gnmultidimensiones Gastón Medina

Un cientifico llamado Sebastian Edrick, que vive en Buenos Aires en el año 2510, crea una maquina que hace posible la conexion de un humano del 2010, con un androide de iguales caracteristicas. A traves de la historia, Daniel Martinez, junto a 98 proyectos, viven una vida trasladandose de epoca en epoca cada medianoche, con el fin de eliminar a un enemigo superior que controla el tiempo y tiene deseos de exterminar a cada uno de ellos. Los 100 proyectos tendrán que decidir si "Matar, morir o sólo sobrevivir". Historia Registrada en Safe Creative, por lo tanto queda prohibida toda reproducción parcial o total de la obra, sin consentimiento del autor. Todos los derechos reservados. Codigo: 1906191205660 Partes en total: 3 partes. Capitulos en total: 35 caps. Comienzo: 12-Nov-2017 Finalizado: 3-Jun-2018


Ciencia ficción Futurista No para niños menores de 13. © Safe Creative

#viajeseneltiempo #androides #cienciaficcion
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1- Conexión Compartida

2010

―Daniel, ¡Daniel levantate! Vas a llegar tarde a la escuela.

―¡Si má! ―responde somnoliento― sí, ya voy... ya voy.

El chico se levanta con mucha pereza, camina al baño lentamente y se prepara para la escuela, que le representa algo muy aburrido. Peina su cabello castaño corto, se lava la cara y se viste con un pantalón de jogging negro y una remera manga corta gris.

Bajando del colectivo camina hacia el Colegio 2 de 1º "Domingo Faustino Sarmiento", Buenos Aires, ve en la siguiente cuadra, una patrulla de policía estacionada, ambos uniformados se encuentran en un pequeño descanso, mientras observan la cuadra.

Todos lo jóvenes están entrando a la escuela y él, llega a saludar a su amigo, un joven de cabello negro y campera gris, con estilo. Él lo mira con cierta frialdad a lo que Daniel dice.

―¡Hola Franco! ¿Cómo estás?

―Llegas tarde... ―muestra seriedad― vamos, que ya empieza la clase.

―¿Que pasa che?, esta vez te veo con una mala onda, ayer estabas re bien.

―Es que, por día cambio de humor es como un defecto de nacimiento.

―A mí me parece que sos bipolar ―se ríe― tenés que cambiar un poco eso.

Pasan las horas y cuando salen a la tarde, Daniel se va corriendo y Franco toma otro camino a la vuelta de la esquina.

―Tengo que llegar al bondi ―susurra― ¿qué le debe pasar a Franco?, esta tan serio desde hace un tiempo ya.

Da la vuelta en la siguiente cuadra e intenta llegar a tiempo a la parada, cuando de pronto ve una descarga eléctrica que sale desde un poste de luz, se esparce entre los cables y cae en medio de la calle un rayo. Del mismo aparece un hombre con un traje ajustado y de color azul oscuro. Lo apunta con un arma muy peculiar cromada y apenas iluminada en la mira. De forma engreída, sonríe y dice.

―Estúpido... no voy a permitir que te conviertas.

Daniel se tira al suelo, detrás de un auto estacionado. En ese preciso instante, el misterioso hombre dispara un rayo, que impacta en el vehículo, explota en una especie de vórtice, se desintegra todo y al final desaparece, incluso parte de la calle.

―¡¿Qué carajo es eso?! ―dice Daniel, levantándose asustado― ¡¿Convertirme en qué?!

―No te interesa, "Proyecto" ―sonríe.

―¿Qué?

―Mierda, era mi última "bomba vórtice", voy a cambiar a disparo manual.

Coloca su cartucho luminoso, el arma comienza a recargar su energía. Daniel aprovecha y sale corriendo, en el camino se encuentra con el mismo patrullero y ambos se detienen, bajan del auto y lo apuntan al extraño, se espantan al ver, que no se trata de alguien común y corriente. Sin embargo apuntan sus armas y gritan.

