emmavaley Emma Valey

Gabriela regresa a Estados Unidos después de la muerte de su madre en México, ha pasado un año desde que ha estado su país y está intentando sobrevivir a todo lo que ha cambiado en su vida. Nueva escuela, nueva ciudad y la ausencia terrible que provocó la muerte de su madre. Él es un chico que sigue adaptándose a todo lo que ha corrompido su vida, ocultándose siempre de todo lo que pueda hacerle daño. Ambos luchando diferentes batallas hasta que sus caminos se unen. Una historia divertida entre dos jóvenes que no esperaban el amor. Todos los derechos reservados No. de registro 1505214143950


Romance No para niños menores de 13.

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Capítulo 1

Me tropecé con mis pies intentando bajar las escaleras. Iba tarde a la escuela así que me apresuraba a la cocina. Papá estaba sentado al borde de su silla con una taza en la mano, había estado viendo esa escena durante dos meses seguidos.

―Buenos días ― le dije dándole un beso en la mejilla mientras me apresuraba a tomar mi vaso con jugo de naranja, lo bebí de un sorbo y él me miró con su sonrisa triste. Extrañaba a mi padre feliz.

Le sonreí de vuelta.

―Me voy a la escuela papá que tengas un buen día.

Uno de los beneficios de la vida que teníamos era que tenía mi propio carro, mi padre me lo había comprado por mi cumpleaños número dieciséis. Aceleré lo más que pude para poder llegar a clases y llegué con diez minutos de sobra.

Las cosas se veían diferentes pero era prácticamente lo mismo que en otro estado. La secretaria me miraba sobre sus anteojos, su cabello rojizo me recordaba a un nido de pájaros y su labial a los mercados que solía visitar con mi madre en México.

Suspiré.

Al parecer no era la única chica nueva o más bien no era la única chica que llegaba el segundo día de clases, era bueno que el instituto fuera un lugar grande, tanto como para que a los maestros les importara poco un nuevo alumno. Tomé mi horario y salí directo a mi primera clase; química. El mundo me odiaba si debía llevar química pero lo dejé pasar.

Me senté al final de la clase, era normal para mí sentarme al final del salón, con maestros poco estrictos me facilitaba no prestar atención y trabajar en mis escritos, amaba escribir.

Estaba empezando un relato corto cuando poco a poco el salón se empezó a llenar. El profesor entró haciendo que todos a mí alrededor se tranquilizaran. Debía ser del tipo estricto, el hombre era alto y vestía traje, su cabello parecía haber pasado por un baño de gel y luego ser peinado hacia atrás. Odiaba a ese tipo de maestros.

Comenzó a tomar lista y se detuvo donde suponía debía estar mi nombre. Pueden dispararme ahora, el hombre me tomara como su conejillo de indias de ahora en adelante pensé.

― Fox Ramírez ― dijo mi apellido como si fuera una burla.

― Presente ― contesté sin dejar que me importara, había pasado por esto antes, pasarían unos días y todo el mundo se olvidaría de mí. Para mi buena suerte el profesor dejó pasar mi nombre, no tenía ganas de defender mis raíces. Era sumamente molesto ir a todos lados con las personas diciéndome cosas acerca de mi país, aunque tuviera doble nacionalidad.

Mis padres se habían conocido en México. Precisamente en Acapulco, mi madre estaba por una visita de negocios y mi padre de vacaciones. Dos meses después aparecí yo o más bien mi madre se enteró de mí. Mis padres habían mantenido contacto por lo que cuando mamá se lo dijo a papá fue un caos, papá quería que se me dieran mis derechos estadounidenses por lo que decidieron que mamá se iría a Estados Unidos durante el embarazo.

Mis abuelos no lo tomaron muy bien, así que nací en Estados Unidos y después de 6 meses me fui a México con mi madre, papá nos siguió pero eventualmente tenía que regresar y la relación que tenían se volvió complicada. Ellos tenían una de esas relaciones donde no estaban juntos pero cada vez que se veían actuaban como pareja.

Las clases pasaron sin ningún inconveniente hasta el receso. Escuché algún que otro comentario ofensivo pero lo dejé pasar, últimamente no me importaba nada, lo único que deseaba era terminar el día y ver a mi padre. Papá me mantenía fuerte y era lo único que me importaba.

Me sorprendió encontrar una mesa vacía pero debido a la cantidad de estudiantes que hacían fila para el almuerzo dejé mi sorpresa de lado, prefería traer mi propio almuerzo a decir verdad. Odiaba la comida que preparaban en el instituto.

― ¿Puedo sentarme? ― Una chica de cabello rubio me miró, era alta probablemente me sacaba unos buenos diez centímetros. Asentí y ella se sentó a mi lado, tenía una gran sonrisa y parecía que el instituto la hacía feliz. A mí me hacía feliz una vez al año y ese era el primer día antes de conocer a mis maestros.

