Cuento corto
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Capítulo Único

Hunger


Lan Wangji había empezado a notar una actitud extraña en su esposo, más extraña que de costumbre al menos, que podría dejar pasar fácilmente o atribuirlo no sólo a la reciente experiencia en el Templo Guanyin sino también a todo lo vivido en su anterior vida hasta el momento de su muerte, de no ser porque le preocupa su salud y es el único que parece notar su comportamiento. Se había dado cuenta mientras investigaban luego de la resurrección de Wei Wuxian, pero en ese momento quiso relacionarlo con el hecho de que, de por sí, el cuerpo de Mo Xuanyu no estaba en muy buen estado de salud y que debía acostumbrarse a su nuevo cuerpo, a estar vivo nuevamente, sin embargo, ha pasado casi un año de esto por lo que no puede seguir confiando en las sonrisas despreocupadas que el hombre le dedica cuando pregunta por ello.


Había notado que el apetito de Wei Wuxian por momentos y a lo largo de varios días disminuía hasta ser casi inexistente, algo que excusó asegurando que Mo Xuanyu comía tan poco que temía sobrecargar su estómago; recientemente, para su consternación, el período de días se había ampliado a semanas dónde ni siquiera tocaba los platillos inhumanamente picantes que preparaba para él consciente de que no disfrutaba en lo absoluto la comida blanda de Gusu. En un principio pensó que, tal vez, era por el tipo de carne que le compraba, o que tenía muchos vegetales por lo que tomó la decisión de varias veces a la semana llevarlo a cenar en Caiyi.


De ser su voluntad lo llevaría a comer dónde quiera para cada una de sus comidas del día, por supuesto, pero ambos tenían responsabilidades en el Receso de las Nubes por lo que tuvo que contentarse con que sea solo la cena. Los primeros días pensó que había funcionado, casi sintiéndose relajado por haber resuelto lo que sea que le molestara, hasta que en una de sus salidas a cenar notó la mirada de Wei Wuxian perdida en su plato más tiempo del necesario, así como el ligero brillo de insatisfacción en sus ojos.


—¿No te gustó la cena? —preguntó suavemente una vez regresaron al Receso de las Nubes, en la privacidad del Jingshi mientras lo ayudaba a cambiarse para dormir.


—¿Qué? Oh, no, no, Lan-er-gege estuvo deliciosa, como siempre —su esposo trató de calmar su preocupación, pero no pasó por alto la forma en que su sonrisa se estiró totalmente forzada ni mucho menos como evitaba su mirada—. La próxima vez vayamos a Yunmeng y nos quedamos unos días en Muelle del Loto, hace semanas que no molesto a Jiang Cheng, ¿crees que los discípulos hayan hecho caso a mis consejos? Podemos llevar a A-Yuan y Lan Jingyi, seguro les encantará pasar unos días allá, y apuesto que nos encontraremos con Jin Ling.


Fingió dejarse distraer por la charla de su esposo esperando que comer los platillos de su antiguo hogar ayudaran a mejorar su apetito, si luego de eso tendría que viajar a Muelle del Loto todos los días para traerle cada platillo del lugar para mantenerlo bien alimentado estaba más que dispuesto a hacerlo. Esa idea no deshizo del todo la preocupación anidada en su corazón, que simplemente aumentó cuando notó que las jarras de Sonrisa del Emperador que traía para su esposo se empezaban a acabar mucho más rápido que antes. Su consternación creció a niveles insospechados cuando ni siquiera la comida de Yunmeng mejoró su apetito y finalmente su paciencia se acabó una noche en que despertó en medio de la noche porque Wei Wuxian estaba teniendo una pesadilla.


Las pesadillas eran algo ‘‘normal’’ para ambos, no le era ajeno el miedo constante de su esposo a que su vida ahora sea un simple sueño, ni a Wei Wuxian le pasaba por alto el terror que le causaba a él la idea de despertar un día sin tenerlo a su lado, despertar sólo para descubrir que no había vuelto a él, que seguía muerto y todo lo sucedido no fue más que un sueño inducido por sus noches febriles mientras su espalda se curaba. El problema es que luego de casarse las pesadillas habían disminuido hasta casi desaparecer, pero esta última había golpeado con fuerza a su esposo y sólo parecía empeorar con cada día en que su apetito desaparecía y las jarras de Sonrisa de Emperador se apilaban vacías en una esquina de la habitación listas para ser reemplazadas.


