hecate- Hécate Velazquez

(Secuela directa de "Rhydian") El padre de Oliver se encuentra al borde de la muerte, pues un monstruo le ha robado el alma, y la única manera de salvarlo es encontrando al monstruo. Para poder salvar a su padre, Oliver, con ayuda del ser maldito Rhydian y la disque-gótica Lily deberán encontrar al monstruo y descifrar la razón por la cual atacaron a su padre antes de que los tres pierdan sus almas.


Fantasía Fantasía urbana No para niños menores de 13.

#pactos #hechizos #almas #secuela #Rhydian #monstruos #328 #fantasia
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¿Listo para hablar?

Era un tranquilo y emocionante día en la ciudad. Era el día perfecto para pasar una agradable tarde en familia haciendo alguna actividad al aire libre, o al menos así le parecía al señor Héctor Velázquez, quien se encontraba extrañamente entusiasmado por contarle a su hijo, Oliver, lo sucedido con cierto... "ser mágico" que se encontraba a su lado, esperando que el señor Velázquez terminara su llamada para poder salir de aquel estacionamiento y poder reunirse con Oliver.

—Oli. No vas a creer con quien hablé —comentó el señor Velázquez antes de reír con algo de alegría.

—¿De que hablas, papá? ¿Donde estás? —preguntó Oliver del otro lado del teléfono.

—No vas a creerme, tienes que verlo, estoy —el señor Velázquez dejo de hablar cuando sintió un repentino cambio en la brisa otoñal. Era un viento diferente, uno helado, una extraña brisa que parecía afectarle solo a él, causándole un escalofrío y llamando la atención de Rhydian, su mágico compañero —¿Que diablos es eso? —preguntó con confusión al ver a una peculiar criatura emerger del suelo del estacionamiento de manera aterradora y lenta. Era una criatura extraña. Era como ver a un fantasma enorme cubierto por lo que parecía una tela gris que le daba la forma de un típico fantasma de caricatura ochentera, no parecía tener rostro, pero de la extraña tela sobresalían enormes manos grises. La criatura causaba temor con solo su presencia.

—Un espectro —comentó Rhydian al verlo acercarse al señor Velázquez —Pero... no es posible.

—Héctor Velázquez —la ronca y susurrante voz de la criatura hizo temblar un poco al señor Velázquez, quien de inmediato trato de alejarse, provocando que la criatura apareciera Justo frente a él.

—No ¡Espera! —imploró antes de que la criatura introdujera violentamente su mano dentro de su pecho, como si este se tratara solo de una masa moldeable fácil de atravesar.
El señor Velázquez se quejó, pero no pudo hacer nada más, era incapaz de moverse, solo podía observar.

—Oye, Déjalo en paz —advirtió Rhydian antes de usar su magia con la criatura para hacerlo desaparecer, sin embargo, la criatura continuaba ahí como si nada. La magia de Rhydian no había surtido efecto, así que decidió intervenir a la antigua, lanzándose sobre aquella criatura, para alejarlo del señor Velázquez, terminando rápidamente vencido por aquella imponente bestia, quien, después de someter a Rhydian usando una extraña magia que lo mantenía arrodillado, se concentró en el señor Velázquez.

La criatura terminó sacando su mano violentamente del pecho del señor Velázquez, mostrándole un objeto viscoso y brillante que había sacado de él. El curioso objeto de forma casi circular era el alma de Héctor Velázquez.

—Como ordene —dijo con esa susurrante voz antes de poner el alma en alto y comenzar a estrujarla lentamente, provocando que el señor Velázquez se desmayara por el extraño dolor que comenzaba a surgir en su pecho.

— Un espectro —esa intimidante y elegante voz llamó la atención de la criatura provocando que se detuviera.

—¿Kris? —logró decir Rhydian, mientras trataba de ponerse de pie sin éxito.

—No, en esta ocasión respondo a otro nombre, Rhydian —la voz de Kristopher se escuchaba cerca pero ninguno podía verlo.
La criatura liberó a Rhydian de su magia al escuché un chasquido cerca de su oreja —Soy el espectro asesino —le susurró al oído de la criatura, haciéndolo retroceder con notorio terror.

—¿Qué? No... tú... no, no, no —la criatura parecía confundida y nerviosa, lo que era impropio de una bestia así —Como ordene —susurro antes de desaparecer como si nada.

—Que peculiar —mencionó Kristopher.

—¿Qué hacia un espectro aquí? —preguntó Rhydian poniéndose de pie y tronándose el cuello.

—No lo sé —contestó con sinceridad.

—No puede ser —exclamó Rhydian al ver al señor Velázquez inconsciente en el suelo —Debo llevarlo al hospital, debo... su hijo, maldición, debo decirle que... No te vayas —le pidió Rhydian antes de desaparecer.

Diario de Oliver Velázquez.
Mi nombre completo es Oliver Velázquez Flores. Tengo 20 años y dejé de estudiar para poder "cuidar" de mi inestable madre, Veronica Flores, una mujer con problemas de bebida y adicción a ciertas... sustancias auto-destructivas.
Todos los días eran iguales; La mujer salía toda la noche y llegaba a las 9 de la mañana tambaleándose por la pequeña y desgastada puerta de entrada, se acercaba a mi, trataba de besarme y luego se iba a dormir, mientras que yo tenía que prepararle comida, lavar su ropa, sostener su cabello cuando vomitaba, y la tarea más importante, en la que falle muchas veces, evitar que saliera de la casa y fuera a intoxicarse de nuevo.

