asteriabridget Asteria Bridget

Haru es un estudiante que vive junto a su madre y tras un fatidico día, es acusado de asesinato. Esta es una historia participante en el reto "El Pequeño Cuento Largo".


Suspenso/Misterio No para niños menores de 13.

#TheAuthorsCup #TheLongStoryShort
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Acto único

El cuerpo de mi madre yacía sin vida en el suelo. Todos pensaron que la había matado, pero no fui yo. Al otro lado de la habitación, podía ver a la persona que lo hizo, pero denunciarla me condenaría por completo. Especialmente, por su gran parecido hacia mí. Tenía mis mismos ojos rasgados y llevaba puesta la chaqueta negra que guardaba en el armario de mi habitación. No sabía cómo la había obtenido o si aquello era algo intencional que planeó para inculparme después de cometer el delito. Quizá la había tomado antes y así había confundido a mi madre. 


En ese momento, él se quedó observando de pie por un momento por lo que pude detallarlo por un instante, haciéndome notar a mí que él era el responsable de mi desgracia. No sabía si era mi imaginación, pero parecía disfrutar la escena, al verme incapaz de alcanzarlo. Ya que yo procuraba presionar las heridas, no podía ir por él y atraparlo con mis propias manos. Dejando a mi madre en aquella situación. Llamé a emergencias colocando el teléfono en altavoz y pedí una ambulancia. Desafortunadamente, todos mis esfuerzos por contener la hemorragia fueron inútiles y terminé con las manos cubiertas de aquél liquido carmín. Pensé que tal vez si los paramédicos llegaban ellos podían salvarla.  


Era incapaz de comprender que ella ya se había ido. Además, estaba tan desesperado por contener la sangre que salía de su abdomen y cuello que no pensaba bien las cosas. Las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos, mientras le rogaba que no me dejará y resistiera.  Entonces, el asesino cuando vio que su macabra obra estaba completa. Salió corriendo, sacándome de mi letargo. Lo perseguí, pero aquel sujeto que lucía como yo era bastante ágil.  A diferencia suya, yo era bastante ruidoso, mientras a él nadie lo había visto salir de la casa, aprovechando la oscuridad para esconderse. 


También era más rápido y parecía conocer bien el terreno, seguramente había planeado con antelación el crimen y hecho reconocimiento. Así que me fue imposible alcanzarlo, terminé agitado buscándolo con la mirada. No quería admitir que lo había perdido. Pronto pude escuchar las sirenas de policía acercarse por lo que tuve que esconderme cerca de unos arbustos, al notar el estado en el que me encontraba. Sabía que si me atrapaban o me entregaba nadie me creería, y me encerrarían de por vida, si es que no me daban pena de muerte por lo violento que había sido el crimen. Tendría que probar mi inocencia por cuenta propia y de ser necesario tomar justicia atrapando al verdadero culpable.  


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En una fuente cercana, me lavé las manos y traté de tallar la sangre de mi camisa. Ya que aún estaba fresca, la mancha salió con relativa facilidad de la ropa. Entonces, cuando mi apariencia dejó de ser la de un fugitivo que acababa de cometer un asesinato. Me compré ropa nueva, con el poco dinero que llevaba en mis bolsillos, en una tienda de esas que abría 24 horas de las que estan dentro de los supermercados. Solo así, ya aseado me dirigí a la dirección de mi amigo Blake, procurando no llamar la atención de los autos y personas que aun transitaban a esas horas de la noche.  


Y le pedí que me hospedará en su casa, sin decirle la razón verdadera en un inicio. Por suerte, Blake no me cuestionó demasiado al respecto y me dejó quedarme en su sofá. Siempre había sido un gran amigo conmigo. Esa noche no pude descansar, la imagen de mi madre en el piso apuñalada me asaltaba desprevenido. No podía creer que estaba muerta, ni cómo es que había sucedido ¿Por qué tenía que pasar algo así? Nunca en toda mi vida imaginé que algo similar pudiera pasarme. Ese tipo de situaciones piensas que le pueden suceder a cualquiera, pero jamás a uno mismo.  


Estuve dando vueltas en el sofá esperando que en cualquier momento pudiera despertar de esta pesadilla, pero al darme cuenta que no sucedía.  Traté de repasar en mi mente aquel fatídico día, deseando encontrar alguna pista que me ayudara a resolver ese misterio. No tenía mucho tiempo para estar triste después de todo. Recuerdo que esa mañana me había despedido de mi madre como de acostumbré para irme al instituto, donde estuve todo el día y después me fui a mi trabajo de medio turno en el callcenter. 


Entonces al llegar a casa me encontré con aquella devastadora escena. Me pareció que mi madre intentó gesticular alguna palabra, pero no llegué a entenderla. Pero por más que lo meditara no encontraba un motivo por el cual mi madre mereciera ser asesinada. Ella sostuvo mi mano, como diciéndome que todo estaría bien. Su corazón se detuvo y su mirada se quedó fija. ¿Quizá simplemente así es como funcionaba el mundo?  Me quedé dormido, aunque sentía entre sueños que su fantasma me observaba desde el más allá. 


A la mañana siguiente, el caso de la muerte de mi madre estaba tanto en los noticieros como en las redes sociales. Fue inevitable, que Blake no se enterará por lo que me confrontó al poco de saberlo.  Al menos fue lo bastante amable como para darme el privilegio de la duda y no llamar a la policía desde el principio. Por lo que tuve que contarle la verdad: “que yo no había sido el responsable y que me habían inculpado”, por suerte confió en mí y en mis palabras.  