La primera vez que finalmente lo confrontó su esposo río nerviosamente, como siempre, tratando de desviar el tema. Para su falta de apetito, seguro algo que comió en la última Cacería Nocturna le cayó mal, para la cantidad de alcohol que estaba consumiendo fue un ‘‘Lan Zhan, Lan-er-gege, si las traes para mi ¿no es lo correcto que las tome?’’ y para sus pesadillas simplemente cambió de tema negándose a responderle.


Él, para desgracia de Wei Wuxian, no aceptó ninguna de esas respuestas por lo que decide enfrentarlo unos días después. Si su esposo presintió que algo iba a suceder tras días de aparente calma, no lo demuestra cuando, una noche, lo hace sentarse con una mirada seria arrodillándose frente a él tomando una de sus manos entre las suyas.


—Wei Ying —dice con suavidad y este se sobresalta un poco al detectar el ligero tono de desesperación en su voz—, algo te molesta. Por favor.


—Lan Zhan —ríe moviendo su mano libre frente a él—, Lan Zhan no pasa nada. Ya te dije, estaré bien.


—¿No confías en mí? —para Wei Wuxian la mirada dolida que le dedica su esposo, hace que su corazón se apriete por lo que decide desviar la vista. Ver a Lan Wangji de esa forma le destroza, ser la causa de su preocupación lo hace sentirse terriblemente mal; por la forma en que aprieta su mano para obtener una respuesta sabe que no dejará ir el tema hasta no obtener una respuesta de su parte. Deja escapar un suspiro sintiendo un nudo formarse en su garganta y decide mirarlo nuevamente.


—Lan Zhan, yo… yo entenderé si… si ya no quieres estar casado conmigo.


Sus palabras desconciertan al hombre de tal forma que su confusión es visible en su rostro, casi puede ver su mente dando vueltas para darle sentido a lo que acaba de decir. Si no sintiera la tensión en el aire podría reír por la forma en que las expresiones de Lan Wangji parecen más claras que nunca.


—Lo que te voy a decir… luego de que te lo diga entenderé si ya no quieres ser mi esposo. Pero tienes que escucharme hasta que termine, ¿entiendes?


—Hm —eso parece hacerlo relajarse un poco y darle un nuevo apretón a su mano para instarlo a hablar.


—Cuándo… cuándo estuve en los Túmulos Funerarios luego de la caída de Muelle de Loto tuve qué… tuve qué hacer lo necesario para sobrevivir. No estoy muy orgulloso de eso, pero era la única forma de mantenerme con vida —toma una gran bocanada de aire bajando la vista a las manos de Lan Wangji que sostienen la suya, sonríe ligeramente al ver que inconscientemente el hombre acaricia sus dedos para darle apoyo. ¿Seguirá haciéndolo una vez que le cuente la verdad? ¿o se alejará de él asqueado? ¿lo echaría del Jingshi? ¿de su vida? ¿lo dejaría sólo una vez más? ¿lo despreciaría, privándolo de su amor y calidez? ¿Lan Zhan dejaría de amarlo cuándo sepa…?


—Lógico —le responde su marido cuando el silencio se extiende demasiado sacándolo de sus pensamientos que empezaban a volverse tortuosos casi dejándolo sin aire. Parpadea varias veces y lo mira mordiendo sus labios negándose a decir nada más, ¿su Lan Zhan no puede sólo aceptar que tuvo que recurrir a algo que no deseaba hacer para estar vivo? Debería ser suficiente explicación ¿no?


Dios, no quiere decirlo, no quiere ver la mirada de asco en los ojos de Lan Wangji, la misma con la que se observó al espejo cuando los recuerdos de ese momento volvieron con total claridad luego de exponer el cuerpo de Mo Xuanyu a la energía resentida. No quiere ver el rechazo que ya siente hacia si mismo cuando se vuelve imposible de controlar, cuando sus entrañas gruñen y ansían una vez más…


—Wei Ying —la suave voz de su esposo vuelven a anclarlo a la realidad por lo que toma una bocanada de aire posando su mano libre sobre las de Lan Wangji apretándola con fuerza.