Mis días se convirtieron en una horrenda rutina, donde mi única salvación era escribir mis historias de monstruos, las cuales le mandaba a mi maestra de la universidad quien las publicaba en una página de cuentos, dándome poco dinero por cada una.
Crei que mi destino era vivir así para siempre hasta que un día mi papá llego de visita y quedo perplejo al ver a mi mamá en tal mal estado y a mi limpiando sus desastres. En ese mismo instante (aprovechando que mi madre se había desmayado de repente, cayendo al suelo) me ordenó tomar todas mis cosas, y subirme a su auto.

Mi padre me salvó de ese infierno dejándome quedar en su casa, y prohibiéndome hablar con mi madre, pues sabía que en el momento en que escuchara su voz diciendo "Por favor, Oli. Te necesito" yo volvería corriendo a esa casa.
Así que, para evitar que mi madre se aprovechara de mi amabilidad, papá comenzó a dejarme participar en su peculiar trabajo como investigador, permitiéndome escribir relatos cortos sobre cada caso, bueno, excepto de aquellos que implicarán un asesino o violadores, en esas ocasiones me sacaba del caso y me pedía que no me metiera, pues teme por mi seguridad.

Dia 29.
Mi padre acaba de sacarme de un interesante caso que incluye un fantasma homicida. La policía cree que el padre de familia mató a la madre y luego se suicido, pero el jefe de mi papá cree que alguien más mato a ambos y los testigos afirman haber visto a alguien entrar a esa casa antes de que las patrullas llegaran. Todo me parecía normal hasta que vi como mágicamente se escribía en una hoja las palabras "yo no lo hice". Al principio creí que sería algo interesante, pues creo que todos deseamos que algo mágico nos pase y experimentar la "adrenalina" que se siente al ser parte de una aventura.

Día 30
Hoy traté de investigar por mi cuenta ya que mi papá no cree que lo del "fantasma" sea algo real. Todo iba bien hasta me crucé con Liliana Ortega, la chica parece querer confundirme alimentando mi fantasía para luego decirme que estoy loco.

La misteriosa y extraña chica me dio un extraño libro de fantasía de su autoría para que dejara de interrogarla, con la excusa de que leyendo el libro mismo dudas serían resueltas.

Lily soltó una risa mientras seguía leyendo.

—Dame eso —Rhydian le arrebató el diario a Lily —¿Qué sucede contigo? Un diario es algo privado.

—Lo siento, solo quería perder el tiempo, no me gusta esperar —dijo Lily.

—A mi menos, pero... Solo no lo leías su diario.

—Bien —dijo con algo de pena —Que... gusto verte.

Rhydian le sonrió de manera amistosa, pero no quiso decir más.

Mientras, en uno de los cuartos del hospital.

—¿De que habla? Es que... no entiendo que es lo que. No saben lo que tiene —se quejó Oliver tratando de no gritarle tan alto al doctor que atendía a su padre.

—Oliver.

—No me toques —le pidió Oliver al hombre a su lado —¿Por qué no hacen algo? ¿Por que se quedan ahí como si nada?

—Entró en coma y no sabemos cuándo despertará —fue lo único que dijo el médico, quien no parecía estar para nada interesado en continuar conversando con Oliver —Lo siento —dijo el joven médico antes de salir lo más rápido posible.

—¿Lo siente? ¿De verdad? —le reclamó Oliver tratando de ir tras el, pero el hombre a su lado lo agarró de los brazos, evitando que fuera —¡Si hiciera su pinche trabajo como se debe no tendría que estar disculpándose! —comenzó a gritarle.

—Oliver, mírame, mírame —le pidió el hombre volte solo violentamente para quedar frente a frente —Gritarle a un doctor no arreglará esto. No puedes hacer nada, esta fuera de nuestro control ¿Entiendes?

—No, no lo entiendo, Patrick —habló con honestidad —No entiendo nada, y al parecer ese doctor tampoco. ¿Una arritmia cardiaca? Y luego repentinamente entra en coma, así de la nada, es... extraño, sospechoso y...

—Fuera de tu control —repitió con un tono más severo —Lamento ser tan repetitivo, pero debes entender que no hay nada que hacer más que esperar a que salga del coma y mantenerlo con vida aquí.

Oliver no pudo evitar mirar a su padre, quien yacía en esa incómoda cama de hospital conectado a varios aparatos y tratar de no llorar al verlo.

El tal Patrick iba a decirle algo más, el desgraciadamente su teléfono comenzó a vibrar, llamando por compelió su atención y obligándolo a contestar con esa enorme y casi hipócrita sonrisa —Patrick Lozada —dijo con extraño entusiasmo —En realidad estoy... No, espera, yo me encargo, cálmate —contestó algo dudoso antes de colgar —Debo irme.

—Si —dijo Oliver tomando asiento —Gracias por venir, supongo.

—Volveré mañana —aseguró antes de salir del cuarto a toda prisa.

Oliver dejó salir un fuerte suspiro lleno de ira silenciosa.

—Que terrible situación —escuchó una voz a su derecha que lo hizo sobresaltar.

—No otra vez —dijo muy cansado al ver al aún extraño Kristopher, o como el lo conocía, el cazador de Afterlife.

—¿lista para hablar?

28 de Octubre de 2020 a las 04:12 0 Reporte Insertar Seguir historia
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