―¡Alto policía!

―Suelte el arma y levante las manos ¡ya!

Daniel continua corriendo, cubriéndose con los autos estacionados, mientras él continúa disparando. Ambos policías accionan sus armas justo cuando él pone de costado la suya y crea un escudo circular y celeste con una ligera transparencia, lo suficientemente grande para cubrir su cuerpo. Los policías abren sus ojos sin creer lo que ven y ya tiran a matar. Daniel se acerca lentamente a la patrulla y ve un arma en su estuche.

El hombre ve que los policías se quedan sin municiones, apunta de nuevo hacia los policías y Daniel. Sonríe y cuando esta por disparar recibe un tiro por la espalda, tan poderoso que destroza su traje y deja una herida muy seria. Se da vuelta al completo y lo mira al atacante.

―Sos vos... 12.

Daniel sale corriendo hacia el misterioso hombre disparando el arma de los policías, llega a impactar en la misma herida de su espalda. El hombre se da vuelta, lo apunta sonriente y cae muerto. El atacante se trata de Franco quien se acerca a él y pregunta.

―¿Estas bien?

Daniel temblando, suelta el arma y dice.

―¿Quién era Franco? ¿De dónde salió ese disparo?

―Tranquilo Daniel... te voy a llevar a tu casa.

Llegan a su casa, luego del día agitado y una vez que entra se siente más tranquilo. Franco se despide y se va caminando muy tranquilo. El cierra la puerta y va a ver la tele, intentando olvidarse de todo, cuando ve en las noticias, lo que paso cerca de la escuela. Su madre sin saberlo llega a él y pregunta.

―¿Estas bien? te veo pálido.

En las noticias mencionan el nombre de Daniel, ya que uno de los policías lo investigo. Su madre abre los ojos, sin poder creer lo que ve. En ese momento alguien golpea la puerta, ella extrañada por todo, va y atiende.

―Señora, soy el oficial Jiménez, ¿su hijo es Daniel Martínez?

―Si oficial, ¿qué paso?

―En la tarde de hoy asesino a un hombre y ejecuto un arma de la policía.

Aturdida por lo que está pasando ella no responde y deja que el oficial se lleve arrestado a Daniel. Arranca el patrullero y se lo llevan a la comisaria, el, pensando que toda la situación iba a quedar en el olvido, cierra sus ojos en un vano intento de que todo sea un mal sueño.

Resignado entra a la celda de la comisaria y se acuesta en la cama, ignorando que en la misma, un hombre muy peligroso lo está observando. Intenta dormir para olvidarse de todo y deseando ser libre.

2510

Un científico que trabaja en una división secreta argentina, se presenta con los demás empresarios en un salón amplio y luminoso en celeste. Los mismos se sientan alrededor de una mesa ovalada y lo ven acercarse vistiendo una bata de laboratorio abierta, ropa negra, de pelo semi canoso y corto, se limpia sus anteojos y al ponérselos se presenta.

―Buenas noches caballeros, mi nombre es Sebastián Edrick y les presento ante ustedes, la máquina de cambio tempo/espacial.

La misma emerge del suelo, detrás de él, mientras las luces lo iluminan se trata de una capsula en la que hay una especie de ser humano en su interior. Lo rodea una serie de tubos conectados a un panel de control digital y holográfico.

―Lo que ustedes pueden apreciar en el interior es un androide, un robot humanizado ¿por qué digo esto?, porque a este ser le hemos añadido células madre a su CPU, de alguien que existió hace quinientos años y lo fabricamos exactamente con la misma apariencia. Este es el número cien, del Proyecto de Conexión Compartida.

―¿Número cien? ―dice uno de los empresarios― ¿y los otros noventa y nueve?