—Tuve que comer cosas que no debería y probablemente te sientas asqueado cuando lo escuches y no quieras volver a verme, cosa que entenderé perfectamente porque, honestamente yo tampoco quiero saber de mi mismo por el simple hecho de poder recordarlo, pero si quieres seguir casado conmigo por favor, olvida el tema y no hablemos más de eso nunca más y… —toma otra bocanada de aire sintiendo sus ojos arder cuando su esposo se suelta de su agarre para sostener sus dos manos entre las suyas apretándolas con suavidad dejando un beso en ellas.


—Siempre estaré con Wei Ying —dice con firmeza sin dejarle cabida a más protestas.


—Bien, pero tu preguntaste, ¿de acuerdo? Por favor no me odies, puedo soportar que quieras dejarme —eso es una vil mentira, morirá si decide separarse de él, pero no es algo que va a decir en voz alta, no en ese momento—, pero no podría soportar tu odio. ¿Ok? Bien —cierra sus ojos con fuerza para no ver su reacción.


—Tuve que comer carne de los cadáveres de los Túmulos Funerarios para sobrevivir.


No puede evitar contener la respiración unos segundos, sin embargo, al no escuchar nada por parte de su esposo, ni sentir el calor de sus manos desaparecer de las suyas, se atreve a dejar escapar el aire y abrir sus ojos mirándolo. Parpadea varias veces viendo a Lan Wangji mirar un punto por encima de su cabeza pensativo e inmediatamente siente su garganta cerrarse y un nudo formarse en su estómago. ¿Estará pensando en cómo terminar su matrimonio? Dios, el resto del Mundo de la Cultivación ni siquiera pensaría mal del gran Hanguang-jun si finalmente le daba la espalda al Patriarca Yiling, sabe que es algo que todos están esperando, pero la simple idea de ser despreciado por éste le hace querer rogar que no lo haga. Esta a punto de decirle que aceptará cualquier castigo, incluso si debe encerrarse en Cultivo Solitario, pero qué por favor no lo saque de su vida, no lo deje a merced de la voluntad de otros, que no diga la razón y dejar que otros lo hagan pedazos una vez más…


—Wei Ying… —el mencionado no había notado las lágrimas en sus mejillas hasta que una de las manos de Lan Wangji se alzan para limpiarlas para finalmente posarla con delicadeza contra una de ellas acariciándola con su pulgar. —¿Viva o de cadáver?


—¿Perdón? —parpadea confundido por la pregunta, ¿le estaba preguntando si… si había matado a alguien al salir de los Túmulos Funerarios? Oh, Dios, ¿le estaba preguntando si él…?


—¿Wei Ying necesita carne viva o de cadáver? —pregunta con suavidad y paciencia sin dejar la caricia contra su mejilla.


A su cerebro le toma un momento procesar las palabras de su esposo y cuando finalmente lo hace abre los ojos ampliamente.


—¿Qué? —podría jurar que su esposo deja escapar un bufido parecido a una de sus silenciosas risas por su elocuencia.


—¿Qué tipo de carne quieres comer? —dice nuevamente alejando su mano de su mejilla, pensando que tal vez lo está distrayendo.


—¿Estás… estás hablando en serio Lan Zhan? —la expresión de este permanece con calma, pero una de sus cejas está ligeramente alzada, sus ojos claramente dicen que no es una broma.


—Siempre hablo en serio Wei Ying —dice al notar que su respuesta no verbal no parece ser suficiente para Wei Wuxian, cuyo cerebro aún parece estar procesando toda la situación. No importa, se dice, le dará todo el tiempo que necesite para entender sus palabras.


—¡No puedes decir eso Lan Zhan! —se levanta abruptamente alejando sus manos para pasarlas por su cabello deshaciendo la cola que lo sostiene sin notarlo, su respiración se acelera y sus ojos se llenan de lágrimas que aleja parpadeando furiosamente.


