puedo responder siempre tus preguntas, Azul, menos ahora que... te vas. Si de verdad quieres saber deberías agarrar uno de mis libros viejos de historia y ponerte a leer, después de empacar, por supuesto.

—Ahora siento que me corres —mencionó Azul riendo un poco.

Su padre simplemente sonrió y se dirigió a la salida del cuarto.

—Papá —lo llamó —Muchas gracias —dijo Azul con honestidad sacándole una sonrisa a su padre.

Después de eso, Azul pasó el resto de la noche empacando las cosas que creía necesitar en una pequeña maleta de ruedas y esperar a que saliera el sol para partir.

28 de Octubre de 2020 a las 04:38 0 Reporte Insertar Seguir historia
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