― Soy Gabriela, pero puedes llamarme Gabby ― dije presentándome. Ella me sonrió y miró mi almuerzo divertida, ella también llevaba el suyo.

― Me agradas Gabriela. Yo soy Kim, puedes llamarme Kim ya que mi nombre no tiene diminutivos― me reí de su comentario.

― También me agradas Kim.

― Así que mexicana ¿eh? ― levanté la vista de mi almuerzo y miré a Kim. Probablemente estuvo en alguna de mis clases.

― Así es ― dije sin querer revelar nada más. Me molestaba los prejuicios sociales que había tanto de los mexicanos hacia los estadunidenses y viceversa.

― ¡Eso es wow!― dijo ella haciendo grandes ademanes, me reí un poco y quizá me sonrojé. ― Es decir, nunca he salido de Florida; algo así como nunca en la vida. Estoy esperando impaciente el final del año para poderme ir a Nueva York a estudiar diseño― ella lucía muy entusiasmada con esa idea. Yo no sabía que haría al terminar el instituto, aún tenía tiempo para aplicar para alguna universidad pero no estaba cien por ciento segura de que estudiar.

― Bueno cuando quieras ir a México puedes sacar tu pasaporte y con gusto te llevo ― dije sonriéndole. Extrañaba tanto México como sabía extrañaría Florida cuando me fuera.

― ¿Lo dices en serio? ―gritó ella haciendo que las personas a nuestro alrededor nos voltearan a ver.

― Ella lo decía en serio― escuché a una voz masculina decir. El chico pasó el brazo por el hombro de Kim. Él parecía agradable, su piel morena contrastaba con la piel pálida de Kim y se veían adorables juntos.

― Andrew novio de Kim y algo parecido a su escolta personal― Kim se acurrucó a su lado y casi me volví verde de la envidia.

― Un gusto Andrew soy Gabriela.

― ¿La mexicana?― estuve tentada a rodar los ojos.

― La misma ― respondí intentando no sonar fastidiada.

― ¡Eso es wow! ― reprimí la risa al experimentar un déjà vu.

― Gabriela amablemente se ofreció a llevarme a México, ¿puedes creerlo? ― dijo ella levantándose sonando toda entusiasmada.

― Eso fue amable de tu parte.

― ¿Quién es amable? ― Una chica morena se sentó al lado de Andrew y me pregunté si en algún momento dejarían de aparecer. Si alguien preguntaba si era mexicana una vez más los golpearía.

...

Bueno no golpeé a nadie pero si ignoré a la cuarta persona que preguntó cómo era México. Estuve tentada a decirles que lo investigaran en Google pero preferí quedarme callada. Al parecer Kim venía con un grupo grande de amigos. Terminé preguntándome si ellos solo querían la mesa. Salí de la cafetería fastidiada de que me preguntaran lo mismo y corrí al salón.

Revisé mi horario solo para comprobar que estaba en el salón correcto y noté la materia; cálculo. Casi golpeé mi frente contra el escritorio. Siempre he sido chica de letras no tanto de números. Ciencias sociales, biología, español, literatura, psicología, todas esas materias eran fáciles para mí. Pero física, química, cálculo, eran como mi purgatorio. Las entendía lo podía hacer con mucho esfuerzo pero no me gustaban.

El salón comenzó a llenarse rápidamente y mi mente viajó a cuando visite la playa en México con mi madre, tendría 7 años. Para ese entonces solo pasaba las vacaciones con ella. Imaginé la arena bajo mis pies, la tranquilidad del mar y quise llorar. Extrañaba tanto a mamá. Alejé los pensamientos de ella cuando el timbre sonó.

Un puñado de adolescentes entraron por la puerta. A veces me preguntaba porque muchos de ellos esperaban al timbre para entrar al salón de clases. Un chico se sentó a mi lado, llevaba anteojos de armazón negro, sus ojos eran de color marrón y su cabello caía sobre su frente casi topando con sus ojos, llevaba una playera azul con el logo del equipo de futbol local. Alejé mi vista de él antes de que se diera cuenta de que lo observaba. Todo lo que veía en el me gritaba nerd.

Un hombre con un traje una talla más grande de lo que debería entró al salón, tropezó con una silla y podía ver su corbata rosa mal amarrada. De inmediato sentí lastima por él. Esperaba los chicos no fueran tan malos. El hombre se veía desaliñado y se dejó caer en el escritorio frente a las miradas asombradas de todos.

―Lamento el retraso chicos y lamento no haberme presentado ayer a clases, en un momento paso lista y comenzaremos― el profesor comenzó a esparcir papeles por todo el escritorio para pasar a tomar lista, una vez que terminó se paró frente a la clase tomando un gran respiro.

―Bien clase, esta es una materia complicada para ciertas personas, así que me gustaría que creáramos un grupo de confianza entre nosotros en caso de que se necesite ayuda, levanten la mano aquellos que conozcan a su compañero de mesa― sentí al chico a mi lado mirarme detenidamente y casi me sonrojé.