—¡No puedes… no puedes simplemente aceptarlo Lan Zhan!, ¡¿entiendes que tuve que comer cadáveres?!... Eso es… yo no…


—Si Wei Ying lo necesita, se lo daré —el hombre se levanta acercándose lentamente a él con sus manos alzadas para tranquilizarlo, Wei Wuxian deja escapar una pequeña carcajada frenética al imaginar que debe estar dando la imagen de un animal salvaje, esta demasiado confundido como para rebatir esa idea en su mente por lo que vuelca toda su atención en su esposo—. Si necesitas carne, sólo debías pedirlo —continúa su esposo con la misma calma.


Escucharlo lo hace detenerse un segundo para mirar las manos extendidas de su esposo hacía él, que luego alza una de ellas hacia su rostro, pero sin extender sus dedos para acariciar su mejilla. El gesto lo confunde por un momento, frunce el ceño mirando a Lan Wangji que le regresa la mirada tranquilamente acercando un poco más su mano; abre sus ojos horrorizado cuando finalmente entiende.


—¡Lan Zhan no! —toma su mano apretándola con fuerza—, Lan Zhan no, no quiero… ¡no quiero comerte a ti! Bueno sí, pero no de esa forma, quiero decir… ¡sabes lo que quiero decir!


—Si Wei Ying quiere —su esposo se encoge ligeramente de hombros un poco sorprendido, como si fuera lo más natural del mundo ofrecer tu propia carne cuando tu esposo acaba de confesar que tuvo que recurrir a comer carne humana para vivir. Para Lan Wangji es obvio, por supuesto, lo que Wei Wuxian necesite ¿quién es él para negárselo?


Por su parte Wei Wuxian muerde sus labios bajando su vista sintiendo un sonrojo extenderse de sus mejillas a su cuello. Traga saliva mirando tímidamente de la mano envuelta entre las suyas hacia el rostro de su esposo que permanece impasible, incluso un poco confundido como si no pudiera entender porque no está aceptando morder su mano. Derrotado suspira y golpea suavemente la punta de su nariz mirándolo con la cabeza agachada, avergonzado de lo que está por admitir.


—Sí, quiero y necesito… necesito carne —deja escapar un suspiro frustrado alejándose unos pasos jalando un poco su cabello—. No es siempre, ¿sabes? Sólo… a veces simplemente necesito carne y la que me preparas no sacia esa necesidad, no puedo evitar pensar en… en morder a alguien y comer hasta saciarme, y ellas —hace un gesto a su cabeza y luego a su alrededor tratando de dar a entender que se refiere a la energía resentida—, no paran de susurrar. Hacen que el hambre empeore, por eso no he podido comer porque no puedo dejar de pensar… lo siento. Lo siento tanto Lan Zhan yo… —deja escapar un sollozo ahogado, más aliviado que dolido por al fin poder sacar esa preocupación de su pecho. Lan Wangji no se había alejado con asco al saberlo, incluso estaba ofreciéndole… su sollozo se convierte en una pequeña carcajada por lo que cubre su rostro para tratar de controlarse.


—No tiene… preferiría que no sea un cadáver —dice sin apartar sus manos sabiendo que será entendido perfectamente—, no tiene ningún sabor. Yo… yo preferiría que sea fresca y tal vez… —traga—, tal vez cruda. Dios, hace tanto que no… —murmura más para si mismo frotando sus manos contra su rostro con fuerza avergonzado al sentir su estómago gruñir, la perspectiva de que tal vez Lan Wangji cumpla su palabra abre su apetito con fuerza avergonzándolo un poco más.


—Hm —aparta sus manos rápidamente para ver a su esposo enderezarse mientras mira fuera del Jingshi unos segundos antes de mirarlo asintiendo—. Espera aquí —dice antes de girarse y salir.


Parpadea lentamente sin entender. ¿Esperar? ¿Esperar a qué? Mira fuera notando que ya estaba oscuro, mucho más que cuando entraron y la conversación había empezado, posiblemente ya es hora de cenar. ¿Había ido a ir a buscar la cena para ambos? Bufa incrédulo sintiendo la abrupta salida de su esposo un poco anticlimática luego del tumulto de emociones que aún se remueven en su interior. Ríe sentándose nuevamente frotando su rostro de nuevo con sus manos antes de pasarlas por su cabello jalándolo un poco más.