—Entonces ¿Qué vas a hacer? Si hay un sujeto haciéndose pasar por ti ¿Cómo vas a encontrarlo? 


—Si tuviera dinero, contrataría a un detective... 


—Buscaré a uno, que sea lo suficientemente barato y esté dispuesto a escuchar. 


Lo único que podía sentir, además del dolor era un infinito agradecimiento hacia él. 

 

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Tenía que enterarme de cuando sería el funeral de mi madre, no podía usar mi celular por si me rastreaban así que le pedí el suyo a mi amigo para investigar. Sabía que asistir sería peligroso, pero decidí ir al entierro de mi madre de igual forma. Así que tomé prestado de Blake, una camisa negra y una chaqueta y oculté mis ojos con unas gafas oscuras. No pude asistir a la ceremonia por razones obvias. Sin embargo, como habían publicado la dirección de donde sería enterrada fui directamente a ese lugar. Me oculté entre algunos árboles. No podía dejarla sola, seguramente estaría preocupada ya que todos estaban persiguiéndome por culpa de su asesino. 


Repentinamente sentí a alguien acercarse a mí y apuntarme con una pistola. 


—No hagas movimientos bruscos. 


Pensé que era la policía y levanté las manos. 


 —Disfrutando la vista, ¿Haru? 


Volteé hacia la persona que me hablaba y cuando lo vi ahí frente a mí, me quedé completamente impactado. Esa persona realmente tenía mi cara. Una ligera sonrisa de satisfacción apareció en su rostro. 


—No, no estas mirando un espejo. ¿Es increíble verdad? El parecido. Al inicio yo tampoco lo podía creer. Pensar que esa mujer sería capaz de abandonar a uno de sus hijos con tal de poder subsistir. Tendría que haber muerto por tomar tan horrible decisión. 


Estaba a punto de gritar para alertar a los demás, pero el me silencio quitándole el seguro a su arma. Las personas más cercanas estaban a varios metros de distancia y no podían vernos gracias a los arbustos y árboles. 


—Yo no haría eso, no si valoras tu vida. ¿Sabes lo fácil para mí que sería hacer pasar tu muerte por un suicidio? Solo imagina los titulares en los periódicos. Los periodistas van a estar encantados. “Después de asesinar a su madre violentamente. Su hijo Haru en un arrebato de locura se quita la vida, en su entierro.”  Siéntate y hablemos. 


Me señaló una banca cerca de los árboles y no tuve más opción que aceptar. 


—Eres un maldito desgraciado... 


—Sí, sí, sí.  Callaté y déjame terminar. 


—¿Porque lo hiciste? 


—Como habrás notado si eres la mitad de inteligente. Soy tu hermano, pero ella nunca te lo dijo. Ella te eligió a ti, y a mí me abandonó. Mientras ustedes disfrutaron de una gran vida aquí en América, yo me estaba pudriendo en un orfanato en Japón...  


Intenté llamar desde mi teléfono a mi amigo para que escuchará la llamada, ya que él estaba tan parlanchín. 


—Pero está bien lo entiendo, solo los más fuertes sobreviven. Era natural que, si solo podía cuidar a un solo hijo, eligiera al que era más factible que viviera. Y te eligió a ti, su favorito, pero yo a diferencia de ella. Elijo hacerles pagar con creces, todo el sudor y sangre que tuve que derramar para mantenerme con vida. 


Había lógica en sus palabras, era retorcida, pero con solo verle el rostro podía saber que no mentía. Después al notar mi mano en el bolsillo sonrió y siguió hablando lleno de confianza. 


—Puedes llamar a la policía, adelante ¿o quizá estas grabando? Quiero recordarte que toda la evidencia apunta a ti, tus huellas están en el cadáver, no puedes hacerme nada.  No tienes pruebas en mi contra, pero será divertido verte intentando escapar. Nos vemos, hermanito. Quizá cuando salgas en 20 años de la cárcel, finalmente la balanza este equilibrada. 


 Guardó la pistola y siguió su camino. En lugar de seguirlo, saqué mi celular y hablé con mi amigo. 


—¿Lo escuchaste? 


—Completamente, viejo. Esa rata te la jugó —afirmó Blake. 


Entonces, me di cuenta que mi hermano era quien realmente estaba haciendo tiempo.  


—¿Blake conseguiste a ese detective? Lo voy a necesitar 


Tuve que colgar la llamada, cuando a la lejanía vi como varios oficiales comenzaban a acercarse desde distintas direcciones hacia mi posición. 


—Tiene derecho a permanecer callado, todo lo que diga será usado en su contra —comentó el policía que me esposó las muñecas, informándome sobre mis derechos. Sin embargo, no estaba dispuesto a rendirme tan fácil. Si mi hermano quería verme derrotado, no iba a concederle la victoria. No me importaba que trauma estuviera cargando no iba a pagar por un crimen que no había cometido.

18 de Octubre de 2020 a las 22:14 0 Reporte Insertar Seguir historia
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Fin

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Asteria Bridget ¿Hastiado de la rutina? En este espacio, encontrarás diversos mundos que te transportarán a lugares llenos de fantasía, ciencia ficción y romance. ¡Atrévete a explorarlos!

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