―Digamos que no quise hacerlo oficial, sino hasta esta noche ―responde el― continuemos; Este procedimiento es sencillo, tomamos células madres y los fusionamos a su sistema, con el fin de que el desarrolle, con el tiempo, emociones y actúe como un ser humano común y corriente. Las células que le dimos a este robot es la de alguien llamado en su momento, Daniel Martínez de diez y ocho años. Hoy 10 de octubre de 2510, vamos a hacer que el establezca una conexión con su igual robótico...

Abre el panel digital y en la pantalla holográfica se establecen los datos que ingresa. El enlace a la misma fecha pero de hace quinientos años.

―...Ahora voy a hacer que el cambie de lugar, con aquella persona exactamente a las doce de la noche.

―Pero señor Edrick ―dice uno de los empresarios― ¿por qué está haciendo esto? ¿Qué quiere demostrar?

―Digamos, que necesito con suma urgencia a su igual humano. El hecho de que un ser humano viaje al pasado, resulta imposible para nosotros ya que la historia no puede ser cambiada por nosotros mismos. En su lugar hago un intercambio por un tiempo determinado, con el fin de traer a alguien del pasado y asignarle una misión confidencial. Mientras que en el pasado dejo a su igual en el mismo lugar en donde estuvo la otra persona. Así la historia permanece sin cambios y sin riesgo alguno, ¿entienden?.

―Si, mejor no pregunto más ―se sienta confundido.

Todos esperan, el científico pulsa una tecla en la pantalla holográfica y un líquido ubicado arriba de la capsula, de color celeste se libera y corre por la misma, iluminando todo. El brillo llega a cubrir la sala, los empresarios se cubren, algunos se ponen anteojos y continúan viendo.

2010

Ya van a ser las doce de la noche, del 11 de Octubre, el convicto se acerca a golpear a Daniel, cuando de pronto, ve como empieza a transpirar, temblar e iluminarse su pecho.

―¿Qué te pasa? ―dice confundido― ¡salí de mi cama hijo de...!

Le da un golpe en la cabeza al clon robótico, esto sin dudas, lo enciende. Lo mira y con su brazo izquierdo lo golpea tan fuerte lo hace volar y estrellarse contra la pared, dejándolo inconsciente. Su mirada al principio muestra un color grisáceo y en el mismo el símbolo del Proyecto de Conexión Compartida aparece. Seguidamente muestra el inicio y entre esto la información el entorno, una opción ajusta y recalibra el color y la definición, esto hace que su mirada se haga tan exacta como la de un humano.

Los policías llegan a la celda y gritan.

―¡¿Qué hace?! ¡Hágase atrás y quédese quieto!

El robot los mira y no responde, camina hacia la reja que los separa y comienza a dar cabezazos, esto debilita las esquinas en donde esta amurada. Al final cede y cae completamente.

Los policías aterrados con lo que presencian, sacan sus armas y disparan, el recibe cada disparo sin que le pase nada. En su mano derecha se despliega un pequeño arma en su dedo índice, apunta y mata a ambos, camina por los pasillos y al que intenta detenerlo termina muerto o malherido.

Mas refuerzos llegan y quieren colaborar pero el con el mínimo esfuerzo, los golpea para sacárselos del camino, destruye la puerta principal y con una expresión de suma frialdad camina a la calle. Aparecen aún más refuerzos, hasta en helicóptero, el con su misma arma de la mano elimina a quien se cruza en su camino. De su espalda salen varios cañones antiaéreos y con dos simples tiros derriba a los helicópteros.

Mientras sigue su camino, despliega de su brazo izquierdo un cañón laser, con este, termina por matar a los últimos policías que se acercan a dispararle. Finalmente se adentra en la ciudad y los pierde de vista.

2510

Daniel despierta dentro de la capsula iluminada con solo ropa interior, esta se abre y ve a los empresarios aplaudir al científico que lo ayuda a salir de ahí. El asustado se aleja del hombre y dice.

―¡Qué carajo estoy soñando!

―No estas soñando Daniel ―dice Sebastián, el científico.

―¿Cómo sabes mi nombre?