—Estúpido —dice bajo, bajando una mano a su vientre al sentir la punzada de hambre, pero se niega a dejarse controlar concentrándose mejor en todo lo que acaba de pasar.


¿Su esposo había ido realmente por la cena al Gran Comedor? ¿tal vez a prepararla él mismo? O tal vez… tal vez fue a denunciarlo con el viejo Lan Qiren. Jadea apretando sus manos empezando a sentirse nervioso, ¿realmente cumpliría su palabra de darle lo que necesita o lo entregaría? Su respiración se acelera y su visión se vuelve borrosa por las lágrimas, siente sus otros sentidos agudizándose ante la inminente entrada de discípulos Lan dispuestos a arrastrarlo al Salón Ancestral para ser castigado.


No, Lan Zhan no haría eso se dice tratando de respirar con normalidad, pero bien podría estar engañándome; mira de un lado a otro levantándose, camina de un lado al otro llevando sus manos de su rostro a su cabello casi cediendo a las ganas de morder sus uñas por el nerviosismo, su instinto le grita que se mantenga en movimiento para defenderse de ser necesario. Lan Wangji es un hombre recto, podría haber roto unas cuántas reglas por amor a él, podría haber aceptado un castigo tan sanguinario como los latigazos con el Látigo de Disciplina, pero… pero la idea de que pudiera traer a alguien para alimentarlo le es inconcebible, ¿matar por él? imposible.


Lan Zhan podrá amarme, pero él no haría eso ¿verdad? Mira de un lado a otro sintiendo todo su cuerpo vibrar, pero tampoco me traicionaría. Lan Zhan no es así, tal vez… tal vez está en la cocina, tal vez preparará algún faisán y me dirá que es carne humana. Sí, eso hará, si está cocida ¿cómo sabré la diferencia?


Pero no es eso lo que necesito continúa pensando. Traga deteniendo su andar en círculos y lleva sus manos a su vientre. En su otra vida no había tenido tiempo de analizar lo que hizo en los Túmulos Funerarios, entre la guerra y el rescate de los Wen había enterrado el recuerdo en el fondo de su mente negándose a aceptar lo que hizo. Cuando despertó en el cuerpo de Mo Xuanyu y empezó a usar la energía resentida de nuevo las voces de aquel entonces volvieron con fuerza, susurrándole que su cuerpo era muy débil, recordándole lo que necesitaba para fortalecerse, para controlarlas.


Había dejado de comer para callar las voces de la energía resentida en su cuerpo que trataban de convencerlo de comer otra cosa a parte de lo que su esposo le proporcionaba, había tratado de ahogarlas en alcohol sólo para terminar teniendo pesadillas, recuerdos de él mismo clavando sus dientes en brazos y piernas podridos, las imágenes de las primeras semanas dónde las arcadas le hacían devolver el poco alimento que había conseguido reemplazadas por imágenes de él mismo disfrutándolo. Sueños dónde en lugar de un cadáver arranca pedazos de carne de alguien vivo, alguien sin un rostro cuya muerte no podría importarle más allá de que serviría para saciarse, para callar las voces, para ponerle fin al hambre…


Se sobresalta al escuchar la puerta y parpadea rápidamente al ver a Lan Wangji entrar con varios platos perfectamente tapados en sus manos. ¿Cuánto tiempo había pasado sumido en sus pensamientos, parado en medio de su hogar? Cuando registra que se trata de su esposo y no de algún discípulo Lan deja escapar un sollozo de alivio lo que atrae la atención de su esposo que lo mira con preocupación.


—¿Wei Ying?


—Lan Zhan yo… —se acerca a él temblando—. Perdón yo sólo… yo pensé que me ibas… —pensé que me ibas a echar, pensé que me castigarían, pensé que me dejarías.


—Estoy aquí Wei Ying —dice con suavidad como si pudiera leer su mente, o tal vez sus pensamientos están escritos en su rostro, Lan Wangji era bueno para entenderlo cuándo ni el mismo puede entenderse.