―Solo tenemos seis manos arriba, ¿qué les parece una presentación?― una chica pidió la palabra.

―Profesor tenemos alrededor de cinco mil estudiantes en esta escuela, de nada sirven las presentaciones si al finalizar el año probablemente solo recordemos a dos o tres personas de cada salón― casi le aplaudí. Odiaba las presentaciones y ella tenía un punto, aunque muy probablemente todo el salón recordara a esa chica en particular.

―Bueno ya que ha tomado la palabra ¿por qué no se presenta? Nombre, edad, hobbies, y que espera de la materia― ella rodó los ojos y miró a través del salón.

―Soy Jack. No es un diminutivo, es mi nombre. No Jackie, no Jaqueline. Es Jack, mis padres querían un niño― todos se rieron ante eso― tengo diecisiete años y me encantan las carreras en moto, lo que espero de esta materia es que no me cause problemas y pueda terminar aprobatoria― Jack ya me caía bien.

Uno a uno se fueron presentando hasta que llegó mi turno, muchos copiaron lo que dijo Jack acerca de aprobar la materia. Me levanté de mi asiento mi corazón latía rápidamente mientras miraba a mis compañeros.

―Soy Gabriela, tengo 18 años mi hobbie es escribir y espero de esta materia entenderla lo suficiente para sobrevivir el año.

―Todos hablan de cálculo como si fuera el fin del mundo― respondió el profesor y le sonreí mientras me sentaba y el chico a mi lado se levantaba.

―No creo que sea el fin del mundo profesor. Soy Kylan, tengo 17 años, me gustan las computadoras y practicar kickboxing. De cálculo espero sea tan interesante como dicen― escuché a varios decir nerd presumido pero yo me quedé con kickboxing en mi sistema. El chico no parecía hacer kickboxing pero con la ropa que usaba dudaba se notara en algo, alejé mi mirada de él y vi como terminaban de presentarse.

La clase se dio por finalizada y salí corriendo a mis otras clases, no pasó nada relevante salvo algún que otro alumno que hizo referencia a mi nacionalidad pero lo dejé ir y esperaba pronto se aburrieran de ello, como dijo Jack más de cinco mil alumnos sería difícil recordarlos a todos.

***

Solté las llaves sobre la encimera de la cocina y rebusqué en el refrigerador algo para comer, me decidí a preparar pollo para mi padre y para mí y después hice mi tarea. Agradecía que fueran los primeros días porque no tenía tanta tarea por hacer, también agradecía llevar como optativa español. Mi padre no estaba muy feliz por ello ya que quería que incluyera un tercer idioma a mi vocabulario pero quería tener tiempo para hacer otras cosas y tomar español se me facilitaría mucho.

―Gabby― la voz de papá me llegó desde la entrada de la casa. No necesitaba verlo para saber que traía un montón de papeles a casa, desde que llegamos de México hace un mes papá se quedaba en casa el mayor tiempo posible. Aunque yo sabía él tenía que mantener a flote las empresas.

―Voy bajando― corrí hacia la entrada y me lancé a los brazos de mi padre. Él era uno de esos hombres guapos o por lo menos todas mis amigas lo decían, pero para mí solo era mi padre, lo amaba más de lo que muchas chicas podían decir que amaban a sus padres y lo respetaba. Comimos en silencio y después me encerré en mi habitación, estaba ansiosa por empezar a estudiar de nuevo, un año sabático tenía a mi cerebro pudriéndose y estaba segura que necesitaría ayuda en ciertas materias porque ya había olvidado un montón de cosas.

Me conecté a Facebook y vi fotos de mis amigos en México, después vi varias fotos de mis amigos de Nueva Orleans. Era normal para mi viajar tan seguido pero a veces deseaba establecerme en un solo lugar, esperaba Florida fuese mi último lugar para vivir pero con mi padre eso nunca se sabía.

Él se encargaba de comprar empresas en banca rota y sacarlas a flote. El problema era que a veces requerían tanto tiempo que debíamos mudarnos y odiaba eso, el siempre esperaba a que terminaran mis ciclos escolares pero tener que iniciar de cero sin amigos era horrible.

Me dejé caer en mi cama y me dormí esperando que los días se volvieran más fáciles. Mi último pensamiento lo llenó mi madre y me dormí con la esperanza de verla en mis sueños.

26 de Octubre de 2020 a las 00:00 3 Reporte Insertar Seguir historia
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Giles Le Coste Giles Le Coste
Parece un buen inicio de historia.
March 31, 2021, 15:28
la luz aguilar
muy buen 1er capitulo
March 27, 2021, 08:06

  • Emma Valey Emma Valey
    Muchas gracias, me alegro que te haya gustado :* March 29, 2021, 15:57
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