―Te explico más tarde ―llama a uno de sus guardias― llévenlo al auto... ―se dirige nuevamente a los empresarios― gracias por venir, agradezco su atención y espero que nos comuniquemos pronto para financiar más experimentos, gracias, buenas noches.

Todos se van maravillados y muy ansiosos de contribuir.

Llevan a Daniel a un cuarto donde hay una muda de ropa, el sin entender se viste. El hombre entra y sin decir una palabra lo suben a un auto. Este despliega alas y se acondiciona como si fuese un avión. El hombre se sube con él y con un control en su reloj, revisa que el auto funcione bien.

―Vamos a su nueva casa ―le dice al hombre que maneja.

El auto despega hacia adelante y vuela, aterrorizado, Daniel se percata de que no es un sueño y grita.

―¡¿Quién sos viejo?! ¡¿A dónde vamos?!

―Te explico todo cuando lleguemos a tu casa.

―¿Mi casa?

Aterrizan en las afueras de la ciudad, en una especie de barrio muy bien cuidado, césped bien corto y rodeado de caserones. La puerta corrediza se abre y los deja pasar, los guardias lo sientan en un sillón y el científico lo termina de despertar con un golpe en el brazo.

―¡Que mierda! ¡No joda y dígame que pasa!

―Es increíble ―se sienta a su lado― vos sos mi último proyecto.

―¿De qué habla?

―Te llamas Daniel ¿no? Bienvenido al año 2510.

―¡¿Qué?!

―Sos el Proyecto de Conexión Compartida número cien. En estos momentos, un androide exactamente igual a vos te reemplazo en el pasado, en el 11 de octubre de 2010, vos lo reemplazaste a él en este año.

―Es verdad ―dice con sarcasmo― entonces estoy soñando, no puede ser todo esto.

―Es real, recién te pegue.

―¡Carajo es verdad! ¿Y qué voy a hacer en este año?

―Podes hacer tu vida en esta época, te dimos esta casa y algunos víveres, con eso vas a poder hasta que tengas algún sustento. Me llamo Sebastián Edrick, te voy a contar la verdad de porque estoy haciendo esto. Creo que vos sos el Elegido, el único capaz de matar al primer proyecto que invente hace tiempo.

―No entiendo.

―No hay problema, ya lo vas a saber. Antes de dejarte acá voy a dejarte un equipo de supervivencia.

―¡No entiendo nada!

―Los humanos que se convierten en "Proyectos" se les otorga un arma, con esta se van a defender siempre, puede viajar en el tiempo así como vos. Preparate, a partir de mañana vas a empezar una nueva vida en el futuro, para las doce de la noche del día 12 de octubre vas a estar de nuevo en tu época y así sucesivamente.

―¿Voy a estar yendo y viniendo todos los días?

―Así es ―apoya en la mesa ratona, una caja metalica con un hueco luminoso― mete la mano ahí y trata de elegir un arma.

―¿Para qué?

―Vos haceme caso.

Mete la mano y dice.

―Déjeme pensar... quiero un arma simple, la otra vez soñé que tenía un arma rara, con mira, ojala tuviese esa.

La caja se ilumina y se expande en un cubo de luz grande, el ve como aparece el mango y por consiguiente el resto del arma. Sebastián se asombra y la reconoce al instante.

―Muy buena pistola, es una nueve milímetros, se llama CZ 75 Ts Czechmate. Te cuento que pasa con estas armas... los disparos y la forma en que lo vas a usar cambian con tus emociones, sentimientos, el arma al pasar el tiempo te va a conocer más y va a aprender de cada disparo.

―Increíble ―dice―

―Esta va a ser tu casa prestada hasta que consigas algo mejor, sos muy afortunado, solo a vos te di una casa, otros proyectos hasta caían en plena calle, sin necesidad de traerlos a la máquina.

―¿De qué habla?