Asiente a sus palabras tomando varias bocanadas de aire para centrarse. Cuando finalmente se siente en control mira con curiosidad los platos que Lan Wangji dejó en la mesa mientras él se calmaba. Su esposo lo mira para asegurarse que está tranquilo antes de abrir cada plato revelando su contenido a un atónito Wei Wuxian.


En los platos hay varias partes de cuerpos, un brazo en uno, una pierna en otro, pedazos suaves de carne en otro, cada uno con un tono de piel distinto, algunos más pálidos y otros un poco más oscuros por la exposición al sol. Incluso puede diferenciar el brazo de un hombre de la pierna de una mujer. Alza la mirada a su esposo que baja la vista un poco avergonzado, la punta de sus orejas totalmente enrojecidas por el escrutinio.


—Olvidé preguntar a Wei Ying que prefería —dice con suavidad pasando su vista de los platos a Wei Wuxian que lo mira con la boca abierta—. No sabía que traer. El que le guste a Wei Ying, traeré cuando necesite la próxima vez.


El hombre no sabe como responder a ello, ¿la próxima vez? ¿Lan Wangji pensaba hacerlo nuevamente? ¿cuándo él lo necesitara y pidiera? No puede creerlo, simplemente no puede creerlo. Por su parte Lan Wangji observa como el rostro de su esposo pasa de sorpresa a confusión, luego a sorpresa nuevamente hasta que finalmente sus ojos se humedecen y su mirada se posa en él con absoluta adoración.


No tiene tiempo de sentirse orgulloso de su buen trabajo cuando su esposo se lanza a sus brazos envolviéndolo con fuerza dejando besos por todo su rostro. Sin pensarlo envuelve sus brazos en la cintura del contrario inclinando su rostro para tomar sus labios con suavidad disfrutando de la forma en que el cuerpo del otro se derrite contra el suyo mientras el beso escala en intensidad.


—Lan Zhan, Lan-er-gege —murmura su esposo cuando el aire se hace necesario apoyando su frente contra su hombro impidiéndole ver el sonrojo que se expande por sus mejillas—, eres demasiado bueno para mí. ¿Qué dirían los demás si vieran cuál de los dos es el verdadero desvergonzado? ¿hm? Reduciendo a tu pobre esposo a una masa sin palabras, mimándome y dándome todo lo que necesito.


—Hm, lo que Wei Ying quiera —dice ufano besando su frente divertido cuando su esposo deja escapar un quejido avergonzado murmurando contra su hombro lo que siempre dice, de que le avise antes de decir cosas de ese tipo—. Se enfriará tu cena —responde palmeando suave su hombro.


Wei Wuxian se toma unos segundos más apoyado contra su esposo antes de asentir y separarse. Mira el banquete frente a él sentándose sin saber por donde empezar, su boca haciéndose agua y las voces en su cabeza cantando felices porque por fin, por fin, dejará de luchar contra ellas. Lan Wangji se sienta a su lado tomando algunos pergaminos que debe corregir disfrutando de los murmullos felices de su esposo que toma un pedazo de carne picada de uno de los platos llevándola a su boca sin ceremonias.


Se estremece ante el pequeño gemido que deja escapar el hombre y se permite observar unos minutos como empieza a llenar su boca de carne, comiendo rápidamente al principio para luego bajar la velocidad, como si se estuviera dando cuenta en ese instante que la comida no desaparecerá de la mesa por arte de magia. Sonríe con suavidad limpiando la sangre que corre por su mentón provocando un fuerte sonrojo en su esposo que decide apoyar su cabeza en su hombro para ocultar su pena. Decide compadecerse de él y vuelve su atención a los pergaminos dejándolo comer tranquilamente.


Entre bocados, cuidando de no manchar la túnica de su esposo, Wei Wuxian lo ve corregir los pergaminos pensando que de ahora en adelante esta escena sería algo normal entre ellos. Bueno, no puede quejarse; definitivamente, piensa lamiendo sus dedos feliz mirando los platos para elegir que comerá ahora, tiene el mejor esposo del mundo.

27 de Octubre de 2020 a las 00:11 1 Reporte Insertar Seguir historia
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ana13  ana13
Wow! qué interesante historia, que bonito que Lan Zhan no dejo a Wei Ying 😳
~