―Nada, no te preocupes. Eso sí, tené cuidado, en esta época hay cazadores y proyectos que buscan hacer daño a otros proyectos... piensan que esto es un juego. Suerte Daniel, un saludo.

Se va y en el camino dice.

―...Ahí tenés mi número en el papel de la mesa, llamame si tenés alguna pregunta con respecto a esto.

―Dale, dale ―dice confundido.

Sebastián se retira, junto con sus hombres y Daniel se queda realmente impactado con la casa tecnológica que le dejaron y con el arma que tiene. Se fue a la habitación y encuentra un sommier muy grande y de varias capas, en la que se recuesta y duerme tranquilamente.

2010

Esa mañana, el robot, llamado "100" camina lentamente viendo los negocios a su alrededor... Un policía, parado en la esquina de un local, vigila la cuadra y lo ve. Con discreción, pide refuerzos mientras lo ve entrar a una tienda de ropa.
Una joven de cabello rubio y largo, ojos cafés y vestida con estilo, se acerca a preguntarle.
―Hola señor, ¿que buscaba?
El, reconoce el dialecto y arma una oración de forma automática, pero con una ligera pausa.
―...que busco... Mmm... Una... Ro... Pa... De esta época.
―¿Cómo?
―Ropa, de mi talla.
―Listo, lo ayudo ―dice con extrañeza.
El robot camina detrás de ella, sin saber absolutamente nada, como si fuese un recién nacido. La chica, le muestra remeras. [100], elige una de color gris, una campera de cuero negra y un pantalón de Jean negro.
―Listo, ahora puede cambiarse ―dice ella.
[100] se queda mirando fijo a la joven, comienza a sacarse la remera ahí mismo. La chica, colorada, lo detiene rápido y dice.
―No, no, no, acá no ―se pone nerviosa― allá en los cambiadores.
Él se queda quieto y en voz baja responde.
―Está bien.
Camina de forma seria hacia los cambiadores. La chica, aliviada regresa a la caja con su compañera, respirando profundo le dice.
―Parece un nene.
―Si ―dice la compañera― pero es lindo, Alicia.
―Se me hace que lo conozco de algún lado.

En ese momento, un policía se acerca en su vehículo y le hace señas. Alicia sin entender de qué se trata, sale del negocio y va a verlo.
―Buenos días, mantenga la calma, el hombre a que atendió, es un asesino, mato a más de veinte oficiales anoche...
Ella se aterra y sin creerlo, mira hacia sus alrededores con espanto.
―...por su bien, llévelo a la cochera, ahí lo vamos a atrapar, ¿nos ayuda?
―Si, si dale, lo ayudo oficial.

Regresa al negocio y antes de ir con su compañera, se encuentra con [100], Alicia ya lo ve de otra forma.
―Está ropa, está bien... Adiós ―dice.
Se va lentamente y la compañera lo llama gritando.
―Ey ¡tenés que pagar!
Él se queda quieto en el lugar... Alicia se asusta y hace unos pasos hacia atrás. [100] regresa a ver a ambas y responde.
―No entiendo.
―Claro ―dice Alicia― ¿No te enseñaron, que tenés que pagar las cosas que compras?
―No ―dice [100].

El policía ve a lo lejos y pide más refuerzos. Alicia mira a su compañera con un gesto de que no se preocupe. Lo ve a [100] y nota que no es peligroso. Apoyando su corazonada se acerca a él y le dice.
―Vení conmigo.
―Está bien.
―Fabi... Anota, lo que está llevando, yo lo pago.
―Eh, bueno dale.
Entran en la cochera del local y ella da vueltas sin saber qué hacer.

2510

Daniel sale de la casa y ve un auto estacionado en la calle, cuando se acerca un panel gris transparente aparece en donde van las llaves. Cuando toca, las luces se encienden y logra abrir la puerta.
Se sube y un tutorial de primer uso aparece en un monitor.
Bienvenido al sistema automático de vuelo, ¿a dónde quiere ir hoy señor?
―Ese viejo seguro la programo para que pueda abrirla, ¿cómo consiguió mi huella? ―mira el monitor y dice― llévame a un supermercado y prende la radio más popular.
Despliega alas en los laterales, que salen de abajo, haciendo que luzca como un transbordador espacial. Acelera tan rápido y levanta vuelo como un Jet en un portaaviones. La radio se enciende.
Buenos días, que hermoso día tenemos hoy en capital, se esperan algunas lluvias para el fin de semana, así que atentos. El día está caluroso como para hacer un lindo viaje a Mar del Plata y disfrutar de la playa...
―Auto ―dice Daniel― decime la fecha de hoy, completa por favor.
Hoy es 11 de octubre de 2510, hora 10:55 de la mañana.
El vehículo aterriza, en un estacionamiento angosto, la puerta se abre y Daniel ingresa al supermercado. Un joven que se encuentra en el mismo pasillo, ve con detenimiento que lleva el arma en su bolsillo, apenas visible. Sonríe de forma siniestra y se acerca a hablarle, mientras Daniel, compra sus víveres.
―Hola amigo, te me haces conocido...
―No creo, no te conozco, no soy de acá.
―Ah ya entiendo, ¿de dónde sos? O más bien ¿"de cuándo"?
Daniel lo mira un tanto alterado, nervioso, se hace un par de pasos hacia atrás.
―No es necesario que te pongas así "Proyecto".
El joven saca de su cinturón, dos armas, con las cuales tiene bien apuntado a Daniel.
―Dos berettas, ¿vas a matarme?
―Muchos proyectos se matan entre sí, además nunca en mi vida te vi, seguro sos el último que creó, ¿no?
―Si ―dice Daniel― soy el Proyecto número 100.
―Yo soy el 89, perdón, no es nada personal, es parte del juego ―sonríe.
Daniel se lanza al suelo, justo cuando el joven dispara. Una vez en el duelo saca la suya y al presionar el gatillo, el mango y en el medio del cañón se ilumina en blanco, haciendo un sonido de pitido que se acrecienta de medio agudo a un tono agudísimo. Al disparar el sonido se corta y lanza una bala hecha completamente de energía láser, directo al hombro izquierdo del enemigo.
El cae por la fuerza del impacto, Daniel se levanta y corre entre la gente que huye asustada. El hombre aparece por la espalda, le da un tiro al brazo derecho. Siendo la primera vez que recibe una bala, logra sentir la herida, cae por las escaleras de la vereda y se le cae su pistola.
―Lo estás haciendo más difícil, número 100 ―dice, el hombre.
Dos patrullas de policía llegan volando a la escena. Por la ventanilla el oficial de va de compañero del piloto, dispara para advertir a número 89.
―Suelte el arma y ¡levante sus manos!
―No creo, amigos.
Dispara a los vehículos, logra hacerle daño a una de las alas. Comienza a precipitarse. Todos incluyendo él lo ven caer en círculos.
Daniel aprovecha, agarra su arma de nuevo sin que se den cuenta. La policía dispara a número 89, pero este esquiva con gran dificultad.
Daniel voltea y se levanta apenas para lanzar un gran rayo letal, que da justo en su pecho. El hombre, cae rendido y al mirar a Daniel sonríe como un loco.
―Ya vas a caer, preparate.
Se queda mirando el cielo y muere. En ese momento todo su cuerpo se ilumina y desaparece lentamente.
Daniel, asustado y adolorido corre a buscar su auto. La policía intenta alcanzarlo, pero él se sube al auto. El mismo acelera y se eleva, ve el volante diciendo.
―Espero que sean como en los videojuegos.
Libera el auto del piloto automático y pierde toda estabilidad, cae en picada y el con todas las fuerzas lleva el volante hacia abajo. Lo que lo nivela antes de impactar en una torre. La policía enciende sus sirenas y comienza la persecución.

2010

Alicia se sube a su auto y le pide al robot que se suba también. [100] entra y el metal de todo el vehículo suena como si se fuese a romper.
―Que carajos, ¿cuánto pesas? ―dice ella.
―Salgamos ―dice [100]― te voy a cubrir.
―Entonces ¿es cierto? ¿Mataste a toda esa gente?
―Fue por mi propio bien.
―Por más que estés en peligro, no mates más inocentes ¿escuchaste?
Ambos se miran y el responde.
―Si...
Alicia acelera y destruye la puerta sin que algún oficial salga herido. Los helicópteros intentan capturarlos poniéndose en su camino.
―No puedo con ellos, tengo que frenar.
―Tranquila ―dice [100]― te voy a ayudar.
Lo dice de una forma seria y relajada, mientras en su mano se crea un arma a partir del dedo índice y pulgar hasta la mitad de la mano. Alicia lo ve y se espanta, grita y dice.
―¡¿qué es eso?!
―Mira al frente, después te lo digo.
Continúa manejando, muy alterada por todo. [100] rompe la ventanilla, saca su cabeza y su arma. Dispara a las patrullas, directamente a las ruedas, de forma tal que pierden el rumbo automáticamente y se estrellan en los negocios.
Continúan camino hasta perderlos de vista, inclusive a los helicópteros.

2510

Daniel, llega a un edificio y al aterrizar corre hacia el interior justo antes de que se cierre la puerta.
Uno de los policías se comunica con sus compañeros y dice.
―Entró al edificio, revisen bien.
Los policías aterrizan e ingresan rompiendo la puerta.
Daniel llega a la terraza, muchos vehículos aterrizan e intentan detenerlo.
―¡Alto ahí!
Daniel se queda quieto y voltea a verlos.
―¡¿Por qué hacen esto?! Yo me defendí de un asesino.
―Sos uno de ellos ―dice el policía― nosotros pertenecemos a la organización, "Cazadores del futuro"
―¡No! ―se desespera.
Corre en zigzag escapando de los disparos, uno de esos impacta en su espalda, se apoya en el borde y viendo un balcón salta, se agarra como puede y se adentra en el departamento que tiene la puerta abierta.
En el interior, Daniel camina un poco y comienza a desvanecerse, cae desmayado, justo cuando el misterioso dueño lo ve.
Los cazadores ven desde la terraza alguna señal de que haya caído Daniel, entre la oscuridad de la puesta de sol, no ven nada.

2010

Alicia y [100] llegan a casa de ella, aturdida por todo dice.
―Sentate.
El obedece y ella continúa hablando, mientras se toma del cabello.
―Es increíble que no sepas en donde vivís.
―Te dije, soy nuevo acá.
―Contame algo, ¿contame quien sos? Me pones nerviosa con esa seriedad.
―Está bien.

2510

Daniel se despierta y ve por la ventana, que todavía está abierta, que ya es de noche. La voz de una chica, llama su atención.
―Bueno, ¡por fin despertaste!
―No veo nada, ¿quién sos? ¿Qué pasa?
La joven enciende la luz, se trata de una pelirroja de cabello por los hombros, blusa roja, pantalón y sobretodo negros.
―Te saque esa pistola rara que tenés, Proyecto.
―Vos también sos Proyecto, ahí veo tu rifle en tu espalda.
―Si, tenés razón... Pero tranquilo, no te voy a matar, si vos no viniste a matarme.
―No, no pienso matarte, en realidad estuve todo el día tratando de sobrevivir y eso que vine a esta época menos de un día.
―Hay que tener mucho cuidado... Me llamo Verónica, soy el Proyecto número 50.
―¿50? Yo soy el Proyecto 100.
―Eh, que coincidencia ―se ríe― mucho gusto. Espero que vos puedas contra él.
―¿Contra él?
―Si, contra el Proyecto número 1.

20 de Octubre de 2020 a las 16:34 0 Reporte Insertar Seguir historia
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